كولومبيا – مجلس الأمن، الجلسة 10238 مجلس الأمن Date: 12 October 2026 Language: Spanish Transcript: https://transcripts.un.org/ar/sc/10238?lang=es Transcripts available through this tool are created by using automatic speech recognition and are not official records nor official documents of the United Nations. Official records and official documents are available on the Official Document System of the United Nations. --- Greece · Presidenta del Consejo [0:02]: Declaro abierta la reunión número 10.238 del Consejo de Seguridad. El orden del día provisional para la reunión de hoy es: Cartas idénticas de fecha 19 de enero de 2016 de la Representación Permanente de Colombia ante las Naciones Unidas, dirigidas al Secretario General y al Presidente del Consejo de Seguridad. S/2016/53. Queda aprobado el orden del día. De conformidad con el artículo 39 del reglamento provisional del Consejo, invito al señor Miroslav Biancha, representante especial del Secretario General y jefe de la Misión de Verificación de las Naciones Unidas en Colombia, a que participe en nuestra reunión. Así se decide. El Consejo de Seguridad dará comienzo ahora a su examen del tema 2 de la agenda. Quiero recordar a los miembros del Consejo el documento S/2026/759, que es el informe del Secretario General sobre la Misión de Verificación de las Naciones Unidas en Colombia. Ofrezco la palabra al señor Miroslav Jenca. UNVMC · Representante Especial del Secretario General [1:34]: Señora presidenta, es para mí un placer informar una vez más al Consejo de Seguridad sobre Colombia. El papel del Consejo ha sido fundamental para respaldar el apoyo de Colombia hacia la paz y agradezco profundamente su apoyo constante a la Misión de Verificación. Miembros del Consejo, me complace especialmente la participación del señor canciller, su excelencia Omar Bola, por primera vez en esta sesión trimestral del Consejo sobre Colombia. Agradezco enormemente el diálogo constructivo que hemos tenido con el señor canciller así como con otros representantes del Gobierno durante estos primeros dos meses de su período. Reitero el compromiso de la Misión de Verificación de las Naciones Unidas de continuar trabajando en estrecha cooperación con el Gobierno y autoridades estatales colombianas la alta parte contratante del acuerdo, las comunidades, incluyendo mujeres lideresas, y todos aquellos comprometidos con la construcción de un futuro en paz, seguridad y prosperidad. Señora presidenta, distinguidos miembros del Consejo. Como este Consejo bien sabe, el nuevo gobierno del presidente Abelardo de la Espriella Inició su mandato en circunstancias particularmente difíciles, enfrentando el desafío de responder en su tercer día en el cargo a un terremoto devastador. El equipo de las Naciones Unidas en el país apoyó la respuesta humanitaria nacional con el respaldo de la Misión de Verificación. Reitero mis condolencias por la pérdida de vidas, los heridos y los daños sufridos. y felicito al pueblo colombiano por su resiliencia ante la adversidad. La nueva administración también se incorporó a su cargo con toda una serie de dificultades y desafíos que el Secretario General ya describía en su último informe, a saber, la creciente inseguridad, debido a la expansión de los grupos armados y las economías ilegales en zonas aún afectadas por el conflicto y déficits en materia de desarrollo y presencia del Estado en esas mismas regiones. El Gobierno ha identificado la seguridad, la reducción de la violencia en los territorios como objetivos clave en este contexto. Esos eran factores clave que ya habían alimentado la violencia durante décadas en Colombia. El Gobierno, junto con la Misión, ha tratado cómo podemos seguir actuando en el marco de nuestro mandato para fomentar la puesta en práctica del Acuerdo de Paz y cómo contribuir a la consecución de sus objetivos, especialmente la protección de las comunidades y el aumento de la presencia en todo el país. Han pasado ya casi diez años desde su firma y el Acuerdo ha aportado contribuciones innegables al avance de la paz en el país. poniendo fin a la insurgencia más prolongada del conflicto, estableciendo políticas y programas para impulsar el desarrollo y la presencia del Estado en las zonas rurales y creando vías creativas que merecen todo nuestro firme apoyo para garantizar la justicia transitoria y la reparación a las víctimas. La puesta en práctica a lo largo de los años ha tenido que sufrir muchas deficiencias y queda aún mucho por hacer para impulsar el acuerdo en paralelo con políticas de seguridad que puedan reforzarse mutuamente. El acuerdo debe implementarse de manera integral. Como el Secretario General ya indica en su informe, y cito, "los próximos años serán fundamentales para consolidar los avances logrados hasta la fecha y aprovechar las oportunidades que se presenten". El Gobierno ha indicado ya su intención de cumplir con sus obligaciones constitucionales y jurídicas derivadas del acuerdo. Sin embargo, como también ha señalado el Secretario General en su informe, aún no ha definido plenamente su enfoque para la puesta en práctica. Estamos esperando con interés una definición más precisa de sus políticas y estamos dispuestos a apoyar al Gobierno en este sentido poniendo a disposición toda la experiencia atesorada de la Misión durante casi una década, acompañando a la implementación. Los planes específicos que garanticen el financiamiento adecuado de los programas y las instituciones de paz fundamentales, la asignación de responsabilidades de liderazgo y coordinación dentro del Gobierno y la activación de las comisiones establecidas que forman parte de la estructura del acuerdo proporcionarían garantías importantes y abordarían las preocupaciones planteadas por diversas partes interesadas del acuerdo sobre la continuidad de la puesta en práctica. La Misión de Verificación de las Naciones Unidas ha acompañado a Colombia en sus esfuerzos por promover la paz y la seguridad en sucesivas administraciones y fases del proceso de paz, siempre trabajando con pleno respeto por la soberanía de Colombia y el principio de apropiación nacional. A través de sus oficinas regionales, subregionales y locales, la misión ha tejido relaciones con las autoridades locales, comunidades, excombatientes y organizaciones de la sociedad civil, relaciones de confianza, al tiempo que ha acumulado conocimientos y más observaciones en algunos de los territorios más remotos de Colombia afectados por el conflicto. Hemos llevado a cabo la verificación con un espíritu proactivo de ayudar a las partes a superar los obstáculos y los cuellos de botella que impiden avanzar en la implementación. La misión también está invirtiendo en la innovación digital con vistas a optimizar sus análisis y verificación sobre el terreno. Desde que llegara a la Misión hace un año, he visitado casi todas las oficinas territoriales de la Misión. He sido testigo de primera mano del valor de esta presencia sobre el terreno. Sin duda, constituye uno de los principales valores agregados de la Misión en este momento, lo que la posiciona entre otras, en un lugar idóneo para acompañar los esfuerzos que amplíen el alcance de las instituciones estatales, aportando beneficios a la población. Hemos observado con qué rapidez pueden cambiar las dinámicas locales y cómo la seguridad, la gobernanza, las oportunidades económicas y la cohesión social están profundamente interrelacionadas. Hay una lección que ha permanecido constante a lo largo de este tiempo. Y es que la paz sostenible requiere seguridad, y la seguridad requiere una presencia efectiva y duradera de las instituciones del Estado. Señora Presidente, la situación en las zonas afectadas por el conflicto es compleja. Las comunidades han seguido sufriendo el impacto de la presencia de múltiples actores armados, economías ilegales, el aislamiento geográfico, la infraestructura deficiente y el acceso limitado a los servicios públicos. El aumento del reclutamiento de niños, especialmente elevado entre las comunidades étnicas, sigue siendo también motivo de gran preocupación, como son las continuas amenazas y violencia que enfrentan las mujeres. En un reciente testimonio ante el Congreso, La nueva administración calculó que las filas de los grupos armados ilegales se expandieron de aproximadamente 15.000 a 28.000 miembros desde 2022, siendo el más grande de ellos el Clan del Golfo, que creció de unos 4.000 a más de 10.000. Los recientes sucesos trágicos demuestran la gravedad de la situación. Deploro los asesinatos ocurridos el 1 de septiembre de las los líderes sociales María Ovidia Palechor y James Flor en el Cauca. Sus muertes son un recordatorio aleccionador de los riesgos constantes a los que se enfrentan quienes se dedican a servir sus comunidades. En mis conversaciones con representantes comunitarios y funcionarios locales, estos enfatizan constantemente la importancia de los esfuerzos sostenidos para mejorar las condiciones de vida, ampliar las oportunidades económicas, fortalecer los servicios públicos y mejorar la presencia y la confianza en las instituciones locales. Estos son los principales objetivos de las disposiciones de reforma rural del Acuerdo de Paz. Por ejemplo, los programas de desarrollo con enfoque territorial, los PEDET, son supervisados por la Misión de Verificación y fomentan la transformación de las regiones y la expansión de la presencia del Estado. Instrumentos como la Jurisdicción Agraria y el catastro multifuncional siguen contribuyendo a lograr la certeza jurídica sobre la propiedad, lo cual es fundamental para el desarrollo, la inversión privada y el crecimiento. Una mayor seguridad y prosperidad en estas regiones beneficia no solo a las comunidades locales, sino a todo el país en su conjunto. Señora Presidenta, distinguidos miembros del Consejo, el proceso de reintegración sigue siendo uno de los logros más significativos de la aplicación del Acuerdo de Paz de 2016. Más de 11 000 excombatientes siguen adelante con su transición a la vida civil. Su compromiso sostenido durante casi una década refleja una voluntad inquebrantable de construirse vidas pacíficas y productivas para ellos, sus familias y para sus comunidades. Con apoyo internacional y gubernamental de cada administración, desde 2016, el proceso de reintegración ha impulsado también la emprendeduría individual y ha atraído inversiones del sector privado. Hasta la fecha de hoy, aproximadamente, se han establecido 6.000 proyectos productivos y 300 cooperativas por parte de excombatientes. Participan en iniciativas que van desde pequeñas empresas comunitarias a proyectos que operan en 16 departamentos. Abarcan una amplia gama de sectores, incluida la agricultura, la piscicultura, el comercio minorista o el turismo, por ejemplo. Unos 400 excombatientes y víctimas, miembros de diferentes asociaciones y cooperativas, unieron fuerzas este año para lanzar una iniciativa turística que abarca seis departamentos, con el objetivo de estimular la actividad económica en zonas anteriormente afectadas por el conflicto a través de la naturaleza, la memoria histórica y la reconciliación. Otro ejemplo supone la producción de café. Allá, una iniciativa comercial creada en 2018 con el sector privado, reúne a más de 1300 excombatientes en nueve departamentos. Estas experiencias son una buena prueba de que cuando los excombatientes están conectados con o tienen acceso a oportunidades económicas sostenibles y a los mercados, la reintegración se convierte en una inversión estratégica en el desarrollo local y en una paz duradera. Lamentablemente, la sostenibilidad y la competitividad siguen siendo un gran desafío y obstáculo para estas iniciativas de excombatientes, y también las preocupaciones de seguridad que siguen persistiendo en las mismas áreas donde los excombatientes viven y trabajan. Deploró el reciente asesinato de un excombatiente en el departamento de Cesar el 22 de septiembre, que eleva a 501 el total de asesinatos desde 2016. Fortalecer tanto la protección como las oportunidades para quienes depusieron las armas ha de ser algo prioritario. Evitar cualquier reincidencia violenta sigue siendo un imperativo fundamental, máxime cuando los excombatientes sufren creciente presión y riesgos acrecentados de reclutamiento por los grupos armados. Señora presidenta, Colombia ha iniciado un nuevo capítulo político con amplios desafíos por delante, la necesidad de un compromiso internacional sostenido para poder superar los obstáculos que quedan y profundizar los logros construidos hasta la fecha, forjando un futuro más pacífico y seguro para todos los colombianos y colombianas. Está la oportunidad de aprovechar los instrumentos del acuerdo y la presencia de la misión en todas las regiones de Colombia todas las regiones afectadas por el conflicto para contribuir de manera sustancial a estos fines. Con el apoyo del Consejo y los recursos necesarios para garantizar que la misión siga siendo adecuada para su propósito, incluida la presencia territorial, estamos listos para continuar acompañando a Colombia en ese camino. Muchas gracias. Greece · Presidenta del Consejo [16:53]: Le doy las gracias al señor Jentsch por su presentación. A continuación, ofrezco la palabra a los miembros del Consejo que deseen intervenir. Ofrezco la palabra a su excelencia, el señor Omar Bola, canciller de Colombia. Colombia · Ministro de Relaciones Exteriores [17:15]: Gracias, señora presidenta, señor representante especial del Secretario General, Miroslav Jentsch. Excelencias, mi primera vez en este Consejo, con mucho honor. Colombia se presenta hoy ante este Consejo con respeto, con gratitud y con mucha franqueza. Durante casi una década, las Naciones Unidas han acompañado a nuestro país en la implementación del acuerdo final suscrito en 2016 entre el Estado colombiano y las FARC-EP. Miles de funcionarios, observadores, cooperantes, representantes de países amigos, comunidades y organizaciones han dedicado tiempo, recursos y esfuerzos a esta tarea. En nombre del Gobierno de Colombia, quiero expresar nuestro sincero reconocimiento por esa invaluable contribución. Toda labor orientada a reparar a las víctimas y acompañar a las comunidades que durante décadas han soportado una violencia que nunca escogieron, merece nuestra gratitud. Nada de lo que se diga hoy pretende desconocer esos esfuerzos. Acorde con nuestra tradición republicana y diplomática de más de dos siglos, Colombia reconoce sus compromisos multilaterales y respeta con determinación el derecho internacional. Sin embargo, el reconocimiento de los avances alcanzados y el respeto al derecho internacional no nos eximen de la responsabilidad moral, constitucional e histórica que el Estado colombiano ha adquirido con los colombianos para evaluar los resultados del acuerdo de paz, revisar con rigor y objetividad su verdadero alcance y reconocer sin excusas las fallas estructurales y los desafíos que aún persisten y que han impedido alcanzar una paz real y duradera. El gobierno del presidente Abelardo de la Espriella fue elegido con la votación más alta en la historia de Colombia. en medio de un descontento generalizado y verificable frente a una paz que para las personas trabajadoras y honestas nunca existió. La promoción ideológica e internacional del acuerdo de paz como un evento ejemplar, digno de imitación, no se refleja en las cifras ni en la realidad que este gobierno encontró y está enfrentando. De hecho, desde que se firmó el acuerdo de paz, en 2016 y hasta hoy, entre julio de 2016 y agosto de 2026, 132 930 personas han sido asesinadas en Colombia, al tiempo que se han registrado cerca de 100 000 casos de extorsión y más de 2 750 secuestros en todo el país. Para nuestros campesinos, nuestros trabajadores, nuestros niños y nuestra fuerza pública, la paz ha sido inexistente. Desde la firma del acuerdo en 2016, los integrantes de grupos armados ilegales en Colombia se quintuplicaron, pasaron de 6000 a casi 30000. Sus estructuras armadas se fragmentaron y se reconfiguraron y ocuparon nuevos territorios, fortalecieron sus vínculos con economías criminales transnacionales. como el narcotráfico, la minería ilegal, la extorsión, el secuestro, la trata de personas y el contrabando. Hoy, el Estado colombiano no enfrenta a un solo actor armado, enfrenta simultáneamente al ELN, al Clan del Golfo, a docenas de estructuras disidentes de las antiguas FARC, así como a redes criminales regionales y transnacionales con capacidad para financiarse, reclutar, ejercer coerción sobre las comunidades y disputar el control del territorio. Las cifras nunca mienten. El narcotráfico, uno de los principales motores de esta dinámica criminal, alcanzó niveles sin precedentes a escala global. En 2023, Colombia registró aproximadamente 253 000 hectáreas de cultivos de coca y una producción potencial de 2 664 toneladas de cocaína, cifra que representó un incremento del 53 % solo con respecto al año anterior. Pero el crecimiento de estas organizaciones no se refleja solamente en el número de sus integrantes, también se manifiesta en su creciente control territorial, mediante el cual han extendido sus disputas y consolidado formas de gobernanza criminal, sometiendo a comunidades y controlando corredores estratégicos a través de la violencia, la extorsión y las economías ilícitas. Las consecuencias de este deterioro sobre la población colombiana han sido especialmente graves. Los secuestros aumentaron en más de un 250% y solo en 2025 se registraron 78 masacres y 256 víctimas de ataques criminales. Pero quizá ninguna cifra sea tan preocupante como la del reclutamiento de niñas, niños y adolescentes. Las Naciones Unidas han verificado que el reclutamiento y la utilización de menores por grupos armados aumentaron un 300% en cinco años. Solo entre 2023 y 2024 ese incremento fue del 64%. En 2024 se verificó, en promedio, el reclutamiento o la utilización de un niño cada 20 horas, repito, cada 20 horas, documentado en más de 326 casos. Que 10 años después de la firma de un acuerdo de paz todavía existan organizaciones armadas que reclutan niños, disputan territorios, se financian mediante economías ilícitas y someten a comunidades enteras, pone de manifiesto la magnitud de los desafíos que Colombia aún debe superar para alcanzar una paz verdadera. Pero Colombia cambió, cambió de rumbo el pasado 7 de agosto. La patria milagro llegó. Este cambio responde a una convicción profunda del presidente Abelardo de la Espiella. La seguridad no es contraria a la paz, constituye una condición indispensable para alcanzarla. Sin seguridad no hay paz. La paz seguirá ocupando un lugar central entre las prioridades de este gobierno, con la convicción de que sólo puede construirse sobre bases sólidas: la seguridad, el respeto a la Constitución, el imperio de la ley y el ejercicio legítimo de la autoridad del Estado. Este es un gobierno de leyes, un gobierno que mantiene su disposición a considerar toda iniciativa que conduzca de manera efectiva al abandono de las armas y a la reincorporación a la vida civil. Sin embargo, mientras una organización asesine, secuestre, extorsione. reclute menores o pretenda controlar territorios mediante el miedo, el Estado tiene la responsabilidad de actuar con los instrumentos legítimos que le confiere la Constitución y la ley para proteger a sus ciudadanos. Desde el primer día de su mandato, el presidente impartió instrucciones claras: recuperar el control territorial, restablecer la autoridad del Estado, proteger a la población, combatir las economías ilícitas y enfrentar a las organizaciones que recurren al terrorismo y a la violencia para imponer su poder. Desde entonces, y pese a la grave emergencia ocasionada por el terremoto que el gobierno debió atender durante sus primeros días de gestión, se han intensificado las operaciones contra el crimen organizado transnacional. Por instrucción directa del presidente, las fuerzas militares, la Policía Nacional, la Fiscalía y los organismos de inteligencia del Estado han intensificado sus operaciones en contra del ELN, el Clan del Golfo y las disidencias de las FARC. las autodefensas conquistadoras de la sierra y las leyes criminales vinculadas también al narcotráfico, la minería ilegal, el secuestro, la extorsión y el tráfico ilícito de personas. En apenas 60 días, la fuerza pública reportó 32 mil 29 capturas, más de 135 toneladas de estupefacientes incautadas y 3 mil 414 armas de fuego retiradas de circulación. A ello se suman 119 extradiciones firmadas por el presidente de la República como parte de la cooperación internacional para desarticular el narcotráfico y el crimen organizado transnacional en Colombia. Operaciones recientes han afectado estructuras del ELN, el Clan del Golfo y distintas disidencias mediante la neutralización de cabecillas, el rescate de personas secuestradas y la destrucción de laboratorios de droga, dragas y otras infraestructuras utilizadas para las economías ilícitas. El propósito de estas acciones es recuperar el control territorial, debilitar las estructuras armadas y sus fuentes de financiación y restablecer la presencia y la autoridad del Estado allí donde las organizaciones criminales han pretendido sustituirlas. No presentamos estos resultados como una victoria definitiva. Debilitar las estructuras armadas y sus fuentes de financiación y restablecer la presencia y la autoridad del estado allí donde las organizaciones han pretendido sustituirlas no es fácil. Somos conscientes de que 70 días no pueden resolver décadas de violencia. Lo que sí permite es demostrar los efectos iniciales de una política que reconoce la seguridad, la justicia y la presencia efectiva del Estado como condiciones necesarias para construir una paz sostenible. El Estado tiene la responsabilidad constitucional de ejercer su autoridad en todo el territorio nacional, en el marco del respeto a la ley y a los derechos fundamentales de sus ciudadanos. No puede haber paz donde una familia vive con miedo, donde un campesino no puede trabajar libremente, donde un niño no puede ir a la escuela por temor a ser reclutado, o donde una comunidad está sometida a la voluntad de un grupo armado. Sin seguridad no hay paz. Proteger la vida, la libertad y el bienestar de los colombianos es un mandato constitucional y una prioridad fundamental de este gobierno. Es la seguridad la condición que permite que la justicia funcione, que la economía crezca, que los niños estudien y que las comunidades construyan su futuro en libertad y en verdadera paz. Señora presidenta, Excelencias, quiero ser claro en relación con lo que nos reúne hoy, el mandato de la Misión de Verificación de las Naciones Unidas en Colombia. Nuestro compromiso permanece intacto. La implementación del acuerdo final constituye un compromiso del Estado colombiano y continuará desarrollándose dentro del marco de la Constitución, la ley y las obligaciones jurídicas vigentes. Ahora bien, El cumplimiento de estas obligaciones requiere también una revisión periódica de los instrumentos y mecanismos institucionales que permiten llevarlas a la práctica, con el fin de asegurar su eficacia y adaptación a las realidades cambiantes del país. Por lo mismo, corresponde a cada gobierno, en ejercicio de sus competencias constitucionales y democráticas, evaluarlos y proponer los ajustes que considere necesarios para procurar esquemas más eficaces, sostenibles y acordes con las realidades territoriales, fiscales y de seguridad del país. Con base en estas consideraciones, Colombia propone focalizar el mandato de la Misión de Verificación a partir de esa misma realidad de la cual se ha dicho ya: sin seguridad no hay paz. Esta propuesta responde, entre otras consideraciones, al valor diferencial y específico que aporta la verificación internacional y a la distinta naturaleza de las responsabilidades que corresponden a cada uno de estos componentes. La reincorporación y las garantías de seguridad están directamente vinculadas con la transición de los antiguos integrantes de las FARC-EP hacia la vida civil, lo que justifica la continuidad de su verificación internacional. La Reforma Rural Integral, por su parte, tiene una naturaleza distinta. Incorporada al mandato de la misión en 2023, constituye una política pública estructural, multisectorial y de largo plazo, cuya implementación debe integrarse adecuadamente a la institucionalidad permanente del Estado colombiano. El acceso a la tierra, la formalización de la propiedad, la productividad rural, la infraestructura y las oportunidades económicas para nuestros campesinos son responsabilidades fundamentales del Estado colombiano. Su cumplimiento exige una acción institucional permanente de largo plazo que, por su propia naturaleza, trasciende el alcance y la duración de una misión especial de verificación. Esta propuesta ha sido elaborada en estrecha coordinación con el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural de Colombia, el cual ha establecido expresamente que Colombia dispone de los instrumentos normativos e institucionales necesarios para dar continuidad a las políticas de acceso a tierras, formalización de la propiedad y desarrollo productivo, independientemente del mecanismo internacional de seguimiento. De igual manera, la cooperación internacional podrá continuar y continuará acompañando los proyectos e iniciativas de desarrollo rural, incluidos aquellos respaldados por nuestros socios y donantes internacionales. Lo que se propone no es modificar la obligación sustantiva del Estado ni el apoyo a nuestros socios, sino el mecanismo extraordinario de verificación. Deseo subrayar, además, que Colombia reconoce plenamente las competencias de este Consejo y que no pretende de ninguna manera modificar unilateralmente ninguna de sus resoluciones. Entendemos que la decisión formal sobre el mandato corresponde al Consejo de Seguridad, ante el cual presentamos respetuosamente nuestra propuesta para su consideración. Estamos convencidos de que esta orientación permite conciliar el cumplimiento de nuestros compromisos con el fortalecimiento institucional y la búsqueda de una implementación más eficaz y sostenible. Señora presidenta, excelencias, quiero concluir, reiterando una convicción fundamental: Colombia seguirá cumpliendo sus compromisos y ejercerá plenamente su responsabilidad de proteger a sus ciudadanos y garantizar la autoridad legítima de sus instituciones. Porque, al final, la paz no puede medirse solamente por los acuerdos que se firman, los compromisos que se anuncian o los mecanismos que se establecen. La paz debe traducirse en realidades concretas para la vida de todos y cada uno de los colombianos. Hay paz cuando un campesino puede trabajar su tierra sin pedir permiso a hombres armados, cuando un comerciante no tiene que financiar a quien lo extorsione. Hay paz cuando ninguna organización ilegal puede sustituir a la autoridad de la República. Y hay paz cuando una población vive sin miedo. Esa es la paz que Colombia busca y esa es la paz que este Gobierno Con la determinación de sus instituciones y el valioso acompañamiento de la comunidad internacional, está decidido a construir. Muchísimas gracias. Greece · Presidenta del Consejo [34:31]: Doy las gracias al excelentísimo señor Bula por su intervención y ofrezco la palabra a la representante del Reino Unido. United Kingdom of Great Britain and Northern Ireland · Representante [34:41]: Muchísimas gracias, señora, y muchas gracias al representante especial Gensha por la presentación. Y quiero saludar al canciller Bula. Es esta la primera reunión desde 10 de agosto. Quiero expresar también nuestro más sentido pésame al pueblo de Colombia por las pérdidas causadas durante el terremoto. Hacer la paz no es fácil, como todos los países que están en este Consejo saben. Hay desafíos muy importantes que quedan y nuevos también que se plantean a través de la duración de cualquier acuerdo de paz. En Colombia, grupos armados nuevos y emergentes siguen amenazando a las comunidades, a los excombatientes y defensores de derechos humanos. 13 firmantes de la paz han muerto hasta la fecha en 2026. La proliferación de grupos armados obstaculiza la aplicación del acuerdo, por un lado, pero también refleja la necesidad de que se aplique rápidamente y plenamente también. recuperando la presencia del Estado efectiva, como decía el ministro, en territorios que estaban bajo la influencia de las FARC. A la vez, el acuerdo de paz de Colombia sí que ha logrado la desmovilización de uno de los grupos de guerrilla más importantes y activos. Más de 11.000 excombatientes siguen desmovilizados. Están en programas de reintegración y siguen comprometidos con el acuerdo de paz. Así que ahora que nos acercamos al décimo aniversario del acuerdo, el Reino Unido sigue comprometido con su aplicación completa. Agradecemos la decisión del gobierno de. cumplir con las obligaciones constitucionales que se derivan del Acuerdo de Paz. Sabemos el examen que está en marcha y esperamos que refuerce la estructura institucional y la financiación para el Acuerdo de Paz y que así se garantice que el acuerdo y su estructura de aplicación atiendan las necesidades de las comunidades más afectadas por el conflicto. Los próximos cinco años serán esenciales. Alentamos al Gobierno que recurra al Acuerdo de Paz y a sus disposiciones como parte de un marco de seguridad completo para arrostrar los vectores de conflicto, para generar una presencia efectiva del Estado, al tiempo que se adoptan medidas de seguridad y contra el narcotráfico. Estas medidas pueden priorizar la protección de comunidades vulnerables como los afrocolombianos, pueblos indígenas y también la infancia. El Reino Unido seguirá abogando por la consideración de la paz en el terreno a nivel local, porque vemos que la paz y seguridad sostenibles solamente se consigue implicando a los civiles, a los supervivientes más afectados por el conflicto. Colaborar con la sociedad civil y escuchar las voces de las comunidades es importante. Y las mujeres y las niñas también hacen frente a riesgos, por lo que requieren medidas de protección sostenidas. El Reino Unido considera que la Misión sigue siendo una herramienta esencial para el sostenimiento de la paz en Colombia. Estamos pendientes de presentar un proyecto de resolución para consideración del Consejo que renovaría el mandato de la Misión y estaremos encantados también de debatirlo con el Gobierno de Colombia. Ahora que miramos a los últimos cinco años. Nuestro compromiso compartido por la paz en Colombia tiene que continuar sin fallas, reuniendo a todos en apoyo de la aplicación completa del Acuerdo de Paz y para garantizar una paz duradera para todos los colombianos. Muchas gracias. Greece · Presidenta del Consejo [38:16]: Doy las gracias a la representante del Reino Unido por esta intervención. Y ahora ofrezco la palabra a la representante de Letonia. Latvia · Representante [38:25]: Muchísimas gracias, señora presidenta. Damos las gracias al representante especial por esta presentación muy completa y queremos también dar una cálida bienvenida al excelentísimo señor Omar Bula, canciller de Colombia. Muchas gracias por honrarnos con su presencia en el día de hoy. Aprovechamos también para transmitir nuestra solidaridad con el pueblo de Colombia después del terremoto devastador de agosto, causando pérdidas de vidas y también un sufrimiento inconmensurable. Señora, este año conmemoramos los 10 años desde la firma del acuerdo. Un hito de importancia histórica, no solo para Colombia, sino para la comunidad internacional y para el sistema multilateral, ya que todos contribuyeron el apoyo de su aplicación. Hasta hoy, el acuerdo es uno de los ejemplos mejores del éxito de las Naciones Unidas y de cómo puede contribuir a negociar y a traducir un acuerdo negociado en un marco duradero para la paz. Diez años después, la lección está clara. Hay que proteger los logros del acuerdo, al tiempo que se hacen frente a los desafíos de su día a día. Estos no son objetivos que compitan entre ellos, como comentaba el ministro. También son objetivos que se refuerzan uno a otro, y no solo es importante para el futuro de Colombia, sino también la estabilidad y la paz en toda la región. El acuerdo final es un marco vivo para hacer frente a muchas de las condiciones estructurales que han contribuido a décadas de conflicto y que continúan también como un desafío importante hoy: la desigualdad en el mundo rural, falta de presencia del Estado, economías ilegales e inseguridad en los territorios afectados por el conflicto. Por ello, agradecemos el compromiso del nuevo Gobierno de Colombia de garantizar la continuidad y defender las obligaciones jurídicas y constitucionales que se derivan del acuerdo, así como la decisión de situar la seguridad, la recuperación total del Estado y el Estado de derecho en el centro del programa de este Gobierno. Señora, la seguridad puede y debe reforzarse a través de la aplicación del acuerdo. La seguridad sostenible necesita más que el uso legítimo de la fuerza. Exige instituciones que funcionen, oportunidades económicas, justicia, presencia del Estado para llegar a las comunidades donde históricamente estaba ausente. y alentamos a que se refleje sobre el cumplimiento de los objetivos en torno a la seguridad y en el contexto de desarrollo regional. La reforma rural, la formalización de la tierra, la incorporación, transformación de los territorios afectados por el conflicto, son componentes de una política de seguridad completa y del marco del acuerdo de paz, que sirve también como herramienta y orientación para la aplicación efectiva de estos objetivos. Señora. Preparamos ahora la renovación del mandato de la Misión de Verificación a finales de este mes. Queremos recordar el papel indispensable que la Misión de Verificación ha desempeñado en la aplicación del acuerdo. Su presencia en el terreno ha generado también confianza y ofrece también un puente imparcial entre las instituciones, comunidades y socios internacionales. Seguimos preocupados por la intimidación, por el acoso y por las represalias contra las mujeres, incluidas activistas, líderes y también excombatientes en regiones afectadas por el conflicto. Encomiamos que se haya adoptado un programa completo de salvaguardias para líderes y defensoras de derechos humanos como una política pública. Sin embargo, la violencia sexual y de género, las amenazas, la restricción al desplazamiento y la falta de acceso a los servicios de protección para las mujeres siguen siendo temas que hay que abordar con urgencia. Insistimos en que el papel de la mujer en el proceso de construcción de la paz es esencial para el éxito de la reconciliación dentro de la sociedad colombiana. Por ello, invitamos a que se ofrezca toda la protección necesaria a las mujeres y a las niñas en las regiones afectadas por el conflicto, pero seguiremos abocando también por el programa MPS como una prioridad transversal en el mandato de la misión. Finalmente, El acuerdo de paz ha dejado un legado constitucional e institucional duradero. El Tribunal Constitucional de Colombia sigue interactuando y trabajando dentro de esta estructura, demostrando que la paz se ha convertido en parte de la evolución institucional del país. Aunque el acuerdo no sea norma constitucional, sin embargo, su aplicación sí que se ha incorporado a través de reformas constitucionales, a través de la legislación y las instituciones, creando un marco que los distintos gobiernos han ido heredando y que deben seguir impulsando. Reiteramos nuestro apoyo y disposición a acompañar a Colombia en este camino hacia una paz genuina. Muchas gracias. Greece · Presidenta del Consejo [43:17]: Doy las gracias a la representante de Letonia por esta intervención. Y ahora ofrezco la palabra al representante de la RDC. Democratic Republic of the Congo · A3 · Representante [43:28]: Señora, tengo el honor de hacer esta intervención en nombre de los A3. a saber, Liberia, Somalia y mi propio país, la República Democrática del Congo. Damos las gracias al Representante Especial del Secretario General, el señor Miroslav Ljentrja, por su presentación, y queremos saludar al Excelentísimo señor Omar Bula, Ministro de Asuntos Exteriores, Canciller de Colombia, y tomamos nota del informe más reciente del Secretario General sobre la misión. Reafirmamos los a 3, nuestro apoyo sin falla al proceso de paz en Colombia, a sus instituciones democráticas, así como a los esfuerzos soberanos desplegados por el país para arrostrar el desafío en el ámbito de la seguridad y del desarrollo al que tiene que hacer frente su población. También reiteramos nuestro agradecimiento por el acompañamiento continuo que garantiza la Misión de Verificación y el trabajo esencial que ha ido desempeñando gracias a su presencia en el terreno. Agradecemos la transición democrática y pacífica que se produjo el 7 de agosto, y también la resiliencia de las instituciones y de la sociedad de Colombia ante el sismo devastador del 10 de agosto. La velocidad en la respuesta nacional ha dejado bien clara la solidez de las instituciones colombianas, así como la capacidad de la población para movilizarse cuando la adversidad lo exige. Agradecemos el apoyo de las Naciones Unidas a los esfuerzos humanitarios nacionales y alentamos a que continúe la asistencia internacional sobre todo en las comunidades más afectadas por el conflicto, que hacen frente a unas vulnerabilidades acumuladas. Tomamos nota de las prioridades que ha anunciado el Gobierno, a saber, el refuerzo de la seguridad, la lucha contra el narcotráfico y los grupos armados, la ampliación de la presencia estatal, así como la promoción del desarrollo en las regiones. Estos objetivos cuadran con las ambiciones más amplias del Acuerdo de 2016, un compromiso del Estado colombiano. Tal y como subraya con claridad el informe del SG, la aplicación del Acuerdo contribuye directamente a la reducción de la violencia, al refuerzo de la presencia institucional del Estado, así como al hecho de que se tengan en cuenta los factores estructurales que favorecen el mantenimiento de las economías ilegales. Nos congratulamos por el diálogo constructivo del Gobierno con las Naciones Unidas, así como el reconocimiento de este de las obligaciones constitucionales y jurídicas que se derivan del acuerdo en el marco del ajuste de enfoque de aplicación. Señora, los A3 reconocen plenamente la responsabilidad soberana de Colombia y su determinación a garantizar la seguridad de la población y frente a la presencia de grupos armados y criminales. Tomamos nota de los esfuerzos desplegados para proteger la población, pero seguimos prestando mucha atención también a los desafíos de seguridad que siguen existiendo en las regiones afectadas por el conflicto, donde las economías ilícitas y también el crecimiento de los grupos armados siguen afectando a las comunidades, a los responsables sociales y a los excombatientes. Agradecemos los esfuerzos del Gobierno, que pretenden proteger a los niños del reclutamiento y de los abusos cometidos por los grupos armados ilegales. Las iniciativas de Colombia en el ámbito de la seguridad están dando resultados más sostenibles, también cuando vayan acompañadas de medidas civiles complementarias, como el acceso a la justicia y la aplicación determinada de mecanismos de protección específicos, tal y como recoge el acuerdo. Los ATRES se felicitan de los avances considerables e históricos en el ámbito de la reintegración. El hecho de que más de 11.000 excombatientes de las FARC trabajen y continúen activamente con su vida civil, con una tasa de recaída muy baja, es un éxito nacional destacable. Con el propósito de proteger este acervo, Alentamos a que se asignen recursos suficientes y predecibles a los dispositivos de reintegración para que los esfuerzos que permitan acceder a la vivienda, la tierra en el marco de la reforma agraria, a crédito y con unos medios de subsistencia viables dentro de unas condiciones de usura adecuadas. Esto es lo que tenemos que lograr. En cuanto a desarrollo rural, tomamos nota de la puesta en marcha del catastro polivalente, que ya abarca más del 40% del territorio nacional, así como la participación también muy amplia e inclusiva de casi 19.000 representantes de las comunidades y autoridades locales en la actualización de los planes regionales de desarrollo. Los ATREES alientan al Gobierno a que siga consolidando estos logros en el marco del examen de sus programas de reforma agraria, con vistas a proteger lo ya conseguido para que sea operacional la jurisdicción agraria y garantizar un reparto equitativo de los esfuerzos y de los beneficios del desarrollo en las zonas afectadas por el conflicto, garantizando siempre la participación eficaz de las mujeres, de los pueblos indígenas y de las comunidades afrocolombianas. Señora, ahora que nos aprestamos a conmemorar el décimo aniversario del Acuerdo, la prioridad debe ser consolidar los logros, darle seguimiento a los compromisos que todavía no se han concretado e ir adaptando de manera constructiva la evolución de la realidad, siempre dentro del marco del Acuerdo de 2016. En este sentido, Alentamos al nuevo gobierno a que continúe con determinación aplicando este acuerdo, dando una importancia especial a las garantías de seguridad, a la reintegración de los excombatientes, a la reforma agraria. y al desarrollo rural, pero también al mecanismo de justicia transitoria. Necesitamos que se adopte un enfoque integrado que articule la necesidad de seguridad, el desarrollo, la integración y el refuerzo de la presencia institucional del Estado, siempre con el respeto pleno de la titularidad nacional y de la soberanía del país. Los A3 reafirmamos nuestra apoyo a Colombia y estamos preparados para continuar con una cooperación constructiva con el Gobierno, con las Naciones Unidas y con todas las partes interesadas, con el propósito de consolidar los logros de la paz y contribuir a un futuro seguro, estable y próspero para el pueblo colombiano. Muchísimas gracias. Greece · Presidenta del Consejo [50:47]: Doy las gracias al representante de la República Democrática de Congo por esta intervención. Y ahora ofrezco la palabra al representante de Panamá. Panama · Representante [50:58]: Gracias, señora presidente. Agradecemos la presentación del representante especial del secretario general para Colombia, Miroslav Jenca, cuyo liderazgo y compromiso con la gestión a su cargo son encomiables. Damos la bienvenida, además, al ministro de Relaciones Exteriores de Colombia, Omar Bula Escobar, que nos distingue en esta reunión con su participación. Tan solo su presencia en esta sesión nos reitera el compromiso sostenido de Colombia con su seguridad y con la paz. Al iniciar esta intervención, queremos expresar nuestro más sentido pésame a las familias y seres queridos de las más de 300 personas que perdieron la vida en la hermana República de Colombia durante el devastador terremoto del pasado 10 de agosto. El pasado viernes, nuestro país también vivió momentos de dramática angustia ante un grave fenómeno de esta naturaleza. Aunque las consecuencias fueron en su mayor parte sobre la infraestructura, esta experiencia nos permite comprender el dolor y la incertidumbre que han atravesado tantas familias. A todas ellas les expresamos nuestra más sincera solidaridad. Siendo esta la última sesión informativa sobre Colombia durante nuestro período en el Consejo de Seguridad, quisiéramos reiterar la importancia de no perder de vista la dimensión humana del conflicto. En ese sentido, expresamos nuestra solidaridad con las miles de personas que a lo largo de estos dos años se han visto obligadas a abandonar sus hogares bajo amenaza y en medio del temor. Asimismo, recordamos a quienes, ante los diversos paros armados registrados durante este periodo, han sido sometidos al confinamiento, privados de su libertad de movimiento y obligados a permanecer en sus hogares y comunidades que en repetidas ocasiones se han convertido en espacios de encierro. Señora presidente, en víspera de cumplirse una década de la firma del acuerdo de paz, este aniversario nos invita a reflexionar tanto sobre los significativos avances alcanzados como sobre los desafíos que aún persisten en su implementación. Entre estos desafíos, la persistencia de la violencia y sus consecuencias para la seguridad y la protección de las personas continúa siendo motivo de preocupación. Lamentablemente, seguimos siendo testigos del asesinato de defensores de derechos humanos, así como de quienes decidieron deponer las armas y optar por el camino de la paz. En ese sentido, saludamos el redoble de la presencia de las fuerzas de seguridad en los territorios, un elemento que siempre ha sido fundamental para hacer frente a las distintas manifestaciones de la violencia en Colombia. Al mismo tiempo, como hemos señalado anteriormente, consideramos que la posibilidad de un diálogo genuino debe permanecer siempre sobre la mesa. Por otro lado, aunque ya no forma parte del mandato de la Misión, Panamá saluda que luego de una larga espera se dictaran las primeras sanciones propias de la Jurisdicción Especial para la Paz. La justicia transicional entra así en una etapa decisiva, en la que quienes causaron daños inimaginables deben ahora asumir su responsabilidad y contribuir, en la medida de lo posible, a reparar a las víctimas. Esperamos que este proceso continúe avanzando con la mayor agilidad posible y cuente con las herramientas necesarias para su implementación. Asimismo, valoramos el establecimiento del mecanismo internacional de monitoreo, ahora liderado por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, y la emisión de apoyo al proceso de paz en Colombia de la OEA. En cuanto a la reforma rural para Panamá, Su continuidad sigue siendo esencial, pues ha constituido una vía pragmática y efectiva para hacer frente a los cultivos ilícitos, una dimensión clave en la lucha contra el crimen transnacional organizado. La tierra, que ha estado en el centro de tanto dolor para el pueblo colombiano, a mayor escala, puede convertirse hoy en una fuente de esperanza, desarrollo agrícola y oportunidades económicas para las comunidades. Señora presidenta, Así como el acuerdo de paz trasciende a sus altas partes contratantes y alcanza a comunidades en todo el territorio colombiano, la Misión de Verificación ha demostrado, a lo largo de estos casi 10 años, una amplitud y un alcance similares en su labor. Su acompañamiento en la implementación del acuerdo, su capacidad para identificar y visibilizar tanto avances como desafíos, y, sobre todo, su presencia física a niveles regionales, subregionales y locales en los territorios, han desempeñado un papel irremplazable que debe continuar. Como hemos señalado anteriormente, la paz y la seguridad de Colombia son también la paz y la seguridad de Panamá y de toda nuestra región. El acuerdo de paz hizo posible la dejación de armas de alrededor de 11 000 excombatientes y abrió un camino hacia la paz que debemos continuar consolidando. En ese espíritu, Panamá reitera su plena disposición a seguir trabajando estrechamente con Colombia como país anfitrión de la misión de verificación, así como el Reino Unido en su calidad de redactor de este expediente, para contribuir al fortalecimiento de la Misión y asegurar que continúe desempeñando su indispensable labor. Muchas gracias. Greece · Presidenta del Consejo [57:35]: Gracias al representante de Panamá por su intervención. A continuación, ofrezco la palabra al representante de Pakistán. Pakistan · Representante [57:44]: Gracias, señora Presidenta. Agradezco al representante especial, Jencha, por su exhaustiva presentación. Apoyamos y valoramos la labor de la Misión de Verificación en Colombia. Doy la bienvenida al ministro de Relaciones Exteriores, Omar Bula Escobar, a esta reunión y expreso mi más sincera felicitación al nuevo gobierno de Colombia, encabezado por el presidente Abelardo de la Aspriella, y a usted, señor ministro de Relaciones Exteriores, por asumir sus cargos. Y también quiero. Le quiero que transmitir mis condolencias por las tristes pérdidas del terremoto de agosto. Señora presidenta, aprovecho esta oportunidad, sobre todo, para subrayar el pleno apoyo de mi delegación a Colombia y a su pueblo en su búsqueda de una paz sostenible. El acuerdo final de 2016 representa una decisión definitiva tomada por el pueblo colombiano en su conjunto, la decisión de rechazar la violencia, ir en pos de la paz y permitir que el pueblo colombiano siga viviendo una vida digna, libre del miedo a la violencia que se apoderó del país durante décadas. Respetamos y apoyamos plenamente la decisión soberana de Colombia en este sentido. A pesar de los diversos desafíos que siguen afrontando la implementación del acuerdo de paz, Colombia ha logrado avances notables, especialmente en el ámbito de las reformas rurales y la reintegración de excombatientes. Dadas las complejidades y causas subyacentes del conflicto, sería importante preservar estos logros y consolidarlos. para lograr una paz duradera y prosperidad para el pueblo colombiano. Celebramos el compromiso del Gobierno colombiano de gobernar desde y para las regiones. El fortalecimiento de la presencia del Estado en las regiones no solo beneficiaría a la población local en términos de apoyo y prestación de servicios, sino que también ayudaría a garantizar una mayor seguridad para todos los ciudadanos. Las preocupaciones de seguridad siguen siendo un desafío y amenazan con socavar los avances logrados en diversas facetas de este plan de paz. Los ataques dirigidos contra las fuerzas de seguridad colombianas por parte de bandas armadas, excombatientes, líderes sociales y defensores de los derechos humanos son reprensibles y condenables. Apoyamos los esfuerzos del Gobierno colombiano de restablecer la paz en el país. Instamos a todos los actores armados a que renuncien a la violencia y respeten plenamente las leyes nacionales de Colombia. Un enfoque sostenido, equilibrado e inclusivo, alineado con los intereses, sobre todo y en primer lugar, del pueblo colombiano, sigue siendo la clave para lograr una paz duradera. Con este fin, mi delegación colaborará de manera constructiva ante todo con la delegación colombiana y el resto de los miembros del Consejo para la próxima renovación del mandato de la Misión de Verificación. Nuestro enfoque se rige por nuestra posición de principios de que los mandatos deben adaptarse a las realidades y necesidades sobre el terreno y que la reducción de costos por sí sola no debe ser el único criterio determinante. Para concluir, Pakistán sigue comprometido en respaldar a Colombia y su pueblo para la puesta en realidad de esta visión de paz. Gracias. Greece · Presidenta del Consejo [1:00:50]: Gracias al representante de Pakistán por su intervención. Ofrezco la palabra al representante de Francia. France · Representante [1:00:58]: Gracias, señora presidenta, y gracias al representante especial, señor Miroslav Jenča, por esta presentación que ha arrojado luz sobre tanto los logros como los desafíos del Acuerdo de Paz desde su firma. Agradezco y saludo la presencia aquí entre nosotros de Su Excelencia, el ministro de Relaciones Exteriores de Colombia, señor Omar Bula Escobar. Le deseo la bienvenida a la sede de esta organización que usted conoce bien, ya que trabajó en una de sus agencias durante muchos años. Aprovecho su presencia para reiterar la profunda solidaridad de Francia con el pueblo colombiano tras el violento terremoto que afectó a gran parte del país el pasado mes de agosto. Esta solidaridad se basa en una relación de amistad histórica, sólida y culturalmente rica. Señora presidenta, se ha iniciado una nueva etapa para Colombia con la celebración de las elecciones, que en general se desarrollaron de forma pacífica. y a pesar de los actos violentos perpetrados por grupos hostiles a la democracia. El pueblo colombiano se expresó libremente y ha decidido tomar las riendas soberanas de su futuro. Es necesario ahora superar las divisiones para hacer frente a los numerosos desafíos en materia de consolidación de la paz, como recordó el ministro de Asuntos Exteriores de Colombia y también el representante especial. El país padece de un recrudecimiento de la actividad de los grupos armados. Estos, que se benefician del narcotráfico y de la extracción ilegal de oro, continúan cometiendo abusos contra la población civil. Los niños cuyo reclutamiento por parte de los grupos armados sigue ocurriendo son las principales víctimas. Para hacerle frente, pueden contar con el apoyo de Francia y de las Naciones Unidas, con quienes mantienen una historia en común desde hace 10 años. Estamos comprometidos con esta historia y deseamos que continúe. En 2016, Colombia puso fin a décadas de conflicto al firmar un acuerdo de paz bilateral. Esta valiente decisión de emprender un exigente proceso de paz contó con el apoyo inquebrantable de este Consejo, lo que demostró que la resolución de conflictos y la construcción de la paz son horizontes posibles cuando hay una voluntad común de las partes y un acompañamiento decidido de la comunidad internacional. El compromiso del Gobierno colombiano de respetar sus obligaciones con respecto a la aplicación del acuerdo de paz y de seguir adelante con su cooperación con las Naciones Unidas, como ha recordado el representante especial, Todo esto es fundamental. El acuerdo de paz es esencial para abordar los aspectos raigales. A título de ejemplo, los factores estructurales que originan la violencia y la inestabilidad, a modo de ejemplo, prevé mecanismos para resolver los conflictos relacionados con la propiedad y el uso de la tierra, con la creación de una jurisdicción agraria, alternativas a las producciones ilícitas para combatir de manera eficaz y sostenible el narcotráfico. Medidas de reinserción que ofrecen a 11.000 excombatientes perspectivas de futuro sin las cuales podrían volver a tomar las armas. Garantías de seguridad para proteger a las poblaciones más vulnerables. Una arquitectura de justicia transicional destinada a promover la reconciliación nacional. Señora Presidente, la Misión de Verificación de las Naciones Unidas en Colombia es la materialización del apoyo internacional a este proceso de paz. Gracias a su red territorial, esta misión realiza una labor decisiva en las poblaciones colombianas y acompaña al Estado en la extensión de su presencia en todo el territorio. Francia trabajará para que este apoyo continúe y se articule con las prioridades definidas por Colombia. Se lo debemos a los colombianos y las colombianas que aspiran a la paz y seguridad. Gracias. Greece · Presidenta del Consejo [1:05:02]: Gracias al representante de Francia por su intervención. Y ofrezco la palabra al representante de Bahréin. Bahrain · Representante [1:05:14]: Señor Presidente, permítame, en primer lugar, celebrar la presencia aquí del ministro de Asuntos Exteriores de Colombia, el señor Omar Bola. Quiero extender también mi agradecimiento al señor Yencha, representante especial del Secretario General de las Naciones Unidas para Colombia y jefe de la Misión de Verificación de las Naciones Unidas. Gracias por su informe tan ilustrativo. El Reino de Baréin da la bienvenida a la transición política pacífica en Colombia. Me complace expresar mis más sinceras felicitaciones a Su Excelencia el presidente Abelardo de la Espriella y al gobierno colombiano por su toma de posesión. deseándole éxito en la dirección del país hacia una mayor seguridad, estabilidad y desarrollo. Expresamos también nuestra solidaridad con el gobierno y el pueblo colombiano tras el desolador terremoto que sacudió el país el pasado agosto. Y valoramos positivamente el papel desempeñado por las Naciones Unidas en el apoyo a la respuesta humanitaria y los esfuerzos de recuperación, incluso en zonas que enfrentan situaciones humanitarias frágiles. A la luz del informe del Secretario General sobre la situación en Colombia, me gustaría destacar los siguientes puntos. Primero, El Reino de Bahréin subraya la importancia de fortalecer la coordinación entre las instituciones estatales y todas las partes implicadas para continuar implementando los mecanismos establecidos por el acuerdo de paz y los mecanismos que establece, y garantizar la continua implementación de los términos y disposiciones del acuerdo de manera que evite la reincidencia en el conflicto. En segundo lugar, A la luz de los desafíos de seguridad del Reino de Bahréin, enfatiza que la protección de mujeres y niños debe seguir siendo una prioridad clave en los esfuerzos de construcción de paz y estabilización. Subrayamos la necesidad de intensificar los esfuerzos para proteger a las mujeres y garantizar su acceso a servicios básicos de manera sostenible. Hay que seguir intensificando los esfuerzos para proteger a las mujeres y evitar también el reclutamiento de menores. En tercer lugar, los avances logrados en Colombia en el ámbito de la integración de excombatientes, reformas rurales y programas de desarrollo en las zonas afectadas por conflicto es un paso positivo sobre el que debe aprovecharse, continuando invirtiendo en desarrollo sostenible, mejorando el acceso a servicios básicos y las oportunidades económicas y brindando apoyo a proyectos productivos y protegiendo a las comunidades, de manera que apoyen la consolidación de la paz y prevengan la recurrencia de los conflictos, evitando, desde luego, cualquier brote de violencia que pudiera producirse. En conclusión, señora presidenta, el Reino reafirma su apoyo a todos los esfuerzos destinados a lograr la paz y la estabilidad en Colombia y espera poder seguir cooperando con la Misión de Verificación de las Naciones Unidas para consolidar la paz y la estabilidad y lograr un futuro más seguro y más próspero para el pueblo colombiano amigo. Muchas gracias. Greece · Presidenta del Consejo [1:08:41]: Gracias al representante de Bahréin por su intervención. Y a continuación, tiene la palabra el representante de China. China · Representante [1:08:52]: Señor Presidente, le doy las gracias al Representante Especial Ghencha por su presentación y damos la bienvenida al canciller Omar Bula a la reunión del día de hoy. Hace diez años, con la firma del Acuerdo Final de Paz, se ponía fin a una guerra civil en Colombia que había durado medio siglo, con el lema de resolver los conflictos a través del diálogo. Y gracias a los esfuerzos sucesivos de los diferentes gobiernos colombianos y todos los sectores de la sociedad, la aplicación del acuerdo de paz ha logrado avances positivos. Y esperamos ver que el nuevo gobierno colombiano dé prioridad al desarrollo económico del país, al interés de su pueblo y que siga bregando y que siga forjando por lograr una paz amplia y exhaustiva. Quiero decir cuatro cosas. Uno, el acuerdo de paz tiene que aplicarse de manera progresiva y gradual. La aceptación del proceso de paz entre las partes y su voluntad de ser parte del mismo cada vez es mayor. Es necesario sostener el proceso de paz e incrementar las expectativas para los resultados futuros. Hoy, En la medida en que el acuerdo de paz entra en una fase crítica, podemos estar seguros de que podremos avanzar según la experiencia acumulada y definir ya la próxima política para la aplicación del acuerdo lo antes posible. Los ámbitos de preocupación al público, como la reforma rural, el desarme y la reintegración, la justicia transicional, en ese sentido hace falta tomar medidas más concretas para aprovechar la fortaleza de los mecanismos existentes y que más personas puedan beneficiarse de los dividendos de la paz. En segundo lugar, hay que abordar los retos actuales de seguridad. La situación actual de seguridad es muy preocupante. China respalda al Gobierno colombiano en sus medidas de atajar la violencia de manera conforme a ley, reduciendo así los riesgos de conflicto. esforzarse en fortalecer la protección de los grupos vulnerables, como las mujeres, niños, agricultores y personas que viven en zonas remotas, impulsar su participación en el proceso de paz. En tercer lugar, los esfuerzos han de concentrarse en abordar las causas estructurales del conflicto. La paz no es solo silenciar las armas, sino resolver cuestiones muy arraigadas, como el subdesarrollo y la distribución desigual de recursos. Estamos a favor de que sigan combatiendo los crímenes del narcotráfico, la sustitución legal de cultivos, mejorando los medios de sustento de las personas y promoviendo un desarrollo socioeconómico equilibrado. El Gobierno de Colombia debe facilitar un apoyo sistemático a ámbitos como la vivienda, la salud, la capacitación profesional, para ayudar a consolidar otros medios de vida sostenibles. Todos los sectores de la sociedad colombiana tienen que convertirse en fuerzas principales que aborden el desarrollo sostenible. La comunidad internacional, por su lado, tiene que seguir prestando apoyo. Encomiamos a la misión el apoyo al proceso de paz. Estamos a favor de seguir extendiendo su mandato para que la Misión pueda fortalecer el diálogo y la colaboración con todas las partes y facilitar una asistencia personalizada. Esperamos también que el Gobierno colombiano siga dando el apoyo necesario a la labor de la Misión. La comunidad internacional tiene que alinear sus esfuerzos, sistemas de desarrollo de pacificación y otros ámbitos con las políticas del gobierno colombiano, canalizando más fondos y más proyectos a las zonas más infradesarrolladas y que más han visto afectadas por el conflicto, para crear mayores sinergias y oportunidades económicas. China valora, y mucho, el desarrollo de las relaciones sino-colombianas. Después del devastador terremoto prestamos nuestras condolencias, pero sobre todo hicimos llegar equipos de socorro y abastecimientos esenciales. Queremos seguir apoyando el proceso de paz colombiano liderado por los colombianos y colombianas para que aporte más resultados al pueblo colombiano. Gracias. Greece · Presidenta del Consejo [1:13:23]: Gracias al representante de China por su declaración. Ofrezco la palabra al representante de la Federación Rusa. Russian Federation · Representante [1:13:33]: Señor Presidente, Quisiéramos darle las gracias al señor Miroslav Jenca por su exhaustiva presentación. Y celebramos también la presencia hoy aquí del señor Omar Bola, ministro de Asuntos Exteriores de Colombia. Las nuevas autoridades de Bogotá empezaron su labor en condiciones muy difíciles, apenas tres días después de que Abelardo de la Aspriella asumiera la presidencia. Un devastador terremoto azotó el país. Destacamos la participación de la misión de observación de las Naciones Unidas en Colombia en los esfuerzos internacionales para hacer frente a las consecuencias de esta catástrofe natural. Es motivo de especial preocupación el hecho de que el desastre natural haya afectado a zonas históricamente azotadas por el conflicto armado interno, lo que ha hecho que la situación de la población local sea aún más vulnerable. El cambio de gobierno de Colombia se produce en una etapa decisiva de la historia del Acuerdo Final de 2016, y es que el próximo mes celebraremos su décimo aniversario. Ya han transcurrido 2/3 del plazo previsto para la aplicación de estos acuerdos. Sin embargo, la magnitud de los desafíos que enfrenta el país sigue siendo sin precedentes. Queremos aprovechar esta sesión, que en gran medida tiene un carácter de despedida. que en gran medida tiene un carácter de bienvenida para esta nueva administración, queremos enviar un mensaje claro y es el cumplimiento íntegro del acuerdo final responde a los intereses nacionales fundamentales de la propia Colombia. ¿Por qué consideramos que esto es de vital importancia? En primer lugar, el pueblo colombiano, al que debe representar el Gobierno, es el principal afectado por el prolongado conflicto armado interno. Proteger a las víctimas de la violencia de ambos bandos es para ello para lo que sirven mecanismos clave como el Sistema Integral de Memoria. Las víctimas y sus familiares tienen pleno derecho a recibir al menos una reparación mínima por sus sufrimientos de tantos años, tanto en forma material como, lo que a veces es más importante, en forma moral. La labor del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición, y en particular la Unidad encargada de la búsqueda de personas desaparecidas, desempeña un papel fundamental en este proceso. Es muy importante dotar a estas estructuras de recursos suficientes para que puedan continuar con su labor de vital importancia. En segundo lugar, más de 11.000 excombatientes han firmado el acuerdo y han vinculado su futuro a él tras haber tomado la decisión consciente de deponer las armas. Su reintegración socioeconómica exitosa y sus garantías sólidas de seguridad física son la principal garantía de que no volverán a las actividades ilegales. Para cualquier gobierno, esto debe ser una prioridad absoluta. Mientras tanto, seguimos registrando un nivel inaceptablemente alto de violencia contra los exmiembros de las FARC. Solo en agosto se registraron seis asesinatos de excombatientes. La gran mayoría de los 500 delitos de este tipo cometidos desde la firma del acuerdo de paz siguen sin resolverse, lo que no hace sino agravar la difícil situación que encara este grupo. En tercer lugar, el acuerdo final incluye un sistema de justicia transicional único que se basa completamente en mecanismos nacionales. Su singularidad radica en que no está orientada tanto al castigo y la creación de nuevas líneas divisorias, sino a sanar las heridas de la sociedad a través de la búsqueda de la verdad y la reconciliación. Así lo demuestran el carácter mismo de las sentencias y los mecanismos para su cumplimiento por parte de los culpables. Sabemos que El Tribunal Especial Transicional ha dictado ya sentencias definitivas en casos de gran envergadura y que están esperando el inicio de su ejecución. Esperamos que este proceso reciba el apoyo y protección debidos por parte del Gobierno, especialmente teniendo en cuenta la decisión de no mantener el mandato de la Misión de Supervisión para monitorear este proceso. El Tribunal Especial debe continuar con su labor independiente y contar con una financiación estable. Cualquier sugerencia o reclamo que surja con respecto a su actividad debe resolverse exclusivamente a través de un diálogo constructivo en el marco de los mecanismos legales existentes. Por último, la aplicación integral de las medidas de seguimiento es una especie de prueba de fuego que servirá para evaluar la capacidad de las autoridades de llegar a acuerdos institucionales y su disposición a cumplir con los compromisos asumidos. Una postura estatal responsable en este sentido beneficiará a Bogotá en el contexto de las perspectivas de resolución de los conflictos que persisten en el país con otras formaciones armadas ilegales. Queremos subrayar que Rusia respeta invariablemente las decisiones soberanas y las prioridades del Gobierno actual, incluso en cuestiones relacionadas con la seguridad nacional y el establecimiento del orden público en el territorio de Colombia. Compartimos la intención expresada por su presidente de fortalecer la presencia estatal en las regiones y proteger a la población local contra la delincuencia. Al mismo tiempo, instamos a las autoridades a no renunciar a los instrumentos del diálogo pacífico con aquellas agrupaciones que demuestren estar dispuestas para ello. Cuando se realicen operaciones militares, es de vital importancia garantizar la protección de los civiles, en primer lugar de los líderes comunitarios y campesinos que corren el riesgo de quedar entre dos fuegos. Estamos convencidos de que en el cumplimiento del acuerdo y las prioridades estatales, el Gobierno puede contar con la ayuda efectiva de la Misión de Supervisión, que cuenta con una amplia presencia sobre el terreno, especialmente en regiones donde las autoridades no están especialmente presentes todavía. Expresamos nuestro apoyo a la labor de la Misión de Supervisión y apoyamos la prórroga del mandato de la Misión Pacifica en su totalidad. Greece · Presidenta del Consejo [1:19:38]: Gracias por su declaración. A continuación, ofrezco la palabra a la representante de Dinamarca. Denmark · Representante [1:19:45]: Gracias, señora presidente. Gracias también a la representante Genta por su presentación y celebro la presencia aquí del señor Bula. Quiero empezar enviando nuestras condolencias al pueblo colombiano afectado por el devastador terremoto de agosto, expresamos nuestras sinceras condolencias a quienes han perdido a seres queridos y nuestra solidaridad con todos aquellos que aún buscan a sus desaparecidos. Señora presidenta, permítame formular tres comentarios. En primer lugar, el próximo mes se conmemora, tenemos una efemérides en el proceso de paz colombiano, se celebra el décimo aniversario del acuerdo de paz. Damos la enhorabuena al pueblo colombiano por su dedicación en la promoción de una paz duradera. En lo sucesivo, la aplicación en este proceso crucial será clave para consolidar los avances atesorados en esta última década. Los esfuerzos continuados para garantizar la reintegración segura de los excombatientes serán esenciales para sostener la confianza en el proceso de paz. En segundo lugar, los altos niveles de inseguridad en las zonas afectadas por el conflicto son muy preocupantes. nos preocupa la violencia que sufren los pueblos indígenas, afrocolombianos y otros grupos minoritarios. Es necesario responder a la violencia de género. El repunte de la violencia contra menores es causa de alarma también. En el período de informe se han verificado 500 asesinatos de combatientes desde la firma del acuerdo. Los grupos armados siguen ejerciendo control en muchas regiones, haciendo que las comunidades sean rehenes de las economías ilícitas. Estos grupos también despliegan nuevas tecnologías, como ataques de drones, y usan los medios de comunicación sociales para la intimidación y el reclutamiento, incluido de menores. Responder eficazmente a esta inseguridad exige un planteamiento holístico y de derechos humanos que incluya coordinación con las fuerzas de seguridad, desarrollo y expansión de la presencia estatal y servicios a estas regiones. Los instrumentos y los compromisos que ya se contrayeron en el proceso de paz, en el acuerdo de paz, siguen siendo estratégicamente muy relevantes. La aplicación continuada de la reforma rural seguirá contribuyendo a sostener la paz y seguridad, fortaleciendo el desarrollo económico y las condiciones que mantienen las economías ilícitas. En tercer lugar, Dinamarca celebra las sentencias de la justicia reparadora emblemáticas del mes pasado por parte de la Jurisdicción Especial para la Paz. Es un momento parteaguas para la justicia transitoria de Colombia. ahora que excombatientes de las FARC-EP y muchos oficiales del Gobierno que reconocieron la responsabilidad de crímenes durante el conflicto empiecen a cumplir sus sentencias. Garantizar el cumplimiento de las mismas promoverá los derechos de las víctimas y allanará el camino para la justicia, la verdad, la reparación y la no repetición, así como alentamos una inversión continuada en estos mecanismos de justicia transitoria. Y para terminar, señora presidenta, es la última sesión trimestral de Dinamarca en el Consejo y queremos expresar nuestro apoyo inquebrantable y solidaridad al pueblo colombiano. El camino a la paz no estará ausente de obstáculos, pero confiamos en que con la determinación y la resiliencia del pueblo colombiano, el compromiso sostenido del Gobierno y el apoyo de nuestros socios internacionales, Colombia puede forjar la paz duradera y la prosperidad que su pueblo merece. También quiero expresar nuestro máximo apoyo a la Misión de Verificación que sigue siendo una herramienta crucial para promover el proceso de paz. Estaremos deseosos de trabajar con los miembros del Consejo para la renovación del mandato este mes. Gracias. Greece · Presidenta del Consejo [1:23:47]: Gracias a la representante de Dinamarca. Tiene la palabra el representante de Estados Unidos? United States of America · Representante [1:23:56]: Muchas gracias, señora. Gracias al representante especial y encha por esta presentación. Agradecemos la presencia del ministro Bula. Felicitamos al presidente de la Sprey y a su administración. He de decir que en todo el gobierno vemos un liderazgo excepcional, una nueva determinación y un compromiso por situar en primer lugar al pueblo de Colombia. Están solamente al principio de un trabajo muy serio, pero está claro que el pueblo colombiano recuerda ahora ya de lo que es capaz este gran nación después de los 4 años pasados bajo Gustavo Petro. Pero quería también reconocer otra cosa que ha hecho el presidente de la Esprella, o algo más bien que no ha hecho. No ha venido a Nueva York para la Asamblea General. Le promovió al pueblo colombiano que permanecería en su país en lugar de dedicar su presidencia a viajar por el circuito diplomático internacional. Y de momento cumple su promesa. Su vicepresidente capaz representó a Colombia aquí, el presidente de la Esprella se quedó en casa atendiendo las necesidades de su pueblo. Colegas, discursos sobre liderazgo no es lo que falta en este edificio. El presidente de Gobiena demuestra liderazgo sin haber puesto pie aquí. entiende algo que todos tenemos que recordar. Nuestra primera responsabilidad no es con el circuito diplomático. Nuestra responsabilidad es con el pueblo al que servimos. Me gustaría que más líderes tuvieran esa misma determinación, la misma determinación que impulsó al presidente Trump a la Casa Blanca y la misma determinación que le mantiene a él y que nos sigue impulsando a nosotros a cumplir con el pueblo estadounidense. la nueva administración de Colombia y ha sido puesta a prueba. Justo tres días después, un terremoto de 7,4 en la escala Richter afectó a Colombia, llevándose por delante muchas vidas y afectando prácticamente a medio millón de personas. La ONU estima unos daños físicos que se elevan a millones de dólares. Hemos ofrecido 26,5 millones de asistencia de desastres y pedimos a nuestros socios que sigan ofreciendo apoyo. Ahora que Colombia se centra en los esfuerzos de recuperación, estamos preparados para seguir invirtiendo en la infraestructura de Colombia para contribuir a la reconstrucción. Colegas, la aplicación completa de sus compromisos bajo el acuerdo de paz sigue siendo esencial para el futuro del país, pero la paz duradera exige algo todavía más fundamental que el gobierno colombiano, no los cárteles, no los narcotraficantes, no los terroristas son los que tienen, es decir, el gobierno tiene que controlar el territorio, no estas instancias. La administración anterior había prometido la paz total, pero en lugar de la paz total, los criminales se extendieron. En lugar de la paz total, lo que reina ahora es la impunidad total en buena parte de Colombia. Esto no se puede excusar dándole la oportunidad a los terroristas de rearmarse y de aterrorizar. El presidente de la Esprella entiende esto. Agradecemos su decisión. de abandonar las negociaciones fallidas heredadas de la administración, y de hacerle frente a las organizaciones criminales que atacan a los colombianos y a los estadounidenses por igual. Estamos pendientes de profundizar nuestra colaboración en torno a la seguridad con este gobierno. No puede tener lugar seguro en Colombia, y tampoco tendrá lugar seguro en los Estados Unidos. Finalmente, ahora que nos acercamos al vencimiento del mandato de la misión, agradecemos la determinación de asumirla titularidad de la reforma agraria, al tiempo que se mantienen las responsabilidades esenciales de verificación y presencia en el terreno. Ese siempre tiene que ser nuestro objetivo aquí en el Consejo. Tenemos que apoyar el liderazgo nacional, centrarnos en los mandatos esenciales y cumplir con resultados en lugar de perpetuar las misiones de manera indefinida. Una Colombia más fuerte significa un hemisferio más seguro bajo el presidente de la Esprilla. Colombia, una vez más, muestra cómo se ejerce un liderazgo determinado y patriota. Nos situamos del lado del pueblo colombiano y de su nuevo Gobierno y estaremos encantados de trabajar juntos y de consuno. Muchas gracias. Greece · Presidenta del Consejo [1:28:24]: Doy las gracias al representante de los Estados Unidos por esta intervención. Procedo a hacer una intervención en mi capacidad como representante de Grecia. Greece · Representante [1:28:33]: Deseo agradecer al representante especial del secretario general, Miroslav Ljecnja, por su informe y dar la bienvenida a la presencia del ministro de Relaciones Exteriores de Colombia, su excelencia, el señor Omar Bula Escobar. Quisiera iniciar felicitando al nuevo gobierno de Colombia por el inicio de su gestión. Grecia sigue comprometida con la continuidad de nuestra estrecha colaboración con el nuevo Gobierno en el Consejo de Seguridad y a nivel bilateral. La toma de posesión de la nueva administración estuvo marcada por el devastador terremoto que sacudió a Colombia en agosto, el cual dejó cientos de víctimas mortales y graves daños a la infraestructura. Hacemos llegar nuestras condolencias a las familias de las víctimas y expresamos nuestra solidaridad con todos los afectados. En virtud de lo anterior, quisiera señalar los siguientes tres puntos en el día de hoy. Primero, reiteramos nuestro pleno apoyo al proceso de paz en Colombia y el acuerdo de paz que ha contribuido de manera significativa a la estabilidad y al desarrollo del país. Reconocemos el hecho de que el Gobierno colombiano priorice la seguridad e insistimos en el papel esencial del acuerdo de paz para mejorar las condiciones de seguridad en las regiones afectadas por conflictos. Agradecemos el compromiso del Gobierno de cumplir con sus obligaciones bajo el Acuerdo de Paz, al tiempo que se reconoce el derecho soberano de Colombia a determinar su política de aplicación. La colaboración estrecha con la Misión de Verificación de las Naciones Unidas sigue siendo particularmente valiosa en este contexto. Agradecemos la apertura del Gobierno a interactuar con la Misión, sobre todo habida cuenta de la contribución valiosa que ha hecho durante la respuesta al terremoto. Insistimos en que la interacción continuada puede mejorar la complementariedad entre sus esfuerzos respectivos. En segundo lugar, en el frente de seguridad, tomamos nota de la declaración firme del Gobierno contra los grupos armados y sus esfuerzos por combatir el tráfico de drogas y las economías ilegales. Condenamos el uso de las nuevas tecnologías y ataques contra la explotación de las redes sociales para el reclutamiento de los niños. Seguimos preocupados por la inseguridad en las regiones afectadas por conflictos y violencia contra líderes sociales, comunidades étnicas y excombatientes. Subrayamos la importancia de proteger a las comunidades afectadas durante las operaciones de seguridad. En tercer lugar, insistimos en la importancia de la reforma rural y la reintegración de los excombatientes, al tiempo que se garantiza la seguridad en las zonas todavía afectadas por los grupos armados y donde hay presencia de grupos armados. El enfoque holístico a la seguridad refuerza la presencia del Estado en las regiones afectadas por conflictos y también contribuye al desarrollo rural y también permite prevenir que los grupos armados recluten a miembros nuevos, sobre todo niños. También agradecemos la emisión ya de las primeras sentencias de restauración por parte de la Jurisdicción Especial para la Paz, que precisamente ofrece también ayudas a las víctimas del conflicto. Reiterar el firme apoyo de Grecia a Colombia en su búsqueda de un futuro pacífico y sostenible. Asimismo, reafirmamos nuestro respaldo al Representante Especial del Secretario General y a la Misión de Verificación de la ONU en Colombia. Seguimos comprometidos a trabajar en estrecha colaboración con los demás miembros del Consejo de Seguridad para la renovación del mandato de la Misión, priorizando siempre los intereses del pueblo colombiano. Muchas gracias. Greece · Presidenta del Consejo [1:33:05]: Reanudo mis funciones ahora como presidenta del Consejo. No hay más nombres en la lista de oradores. Se levanta la reunión.