Mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales - Consejo de Seguridad, 10213ª sesión Consejo de Seguridad Date: 25 August 2026 Language: Spanish Transcript: https://transcripts.un.org/es/sc/10213 Transcripts available through this tool are created by using automatic speech recognition and are not official records nor official documents of the United Nations. Official records and official documents are available on the Official Document System of the United Nations. --- Denmark · Presidente del Consejo / Ministro de Relaciones Exteriores · Lars Løkke Rasmussen [0:02]: Declaro abierta la reunión número 10.213 del Consejo de Seguridad. El orden del día provisional para esta reunión es el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales, la alimentación en la línea de fuego, el papel del Consejo de Seguridad en la mitigación de la crisis alimentaria mundial y local. Se adopta el orden del día. Ante ustedes hay una lista de oradores. de los oradores que han solicitado participar de conformidad con los artículos 37 y 39 del Reglamento Provisional del Consejo, proponemos que se les invite a participar en esta reunión. De no haber objeciones, queda acordado. El Consejo de Seguridad inicia ahora el examen del tema 2 del orden del día. Les señalo el documento S/2026/650. Una carta con fecha 4 de agosto de 2026 de la representación permanente de Dinamarca dirigida al Secretario General de Naciones Unidas transmite una nota conceptual sobre el tema que nos ocupa. Saludo muy cordialmente al Secretario General, el Excelentísimo señor Antonio Guterres, y le cedo la palabra. Adelante. UN · Secretario General · António Guterres [1:26]: Presidente, Excelencias, gracias al Gobierno de Dinamarca y al Ministro Rasmussen por presidir este debate tan urgente sobre el conflicto en la seguridad alimentaria. Es una oportunidad para que el Consejo aborde una realidad peligrosa y cambiante, los sistemas alimentarios críticos y la vida que mantiene. están bajo ataque. Conseguir suficiente alimento es una necesidad humana básica. Esta necesidad se plasma claramente en el ODS 2, poner fin al hambre. Eliminar el hambre es posible. Hay que abordar sus causas raíz, incluido el conflicto. En la resolución 2417, el Consejo destacó el vínculo entre la inseguridad alimentaria causada por el conflicto y la amenaza de la hambruna y el conflicto armado y la violencia. Ofreció unas orientaciones claras para garantizar el funcionamiento adecuado de los sistemas alimentarios y los mercados en medio del conflicto. Hoy se trata de fortalecer la ejecución de esa resolución importante. No hay suficiente tiempo, el tiempo apremia. En el Sahel, los agricultores huyen de sus fincas en medio del conflicto. Se agrava la inseguridad alimentaria en la región. En el Sudán, los mercados han sido afectados por drones, por misiles. En Haití, la violencia de las pandillas aislado las comunidades. Los trabajadores humanitarios carecen de acceso a las personas tan necesitadas en Gaza, Mali, Myanmar y Sudán. Algunos afrontan ataques directos, han sido asesinados. No es coincidencia que en 2025 viéramos no solo la tasa más alta de conflictos armados desde la Segunda Guerra Mundial, sino también los mayores niveles de hambre aguda. con al menos 266 millones de personas en situación de inseguridad alimentaria aguda. En 2025 hubo dos hambrunas al mismo tiempo en Sudán y Gaza, la primera vez en el siglo. Es una vergüenza. El informe sobre el hambre muestra que el conflicto y la violencia son las principales causas de 12 de 13 lugares donde hay hambre. El vínculo entre el conflicto armado y la violencia y el hambre es innegable. Sabemos que el hambre puede alimentar el desplazamiento, la fragilidad, la inestabilidad y la concurrencia por recursos escasos. Y estas consecuencias trascienden fronteras. Los conflictos y la violencia trascienden tanto fronteras como regiones. La guerra en Ucrania afecta la exportación de cereales y energía en el Mar ***** desde Ucrania y Rusia. La crisis en Oriente Medio es otro ejemplo. El estrecho de Ormuz. concentra la quinta parte de los suministros de petróleo y la tercera parte de los fertilizantes en el mundo. Las restricciones y los cierres aumentan los precios de productos básicos y disminuyen la disponibilidad de los mismos. Los ataques contra los buques comerciales en el Mar Rojo también amenazan la cadena de suministro de alimentos y otros productos básicos para los países que dependen de las importaciones, algunos con altos niveles de endeudamiento. Esto aumenta directamente el costo de la agricultura y pone en peligro la cosecha futura. Necesitamos una solución sostenible, justa y pacífica que proteja los derechos de navegación, incluido en el Estrecho de Ormuz y el Estrecho de Bab al-Mandab, para restaurar la estabilidad y la confianza. Como señalé ayer, hemos trabajado para desarrollar y proponer mecanismos prácticos para abordar las necesidades humanitarias mundiales producto de la crisis en el Estrecho de Ormuz. Los esfuerzos de fomento de confianza se centrarían primero en fertilizantes y materias primas, pero se ampliaría para abarcar otros productos. El apoyo internacional es alentador, pero se necesita cooperación y voluntad política de las partes. Espero que todos se impliquen con seriedad y con un enfoque constructivo. Pero este esfuerzo no puede sustituir la plena restauración de los derechos y las libertades de navegación dentro y alrededor del estrecho de Ormuz. La resolución 2417 reconoce la necesidad de romper el círculo vicioso del conflicto armado y la inseguridad alimentaria, pero sigue esta dinámica, por lo que le pido al Consejo examinar tres medidas para ir avanzando con base en esta resolución. Primero, la resolución 2417 se tiene que aplicar de forma congruente y plenamente. Para las partes del conflicto, esto significa no privar a la población civil de los objetos indispensables para su supervivencia, que incluye alimento, ganado, agua potable. Hay que evitar los ataques contra estos recursos. También hay que proteger los objetivos civiles necesarios para la producción y la distribución de alimentos. Esto incluye fincas, molinos, sistemas hídricos, centros de procesamiento de alimentos y almacenamiento de alimentos. Y también hay que garantizar acceso para el personal humanitario a la población civil. Demasiadas partes al conflicto armado. desprecian sus obligaciones a la luz del derecho humanitario internacional con impunidad, lo cual es inaceptable. Los estados tienen que cumplir con su parte y garantizar el pleno cumplimiento del derecho internacional humanitario y aprovechar su peso para garantizar el cumplimiento. Además, las hay denuncias de hambre producto del conflicto, riesgos de hambruna y nuevos riesgos para los sistemas alimentarios y las operaciones humanitarias. Hay que afrontar estos riesgos, no podemos esperar hasta la confirmación de una hambruna o condiciones catastróficas. Hay que actuar con antelación. Segundo, los sistemas alimentarios se tienen que proteger plenamente los conflictos y la violencia no puede frenar la distribución de los alimentos. Hago un llamado al Consejo para que manifieste nuevamente la importancia de proteger la infraestructura esencial para la seguridad alimentaria. Esto incluye proteger las fincas sistemas hídricos, mercados, centros de almacenamiento y vías de suministro. También debería fortalecer el suministro para la exportación, insumos agrícolas y ayuda humanitaria, y también el cruce fronterizo, Excelencias. Tercero, hay que proteger al personal humanitario. Todas las partes del conflicto tienen obligaciones claras en virtud del derecho internacional humanitario. en particular, han de permitir los arreglos necesarios y la llegada de la ayuda y proteger a los trabajadores humanitarios para que puedan cumplir con sus misiones vitales. Y en su resolución 2417, este Consejo declaró que está dispuesto a examinar la información conexa a las negativas ilegales de acceso humanitario y tomar las medidas necesarias, esto incluye medidas de sanción. Hago un llamado al Consejo para que trabaje para que los responsables respondan por sus actos. Todo esto para mantener el flujo de ayuda humanitaria que es tan vital y proteger a aquellos que garanticen su suministro. Excelencias, la mejor protección contra la inseguridad alimentaria es la paz. En un mundo, un mundo sin hambre ofrece las condiciones más seguras para lograr la paz. Exhorto al Consejo a aprovechar todos los medios a su disposición para contribuir a la prevención de los conflictos y ponerles fin, y también impedir que los riesgos emergentes no se conviertan en crisis más graves de inestabilidad y, en particular, de inseguridad alimentaria. Gracias. Denmark · Presidente del Consejo / Ministro de Relaciones Exteriores · Lars Løkke Rasmussen [10:02]: Gracias al Secretario General por su ponencia. Doy la palabra al señor Karl Schaub. WFP · Karl Schaub [10:12]: Señor presidente, muchas gracias y gracias al gobierno de Dinamarca y a usted, señor Rasmussen, señor ministro, gracias por esta convocatoria sobre este debate tan importante. un tema tan importante, doy las gracias al Secretario General por ponerse al frente de este tema. De hecho, su carta, señor Secretario General, dio pie a este debate en 2017 y esto dio pie a la resolución tan importante que debatimos, la resolución 2417, una resolución hito adoptada por consenso reconociendo el círculo tan peligroso de conflicto y el hambre, como el conflicto genera el hambre, pero también como el hambre genera el conflicto. Excelencias, yo estaba en uno de los puestos de ustedes en ese entonces representando a un Estado miembro. Ahora tengo el orgullo de representar el Programa Mundial de Alimentos, una organización galardonada por el Premio Nobel en 2020 por sus esfuerzos de lucha contra el hambre, pero también por su aporte a mejorar las condiciones de paz en zonas de conflicto. Fue un momento de optimismo para el Programa Mundial de Alimentos. El apoyo férreo en este consejo con el reconocimiento del Comité Nobel, pensábamos que un mundo sin hambre estaba al alcance. Pero la actualidad, 2026, han pasado apenas seis años, vemos un panorama muy distinto. El círculo vicioso del conflicto y el hambre se acelera. En este periodo tan corto, Ha habido un aumento por un factor de tres de personas en inseguridad alimentaria aguda. Ha habido una disminución significativa de la financiación para las operaciones y, como señaló el Secretario General, hay cada vez más peligros para los colegas en el terreno. Tengo el privilegio de visitar con frecuencia a los equipos que están en la línea de frente, en los contextos más complejos, y voy a hablar de esta experiencia de primera mano presentándoles ¿Cómo se presenta en realidad y en la práctica este ciclo, este círculo vicioso? Y también destacar cómo el Consejo de Seguridad, a nuestro juicio, puede y ha de responder. Excelencias, la semana pasada estuve en Somalia y todavía tengo el polvo de Burj Akaba en los zapatos. Fui a campamentos donde familias enteras vieron cómo actores no estatales despojar a sus hogares, sus tierras. Una familia con cuatro niños, una familia con la que tuve una entrevista, tenía una granja multigeneracional donde podían dedicarse a la tierra, alimentarse, ganar el sustento. Llegaron los grupos armados pidiendo impuestos, de manera que tuvieron que huir a un campo de desplazados a unos 100 kilómetros a pie. Habían perdido todo, incluso un niño en el camino. Los otros tres niños ahora están en un campamento sin escuela y estas insurgencias siguen estallando en Somalia. Por ejemplo, en Baidoa la semana pasada no pude hacer el desplazamiento hasta la localidad y de hecho impidió las operaciones nuestras. Unos 5000 niños se quedaron sin alimento en Baidoa, además de la inseguridad, el hambre en Somalia es producto de dos sequías consecutivas. Además, fenómeno del niño se supone que va a generar inundaciones en noviembre. Esto agrava la situación de malnutrición catastrófica. Casi dos millones de niños que sufren de una malnutrición severa y aguda. La tercera parte de la población, me refiero a seis millones de personas, están en situación de hambre o aún peor. Los somalíes están frente a una tormenta perfecta en un momento en que el compromiso mundial llega a su nivel más bajo. Como saben ustedes, el mandato de UNHCR más allá de 2026 está en medio de la incertidumbre y, de hecho, el apoyo humanitario disminuye. Hay un donante fundamental que ya no brinda financiación y los otros no colman esa brecha. En 2022 había una situación parecida. Los aliados y el Programa Mundial de Alimentos evitaron una hambruna gracias al apoyo de los donantes de Estados Unidos. También aumentamos la asistencia para apoyar a 10 millones de personas. En este momento solo ayudamos a 600.000 personas, una de 10 personas con necesidades agudas. Millones se quedan por fuera. Muchos podrían morir. Se acerca la hambruna. Debería ser un llamado de atención para muchos, no solo para Somalia, porque cuando las familias no pueden alimentarse, quedan con tres opciones, aguantar hambre, desplazarse o rebelarse. Son condiciones ideales para los grupos armados, las pandillas criminales, pueden dedicarse al reclutamiento de jóvenes y otras actividades en Somalia, pero también en lugares como Guatemala, en la RDC. Durante las últimas semanas he hablado con padres de familia, viven con el terror de que sus niños terminen en campos militares, en las esquinas o en las minas en vez de la escuela. Más allá de esta situación tan grave que hemos advertido desde hace años, hay una nueva dimensión que exige su acción y atención. Las consecuencias del conflicto ahora se transmiten miles de millas más allá a través de economías entrelazadas, sistemas comerciales, allende fronteras y mares. Algunos hablan de una crisis doble, tanto en el estrecho de Ormuz como en el Mar Rojo. Ayer el Secretario General, con toda la razón, nos advirtió sobre una posible triple crisis, pues también está la escalada reciente en el Mar *****. Estas afectaciones graves al comercio marítimo también podrían generar inseguridad alimentaria para decenas de millones de personas más, empezando con el conflicto en el Golfo. Si la llegada del petróleo por el estrecho de Ormuz puede haber una comida menos para los niños en el Sudán, donde los costos han aumentado por casi un 40% desde febrero, los sistemas alimentarios dependen del combustible, riego, transporte. aumenta el precio del petróleo y también el precio de la harina, el arroz, las verduras, también la falta de fertilizantes. Esto golpea en particular a África y Asia. Nos preocupa cómo esto podría afectar las cosechas futuras. También hemos visto un aumento en los costos de transporte, un aumento de 20% para nosotros, 35% para los vuelos humanitarios, lo cual implica menos asistencia para las personas necesitadas. Segundo, las autoridades de facto UCIES siguen sus ataques contra buques comerciales en el estrecho de Bab al-Mandeb. Esto ha reducido más el comercio en el Mar Rojo y afecta otra vía de exportación, el tránsito regional hacia el Canal de Suez. Esto aumenta los precios para personas en todo el mundo y golpea en particular a Yemen, un país que importa el 90% de sus alimentos. Tres, la escalada en los ataques rusos y ucranianos en el Mar en el Mar *****. Las exportaciones de Rusia a Ucrania equivalen a una tercera parte del suministro de cereales y los cargamentos por el Bósforo han disminuido en un 40% año tras año. Los países que dependen de las importaciones como Somalia, que compra el 90% de sus cereales, están en riesgo. Hay riesgos a más largo plazo si siguen cerrados los puertos del Mar *****. Habría menos ingresos, incentivos para trabajar la tierra en 2027. El mundo no puede darse el lujo de aceptar estas crisis solapadas. Cuanto más habrá que esperar? Excelencias, el tiempo apremia. Esperamos que el Consejo de Seguridad escuche el llamado del Secretario General y empiece a actuar. Es urgente, tal como hizo en 2017 en respuesta a su carta. Hay que poner fin a este círculo vicioso y con base en lo que señala el Secretario General, les tengo cinco propuestas. Primero, medidas para frenar el conflicto en una región, porque esos conflictos generan hambre en otras regiones. Las iniciativas que garanticen la llegada de la ayuda humanitaria, exportaciones alimentarias comerciales e insumos agrícolas por vías terrestres y marítimas son necesarios. Segundo, la resolución 2417 exige una acción con antelación cuando hay riesgos antes de que se declare la hambruna. Por ejemplo, en Sudán, con una acción anticipada hubiéramos podido evitar la hambruna el año pasado, que fue la peor crisis de hambre. También vimos las atrocidades en El Fasher. Era evidente. La comunidad internacional, incluido este Consejo, no logró obrar a tiempo. El sufrimiento en Sudán es casi inimaginable, pero yo lo vi en abril cuando fui al campamento de Tawila en Darfur, donde se habían reunido los sobrevivientes de El Fasher. Nunca había visto algo semejante. 700.000 personas en medio de chozas, habían llegado de El Fasher, no tenían nada, estaban traumatizados, dependen de gotas de ayuda para sobrevivir. Las personas ahí se sentían completamente abandonadas. Esperar hasta que se declare la hambruna es un ejemplo de abandono del deber. En la última hambruna en Somalia, 2010 a 2012, casi 260.000 personas murieron, la mitad eran niños, pero se evitó esta situación en 2017 y en 2022 porque obramos a tiempo y ampliamos la asistencia. Tres, mayor protección para la población civil, infraestructura civil y sistemas alimentarios. Los principios de distinción y proporcionalidad se tienen que acatar. Estuve en Líbano en marzo, apenas unos días después del inicio del conflicto. Me reuní con personas cuyas vidas habían sido arrasadas debido a los ataques y órdenes de evacuación. De la noche a la mañana pasaron de la vida cotidiana a la vida en un albergue, como la familia que conocí en un hotel abandonado en el sur de Beirut. caían los misiles, su mundo se había reducido a una pequeña habitación de hotel. Me dijeron que solo salían de la habitación para recibir su comida caliente del Programa Mundial de Alimentos. cuatro, la protección del personal humanitario. En el norte de Yemen hay cada vez más hambre, pero la ONU no puede intervenir en estos momentos de fragilidad extrema. Nos vemos obligados a pausar el trabajo humanitario porque el entorno de operación es sencillamente inexistente cuando se ensañan contra nuestro personal. 73 funcionarios, incluido 38 del Programa Mundial de Alimentos, han sido detenidos por las autoridades de facto de los Utsíes. Pienso tanto en ellos y manifiesto mi solidaridad con ellos y sus familias. Quinto, y por último, necesitamos más solidaridad con los más vulnerables del mundo. Cada historia que les he contado hoy no logra incluir millones de historias que no se han contado. Por ejemplo, las mujeres, las niñas que conocí en mayo en Afganistán. Nunca me podré olvidar de la visita a una clínica rural en Jalalabad, el llanto de los bebés, el pánico de las madres. Algunas habían caminado cuatro horas con bebés casi en los huesos. Normalmente apoyábamos estas clínicas, pero no teníamos los recursos. La crisis de malnutrición en Afganistán es de las más graves del mundo, pero hay una falta de financiación. Actualmente no podemos brindar atención a seis de siete mujeres y niñas en estado de malnutrición. Y hay cantidades de llamadas que nos llegan a la línea de atención de padres que quieren suicidarse o entregar a sus hijos Solía hablar de la alimentación para los hambrientos, pero en la peor crisis estamos en una situación donde no tenemos nada que dar cuando la gente aguanta hambre. De nuestra parte hacemos todo lo posible para adaptarnos a un nuevo entorno de financiación. tomamos en serio la reforma ONU 80 del secretario general y el reajuste humanitario. Todo esto lo hacemos con ambición, hacemos todo lo posible para hacer más y trabajar mejor con menos, pero necesitamos el apoyo de los Estados miembros también para corregir la situación. Hay que financiar las acciones humanitarias, buscar soluciones políticas y cambiar esta tendencia de aceptar el hambre como algo normal. Es posible. Hace un año fui a Gaza, más o menos cuando se declaró la hambruna. Fue una situación distópica. Había escombros por todas partes, niños desesperados buscando comida. Volví en enero de este año después del cese al fuego de octubre y la adopción de la resolución 2803 en noviembre. Lejos de una situación ideal, definitivamente, pero Por lo menos, el cese al fuego había mejorado en alguna medida la seguridad alimentaria, había revertido la tendencia a la hambruna y algunas personas incluso empezaban a tener alguna esperanza para el futuro. Me reuní con una familia desplazada que había vuelto a su casa destruida en el sur de la ciudad y estaban tratando de restaurar su Viñedo en medio en medio de los escombros y darle un nuevo impulso al sustento. Hablé con jóvenes. que recibían alimento a través de una escuela de UNICEF, me hablaban de sus esperanzas, querían ser médicos, pilotos, dueños de empresas. Son avances frágiles, como dijo el secretario general, una pequeña luz de esperanza, la recuperación y la reconstrucción aún están lejos, pero nos muestra lo que es posible con voluntad política. Excelencias, sencillamente no podemos fallarles a los habitantes de Gaza justo cuando empiezan a mejorar las condiciones. No podemos esperar hasta que estalle la hambruna en el Sudán o en Somalia. Este Consejo ha mostrado antes que puede romper los círculos viciosos de hambre y conflicto. que la reunión de hoy sea un punto de partida para tomar medidas audaces para que cientos de millones de seres puedan eludir el hambre y la violencia y volver a una situación de paz y estabilidad. Muchas gracias. Denmark · Presidente del Consejo / Ministro de Relaciones Exteriores · Lars Løkke Rasmussen [26:12]: Gracias al señor Skaau por su intervención. Doy la palabra al doctor Perrin Balboa. ACF · Coalición contra el Conflicto y el Hambre · Codirectora ejecutiva · Perrine Benoit [26:21]: Excelencias, damas y caballeros, miembros del consejo, me llamo Me llamo Perrine Benoit y soy codirectora ejecutiva de Acción contra el Hambre. Hoy les hablo en nombre de este grupo de organizaciones humanitarias que trabajan para prevenir y reducir el impacto del conflicto en la seguridad alimentaria y la nutrición y proteger a los civiles del hambre provocada por los conflictos. La resolución 2417 adoptada por unanimidad en este Consejo en 2018, debía supuestamente evitar la hambruna y debía supuestamente poner fin al círculo vicioso de conflicto y hambre. Sin embargo, una y otra vez sus disposiciones han sido conculcadas por las partes en conflicto, mientras que la puesta en práctica por parte de los miembros del Consejo ha quedado muy por debajo de lo que exigía la resolución desde que se aprobara. El IPC confirmó hambrunas en partes de Sudán del Sur, Sudán y la Franja de Gaza. Hemos registrado más de 9.300 incidentes en 45 países en los que la violencia relacionada con el conflicto afectó a infraestructuras civiles vitales para sistemas alimentarios, como más de 3.200 atentados con bomba que afectaron a mercados, tierras agrícolas y sistemas hídricos. Y esto no es más que la punta del iceberg. En Sudán se han registrado más de 900 ataques a sistemas alimentarios desde abril de 2023, incluidos saqueos de ganado, ataques a mercados y violencia que afecta a personas que acuden a comprar a los mercados. Se ha confirmado hambre en varias zonas, mientras que las alertas persisten en muchas partes del país. Sin embargo, no hemos visto una acción urgente para lograr una resolución del conflicto. Al mismo tiempo, los nuevos conflictos han provocado choques macroeconómicos globales, alterando las cadenas de suministro de las infraestructuras críticas, elevando los precios de los alimentos y combustibles, incrementando el coste de los insumos agrícolas clave y la ayuda humanitaria, amenazando los esfuerzos para lograr el derecho a la alimentación. Estas disrupciones globales tienen efecto en Barrena. El conflicto en el Golfo ha afectado la producción agrícola al 80% de los hogares, los con mayores costes del combustible, limitación de insumos agrícolas, escasez de fertilizantes son ahora la nueva normalidad y las vulnerabilidades, sabemos, se multiplican entre sí. En Sudán, simplemente ser mujer se ha convertido en un predictor estadísticamente significativo de hambruna. Este es el círculo vicioso que debemos romper. El conflicto impulsa el hambre, mientras que el hambre y la destrucción de medios de vida pueden, a su vez, socavar profundamente la protección de los civiles, generar inestabilidad de combustible y provocar desplazamientos. Sudán es ahora la mayor crisis de hambre y desplazamiento del mundo, como decía mi colega, y es un recordatorio contundente de que el hambre no es simplemente una consecuencia del conflicto, sino que es parte de su dinámica. Las organizaciones humanitarias también han tenido que hacer frente a interrupciones globales y presentar y presenciar su impacto. Quiero hablarles de Yemen, donde se espera que más de la mitad de los niños menores de cinco años, unos 2 millones 200 mil, sufran de desnutrición aguda en 2026, junto con 1 millón 300 mil mujeres embarazadas y lactantes. Ahmed es un niño de cuatro años de un pueblo remoto. Hace unos meses le diagnosticaron desnutrición aguda grave. Su madre temía por su vida, pero gracias a un tratamiento terapéutico nutricional que le salvó la vida, se recuperó y hoy está sano. Pero durante años, conseguir los suministros necesarios para tratar la desnutrición aguda en Yemen ha sido casi un milagro. Ahora se ha vuelto aún más difícil. El coste del transporte marítimo ha aumentado casi en 300 % y, peor aún, los envíos sufren grandes retrasos. Tenemos que entender el plazo para que un niño pueda dejar de sufrir desnutrición es brutalmente corto. En menos de dos semanas, tras perder el acceso a suficiente alimento, empiezan a aparecer signos clínicos de desnutrición aguda. Tras más de tres semanas, los niños se vuelven susceptibles a enfermedades comunes que pueden matarles. Sufren raquitismo severo, tienen dificultades para moverse y sus órganos empiezan a fallar. Sin tratamiento, el riesgo de muerte aumenta significativamente. Cuando se agotan las existencias, esto determina nuestra capacidad de salvar a niños como Ahmed. Para ellos, las tendencias globales no son abstractas. Lo que determinan es si el tratamiento que les salva la vida llega a tiempo o no. Como socorristas humanitarios hacemos todo lo que está en nuestra mano para responder a las comunidades de apoyo. Seguimos allí operativos y listos para ampliar la respuesta humanitaria a pesar de toparnos con limitaciones cada vez más severas. Son restricciones que suponen acceso restringido, trabas burocráticas, criminalización, desinformación, crecientes amenazas y, además, ataques directos. Más de mil socorristas humanitarios han muerto en los últimos tres años. Y durante el mismo periodo registramos más de 700 ataques contra actividades humanitarias alimentarias. Durante décadas, el sistema humanitario desarrolló la experiencia necesaria para apoyar los sistemas y mercados alimentarios locales y nacionales, pero hoy en día los recortes masivos de financiación, reducción del acceso y las amenazas a los sistemas de vigilancia y seguridad alimentaria están poniendo en riesgo la calidad y eficacia de la respuesta alimentaria. La reciente decisión de acabar El monitoreo FEWS NET en Yemen, entre otros países, es un claro ejemplo de esta medida que aumenta la inseguridad alimentaria, se pierden los sistemas de seguimiento. Estamos a punto de perder nuestra capacidad de alertas tempranas. Necesitamos acceso, protección y el apoyo necesario para poner en práctica esa experiencia, invertir en acciones anticipadas y soluciones locales a gran escala. Para poder hacerlo tenemos tres cosas que pedirles. Primero, Usar la resolución 2417 como una herramienta de alerta temprana y prevención basada en las perspectivas de las comunidades afectadas. Nosotros sabemos lo que ocurre cuando se destruyen sistemas alimentarios. Las consecuencias son previsibles. Primero, son las señales de advertencia, los ataques a los sistemas alimentarios, interrupciones logísticas y de abastecimiento, incrementos en el precio de los alimentos. Todo ello son señales de emergencia. Y tenemos además los marcos políticos. Lo que falta es la voluntad política y la acción temprana para abordar los factores que impulsan el hambre inducida por el conflicto, tanto a escala micro como macro. Para hacerlo, este Consejo debe proteger las voces de la sociedad civil, especialmente las de las comunidades afectadas. A medida que crece la distancia entre estas salas de poder y los más afectados por sus decisiones, el Consejo y los Estados miembros deben cerrar esa brecha. dar más espacio a lo civil e invertir en los sistemas de información que sustenta la acción temprana. Cuando se les comparten informes sobre ataques a sistemas alimentarios y riesgos emergentes, entonces ustedes deben responder de manera rápida y sistemática, impulsando investigaciones y actuando según las recomendaciones establecidas en los libros y las notas políticas y llamar a la acción desde el Consejo. Esto importa porque el conflicto y el hambre se refuerzan mutuamente en un círculo vicioso. El conflicto impulsa el hambre, mientras que la inseguridad alimentaria grave, la interrupción de los medios de vida y la carestía de los alimentos pueden profundizar las tensiones, aumentar la inestabilidad y contribuir a la dinámica bélica. En última instancia, el Consejo debe ir más allá de documentar el hambre y actuar sobre la información sobre los ataques a los sistemas alimentarios antes de que los choques de hoy se conviertan en hambrunas y crisis del mañana. Segundo, Les pedimos que tomen medidas diplomáticas urgentes y decisivas para defender el derecho internacional. Las condenas suenan vacías cuando no se ven acompañadas por la acción. Este Consejo debe garantizar que ninguna parte en un conflicto use el hambre como arma de guerra ni actúe de manera que agrave el hambre inducida por el conflicto atacando, destruyendo, retirando o haciendo inservibles los objetos indispensables para la supervivencia de la población civil. y debe exigir responsabilidades a los perpetradores. El uso de tácticas de asedio contra civiles está prohibido y nunca debe ser aceptado. Pedimos que este Consejo proteja a los actores humanitarios y las infraestructuras, salvaguarde el acceso humanitario y garantice un acceso seguro, rápido, sostenido y sin obstáculos en todas las zonas afectadas. Cuando los sistemas alimentarios son alterados, la dependencia de la gente de la ayuda humanitaria aumenta. Si el acceso está bloqueado, el hambre se intensifica. Los Estados miembros deben apoyar las negociaciones de acceso, así como soluciones prácticas que garanticen un acceso humanitario seguro, rápido y predecible, incluso en contextos bajo sanciones nacionales o internacionales, mediante exenciones humanitarias y diplomacia en línea con las resoluciones existentes. En tercer lugar, invertir en sistemas alimentarios locales. Las interrupciones en el sistema alimentario amplifican el impacto del conflicto en sistemas alimentarios ya frágiles. Estas presiones pueden profundizar las tensiones, provocar desplazamientos y agravar aún más las dinámicas de conflicto existentes. Por ello, debemos esforzarnos en hacer que los sistemas alimentarios sean más sostenibles, sostenibles y resilientes y pasar de un estado de gestión de crisis perpetua a uno de inversión en resiliencia. Ello significa priorizar soluciones locales, invertir en la producción local y cadenas de suministro resilientes. También significa restablecer financiación humanitaria de calidad que apoye, sobre todo, a ONG nacionales y locales, incluidas organizaciones de mujeres. Este Consejo tiene la responsabilidad de prevenir y gestionar conflictos, proteger a los civiles y apoyar la rendición de cuentas. Romper el ciclo de conflicto y hambre requiere acción política, pero la acción política es una elección. Y la inacción también es una elección. El mundo está observando y ya no puede esperar más. Gracias. Denmark · Presidente del Consejo / Ministro de Relaciones Exteriores · Lars Løkke Rasmussen [36:17]: Gracias a la doctora Benoit por su presentación. A continuación, formularé una declaración como ministro de Asuntos Exteriores de Dinamarca. En primer lugar, señor Secretario General, Señor Director Ejecutivo en funciones del Programa Mundial de Alimentos y doctora Berna, muchísimas gracias a los tres por sus presentaciones. Excelencias, hace ocho años este Consejo adoptó una resolución histórica sobre conflicto y hambre que reconocía explícitamente el vínculo entre el conflicto armado y la inseguridad alimentaria. Condenaba también el hambreo de civiles como método de guerra. Esa resolución, aquella resolución, recogía una cifra, 74 millones, era el número de personas que entonces sufrían hambre producida por conflictos, de aquella. Hoy, unos años después, esa cifra se ha duplicado a 140 millones. El conflicto sigue siendo el principal factor del hambre y supone además los conflictos, la principal causa de la hambruna y representan más de la mitad de todas las personas que padecen hambre grave. Desde la adopción de la resolución 2417 en 2018, se han registrado más de 20 000 ataques contra mercados, tierras de cultivo y sistemas de distribución de alimentos. Excelencias, los alimentos están en la mira. Se queman los cultivos, se atacan los mercados, se niega la ayuda. En Sudán, las partes beligerantes han atacado fincas agrícolas, asaltado almacenes de la ONU y han impedido el acceso a la ayuda humanitaria, todo ello mientras se confirmaba la hambruna bajo su responsabilidad. En Gaza, un período de bloqueo de la ayuda y restricciones continuas han provocado que los niños sufran retraso en el crecimiento, se hayan destruido las tierras de cultivo y que toda una población dependa de suministros que apenas llegan a tiempo. Por primera vez en este siglo, en 2025 se declaró la hambruna en dos lugares distintos en el mundo en el mismo año, en Sudán y Gaza. En relación con ambas crisis, los miembros de este Consejo han recordado que el uso de hambre como arma de guerra está claramente prohibido según el derecho internacional. Además, la ONU ha advertido sobre el riesgo de hambruna en Sudán del Sur y Somalia antes de que acabe este año. Seamos claros, el bloqueo, la creación internacional y el uso del hambre, la inanición de los civiles como arma de guerra, constituye una táctica brutal e ilegal, sin importar dónde ni cuándo se cometa. Excelencias, las guerras ahora chocan contra el propio sistema humanitario mundial y aumentan el hambre más allá de las fronteras de los continentes. A raíz De la invasión ilegal de Rusia a Ucrania, la crisis del Mar ***** nos enseñó lo que sucede cuando un granero se convierte en un campo de batalla. Lamentablemente, el flujo de suministros alimentarios por el Mar ***** se encuentra nuevamente interrumpido. El cierre ilegal del Estrecho de Ormuz por parte de Irán es otro ejemplo de lo que ocurre cuando una vía de paso vital para fertilizantes y petróleo se usa como herramienta de coacción. El tránsito por el estrecho se ha paralizado casi por completo. Los ataques ilegales de los hutíes también amenazan con la navegación por el estrecho de Bab El Mandeb. Y como hemos escuchado, el Programa Mundial de Alimentos ha calculado que la crisis y las interrupciones derivadas del conflicto en Oriente Medio han sumido a seis millones de personas adicionales en una situación de seguridad alimentaria aguda. Como hemos escuchado, el Programa Mundial de Alimentos advierte de que otros 45 millones de personas podrían verse sumidas en una situación de hambre aguda. Muchas de ellas, además, se encuentran lejos de cualquier línea bélica. La situación afecta gravemente a la prestación de ayuda humanitaria al disparar los precios mundiales de combustible, inflar los costos de transporte y seguros y retrasar los suministros críticos de medicamentos, alimentos y nutrición. Estas interrupciones agravan la inseguridad alimentaria en regiones vulnerables de todo el mundo. Y la respuesta es clara, el estrecho de Ormuz debe reabrirse de inmediato, debe respetarse el derecho de paso. Esta mañana, nuestros ponentes han pedido una mayor acción por parte del Consejo. Nos sumamos a ese pedido. Consideramos que la Resolución 2417 es una herramienta poderosa, sin embargo, su potencial sigue sin aprovecharse, esencialmente en lo que respecta a la alerta temprana. El Consejo de Seguridad debe desempeñar su papel. Debemos aquí abordar las tendencias y no solo las emergencias individuales, y la alerta temprana debe dar lugar también a una acción temprana. Señor secretario general, por ello Dinamarca acoge con beneplácito su iniciativa de establecer el grupo de trabajo sobre el estrecho de Ormuz. Se debe garantizar el paso seguro de los fertilizantes y reconocemos sus esfuerzos por establecer este mecanismo humanitario. Dinamarca también está lista para contribuir a la misión militar multinacional de carácter defensivo independiente en el estrecho de Ormuz en apoyo de la libertad de navegación en dicho estrecho cuando las condiciones lo permitan. Excelencias, aquí Las palabras importan, especialmente las que se pronuncian en este Consejo. Cuando se destruyen las infraestructuras, cuando se ataca a los agricultores, cuando se les confisca su tierra, cuando se impide que la ONU y sus socios humanitarios realicen su labor, nosotros debemos denunciarlo. Pero alzar la voz no es suficiente. La resolución 2417 nos recuerda las herramientas de que disponemos para actuar desde la alerta temprana hasta medidas restrictivas para garantizar la rendición de cuentas. Lo que se necesita es la voluntad de usar estas herramientas. Este trabajo puede contar con el apoyo de las nuevas tecnologías, con datos de satélite que revelen patrones de obstrucción o ataques, acceso digital a zonas donde se niega el acceso físico, de esta manera, la denegación del acceso físico ya no podrá significar la negación de la verdad. En último lugar, en situaciones de emergencia, deben protegerse las cadenas de suministro de seguridad alimentaria a nivel mundial. Se trata de infraestructuras civiles críticas. Llevan alimentos a los hogares a miles de kilómetros de distancia. Se debe garantizar el paso seguro de la carga humanitaria, fertilizantes y productos energéticos. Excelencias, Termino para concluir diciendo que, de cara al futuro, debemos tomar la decisión correcta en este Consejo y hacer uso de las herramientas a nuestra disposición. Apoyar medidas concretas para abordar el impacto humanitario de los bloqueos a la ayuda y, cuando sea pertinente, denunciar que el uso del hambre como método de guerra está claramente prohibido por el Derecho internacional humanitario, así como considerar el uso de medidas sancionadoras cuando sea apropiado. usar los marcos existentes y las nuevas tecnologías para la alerta temprana y el apoyo. Los millones de personas al borde de la hambruna en todo el mundo esperan que hagamos precisamente eso. Y no podemos dejarles en la estacada. Gracias. De nuevo, como presidente del Consejo, ofrezco la palabra a Su Excelencia, Latvija. Latvia · Viceministra de Exteriores [43:59]: Gracias, señor Presidente. Gracias también a la Presidencia danesa por convocar esta reunión. Por mi parte, quiero dar las gracias al Secretario General por su presencia aquí y su presentación de este tema, y gracias también al señor Schau y a la doctora Benoit por sus potentes presentaciones de esta mañana. han presentado un panorama irrefutable de una cruda realidad. Los conflictos siguen poniendo en riesgo la seguridad alimentaria y la población civil sigue pagando la factura. En cuanto al panorama general, si bien el hambre a nivel mundial ha mejorado, sigue habiendo más de 600 millones de personas afectadas por el hambre en 2025. Detrás de esa cifra hay familias, mujeres y niños que se despiertan cada día con un objetivo básico, es encontrar suficiente comida para sobrevivir. En 2016, el riesgo de hambruna persiste o se ha identificado ya en cuatro países o territorios. Y quiero dejarlo claro, son hambrunas que no son provocadas por catástrofes naturales, son artificiales, y se pueden prevenir. En Gaza, la inseguridad alimentaria aguda sigue siendo una realidad cotidiana para la población civil, agravada por las repetidas interrupciones en las cadenas de suministro y las graves restricciones al acceso humanitario. Dados sus ingresos bajos o inexistentes, la gran mayoría de las familias dependen de la ayuda proporcionada por la ONU y las ONGs internacionales. En Sudán, Más de 20 millones de personas enfrentan altos niveles de inseguridad alimentaria aguda. Sin embargo, continúan los combates entre las Fuerzas Armadas del Sudán y las Fuerzas de Apoyo Rápido, lo cual desplaza a las comunidades, destruye los medios de subsistencia y perturba los mismos sistemas de los que dependen los civiles. Los mercados han sido blanco de ataques repetidos con drones, mientras que los ataques contra convoyes humanitarios y comerciales o contra rutas comerciales críticas siguen obstaculizando el acceso a los alimentos. La situación en focos de hambruna como Yemen, Sudán del Sur, Haití, Nigeria, Afganistán y otros lugares exige nuestra atención y nuestra acción rápida. El cierre del estrecho de Ormuz ha tenido también consecuencias de gran alcance a nivel mundial, con graves perturbaciones en los mercados energéticos y un impacto creciente en la seguridad alimentaria global, lo cual nos recuerda de manera contundente que las interrupciones en las rutas comerciales críticas pueden producirse rápidamente consecuencias que van mucho más allá de la zona de conflicto inmediata. Al mismo tiempo, el cambio climático está agravando la inseguridad alimentaria e hídrica, especialmente para las comunidades que dependen de la agricultura de subsistencia ya afectadas por los conflictos y con una capacidad limitada para encajar nuevas crisis. Señor Presidente, hay un principio fundamental que no podemos perder de vista, y es que los elementos nucleares deben usarse como arma de guerra. La destrucción deliberada de tierras agrícolas y de infraestructura esencial necesaria para sustentar la vida civil no puede normalizarse como un aspecto de la guerra. Esto me lleva a la agresión a gran escala de Rusia contra Ucrania. Ucrania ha desempeñado desde hace mucho tiempo un papel vital en la seguridad alimentaria mundial. Pero incluso antes de esta guerra, de esta agresión a gran escala de Rusia, los alimentos ucranianos adquiridos a través del Programa Mundial de Alimentos alimentaban alrededor de 400 millones de personas en situaciones de emergencia humanitaria, incluso bajo ataques implacables. Los agricultores ucranianos han seguido produciendo y suministrando alimentos a las poblaciones afectadas por las crisis, entre ellas las de Gaza, Sudán, Yemen y Nigeria. Sin embargo, Rusia sigue atacando puertos y cosechas de cereal de Ucrania, la infraestructura humanitaria y la navegación mercante civil, interrumpiendo deliberadamente el suministro mundial de alimentos. Esto no es solo un acto de agresión. contra Ucrania, sino también crímenes contra los más vulnerables del mundo usando los alimentos como arma. Letonia insta a la comunidad internacional a adoptar una postura diplomática firme y a exigir el cese de estos ataques y restricciones. No se debe permitir que Rusia mantenga como rehenes a quienes padecen hambre. Un alto el fuego inmediato, completo e incondicional es esencial para poner fin a la agresión de Rusia y garantizar el papel vital de Ucrania en la seguridad alimentaria mundial. Señor presidente, ¿qué podemos hacer como Consejo de Seguridad? La respuesta es sencilla tenemos que estar a la altura del desafío que supone aplicar la resolución 2417 y no limitarnos a reafirmarla. Debemos pasar de reaccionar ante la hambruna a evitarla. En primer lugar, debemos fortalecer los sistemas de alerta temprana. Alentamos al secretario general a que continúe proporcionando al Consejo informes rápidos cada vez que surja el riesgo de una hambruna provocada por un conflicto. La alerta temprana debe dar lugar también a una acción temprana. En segundo lugar, debemos actuar cuando se niegue o se restrinja el acceso humanitario. Es crucial, pues, que la ONU y otras organizaciones humanitarias cuenten con acceso pleno, rápido y seguro, sin obstáculos. para entregar ayuda humanitaria que salve vidas de conformidad con los principios humanitarios y el Derecho internacional humanitario. En tercer lugar, debe haber rendición de cuentas. Haciendo eco de la resolución 2417, instamos a todos los Estados a que lleven a cabo investigaciones exhaustivas, independientes, rápidas, imparciales y eficaces. y exigir cuentas a los responsables. Los trabajadores humanitarios y los agricultores nunca son objetivos legítimos. Condenamos en la manera más contundente posible los ataques contra ellos. Cuando el hambre se usa deliberadamente como arma de guerra, el Consejo debe poder estar preparado para actuar. Como Consejo, debemos considerar sanciones específicas y otras medidas apropiadas contra quienes usan deliberadamente los alimentos como arma y obstaculizan el acceso humanitario. Estas violaciones tendrán consecuencias que se extenderán mucho más allá de la crisis inmediata, destruyen los medios de subsistencia, agravan la inestabilidad y dejan secuelas que pueden durar generaciones. La impunidad no debe convertirse en otro vector del hambre. Para concluir, señor presidente, Letonia reafirma su pleno compromiso con la Resolución 2417 y su puesta en práctica. Cuando tenemos los medios de evitar el hambre causada por los conflictos, entonces la inacción es una elección. Letonia está lista para trabajar con el resto de los miembros del Consejo para garantizar que el hambre provocada por los conflictos no solo sea evitable, sino que realmente se evite. Gracias. Denmark · Presidente del Consejo / Ministro de Relaciones Exteriores · Lars Løkke Rasmussen [51:51]: Gracias a su. Excelencia, viceministra de Exteriores de Letonia, y le doy la palabra al representante de la República Democrática del Congo. Democratic Republic of the Congo · Representante [52:05]: Señor presidente, señor secretario general, excelencias, distinguidos miembros del Consejo, la República Democrática del Congo le da las gracias a Dinamarca por la convocatoria de este debate público consagrado a una cuestión central para la paz y la seguridad internacionales. Muchas gracias también al Secretario General, Sr. António Guterres, al Director Ejecutivo en oficio del PMA, Sr. Carles Cau, y a la Sra. Perrine Benoit, Codirectora Ejecutiva de Acción contra el Hambre. Gracias a todos por sus presentaciones. Más allá de la simple reflexión, la constatación sobre el terreno es inapelable. Los conflictos se cuentan hoy en día entre los principales factores que provocan inseguridad alimentaria en el mundo. Ocho años después de la adopción de la resolución 2417, los daños causados por el hambre a la especie humana alcanzan proporciones preocupantes. La situación en numerosas zonas de conflicto, unida a las perturbaciones en las cadenas de suministro, demuestra que la seguridad alimentaria es ya indisociable de la paz, la estabilidad y la seguridad internacionales. Las consecuencias de los conflictos trascienden con creces las zonas de combate. La perturbación de los flujos energéticos, de suministro de fertilizantes, rutas comerciales y marítimas, así como de las operaciones humanitarias, puede transformar rápidamente una crisis local en una regional o incluso mundial. Señor presidente, ante esta realidad, La República Democrática del Congo considera que el Consejo de Seguridad debe dotar a la resolución 2417 de un alcance plenamente operacional, convirtiendo la prevención en una verdadera palanca de acción. La alerta temprana solo tiene sentido si viene seguida inmediatamente de una acción temprana concertada y proporcionada a los riesgos destacados. En este sentido, es importante que las señales de agravamiento de la inseguridad alimentaria se consideren elementos pertinentes en el análisis de las situaciones que puedan amenazar la paz y la seguridad internacionales. En esta perspectiva, el Consejo debería fortalecer su recurso a los datos, los análisis y los mecanismos de alerta del Programa Mundial de Alimentos, la FAO, el FIDA y el resto de las agencias competentes con el fin de disponer, en el momento oportuno, de una evaluación clara sobre los riesgos que pesan sobre los sistemas alimentarios y las posibles consecuencias que pueda tener en la estabilidad de las poblaciones y Estados. Estas informaciones deben poder ilustrar las deliberaciones del Consejo y, cuando las circunstancias lo necesiten, dar lugar a consultas, diplomacia preventiva, medidas proactivas antes de que la crisis alimentaria se agrave hasta el punto de convertirse en un factor de conflicto, desplazamiento e inestabilidad. Este enfoque debe ir acompañado de una mayor protección de las infraestructuras esenciales, mercados y corredores de abastecimiento. así como con la garantía de un acceso humanitario seguro, duradero y sin obstáculos. Los bienes alimenticios y aquellos indispensables para la supervivencia de la población civil jamás han de convertirse en arma de guerra o de coacción. Cabe afirmar aquí, pues, que nuestra respuesta no puede limitarse a una mera emergencia humanitaria. Debe tener un carácter duradero y basarse en la resiliencia. Esto requiere una financiación adecuada y previsible. el fortalecimiento de la producción en los mercados locales, la mejora de las capacidades de almacenamiento y distribución, así como la inversión en tecnologías agrícolas adaptadas al cambio climático. Asimismo, es esencial fortalecer la coordinación entre la acción humanitaria, las políticas de desarrollo, la prevención de conflictos y las operaciones de mantenimiento de la paz. Este enfoque permitirá evitar las respuestas fragmentadas y abordar mejor las causas profundas de la inseguridad alimentaria. Señor Presidente, la experiencia de África, y en concreto la nuestra, nos recuerda de manera contundente una realidad fundamental que el hambre no puede deslindarse de la seguridad. En la República Democrática del Congo, millones de personas encaran una inseguridad alimentaria aguda. El conflicto en el Kivu Norte, el Kivu Sur y de Ituri han provocado desplazamientos masivos de la población, han perturbado la producción agrícola, las cadenas de suministro y el acceso a la ayuda humanitaria. Cuando una familia abandona sus fincas para huir de la violencia, no solo pierde su hogar, sino que también pierde su capacidad de producir, de alimentarse y, sobre todo, de reconstruirse. Por eso, la respuesta urgente y sostenible también debe buscar garantizar la seguridad en las zonas de producción, relanzar la agricultura local, modernizar la infraestructura rural y movilizar la inversión necesaria para el desarrollo de cadenas de valor agrícola. La seguridad alimentaria también ha de examinarse no solo como una respuesta al hambre, sino también como una inversión en la paz y en la estabilidad. Presidente de la República Democrática del Congo reafirma en este sentido su apego a un enfoque que se centre en las comunidades como actores esenciales en la prevención y la respuesta, reforzando así las capacidades nacionales en materia de prestación de servicios, producción agrícola y resiliencia. En el mismo sentido, el Consejo de Seguridad también ha de seguir apoyando los buenos oficios del Secretario General y las iniciativas diplomáticas que buscan proteger los corredores humanitarios, preservar la libertad de navegación y proteger la infraestructura agrícola, energética y comercial, que son tan esenciales. También hay que fortalecer la congruencia entre los mandatos del Consejo de Seguridad, los regímenes de sanciones, las operaciones de paz, la acción humanitaria y los esfuerzos en materia de desarrollo. La prevención de las crisis alimentarias ha de ser un elemento central de la prevención de los conflictos. Presidente de la República Democrática del Congo ha conocido y vivido en carne propia las consecuencias humanas, sociales y económicas del conflicto. Sabemos que el hambre no es sencillamente una tragedia humanitaria. Cuando se instala, se prolonga y se agrava, debilita las sociedades, Alimenta el desplazamiento, exacerba las tensiones y puede convertirse en caldo de cultivo para la inestabilidad y el conflicto. La seguridad alimentaria es inseparable de la paz, la estabilidad y el desarrollo. El. tema ante nosotros, entonces es claro, tenemos que pasar de la reacción a la prevención, de la urgencia a la resiliencia y de la fragmentación a una acción colectiva congruente y con un enfoque anticipado. La prevención de la inseguridad alimentaria debe incorporarse plenamente en los esfuerzos de prevención y resolución de conflictos. En conclusión, la República Democrática del Congo reafirma su decisión a trabajar con el Secretario General, el Consejo de Seguridad del Sistema de Naciones Unidas, los Estados miembros y los aliados regionales para reforzar la resiliencia de los sistemas alimentarios, proteger a la población civil y resolver las causas raíz de la vulnerabilidad, pues nuestra responsabilidad colectiva implica que hay que actuar antes de que el hambre se convierta en una hambruna y antes de que la hambruna sea un factor de conflicto e inestabilidad. Evitar el hambre implica preservar la dignidad humana, evitar el hambre, refuerza la resiliencia y evitar el hambre también implica preservar la paz. Gracias. Denmark · Presidente del Consejo / Ministro de Relaciones Exteriores · Lars Løkke Rasmussen [1:00:36]: Gracias a la representación de la República Democrática del Congo, doy ahora la palabra a la representación de Francia. France · Representante [1:00:42]: Gracias, señor Presidente. Felicitaciones a Dinamarca por su Presidencia del Consejo. Gracias por organizar este debate. Saludamos su presencia, señor Ministro de Relaciones Exteriores, muestra la importancia crucial del tema que nos ocupa. Gracias también al excelentísimo señor Secretario General, António Guterres, por su informe, también es muy alarmante y muy específico, con propuestas concretas. Y saludamos al señor Kalskau, Director Ejecutivo Interino del Programa Alimentario Mundial, y la señora Perrine Benoit, Codirectora General de Acción contra el Hambre, no solo por sus intervenciones esclarecedoras, sino también por la acción de sus equipos cerca de la población necesitada. Ocho años después de la adopción de la resolución 2400, 17 en el Consejo de Seguridad, el conflicto es el primer motivo de inseguridad alimentaria aguda y malnutrición. Los primeros afectados son evidentemente las poblaciones locales, los efectos del conflicto se sienten muy lejos del teatro de la guerra. Los oradores han señalado que el conflicto en el Sudán ha provocado una hambruna que se confirmó en 2025 y la situación es catastrófica. En Somalia, la población afronta una inseguridad alimentaria aguda que podría agravarse al hacer y. y podría ser un escenario particularmente devastador. Millones de personas, en particular en los países en desarrollo, se ven afectados por la guerra ilegal de Rusia, que se ensaña deliberadamente contra las instalaciones agrícolas y las infraestructuras portuarias ucranianas. Las consecuencias de la guerra en Oriente Medio, en particular los obstáculos para la libertad de navegación debido a la acción de Irán en el estrecho de Ormuz, podrían incluso reducir significativamente la producción agrícola mundial. Los ataques y los bloqueos ilegales de los rusos en el estrecho de Bab el Mandeb también agravan la inseguridad alimentaria creciente, como destacó usted, señor Secretario General. La estabilidad mundial y la seguridad alimentaria no pueden ser víctimas colaterales del conflicto. Hay que actuar. Presidente, el Consejo de Seguridad primero tiene que movilizarse con antelación. cuanto antes en el conflicto con la comunidad internacional y eso a las organizaciones regionales. Las alertas del secretario general, en particular en virtud de la resolución 2417 y las cifras alarmantes publicadas por el marco integrado, no pueden seguir siendo letra muerta. La comunidad internacional tiene que participar en la iniciativa para frenar las consecuencias más graves del conflicto. La iniciativa FARM que lanzó en 2022, esto con Francia, el apoyo y el Programa Mundial de Alimentos, busca responder a la urgencia creada por la agresión rusa contra Ucrania, fortalece la soberanía alimentaria local. Segundo, movilizarnos a favor de la plena ejecución de las resoluciones de este consejo y el pleno cumplimiento del derecho internacional, incluido el derecho humanitario como defensa contra la instrumentalización de la ayuda humanitaria, el uso del hambre como arma de guerra, contra la población civil es prohibida. El acceso humanitario seguro y sin obstáculos se tiene que garantizar en todo momento. Los ataques contra los trabajadores humanitarios, que se multiplican, son totalmente inaceptables, tienen que parar. Francia, en particular, rinde homenaje al trabajo de estas organizaciones humanitarias. Los bienes indispensables para la supervivencia de la población civil, incluidos aquellos conexos a la agricultura y la alimentación, se tienen que proteger en particular a través de la libertad de navegación. Por último, el Consejo y la comunidad internacional han de adoptar perspectivas de largo plazo. Hay que trabajar para instaurar un proceso de paz sostenible y apoyar el fortalecimiento y el restablecimiento de las cadenas de suministro mundiales y sistemas agroalimentarios locales postconflicto. También la reconstrucción y la estabilización de Gaza necesariamente dependerán de la rehabilitación de las tierras arables. En Francia, Francia y el Reino Unido y casi 30 otros estados han tomado iniciativas multinacionales independientes, neutras y defensivas, y estamos dispuestos a contribuir a los esfuerzos para restaurar las condiciones de navegación seguras en el Estrecho de Ormuz. Francia saluda la iniciativa del Secretario General a favor del mecanismo humanitario en torno a este tema. Con nuestros aliados del G7, durante nuestra Presidencia, trabajamos para optimizar las cadenas de suministro humanitario como mecanismo para luchar contra el hambre en el mundo, apoyando plenamente la ONU80 y el proyecto de plataformas logísticas integradas. Señor Presidente, Los conflictos armados constituyen la primera causa de la persistencia de la inseguridad alimentaria del mundo. Es a la vez señal de alarma y también una incitación a la acción, porque significa que se necesitan esfuerzos renovados en esta mesa para lograr resultados, para poner fin al conflicto y lograr una victoria decisiva contra la inseguridad alimentaria. Gracias. Denmark · Presidente del Consejo / Ministro de Relaciones Exteriores · Lars Løkke Rasmussen [1:05:49]: Gracias a la representación de Francia por su intervención. Doy la palabra a la representación de la Federación de Rusia. Russian Federation · Representante [1:05:58]: Señor Presidente, Ministro, gracias a los ponentes por su visión sobre la relación entre la seguridad alimentaria y el conflicto. Los organizadores del debate de hoy proponen considerar estos temas desde una perspectiva más amplia. debido al impacto de los conflictos regionales en los mercados alimentarios mundiales y las cadenas de suministro. Y no podemos perder de vista en este sentido la agresión que Israel y Estados Unidos lanzaron contra Irán el 28 de febrero. Esta escalada amenazó el funcionamiento normal de una de las arterias más importantes para el comercio mundial, el estrecho de Ormuz, y provocó un trastorno logístico gravísimo cuyas consecuencias se sienten más allá de Oriente Medio. No es solo, no tiene que ver únicamente con el aumento en el costo del transporte. Las campañas futuras de siembra en los países que dependen de importaciones en África y Asia afrontan grandes dificultades debido al aumento de los precios de energía y fertilizantes, el PMA advierte que, como resultado de ello, decenas de millones de personas podrían aguantar hambre. Presidente, seguimos de cerca el trabajo del equipo de tareas constituido por el Secretario General sobre el Estrecho de Ormuz, esto coordinado a través del Director Ejecutivo de UNOPS, y no podemos perder de vista que la ONU nombre directamente como una de las fuentes de inspiración del nuevo mecanismo la supuesta iniciativa del Mar *****. Nos parece necesario advertir contra una interpretación demasiado expansiva de una experiencia un mecanismo que se supone que es humanitario se aplicó de forma sesgada. Presentarlo como un éxito y un modelo para Ormuz sería irresponsable. Presidente, un factor significativo en el desequilibrio en los mercados alimentarios mundiales que nuestros colegas occidentales no mencionan tiene que ver con las medidas coactivas unilaterales que eluden lo dispuesto por el Consejo de Seguridad. Por ejemplo, tenemos el informe sobre la seguridad alimentaria y la nutrición del mundo de 2025. Los autores declaran que los mercados energéticos de alimento de fertilizantes se vieron afectados por las sanciones contra Rusia el año pasado. Le señalamos al Consejo las conclusiones de este informe y las tentativas de numerosas delegaciones occidentales de cuestionar estos análisis. Y un informe parecido publicado en julio de 2026 no menciona el factor de las sanciones antirrusas, qué es lo que ha cambiado, los datos económicos o el enfoque frente a lo que se puede mencionar desde una perspectiva política, esta es una pregunta retórica. El Secretario General también reconoce el daño de las medidas coactivas unilaterales y su informe sobre esta cuestión en 2025 señala claramente que estas restricciones no solo afectan a los países vulnerables, también trastocan las cadenas de suministro regionales y mundiales, incluido en el ámbito de la alimentación y la agricultura. Frente a esta situación, las tentativas de culpar a Rusia por la volatilidad de los precios en los mercados mundiales de alimentos parecen insostenibles. Es curioso que estas acusaciones surjan ahora cuando el régimen de Kiev usa sistemas no tripulados e inteligencia con el apoyo de países de la Unión Europea y la OTAN, aumenta sus ataques contra buques civiles en el Mar ***** en Azerbaiyán En julio hubo unos 100 ataques contra buques con productos agrícolas rusos. Estos ataques de Ucrania, que no tienen sentido militar, violan el derecho internacional y ya han causado demoras en los suministros de cereales y productos para importadores internacionales. Aquí estamos hablando de la campaña de Kiev de causar el caos en los mercados alimentarios mundiales, pese a que La participación de Ucrania en la producción alimentaria mundial es muy pequeña, pese a que Kiev intente mostrar lo contrario. Las acciones del régimen de Zelensky cambiaron a la táctica de destrucción total de los barcos independientemente del pabellón en el Mar de Azov, en el Mar ***** lo cual dificultó la navegación. Las medidas de estabilización no deberían ser acuerdos con base en promesas solemnes sin garantías de ejecución por parte de Kiev, sino que Ucrania tiene que cesar la inestabilidad, sabotaje, actividades contra buques y su intento de socavar las vías de suministro. Los países occidentales deberían criticar a Kiev, que agrava la crisis alimentaria, como ha confirmado el presidente de Rusia el 22 de agosto. Vamos a resolver los problemas actuales con exportaciones de cereales y vamos a brindarle 60 millones de toneladas al mundo este año. Hace ocho años, el Consejo adoptó la resolución 2417. Su temario es bastante específico. La inseguridad alimentaria y la amenaza de hambruna en situaciones de conflicto armado. La resolución no se creó como un mecanismo universal para hacerle seguimiento a los efectos secundarios de las crisis energéticas o de comercio mundial, de manera que cualquier tentativa de interpretar ampliamente sus disposiciones podría erosionar lo acordado y politizar temas que deberían examinarse ampliamente en los órganos pertinentes de la ONU. Tampoco vemos la necesidad de crear mecanismos adicionales de alerta temprano bajo La agenda del Consejo, la pregunta aquí no es una falta de mecanismos, sino una voluntad de utilizar los mecanismos existentes de forma oportuna y sin sesgos. Si alguien necesita un ejemplo claro de lo que busca abordar la resolución, no hay que esforzarse tanto. Está la situación en Gaza. Pese a algunas mejoras recientes, la situación ahí sigue siendo crítica. Según los cálculos recientes, más de 1,4 millones, o 67% de la población, está en una situación de inseguridad alimentaria aguda. En Cisjordania, la situación también es alarmante. Las operaciones israelíes, la violencia de los colonos, restricciones de movimiento y acceso a la tierra han socavado la capacidad de los palestinos de obtener alimentos. Según la FAO, más de 72,000 fincas, tercios necesitan asistencia de urgencia en Palestina. Debería trabajar el Consejo para aplicar las disposiciones de la resolución 2417. Siguiendo la misma lógica, debería hacerse lo mismo en Haití, Yemen, Somalia y Sudán. Presidente, la ayuda de urgencia es esencial, pero no debería ser un modo de apoyo permanente en los países en crisis. Los países deberían reconstruir sus capacidades de producción y su capacidad de alimentar a su población. Rusia, por su parte, sigue siendo granelo del mundo y fuente fiable de productos agrícolas para los mercados del mundo, contribuyendo así a la seguridad alimentaria mundial. Los productos que exportamos llegaron a más de 160 países en 2025 y buena parte de los suministros se ofrecieron sin cobrar en forma de asistencia alimentaria y técnica para los países más necesitados, incluidos los países afectados por el conflicto. Este año nuestro aporte al PMA ya superó 33 millones de dólares y durante los últimos cinco años alcanzó 250 millones. ayuda rusa llegó a Afganistán, países africanos, Siria, Palestina, Yemen, Myanmar y otros estados. También desarrollamos cooperación con la FAO. Nuestro país ha financiado proyectos de control de plagas, apoyo a África, Siria, creación de sistemas agrícolas resistentes al cambio climático en Asia Central y el Sahel. La resolución 2417 no necesita una interpretación más amplia de nuevos mecanismos, exige una aplicación concienzuda porque el conflicto en efecto genera hambre. En vez de politizar el tema, la comunidad internacional debería trabajar para poner fin a los conflictos, aumentar la ayuda humanitaria y ayudar a los países afectados a reconstruir sus capacidades agrícolas. Y, sobre todo, no hemos de crear crisis nuevas para no tener que buscar mecanismos para superar sus consecuencias. Gracias. Denmark · Presidente del Consejo / Ministro de Relaciones Exteriores · Lars Løkke Rasmussen [1:15:53]: Gracias a la Federación de Rusia por su intervención. Doy ahora la palabra a la representación de los Estados Unidos. United States of America · Representante [1:15:59]: Señor Presidente, gracias, y gracias a Dinamarca por convocar esta reunión tan importante. Gracias también a todos los ponentes esta mañana. Cuando este Consejo adoptó la resolución 2417 en 2018, la Administración Trump reiteró el compromiso de Estados Unidos con la alimentación. y la ayuda a los hambrientos. Seguimos comprometidos con ese objetivo. Lamentablemente, los conflictos y las crisis han aumentado tanto en su escala y complejidad, aumenta la inseguridad alimentaria y el sistema humanitario para abordar la inseguridad alimentaria a duras penas logra cumplir con las necesidades, y esto antes de los ataques iraníes en el estrecho de Ormuz, frenando casi la cuarta parte del comercio mundial de combustible y la tercera parte del comercio de fertilizantes. Es el colmo que el régimen iraní siga estos esfuerzos inaceptables de frenar la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz. En la resolución 2417 este Consejo exigió que las partes al conflicto no frenaran la llegada de la ayuda humanitaria y las acciones hoy de Irán se sienten en todo el mundo. El Programa Mundial de Alimentos calcula que 45 millones de personas adicionales van a sufrir en medio de una inseguridad alimentaria grave en el mundo. El régimen iraní ha aumentado el costo del combustible al frenar las exportaciones por el estrecho, ha aumentado el costo energético para todos, pero en lugares como Siria, como Gaza, los costos elevados pueden poner en entredicho los avances de seguridad alimentaria que han logrado los actores humanitarios. Son necesarios los fertilizantes que pasan por el estrecho de Ormuz para África subsahariana, el sur de Asia y partes del sudeste asiático. Las pérdidas agrícolas en los próximos meses implican menos comida, mayores precios y más hambre en lugares como Sudán, Nigeria y la RDC. En la RDC, más de 16 millones de personas necesitan ayuda alimentaria, según el sistema de alerta sobre hambrunas. Los grupos armados siguen atacando a la población civil, frenando las rutas humanitarias. El brote de ébola amenaza a millones más. En Sudán, el conflicto agrava la peor crisis humanitaria y las partes al conflicto han usado el acceso a la alimentación como una táctica de guerra. Todos los actores del conflicto han de facilitar una ayuda humanitaria, un acceso humanitario rápido, seguro y sin obstáculos en Sudán. Pero el conflicto no es la única amenaza a la seguridad alimentaria mundial. Los fenómenos nacionales como El Niño pueden causar hambre grave para decenas de millones. Estados Unidos sigue trabajando con las organizaciones humanitarias y los gobiernos para abordar y, en la medida de lo posible, evitar la inseguridad alimentaria. En este sentido, anunciamos más de 1.000 millones de dólares de asistencia a UNICEF y el PMA para abordar las necesidades de seguridad alimentaria, de nutrición en el mundo. También buscamos opciones para responder a la falta de fertilizantes. Estados Unidos no va a abandonar a los necesitados. No vamos a dejar que aguanten hambre debido al conflicto, los desastres naturales. Gracias. Denmark · Presidente del Consejo / Ministro de Relaciones Exteriores · Lars Løkke Rasmussen [1:19:38]: Gracias a la representación de Estados Unidos por su intervención. Doy ahora la palabra a la representación de China. China · Representante [1:19:49]: Presidente, gracias. Saludo al excelentísimo Ministro de Relaciones Exteriores, señor Rasmussen, gracias por presidir esta reunión. Gracias al Secretario General Guterres y el Director Ejecutivo, señor Osako, gracias por su ponencia y escuché con atención la intervención de la señora Benoit. El pueblo es la base de la nación y la comida es sumamente importante para el pueblo. La seguridad alimentaria es esencial para la supervivencia de la nación. Los avances tecnológicos permiten mayor producción agrícola. La capacidad humana para producir alimento ha crecido mucho, pero debido a factores como el conflicto de la guerra, la inseguridad alimentaria sigue siendo un grave desafío. 318 millones de personas están en situación de hambre aguda en el mundo, en particular en zonas afectadas por el conflicto, como en África, en Oriente Medio. La aplicación de la resolución 2417 es esencial y la comunidad internacional debe tomar medidas amplias y coordinadas para proteger la seguridad alimentaria mundial, garantizando que las personas no aguanten hambre. Tengo cuatro argumentos por esgrimir. Uno, fomentar el cese al fuego y poner fin a las hostilidades para garantizar un entorno seguro para la producción alimentaria. La guerra desplaza la población civil, destruye la tierra agrícola, trastoca la producción alimentaria y alimenta las crisis humanitarias y el hambre. El Consejo de Seguridad tiene la principal responsabilidad de mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales, por lo que ha de priorizar las soluciones políticas ante los conflictos, promover la mediación y los buenos oficios, alentar a las partes al conflicto a resolver sus diferencias a través del diálogo, trabajar para buscar un cese al fuego duradero para permitir la reanudación de la producción agrícola. El derecho internacional humanitario es el zócalo que se tiene que acatar. El hambre en ningún momento puede utilizarse como arma de guerra. Las partes del conflicto siempre han de priorizar la protección de la vida y la infraestructura agrícola, evitar trastornar las actividades agrícolas y garantizar un acceso humanitario sin obstáculos. Esto incluye la ayuda alimentaria. 2. Eliminar las barreras comerciales y mantener la estabilidad en la producción alimentaria y en las cadenas de suministro. En medio de la globalización, la producción alimentaria y el suministro guardan relación con la situación internacional. Esto en particular tiene que ver con la logística, el transporte, con las tensiones geopolíticas y los conflictos regionales. La comunidad internacional tiene que garantizar la operación segura, sin obstáculos, de las vías comerciales marítimas y terrestres para que lleguen los productos esenciales, incluido el fertilizante. Saludamos la iniciativa de Naciones Unidas de crear un mecanismo operativo con plazos fijos para el estrecho de Ormuz y apoyamos un papel más activo para las Naciones Unidas. Todas las partes han de seguir defendiendo la apertura y la transparencia en los mercados, profundizar la cooperación internacional y la cadena de suministro, promover el uso óptimo y la asignación sensata de los recursos alimentarios, evitar las barreras comerciales artificiales que trastornan el mercado alimentario y evitar politizar e instrumentalizar los temas alimentarios. El uso indiscriminado de medidas unilaterales solo exacerbará la inseguridad alimentaria mundial. Tres, fomentar el desarrollo compartido y ayudar a los países a fomentar la resiliencia en la producción alimentaria. La falta de capacidad en materia de desarrollo ha dejado algunos países con situaciones de falta de alimentos. El clima extremo, como las inundaciones y la sequía, han agravado más el problema. Todos los países han de priorizar la producción y distribución alimentarias, pues son una prioridad estratégica. La comunidad internacional ha de tener una perspectiva a largo plazo y apoyar a los países en desarrollo para que mejore su capacidad de producción y su capacidad de conservar el agua y otras infraestructuras. Fomentar la tecnología para una producción alimentaria para pasar de la ayuda de urgencia a un enfoque productivo. Hay que tomar medidas concretas para ayudar a los países para que puedan superar los desastres naturales, superar los escollos para el desarrollo, para resolver las causas reales del conflicto de la inseguridad alimentaria. Cuatro, defender el multilateralismo y mejorar la gobernanza de la seguridad alimentaria, lo cual es el tema fundamental que exige una acción coordinada y una respuesta colectiva de todos los países. No se puede definir entre un puñado de países o grupos Todas las partes han de apoyar un papel fundamental para las Naciones Unidas y las organizaciones como la FAO, IFAD y el PMA para que puedan cumplir con sus mandatos y fortalecer así la coordinación. Hay que ampliar la representación de los mercados emergentes y los países en desarrollo en las organizaciones internacionales que abordan temas de seguridad alimentaria. Defender los principios de consulta, contribuciones conjuntas y beneficios repartidos para fomentar más equidad, sensatez y eficacia en la gestión de la seguridad alimentaria y proteger el interés superior de todos los países. Presidente, somos el mayor productor de cereales en el mundo. China alimenta a más de 1.400 millones de personas con menos del 9% de la tierra arable en el mundo. Más de la quinta parte de los cereales del mundo se producen en China. A través de nuestros esfuerzos hemos logrado autosuficiencia básica en materia de cereales y autosuficiencia absoluta en alimentos. Se establece un gran logro para China y un gran aporte a la seguridad alimentaria mundial. China sigue comprometida con el fortalecimiento de la cooperación internacional. para mejorar la seguridad alimentaria mundial y apoyamos los esfuerzos de reducción de la pobreza en el mundo. El presidente Xi Jinping tiene una iniciativa de desarrollo mundial y una iniciativa de gobernanza mundial que ofrecen orientaciones conceptuales para profundizar la cooperación mundial frente a la seguridad alimentaria para reformar el sistema de gobernanza de la seguridad alimentaria. Hemos brindado la mayor financiación y desplegado a más expertos y aplicado más proyectos en los países en desarrollo a través de la cooperación Sur-Sur. Hemos cooperado con más de 140 países y regiones, fomentado más de 1000 tecnologías agrícolas para países en desarrollo y formado y hemos tomado medidas concretas para abordar la falta de alimentos en el mundo. China seguirá defendiendo el concepto de una comunidad con un futuro compartido para la humanidad. Trabajaremos con todos y haremos un gran aporte para eliminar el hambre en el mundo y mantener la paz en el mundo, la seguridad, el desarrollo y la prosperidad. Gracias, señor presidente. Denmark · Presidente del Consejo / Ministro de Relaciones Exteriores · Lars Løkke Rasmussen [1:27:16]: Le doy las gracias al representante de China y le ofrezco la palabra al representante de Somalia. Somalia · Representante [1:27:27]: Gracias, señor presidente. Quisiera expresar mi agradecimiento al Secretario General por sus comentarios y hemos escuchado con mucha atención los comentarios del señor Skou, Director Ejecutivo en funciones del Programa Mundial de Alimentos. Asimismo, quiero reconocer las perspectivas fundamentales aportadas por la doctora Benoit. Señor Presidente, el uso de alimentos y hambre como arma ya no es una amenaza lejana, es el pan nuestro de cada día. En zonas de conflicto, las partes atacan deliberadamente los sistemas alimentarios y usan la inanición como arma de guerra. De Sudán a Palestina, el hambre no es simplemente el resultado del caos, sino el resultado de una privación deliberada amenaza tanto las vidas como la estabilidad regional. Para traducir nuestros compromisos en acciones significativas, me gustaría destacar cinco prioridades urgentes e interrelacionadas. El primer paso, y es el más inmediato, es el de garantizar que la ayuda humanitaria y los alimentos puedan llegar a quienes los necesitan, de conformidad con los principios de la Carta de las Naciones Unidas. El Consejo ha de insistir en respetar el Derecho Internacional Humanitario, la protección de los civiles, las vías de suministro para la población civil y apoyar los esfuerzos del Secretario General por mantener corredores seguros por tierra y por mar. Las soluciones duraderas exigen que Hagamos frente a las injusticias estructurales, especialmente los legados coloniales que resultan en injusticias estructurales y agravios por resolver, así como denegación persistente de derechos que alimentan el conflicto y el hambre. En ningún lugar resulta esto más evidente que en el territorio palestino ocupado, donde la ocupación, la destrucción de las infraestructuras civiles y las gravísimas restricciones han creado una hambruna artificial en Gaza, desde luego, la peor hambruna provocada por el hombre en el territorio. Estas crisis son fruto de decisiones políticas, no de la escasez natural. Quebrar este ciclo exige que podamos garantizar un acceso humanitario seguro y sin obstáculos. Por lo tanto, es importante respaldar la plena membresía de Palestina en las Naciones Unidas, el derecho a un Estado palestino con Al-Quds Al-Sharif como capital. En tercer lugar, fortalecer la alerta temprana, el mecanismo de respuesta rápida, la prevención es esencial. El Consejo de Seguridad debe servirse de los sistemas de alerta temprana establecidos por la resolución 2417. La inseguridad alimentaria suele ser la primera señal de una inestabilidad más profunda. Las interrupciones en el suministro de energía, fertilizantes o comercio deben desencadenar respuestas diplomáticas y humanitarias rápidas antes de que las emergencias se salgan de control. Estos mecanismos han de ser protegidos incluso durante las estrecheces presupuestarias para garantizar nuestra capacidad de actuar jamás se vea puesta en riesgo por falta de financiación. En cuarto lugar, hay que construir sistemas alimentarios justos y resilientes. Más allá de la ayuda de emergencia, debemos crear sistemas alimentarios justos y resilientes. Esto implica compartir tecnología y conocimientos de forma equitativa con los países en desarrollo, abordar los desequilibrios comerciales mundiales y apoyar la agricultura local, de modo que cada país pueda resistir las crisis y reducir su dependencia. En cuarto lugar, exigir rendición de cuentas por el uso del hambre como arma. La rendición de cuentas es innegociable. Quienes usan la inanición como arma, incluidas las Fuerzas de Apoyo Rápido de Sudán y la Potencia, las autoridades israelíes en los territorios palestinos ocupados deben rendir cuentas por sus actos. En último lugar, señor presidente, debemos encarar una verdad incómoda, que es que la ayuda en sí puede perpetuar la dependencia. Los cereales importados inundan los mercados durante la temporada de cosecha, hunden los precios y obligan a los agricultores a abandonar sus actividades. En cuestión de meses, estos mismos agricultores se encuentran haciendo cola para recibir alimentos, no a causa de un conflicto del clima, sino porque el sistema de ayuda destruido sus medios de vida. Esas personas son los agricultores de los que hablaba el señor Schow. Son víctimas también de esas mismas medidas. La ayuda a menudo se compra, se adquiere a proveedores de los países donantes, lo cual quiere decir que una parte significativa de cada dólar se dedica a la industria agroalimentaria y no a esos alimentos. El sistema premia el tonelaje entregado, no los medios de subsistencia conservados. Además, algunos de estos cereales contienen cereales transgénicos que entrañan el riesgo de polinización cruzada con las variedades locales o de poner en riesgo las exportaciones. Cuando un conflicto amenaza la agricultura en el Norte Global, la protegemos. Sin embargo, no ofrecemos la misma protección a los agricultores del Sur Global. Cuando estalla un conflicto en Europa, respondemos con inversión, desarrollo y reconstrucción. Cuando un conflicto estalla en África, la respuesta es humanitaria y sancionadora, así como supervisión de derechos humanos. Un enfoque fomenta la resiliencia, el otro, la dependencia. Este es el dilema que muchos ignoran. Estamos intentando apagar un incendio con fuego, señor presidente. Esa misma ayuda destinada a extinguir el hambre está avivando las llamas de la dependencia, destruyendo los propios sectores agrícolas que deberían estar salvando. La alimentación está al rojo vivo, como bien se ha dicho, señor presidente, pero nosotros estamos echando gasolina. Solo con una acción decidida y coordinada en torno a estas prioridades podemos quebrar este ciclo de este ciclo vicioso y garantizar un futuro en el que la paz y la seguridad alimentaria y el hambre se palien. Y ahora quisiera hacer unos comentarios respondiendo al señor Schaul. A quienes pintan el panorama de Somalia y de África como un caso humanitario perpetuo, les digo que esa narrativa pertenece ya a los anales de la historia. Queden tranquilos, que no va a ser lo de siempre en las Naciones Unidas. Es precisamente el porqué las Naciones Unidas se están reformando actualmente, precisamente para abordar mejor nuestros retos compartidos. Gracias. Denmark · Presidente del Consejo / Ministro de Relaciones Exteriores · Lars Løkke Rasmussen [1:34:47]: Le doy las gracias al representante de Somalia. Tiene la palabra el representante de Colombia? Colombia · Representante [1:34:54]: Señor presidente, Colombia agradece a Dinamarca la convocatoria a este debate de alto nivel y reconoce su presencia como ministro de Relaciones Exteriores presidiendo la reunión de hoy. Igualmente agradecemos las intervenciones del secretario general de Naciones Unidas, la del director ejecutivo interino del Programa Mundial de Alimentos, la de la doctora Perrine Benoit por sus palabras y exposiciones muy valiosas para este debate. Señor Presidente, nos enfrentamos a un escenario global desafiante. Si bien el informe sobre el estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo SOFI 2026 muestra señales de mejora, la realidad sigue siendo preocupante. Los niveles de inseguridad alimentaria continúan elevados y el mundo permanece lejos de garantizar la realización progresiva del derecho a la alimentación. Los conflictos armados y la violencia son hoy el principal impulsor de la inseguridad alimentaria aguda. Estos no solo destruyen la producción y desplazan a comunidades, sino que, como lo advierte el informe Hunger Hotspots, desarticulan los mercados y las cadenas de suministro y bloquean el acceso a la asistencia humanitaria. De igual manera, erosionan los medios de vida restringen la movilidad y dificultan el acceso de la asistencia humanitaria a las poblaciones que más la necesitan. Por eso, señor Presidente, debemos reafirmar, como se ha hecho el día de hoy, los compromisos contenidos en la resolución 2417 de 2018, incluida la condena del uso del hambre contra la población civil como método de guerra, la obligación de proteger los bienes indispensables para su supervivencia y la necesidad de garantizar acceso humanitario seguro, rápido y sin obstáculos. El hambre no conoce fronteras. Las perturbaciones en las cadenas de suministro y en rutas estratégicas, como lo hemos observado recientemente en el estrecho de Ormuz y entre otros lugares más del globo, golpean desproporcionadamente a países en desarrollo. una nación como Colombia, cuya agricultura depende de la importación de fertilizantes, cualquier interrupción en el flujo comercial global se traduce inmediatamente en mayores costos de producción, inseguridad alimentaria y riesgos para la resiliencia de nuestro campo. Ante este panorama, señor presidente, Colombia propone cuatro ejes de acción para este consejo. Primero, prevención y alerta temprana. Como se ha mencionado, debemos fortalecer los sistemas de monitoreo integrados. La capacidad de identificar amenazas en tiempo real no es solo un ejercicio técnico, es una herramienta de salvamento que permite anticipar respuestas antes que las crisis se profundicen. Colombia reafirma el papel central de este consejo como una instancia desde donde deben emanar acciones informadas y oportunas para la protección de la población civil, evitando que el hambre siga usándose como arma de guerra. Segundo, resiliencia y flujos logísticos. Es imperativo garantizar el libre tránsito de alimentos, fertilizantes y energía. Instamos a fortalecer la cooperación internacional y a continuar apalancando los buenos oficios del Secretario General, las Naciones Unidas y otros mediadores para mitigar el impacto de las interrupciones logísticas, asegurando que los insumos esenciales lleguen a quien más los necesita. Tercero, coordinación eficiente en el sistema de Naciones Unidas y los socios internacionales. La fragmentación es un lujo que no podemos permitirnos. Instamos a la FAO, al FIDA y al PMA y a las demás entidades pertinentes del sistema de las Naciones Unidas a consolidar sus esfuerzos y a trabajar de la mano con las organizaciones regionales, las instituciones financieras internacionales y otros socios estratégicos. Necesitamos liderazgos robustos sobre el terreno, financiación flexible, predecible y sostenible, rendición de cuentas y una actuación coherente que sitúe a las personas afectadas en el centro de la respuesta al hambre y los conflictos, articulando la asistencia humanitaria inmediata con la protección y recuperación de los medios de vida, el fortalecimiento de la resiliencia y soluciones sostenibles de más largo plazo. Cuarto, garantizar el acceso humanitario seguro, sostenido, rápido y sin obstáculos. Aliviar el sufrimiento de los civiles afectados por los conflictos, particularmente de quienes enfrentan hambre e inseguridad alimentaria, requiere que la asistencia humanitaria pueda llegar a quienes más la necesitan. Todas las partes deben respetar plenamente sus obligaciones bajo el Derecho Internacional Humanitario, proteger a la población civil, permitir y facilitar el paso rápido y sin obstáculos de la asistencia, y respetar y proteger al personal humanitario. garantizando que pueda cumplir su labor de manera segura y efectiva. Por último, pero no menos importante, señor presidente, condenamos las acciones de grupos terroristas, actores armados no estatales y redes de delincuencia organizada transnacional que destruyen sistemas alimentarios, controlan rutas comerciales, desvían asistencia o utilizan el hambre y el acceso a bienes esenciales como instrumentos de coerción. Colombia cree firmemente que para enfrentar esas amenazas se requiere la cooperación internacional enfocada a proteger a las comunidades y asegurar una rendición de cuentas efectiva. Le agradezco, señor presidente. Denmark · Presidente del Consejo / Ministro de Relaciones Exteriores · Lars Løkke Rasmussen [1:41:27]: Gracias a Colombia por su intervención. Tiene la palabra la representante de Bahrein. Bahrain · Representante [1:41:33]: Señor presidente, Señor Rasmus Løkke Rasmussen, Ministro de Asuntos Exteriores del Reino de Dinamarca, celebro su presencia y su presidencia de la reunión del día de hoy. Quiero expresar mi agradecimiento también a Su Excelencia el Sr. António Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas, y al Sr. Carl Schou, Director Ejecutivo en funciones del Programa Mundial de Alimentos. Gracias a todos por sus valiosas exposiciones informativas. También Gracias a la doctora Benoit por su valiosa presentación. Hace ocho años, con la aprobación de la resolución 2417, aún así hemos seguido viendo que han seguido persistiendo los conflictos y el estallido de nuevos enfrentamientos que han provocado un deterioro preocupante de la situación, a pesar de la aprobación hace ocho años de aquella resolución. El Reino de Bahrein está deseoso de seguir participando en la conversación de hoy y de aplicar la resolución, y esperando que el debate de hoy contribuya a que el Consejo de Seguridad aborde estos conflictos. Quisiera abordar hoy tres puntos importantes en los que queremos insistir. En primer lugar, la estrecha relación entre la inseguridad alimentaria y el conflicto. Hacemos hincapié en seguir cimentando la resolución 2417, que establece el vínculo entre la seguridad alimentaria, los conflictos, la necesidad de proteger las infraestructuras civiles, garantizar el acceso humanitario y fortalecer la alerta temprana. Según el último informe de las Naciones Unidas, se han identificado 13 focos de hambre en países y territorios en los que se prevé que la inseguridad alimentaria sea grave, mientras que el conflicto sigue siendo el factor principal de los conflictos en 12 de ellas, con Sudán, Sudán del Sur, Yemen y Palestina, a la cabeza, clasificados entre los casos más graves. Estos datos subrayan la importancia de actuar con urgencia por parte del Consejo de Seguridad antes de que estos riesgos acaben tornándose en crisis humanitarias de mayor alcance. En segundo lugar, la vida cuenta de las repercusiones a largo plazo de los conflictos en la seguridad alimentaria, incluidas el deterioro de las fincas agrícolas. y cultivables, la pérdida de resiliencia de las infraestructuras, la presencia de municiones sin explotar o el desplazamiento de las comunidades agrícolas, exige que se adopten medidas para apoyar la capacidad de las comunidades de restablecer la producción alimentaria y proteger las infraestructuras. El Reina Varein subraya que esto reviste una importancia capital. Los sistemas alimentarios, hay que proteger los sistemas alimentarios durante los conflictos en la etapa posterior. para apoyar la capacidad de las comunidades de restablecer la producción alimentaria y proteger sus infraestructuras. En tercer lugar, el uso cada vez mayor de aeronaves, incluidos artefactos no tripulados como drones. hace que evolucione la naturaleza de los conflictos y se amplíe el alcance de sus efectos. Es necesario que el suministro de alimentos a la población civil se realice de forma segura y sin obstáculos. Las repercusiones de los conflictos en las cadenas de suministro globales son cada vez más extensas y concatenadas, como ha demostrado, por ejemplo, el reciente cierre del estrecho de Ormuz, por el que transitan aproximadamente un 30 % de los fertilizantes comercializados a nivel mundial, lo que hace que cualquier perturbación en la región tiene repercusiones directas en los mercados internacionales de fertilizantes. En este sentido, el Reino de Bahrein reafirma su compromiso con la protección de la libertad de navegación, que además no es una cuestión únicamente de aspecto comercial o de seguridad, sino que está directamente relacionada con la seguridad alimentaria global. Cuando los conflictos perturban los mercados de alimentos o fertilizantes, tienen efectos deletéreos que se extienden a pueblos que ya no son parte en el conflicto, sino que viven muy lejos de las líneas bélicas. El Reino de Bahréin insiste en la necesidad de que el Consejo de Seguridad asuma sus responsabilidades tomando medidas firmes para tomar medidas de manera que pueda respetarse la libertad de navegación y se garantice la seguridad y protección de la navegación mercante, no solo en el Estrecho de Ormuz, sino en otras vías navegables internacionales, y que no se use como herramienta de coerción o coacción, considerando que es esencial salvaguardar la seguridad energética, garantizando los abastecimientos seguros de alimentos y fármacos y garantizando también el flujo de armas, el flujo de alimentos globales. Y, señor presidente, abordar los retos relacionados con la seguridad alimentaria exige una coordinación sostenida entre los Estados miembros, así como las organizaciones internacionales, agentes humanitarios y sector privado, de manera que fortalezca la continuidad de la producción agrícola y de las cadenas de abastecimiento, así como la resiliencia de los sistemas, a tiempo que se defiende el derecho internacional, el DIH. Si bien los conflictos prosiguen arrojando su sombra sobre los civiles y la seguridad alimentaria, el Consejo tiene mecanismos a su disposición que pueden usarse de manera eficaz y apropiada para evitar la escalada de las crisis humanitarias. La seguridad alimentaria no ha de convertirse en un daño colateral aceptable del conflicto, sino que ha de ser parte de la paz y seguridad internacionales. Denmark · Presidente del Consejo / Ministro de Relaciones Exteriores · Lars Løkke Rasmussen [1:47:28]: Gracias a la representante de Bahrein por su declaración. Tiene la palabra la representante del Reino Unido. United Kingdom of Great Britain and Northern Ireland · Representante [1:47:34]: Gracias, señor Presidente. Gracias a Dinamarca por la convocatoria de esta importante reunión del día de hoy. Gracias también a Su Excelencia, el Secretario general. y al director ejecutivo en funciones, Karl Schaub, y a la doctora Perrine Benoit, gracias por sus presentaciones informativas. Han transcurrido ocho años tras la adopción de la resolución 2417 y, sin embargo, el conflicto sigue siendo la principal variable que explica la inseguridad alimentaria aguda. El año pasado, por primera vez en este siglo, el hambre golpeó simultáneamente en dos conflictos, la hambruna, Sudán y Gaza. Sigue persistiendo la extrema inseguridad alimentaria en ambos territorios. Son hambrunas que eran antropogénicas. El hambre no es inevitable. A menudo resulta de las elecciones que privan a los civiles de alimentos, ayuda y servicios esenciales, siendo los niños los que pagan el mayor precio. Lo necesario es claro y meridiano. Hace falta un acceso humanitario seguro y expedito, acabar con los atentados a las infraestructuras alimentarias y, finalmente, poner fin a los conflictos que impulsan el hambre. Presidente, el impacto de los conflictos en la seguridad alimentaria ya no se confina solo a las zonas bélicas estricto sensu. El conflicto también está perturbando las redes globales por las que circulan los alimentos, los carburantes y los fertilizantes, con consecuencias muy abarcadoras. Los ataques de Rusia a barcos civiles, mercantes y puertos del Mar ***** han socavado una de las vías de exportación de cereal más importantes del mundo. Antes Ucrania era el granero del mundo y hoy la guerra de agresión de Rusia sigue dañando las infraestructuras que alimentan millones de bocas. La infraestructura es esencial para la producción alimentaria, el transporte y la distribución y debe ser protegida. Pedimos a Rusia que cese estos ataques y cumpla con el Derecho internacional humanitario. Los ataques de Irán y el cierre del estrecho de Ormuz han trastocado también las cadenas de abastecimiento y mercados de fertilizantes. Como el secretario general ya avisó justo ayer, esto supone mayor hambre, cosechas más magras y mayor sufrimiento, especialmente para los más vulnerables. Celebramos avances en la configuración de la grupo de estudio del secretario general y pedimos a Irán que vuelva a abrir el estrecho, que defienda la libertad de navegación y que respete la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. Tanto Irán como Rusia han provocado la baja de las exportaciones de cereal, incrementando la carestía de los alimentos y reduciendo la asequibilidad. Los países más vulnerables y dependientes de importaciones serán los que se lleven la peor parte. El conflicto y el desdén por el Derecho internacional humanitario agrava esto. Hace falta una acción coordinada para fortalecer la resiliencia y proteger a los más vulnerables, algo que es incluso más urgente, incluido con el fortalecimiento del fenómeno del niño. Pedimos una plena aplicación de la Resolución 2417, que exige al Consejo que aborde tanto las crisis globales como los conflictos que amenacen con la seguridad alimentaria global. Estamos listos para tener las herramientas para identificar riesgos de hambruna Y debemos seguir usando la tecnología para fortalecer estos mecanismos. Los sistemas de alerta temprana han de llevar a acciones tempranas también y una rendición de cuentas. El Reino Unido sigue comprometido en trabajar con nuestros socios para fortalecer la alerta temprana y acelerar el apoyo de emergencia, incluida la financiación para catástrofes. La resolución 2417 facilita un marco, un marco que tiene las herramientas. Debemos convertir la alerta temprana en acción temprana y garantizar la rendición de cuentas antes de que el hambre se convierta en hambruna. Denmark · Presidenta del Consejo [1:51:17]: Gracias a la representante del Reino Unido por su intervención. Tiene la palabra el representante de Pakistán. Pakistan · Representante [1:51:27]: Gracias, señora Presidenta. Gracias a Dinamarca por convocar este debate y le damos también las gracias al Secretario General por sus ilustradores comentarios y recomendaciones que nos ha formulado. Quiero darle las gracias también al señor Eskau y a la doctora Benoit por sus presentaciones informativas. Todos estamos de acuerdo en que tenemos que ir viendo cómo pasar del ciclo del hambre y la hambruna a ciclos de paz y desarrollo. El entorno global de hoy demuestra una dinámica bidireccional perturbadora. Los conflictos que fomentan la ocupación externa azuzan los conflictos, mientras que el hambre y la desesperación económica, a su vez, agravan la fragilidad e incrementan el riesgo de conflicto. Las perspectivas que tenemos ante nosotros son esclarecedoras. Doscientos treinta y seis millones de personas, según los últimos informes, sufrieron grave inseguridad alimentaria el año pasado. El hambre aguda se ha duplicado en la última década. Hoy, el setenta por ciento de las personas que sufren más inseguridad alimentaria y viven en regiones frágiles afectadas por conflictos. Según el último informe de la FAO, PMA identifica trece focos de hambruna donde la violencia del conflicto es la principal variable explicativa en doce de ellos. La resolución 2417 reconoce este nexo. Lo reconoció ya, de hecho, hace ocho años. El reto ante nosotros hoy no es la ausencia de normas, sino su aplicación eficaz, como ya ha indicado el SG, los ponentes y muchos miembros del Consejo. Señora Presidenta, es motivo de profunda preocupación que la hambruna y el castigo colectivo sigan avanzando, los objetivos políticos, en grave violación del Derecho internacional humanitario y de las resoluciones del Consejo. En ningún otro lugar el fracaso de la defensa de estas obligaciones ha tenido consecuencias más graves que en Gaza. La privación de bienes esenciales, la destrucción de las infraestructuras han tenido un efecto inexplicable en las poblaciones gaza-ties. También este efecto se ha dejado sentir en Yemen, Haití, Sudán, Sudán del Sur y en otras situaciones de conflicto prolongado, como los territorios ocupados, donde los sustentos se han colapsado y millones de personas dependen ahora de la ayuda de emergencia. Los últimos acontecimientos, señor presidente, han demostrado que la inseguridad alimentaria es consecuencia de un conflicto, pero que puede ir incluso más allá de los escenarios de las hostilidades actuales. El conflicto de Ucrania fue un contundente recordatorio. La destrucción a las exportaciones en el Mar ***** y al transporte marítimo han contribuido a graves presiones. De manera similar, los impedimentos en el estrecho de Ormuz ha supuesto una vuelta de tuerca más a la presión que sufren los flujos energéticos, alimentarios y de fertilizantes. El Estrecho de Ormuz lleva aproximadamente un tercio del mercado de carburantes global y una cuota significativa del mercado de fertilizantes. Una interrupción prolongada puede correr el riesgo de incrementar aún más la carestía de los carburantes y de los alimentos. Las perturbaciones en el Mar ***** igualmente han enrarecido aún más la situación. Estos impactos se dejan sentir sobre todo en los países en desarrollo que ya encaraban limitaciones fiscales y alta dependencia de alimentos y de la energía. Pensamos que la seguridad alimentaria en las zonas de conflicto y las otras cuestiones que hemos tratado aquí hoy deben abordarse para tratar un planteamiento de principios. En primer lugar, derecho internacional humanitario de defenderse a pies juntillas, sin selectividad, la protección de los civiles y o los ataques en tiempos de guerra está claramente prohibido. De la misma manera, infraestructuras civiles como las alimentarias y otras indispensables para la supervivencia civil tienen que ser protegidas. En segundo lugar, La asistencia humanitaria no puede someterse a cálculos políticos, sino que tiene que haber un acceso humanitario seguro y protegido. El personal humanitario tiene que poder operar con libertad, con seguridad, y la asistencia ha de llegar a los necesitados y sin impedimentos. La rendición de cuentas para la obstrucción deliberada o cualquier retraso es esencial. En tercer lugar, la Alerta temprana debería llegar a una acción temprana. La resolución 2417 sienta las bases para alertar al Consejo cuando un conflicto amenace con provocar inseguridad a gran escala. No obstante, de poco sirven las alertas tempranas si la comunidad internacional solo se pone en marcha cuando el hambre se ha convertido ya en hambruna. Según las evaluaciones del Secretario General, el PMA, la FAO y otras entidades de las Naciones Unidas deberían recibir la atención temprana y contar con una implicación. Presidenta, también hay que reconocer que la acción humanitaria sola no puede sustituir las soluciones políticas. Siempre y cuando no logremos resolver los conflictos, las necesidades humanitarias van a seguir multiplicándose y la seguridad alimentaria va a ser grave. tenemos que prevenir y evitar los conflictos a través de la diplomacia y el diálogo y la resolución pacífica de controversias de conformidad con la Carta de Naciones Unidas y el derecho internacional y las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad, como se destacó en la resolución 2788 que se adoptó el año pasado. Pakistán sigue haciendo un aporte concreto con ISIFIN, incluido a través de nuestra participación en diferentes misiones de mantenimiento de la paz, apoyo a los procesos políticos y a través de nuestros esfuerzos en curso de mediación para abordar las tensiones en Asia Occidental. y fomentar la aplicación del Memorando de Entendimiento de Islamabad entre Irán y Estados Unidos, cooperando estrechamente con nuestros aliados del Golfo y más allá. Ochenta años después de la adopción de la resolución 2417, las lecciones son esenciales. El vínculo entre la paz, la seguridad y el desarrollo se ha establecido claramente. Al fin y al cabo, no puede haber una seguridad alimentaria duradera sin paz. La tarea para este Consejo no es cuestión sencillamente de responder a las consecuencias del hambre, sino cumplir con sus responsabilidades primordiales, a saber, evitar y resolver los conflictos que dan lugar a la inseguridad alimentaria. Y vamos a seguir apoyando los esfuerzos colectivos Con ese fin, gracias. Denmark · Presidente del Consejo / Ministro de Relaciones Exteriores · Lars Løkke Rasmussen [1:59:34]: Gracias a la representación de Pakistán por su intervención. Doy ahora la palabra a la representación de Liberia. Liberia · Representante [1:59:41]: Gracias, señora Presidenta. Liberia se suma a los mensajes de agradecimiento a la Presidencia danesa por convocar este debate abierto de alto nivel tan oportuno. Gracias también al Secretario General. el director ejecutivo en funciones del Programa Mundial de Alimentos, la codirectora de Acción contra el Hambre, en representación de la Coalición contra el Conflicto y el Hambre. Gracias a los tres por sus ponencias tan esclarecedoras que alimentan nuestras perspectivas. Saludamos a los distinguidos colegas quienes participan en esta Señora Presidenta, Liberia interviene hoy no como observador del hambre, sino más bien intervenimos como sobrevivientes. Conocemos el ruido del convoy de alimentos que no ha podido llegar a su destino porque se le detuvo en un retén. conocemos el silencio del mercado destruido porque la vía de acceso se convirtió en línea de frente. Durante 14 años de guerra civil, mi nación aprendió algo doloroso. Cuando la guerra frena la llegada del alimento, la guerra ha logrado privar a una nación y a su pueblo del futuro que se merece. Seguimos luchando para reconstruir la paz después de ese recuerdo tan doloroso. Por eso es que para Liberia la seguridad alimentaria no es un rubro en un plan de desarrollo. más bien se trata de baluarte para la seguridad nacional. Presidenta, vamos a ser específicos en este debate. El hambre es un estómago vacío. La inseguridad alimentaria es el arma detrás, es el puerto bloqueado, es el centro de almacenamiento atacado, el campo quemado, el barco que transporta fertilizantes que no puede avanzar, los 40 días de detención del camión lleno de ayuda. Hoy se hablaron de las estadísticas. 318 millones de personas viven dentro de este espacio creado por el ser humano. La escalada en el Estrecho de Ormuz amenaza con sumará más de 45 millones a esta cifra, convirtiendo así este espacio marítimo vital en un motor del hambre mundial. En 2025, por primera vez durante este siglo, este Consejo presenció la declaración de dos hambrunas al mismo tiempo. una en Gaza y una en Sudán. Estamos hablando de siete años después de la resolución 2417. Después de que esa resolución declarara que esos resultados son intolerables. Hay una verdad incómoda. No es el destino, es una decisión. Y cuando hay una decisión, hay culpa. Seamos claros. El hambre no es un accidente de la guerra. Negarles a la población, negarle a la población civil el alimento que necesita es un crimen de guerra y este consejo tiene que dejar de abordar esta cuestión como si fuera un detalle suelto del conflicto. Por ese motivo, Liberia le pide al Consejo tomar cuatro acciones contundentes. Uno, aplicar la resolución 2417, en particular su arquitectura de alerta temprana, garantizando medidas automáticas y no discrecionales. cuando las hostilidades interrumpen los corredores marítimos, los flujos energéticos o la exportación de fertilizantes más allá del campo de batalla, y se necesitan sanciones focalizadas contra aquellos que militarizan el acceso antes de que se declare una hambruna. Dos. Proteger a los estados más dependientes de las importaciones con mayor vulnerabilidad alimentaria con corredores humanitarios marítimos y terrestres. Estos han de ser seguros, sin obstáculos y protegidos por los mandatos del Consejo y no la buena voluntad de los actores beligerantes. Tres. pasar de la atención reactiva a la resiliencia institucional. Las instituciones financieras internacionales, el sistema de Naciones Unidas, las organizaciones regionales, han de desplegar liquidez de emergencia para los estados de alto riesgo en post conflicto, porque la inversión en la producción agroalimentaria local no es una obra caritativa. Se trata del desarme preventivo. Cuatro, empoderar los buenos oficios del secretario general para negociar la protección en tiempo real para las vías de suministros civiles y alimentar el seguimiento por vía satelital y los datos de los mercados Esto para los informes de este consejo para proteger los mercados antes de su colapso en vez de tener que lamentar su caída después. Excelencia, excelencias, el hambre no se limita a una zona nada más. En África y en muchas otras zonas del mundo convierte los pueblos en campamentos de desplazados. Los campamentos de desplazados se convierten en espacios de reclutamiento para las guerras de mañana. Una cosecha eliminada hoy es una generación radicalizada mañana y la guerra de esa generación va a dar lugar a la siguiente hambruna. De manera que este consejo no puede proteger la paz cuando tolera la hambruna que fabrica los a los enemigos de la paz. En conclusión señora presidente Liberia surgió de una guerra que instrumentalizó el hambre de nuestros hijos. No vamos a sentarnos en esta sala y presenciar una negociación de la logística de la hambruna a gran escala. Porque la próxima hambruna que este Consejo no logre impedir no va a formar parte de un informe, va a estar inscrita en una tumba. Gracias por su amable atención. Denmark · Presidente del Consejo / Ministro de Relaciones Exteriores · Lars Løkke Rasmussen [2:08:46]: Gracias a la representación de Liberia por su intervención. Doy ahora la palabra a la representación de Grecia. Greece · Representante [2:08:53]: Presidenta, gracias a Dinamarca por convocar este debate tan importante. Doy las gracias también al Secretario General por sus esfuerzos constantes frente a esta cuestión. Doy las gracias también al director en funciones del Programa Mundial de Alimentos, el señor Karl Schaub, y la codirectora de Acción contra el hambre y miembro de la Coalición Mundial contra el Conflicto y el Hambre, la doctora Perrine Benoit. Gracias por sus mensajes tan contundentes, sus esfuerzos y su dedicación. El mensaje es evidente. Ocho años después de la adopción de la resolución 2417 del Consejo de Seguridad, el conflicto sigue siendo una de las principales causas de la inseguridad alimentaria mundial. El estudio más reciente sobre los puntos graves de hambre de la FAO PMA advierte que la inseguridad alimentaria aguda se deterioraría más en 13 lugares, Sudán, Palestina, Sudán del Sur, Haití y Mali en el mayor riesgo de hambruna o inseguridad alimentaria catastrófica. Al mismo tiempo, las consecuencias del conflicto cada vez van más allá del campo de batalla y puede destacar cuatro elementos. Uno, Grecia destaca que la resolución 2417 tiene que seguir siendo un instrumento para la acción en vez de un marco meramente declaratorio. El Consejo ha de aprovechar este mecanismo de forma más constante para evitar, exponer y responder al hambre producto del conflicto armado. Y esto incluye exigir el cumplimiento con el derecho internacional humanitario y el acceso humanitario sin impedimentos. Los estados miembros tienen la responsabilidad de defender y cumplir con las resoluciones de este consejo. Dos. El acceso es fundamental, protege los sistemas alimentarios, exige proteger la infraestructura y las vías que la sostienen. La inseguridad alimentaria no termina en las fronteras, pues cuando se trastoca la seguridad marítima y las vías comerciales, Hay peligros para el mundo. La guerra en Ucrania y las tensiones en el estrecho de Ormuz han mostrado que los trastornos en las vías marítimas, flujos energéticos y suministros de fertilizantes y logística humanitaria pueden generar mayores precios y mayor seguridad alimentaria en los países que dependen de las importaciones. En meses recientes, Rusia ha reanudado sus prácticas de agresión desde los primeros meses de agresión contra Ucrania, es decir, ensañarse con la infraestructura portuaria y los buques comerciales, buques civiles en el Mar ***** privando a países en desarrollo de alimentos y cereales. Las evaluaciones del programa mundial de la FAO destaca que las restricciones en el Mar ***** socava directamente la capacidad de la población local de adquirir alimentos, exacerbando la inseguridad alimentaria y la malnutrición. En Gaza es alarmante la brecha entre las necesidades humanitarias y la asistencia para la población civil. Se necesita un flujo de suministros comerciales y humanitarios. De hecho, han de ampliarse. Esto incluye la remoción de los obstáculos que quedan para su suministro. Los actores humanitarios, incluida la ONU, pueden desempeñar un papel importante en este sentido. En Sudán, los ataques con drones más frecuentes afectan la ayuda humanitaria, el suministro alimentario comercial, la infraestructura esencial y los mercados, agravando la inseguridad alimentaria, en particular en Darfur, Kordofán y el Nilo Azul. En Kordofán del Norte, la ONU registró 21 incidentes con drones entre el 1 y el 19 de julio, afectando zonas residenciales estaciones de servicio, infraestructura eléctrica y mercados en el Obeid. La inseguridad ha agravado la falta de alimentos y medicamentos, causando mayor desplazamiento. Tres, como una de las mayores naciones marítimas del mundo, Grecia destaca que la libertad de navegación y el derecho de tránsito por los estrechos internacionales se tiene que garantizar plenamente de conformidad con el derecho internacional, tal como se pone de manifiesto en la COMBE MAR. Las vías marítimas seguras son esenciales para la comunicación y para la seguridad alimentaria mundial. Proteger la seguridad marítima, las vías de transporte y las cadenas de suministro humanitarias tiene que seguir siendo una prioridad del Consejo de Seguridad. Cuatro, hay una disminución en la ayuda humanitaria cuando hay más necesidades en el mundo. Como se ha señalado, los actores humanitarios tienen que hacer más con menos. Las crisis se multiplican y se agravan las faltas de financiación. La financiación suficiente y previsible, incluido a través de los mecanismos multilaterales, es esencial no solo desde una óptica moral. Es esencial para evitar que las crisis alimentarias de hoy se conviertan en hambrunas el día de mañana. Somos integrantes de la Alianza Mundial contra el Hambre y la Pobreza desde 2024 y suscribimos el comunicado conjunto de 2023 que condena el uso de la alimentación como arma de guerra. Seguimos comprometidos con el paso de la solidaridad a la acción. Seguimos apoyando el Programa Mundial de Alimentos, incluido a través de nuestra participación en la Iniciativa de Cereales de Ucrania y nuestros aportes a las operaciones del PMA en Sudán. Brindamos asistencia humanitaria a los civiles en Gaza. Entregamos tres toneladas de ayuda humanitaria, esto incluye comida y alimentos en el Líbano anteriormente este año. En conclusión, señora presidenta, el hambre producto del conflicto no es inevitable, no es aceptable. La resolución 2417 ofrece un marco. Tenemos la responsabilidad colectiva de ejecutarla. Estamos dispuestos a trabajar con todos los aliados para lograr sus objetivos comunes. Gracias. Denmark · Presidente del Consejo / Ministro de Relaciones Exteriores · Lars Løkke Rasmussen [2:15:49]: Gracias a la representación de Grecia por su intervención. Doy la palabra a la representación de Panamá. Panama · Representante [2:15:55]: Gracias, Presidenta. Extendemos un cordial saludo a Su Excelencia Lars Løkke Rasmussen, Ministro de Relaciones Exteriores de Dinamarca, quien nos distingue al presidir la sesión del día de hoy, y agradecemos a la Presidencia por convocar este importante debate abierto. Queremos agradecer también al Secretario General, Antonio Guterres, por su intervención y al señor Karl Schaub, director ejecutivo interino del Programa Mundial de Alimentos, por sus presentaciones. Igualmente, a Pierine Benoist, codirectora ejecutiva de Acción contra el Hambre, sus presentaciones nos debe invitar a tomar acciones y a movilizar voluntades políticas. Presidente, hace ocho años este Consejo reconoció mediante la resolución 2417 el vínculo entre los conflictos armados y la inseguridad alimentaria, el cual hoy continúa afectando a millones de personas. La inseguridad alimentaria inducida por los conflictos no se limita a una consecuencia de la guerra. Al afectar la producción, desplazar poblaciones e interrumpir mercados, rutas comerciales y cadenas de suministros, sus efectos trascienden las zonas de conflicto y alcanzan particularmente a los países dependientes de las importaciones. La seguridad alimentaria no es ajena a las relaciones de poder que estructuran estos conflictos. El control territorial implica control sobre tierras vías marítimas, mercados, rutas de abastecimiento y recursos. Por tanto, preservar los sistemas alimentarios significa reducir presiones económicas que pueden profundizar las dinámicas del conflicto. El reciente informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura y del Programa Mundial de Alimentos, publicado en junio del 2026, señala el conflicto armado como un factor determinante en 12 de los 13 principales focos de hambre en el mundo. Sudán constituye una de las expresiones más graves de esta dinámica. Según el último análisis de la Clasificación Integrada de las Fases de la Seguridad Alimentaria, cerca de 19,5 millones de personas enfrentan inseguridad alimentaria aguda y 14 zonas de Darfur y Kordofán enfrentan el riesgo de hambruna. Este deterioro de la seguridad alimentaria en Sudán no solo ocurre en paralelo al conflicto, es parte de su dinámica. En Gaza, en medio de la destrucción de la infraestructura y el desplazamiento, Es justo reconocer cómo el acceso a la asistencia humanitaria a gran escala ha contribuido a mejorar las condiciones en algunas zonas. Sin embargo, las necesidades siguen siendo apremiantes, con más de 1.4 millones de personas que podrían enfrentar niveles de crisis durante la segunda mitad del 2026. Por otro lado, la hermana República de Haití, la violencia y el control de las pandillas interrumpen y condicionan el funcionamiento de las principales rutas logísticas. La extorsión y la violencia encarecen los productos de primera necesidad y restringen el acceso a alimentos a amplios sectores de la población. En Artibonite, una de las principales zonas productoras de alimentos de Haití, La violencia contra las comunidades rurales y productoras debilita la producción agrícola y aumenta la dependencia de las importaciones, dinámicas que agravan una de las crisis humanitarias y alimentarias más severas de nuestra región de América Latina y el Caribe. Señor Presidente, la guerra en Ucrania y la interrupción de las exportaciones de granos y fertilizantes han puesto de manifiesto otra dimensión de esta problemática. La seguridad alimentaria de muchos estados se puede ver afectada por los conflictos ocurridos a miles de kilómetros de sus territorios. La iniciativa de Granos del Mar ***** demostró que incluso en contextos de conflicto armado, la diplomacia puede generar mecanismos concretos. Gracias a estos buenos oficios del Secretario General, Antonio Guterres, y del Gobierno de Turquía, fue posible establecer mecanismos que permitieron facilitar las exportaciones de alimentos y fertilizantes, particularmente relevantes para países altamente dependientes de los mercados internacionales. En igual medida, los acontecimientos en el Estrecho de Ormuz y el Mar Rojo ponen de manifiesto que las rutas marítimas son una parte crítica de la infraestructura estratégica que sostiene el acceso a alimentos y al suministro energético. Su interrupción, sea por ataques o bloqueos, traslada los efectos perjudiciales de un conflicto a economías situadas a miles de kilómetros, particularmente en los países del Sur Global, y aquellas con menor capacidad para absorber estos impactos. Panamá reitera la importancia de garantizar un acceso humanitario seguro y sin obstáculos, así como condiciones que protejan los medios de subsistencia. Reiteramos nuestra condena a los ataques contra el personal humanitario e instamos a respetar el derecho internacional humanitario. Presidenta, como país cuya historia y economía y responsabilidad internacional están profundamente vinculadas al mar. Panamá comprende esta realidad de manera particular. El Canal de Panamá conecta mercados y facilita el movimiento de productos esenciales. Por la vía interoceánica transita el 5% del comercio marítimo mundial, al igual que importantes volúmenes de productos agrícolas como el maíz, la soya y el trigo. Para Panamá, garantizar rutas marítimas abiertas, seguras y eficientes significa también contribuir a la estabilidad de las cadenas globales de suministro y a la resiliencia de los sistemas alimentarios. Este compromiso puesto al servicio de la acción humanitaria también se refleja en el Centro Logístico Regional de Asistencia Humanitaria ubicado en Panamá. y en el depósito de respuesta humanitaria de las Naciones Unidas administrado por el Programa Mundial de Alimentos en nuestro país. A partir de estas capacidades y junto a organismos internacionales, Panamá desarrolló el Observatorio de Asistencia Humanitaria, orientado a fortalecer el análisis, la coordinación y la acción temprana, contribuyendo a una respuesta más oportuna frente a las crisis y a sus efectos sobre la seguridad alimentaria y los medios de vida. Presidenta, para Panamá, la resolución 2417 sigue ofreciendo un marco fundamental para reconocer y atender el vínculo entre el conflicto y la inseguridad alimentaria. Su implementación está dirigida a proteger a la población, medios de vida y la infraestructura esencial, garantizando acceso humanitario seguro y sostenido. Panamá reafirma y reitera su apoyo a las iniciativas diplomáticas y humanitarias encaminadas a fortalecer el rol de este Consejo de Seguridad en mitigar estas crisis alimentarias globales. Muchas gracias. Denmark · Presidenta del Consejo [2:23:32]: Gracias al representante de Panamá por su intervención. Antes de pasar a los oradores en virtud del artículo 37, les recuerdo que tenemos una larga lista de oradores sobre este tema tan importante, por lo que les pido a los oradores que limiten sus comentarios a cinco minutos. Verán el indicador que va a empezar a parpadear, que les indicará a los oradores que tienen que concluir sus intervenciones después de cinco minutos. Kazajistán tiene la palabra. Kazakhstan · Representante [2:23:58]: Presidenta, muchas gracias a la Presidencia danesa por convocar este debate de alto nivel tan importante bajo la batuta del excelentísimo ministro de Relaciones Exteriores de Dinamarca, el señor Rasmussen. También doy las gracias a los ponentes por sus perspectivas tan valiosas y esclarecedoras. El conflicto sigue siendo la principal causa de inseguridad alimentaria grave en todo el mundo. También ha sido factor de inestabilidad, desplazamiento y violencia. Y abordar este círculo vicioso no solo exige una acción humanitaria a tiempo, sino también esfuerzos constantes para evitar el conflicto y consolidar la paz duradera. Destacamos la importancia de la resolución 2417 del Consejo de Seguridad. Cuando éramos miembro no permanente del Consejo de Seguridad en 2017 y 2018, participamos activamente en el trabajo del Consejo y en las negociaciones que culminaron en la adopción por unanimidad de esta resolución que fue un hito. Trabajamos en ese momento con Suecia, quien fuera miembro del Consejo en ese momento, y trabajamos de cerca con el Sr. Skau al elaborar este documento importante. Al contribuir a este documento tan importante, coincido con el Sr. Skaauw y con otros colegas, ha llegado el momento no sólo de reafirmar los principios de la resolución 2417, sino también de fortalecer su ejecución práctica. Consideramos que la alimentación no se debe usar como arma de guerra. El Consejo de Seguridad debe seguir fortaleciendo los mecanismos de alerta temprana, facilitar un acceso humanitario seguro sin impedimentos y responder con prontitud cuando el conflicto amenaza la seguridad alimentaria. Al mismo tiempo, las alertas tempranas exigen acciones tempranas también, implicación política oportuna, la diplomacia preventiva y la coordinación en la respuesta humanitaria antes de la escalada de la inseguridad alimentaria y que se convierta en hambre y la inestabilidad regional. Los retos actuales en materia alimentaria van más allá de las zonas inmediatas de las hostilidades. Afectación a corredores de transporte, mercados energéticos, suministro de fertilizantes y comercio agrícola tienen consecuencias graves para los países que dependen de las importaciones alimentarias, en particular los países en desarrollo, los países enclavados. Preservar las cadenas de suministro mundiales previsibles, abiertas y resilientes le conviene a todos los Estados miembros. La cooperación regional es indispensable para fortalecer la seguridad alimentaria mundial en Asia Central. Trabajamos cada vez más estrechamente para apoyar la recuperación a largo plazo de Afganistán a través de mayor comercio, conectividad, cooperación agrícola y asistencia humanitaria. Seguimos convencidos de que el fortalecimiento de la seguridad alimentaria de Afganistán y su capacidad agrícola es esencial para mejorar la calidad de vida del pueblo afgano y así fomentar una estabilidad regional a largo plazo. Seguiremos apoyando la integración de Afganistán en las redes regionales económicas y de transporte, reconociendo que el desarrollo sostenible, la seguridad alimentaria y la paz se apoyan mutuamente. En este sentido, el Centro Regional para los ODS para Asia Central y Afganistán en Almaty será una plataforma importante para defender la cooperación regional, incluido en materia de agricultura sostenible, seguridad alimentaria, resiliencia climática y el apoyo internacional coordinado para Afganistán. Consideramos que el centro puede ser un puente práctico entre la acción humanitaria y el desarrollo sostenible y la consolidación de la paz en toda la región. También seguimos comprometidos con las acciones preventivas anticipadas y el fortalecimiento de la cooperación internacional a través de la Organización Islámica para la Seguridad Alimentaria que tiene sede en Astana. Como institución especializada de la Organización de Cooperación Islámica, Esta organización de seguridad alimentaria contribuye a las reservas alimentarias estratégicas, la resiliencia agrícola, las alertas tempranas y la asistencia humanitaria para las poblaciones vulnerables. Alentamos mayor cooperación con esta entidad y otras organizaciones pertinentes, incluido el Programa Mundial de Alimentos, IFAD y la FAO, para garantizar más resiliencia en los sistemas alimentarios. Las organizaciones regionales han de ser aliados efectivos de Naciones Unidas a la hora de abordar la seguridad alimentaria. Seguimos convencidos de que garantizar, evitar la inseguridad alimentaria exige respuestas de urgencia, exige una inversión a largo plazo, inversiones en agricultura, tecnologías híbridas, logística y sistemas de alerta temprana. Señora presidenta, la resolución 2413 nos recordó que el hambre y el conflicto son indisociables. La discusión de hoy nos recuerda que la seguridad alimentaria y la paz son igualmente inseparables. No se puede lograr una paz duradera donde persista el hambre y no se podrá garantizar una seguridad alimentaria sostenible sin paz. Por lo tanto, el Consejo de Seguridad tiene tanto la responsabilidad como la oportunidad de actuar de manera coordinada, preventiva y con visión de futuro. Kazajstán está dispuesto a trabajar con todos los socios para fortalecer la seguridad alimentaria global y construir un futuro más pacífico, resiliente y sostenible. Gracias. Denmark · Presidenta del Consejo [2:29:17]: Gracias al representante de Kazajstán por su intervención. Pido la palabra Al representante de la República de Corea. Republic of Korea · Representante [2:29:25]: Señora Presidenta, gracias. La República de Corea encomia a Dinamarca por la convocatoria de este debate. También le doy las gracias al Secretario General, Antonio Guterres, el Director Ejecutivo en funciones del PMA y la doctora Perrin Benoit de Acción contra el Hambre por sus ilustradoras presentaciones. Señora Presidenta, como se reconoce en la Resolución 2417 del Consejo de Seguridad, el vínculo entre el conflicto y la inseguridad alimentaria aguda es claro. Sin embargo, ocho años después de su adopción seguimos presenciando niveles sin precedentes de hambre global, impulsados por el conflicto armado y sus consecuencias concatenadas. En este sentido, la República de Corea quisiera destacar las siguientes tres prioridades. Primero, que el hambre nunca debe usarse como arma de guerra. La resolución 2417 prohíbe explícitamente, con sujeción al Derecho Internacional Humanitario, la instrumentalización del hambre, el ataque a infraestructuras civiles indispensables para la distribución de alimentos o la obstrucción del suministro alimentario humanitario. Sin embargo, hoy vemos un desprecio flagrante por estos principios fundamentales, como se observa en los ataques a la logística agrícola, puertos marítimos comerciales y oleoductos, así como la obstrucción deliberada de la ayuda humanitaria y el ataque a trabajadores humanitarios. El Consejo de Seguridad debe actuar con unanimidad. mediante una fuerte voluntad política y medidas coherentes para garantizar la plena protección de las líneas vitales de suministro de alimentos y el acceso sin obstáculos a la ayuda humanitaria. En segundo lugar, debemos invertir en resiliencia a largo plazo para evitar que las interrupciones locales en la seguridad alimentaria deriven en inestabilidad global. En línea con esfuerzos internacionales como la Declaración Kampala, CAADP de 2025, la República de Corea está compartiendo tecnología agrícola sostenible con países africanos. Al fortalecer la capacidad local de producción de alimentos, estamos ayudando a las naciones vulnerables a construir inmunidad frente a choques políticos y medioambientales. En tercer lugar, necesitamos estrategias integradas que conecten el nexo humanitario-desarrollo-paz para abordar las causas del hambre impulsada por conflictos. En este sentido, el Consejo de Seguridad ha de fortalecer su compromiso constructivo con la Comisión de Consolidación de la Paz, con las entidades relevantes de las Naciones Unidas, las instituciones financieras internacionales, al tiempo que se garantice que cada entidad de la ONU cumpla su mandato de manera eficiente en medio de esta crisis alimentaria global. La República de Corea ha lanzado una iniciativa emblemática en colaboración con el PMA llamada iniciativa REACH, que significa responder con asistencia de emergencia a hogares afectados por los conflictos. A través de esta iniciativa, no solo hemos ofrecido asistencia humanitaria a más de dos millones de personas en algunos de los entornos humanitarios más desafiantes del mundo, como Gaza, Sudán y Siria, sino que también hemos tenido que forjar nuestra resiliencia revitalizando los mercados locales y restaurando las cadenas de suministro locales. Junto con esta iniciativa, Reach, la República de Corea ha lanzado la iniciativa Revive con el PNUD y la iniciativa Resiliencia para la infancia con UNICEF. En el marco de estos actuales proyectos emblemáticos, estamos abordando no solo las necesidades inmediatas, sino también el desarrollo y la resiliencia a largo plazo en países vulnerables. Señora Presidenta, debemos quebrar el círculo vicioso de conflicto y hambre y sustituirlo por un círculo virtuoso de seguridad alimentaria, resiliencia y paz. La República de Corea reafirma su compromiso inquebrantable con este fin y continúa trabajando seriamente con el Consejo de Seguridad y los principales socios internacionales para obtener resultados tangibles sobre el terreno. Denmark · Presidenta del Consejo [2:34:08]: Gracias al representante de la República de Corea por su intervención. Le doy la palabra al representante de Egipto. Egypt · Representante [2:34:16]: Señora Presidenta, gracias. por haber convocado este debate abierto sobre una cuestión de principal importancia para la comunidad internacional. Saludamos la cooperación internacional y le damos las gracias al director ejecutivo en funciones del PMI, la doctora Perrin Benoit. Señora presidenta, el Consejo de Seguridad mediante la resolución 2417, reafirmó la relación entre los conflictos y la inseguridad alimentaria y ha reiterado la importancia de proteger a los civiles y el rechazo también del uso de la hambruna como arma de guerra. No obstante, las crisis alimentarias se producen sin cesar. Es necesario transformar los compromisos en actos concretos y pasar de la reacción a la prevención y de ahí a la acción precoz. Señora Presidenta, Egipto considera que para gestionar este asunto es necesario movilizarse a varios niveles, niveles interrelacionados entre sí. En primer lugar, evitar los conflictos y abordar sus causas profundas. Ello exige mecanismos de alerta temprana y servirse de la experiencia de las Naciones Unidas, la experiencia diversa de las instituciones para poder identificar los riesgos con la no llegada de ayuda, de energía o el no abastecimiento de ayuda humanitaria. Asimismo, la protección de la ayuda durante los conflictos, el logro de la llegada de la ayuda a esas personas. Para eso es necesario que la ayuda humanitaria transcurra de manera segura, perenne y sin obstáculos. Es necesario también proteger las infraestructuras civiles esenciales para los civiles, incluidas las fuentes de agua, las infraestructuras relativas a la producción alimentaria o almacenamiento, al tiempo que se respeta el DIH y el Derecho Internacional Humanitario. En Gaza y en Sudán vemos los efectos humanitarios nefastos de los conflictos en la seguridad alimentaria, sobre todo cuando la producción alimentaria afecta a los civiles. especialmente cuando los civiles se ven desplazados. En esos casos, a menudo no llega la ayuda humanitaria a las zonas de desplazamiento. Es necesario igualmente fortalecer la capacidad de los países, las vías marítimas, las vías del comercio y los precios disparados de los alimentos afectan a todos los países, los países que no son parte en un conflicto son los que pagan la factura más cara. El Programa Mundial de Alimentos ya nos ha advertido de las crisis prolongadas en Oriente Medio y la explosión de los precios de la energía y de las cadenas de abastecimiento. Ello querría decir que cuarenta y cinco millones de personas adicionales podrían sumirse en niveles adicionales de inseguridad alimentaria. El señor Schaul ya nos ha advertido de las consecuencias de las perturbaciones en Bab El Mandeb, pasando por el Mar Rojo o el Canal de Suez. Ello supone una importancia mayor para los países importadores de alimentos, que tienen además que pagar el precio de la deuda y que necesitan todos los fondos que puedan tener a su disposición para sufragar en primer lugar el coste de la deuda y asumir el coste del abastecimiento alimentario. Señora presidenta, las consecuencias de los conflictos se multiplican cuando se abordan los aspectos estructurales, por ejemplo, la destrucción de las infraestructuras hídricas, de las tierras agrícolas y de otras infraestructuras en los países en desarrollo. Efectivamente, los recursos son limitados y afectan a la producción alimentaria y a la resiliencia. Por ello, Egipto reitera la importancia del vínculo entre la seguridad hídrica y la seguridad alimentaria. Es necesario afirmar que el fortalecimiento entre las capacidades y las tecnologías es necesario invertir también en la correcta utilización del agua en la agricultura, la producción agrícola y alimentaria. Para concluir, quisiera reafirmar la importancia del papel de las instituciones. El Consejo de Seguridad tiene un papel esencial que desempeñar en el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales. Las agencias especializadas de las Naciones Unidas y las instituciones financieras internacionales, así como las otras organizaciones, tienen un papel económico que desempeñar en el marco de la coordinación y del pleno respeto de los mandatos y de la especialización. Gracias. Denmark · Presidenta del Consejo [2:39:57]: Gracias al representante de Egipto. Tiene la palabra el representante de la India. India · Representante [2:40:06]: Gracias, señora Presidenta. Le damos las gracias a Dinamarca por convocar este importante debate abierto. Le damos las gracias también al Secretario General y a los otros ponentes por sus esclarecedoras presentaciones. La inseguridad alimentaria es una de las consecuencias humanitarias más graves de un conflicto. A menudo generan efectos en cadena que van llegan a zonas mucho más remotas que las zonas bélicas. Las logísticas económicas y de la navegación mercante demuestran cómo estas dinámicas pueden afectar a la seguridad alimentaria en todo el mundo. Pero la principal carga cae en los países en desarrollo, que son especialmente dependientes de las importaciones. Dejemos las cosas claras en cuanto a la causalidad de estas cuestiones. La seguridad alimentaria es fundamental en una cuestión de conflicto. y de su desarrollo. No es una causa profunda. El Consejo de Seguridad tiene un importante papel que desempeñar, pero conseguir sociedades resilientes es principalmente responsabilidad de los gobiernos respaldados por el sistema de desarrollo de las Naciones Unidas y el papel de las instituciones. La resolución 2417 del Consejo de Seguridad sobre la hambruna causada por conflictos, la inseguridad alimentaria causada por conflictos, recuerda el vínculo entre ambos fenómenos. La alerta temprana, por lo tanto, no puede limitarse a identificar las condiciones humanitarias sobre el terreno, sino que debe incluir también una evaluación temprana de las perturbaciones en las cadenas de abastecimiento, incluidos los alimentos, los fertilizantes y la logística, partiendo de la experiencia técnica. de la Organización Mundial de la Alimentación, la FAO y otras entidades. Todas estas evaluaciones tienen que estar libres de politización. Señora Presidenta, la prioridad principal del Consejo ha de ser paliar las consecuencias humanitarias de un conflicto. Es necesario respaldar los mecanismos de desconflicción, garantizando que cualquier medida, a su vez y sin querer, no impida la llegada de la asistencia humanitaria. Igualmente importante es la protección de las infraestructuras civiles, incluidas las tierras agrícolas, sistemas de regadío, mecanismos de almacenamiento y otros. Es igualmente importante garantizar la libertad de navegación para la navegación mercante y comercial. garantizando que las rutas marítimas son indispensables para la circulación de fertilizantes y otras cuestiones esenciales. Ello queda aún más patente durante los conflictos, puesto que tiene efectos en cascada que escapan a los meramente locales y que afecta desproporcionadamente a los países en desarrollo y las operaciones humanitarias. La comunidad internacional, por lo tanto, debe trabajar de manera unida para garantizar la protección de las infraestructuras con la promoción del comercio y los envíos humanitarios, de manera que estos puedan proceder de manera expedita. Al mismo tiempo, la resiliencia duradera no puede lograrse solo a través de la acción humanitaria. Los Estados miembros, las IFIs, las organizaciones regionales y los socios en desarrollo han de trabajar conjuntamente para fortalecer la producción agrícola, diversificar las ganancias de abastecimiento, respaldar las infraestructuras y promover una agricultura resiliente con un acceso previsible a los fertilizantes, semillas de calidad y financiación condicional. Es esencial para los países en desarrollo. Un sistema comercial justo de insumos agrícolas es también fundamental. Es necesario seguir invirtiendo en sistemas resilientes. La Ley de Seguridad Alimentaria supone una base jurídica que permite, por ejemplo, transferencias directas a más de 110 millones de hogares agrícolas que han fortalecido la residencia económica de los principales pequeños agricultores. El Año Internacional del Mijo en 2023 de la India ha permitido llamar atención a la diversificación de la seguridad alimentaria. Estos esfuerzos se ven reflejados en medidas prácticas y que han permitido que la India tenga tanta seguridad alimentaria como que además pueda contribuir de manera neta al abastecimiento. Estamos comprometidos a compartir nuestras experiencias a través de la cooperación Sur-Sur y los socios de desarrollo. Asimismo, las variabilidades atmosféricas y oceánicas, como El Niño, añaden una capa adicional de vulnerabilidad que merece la atención. Es necesario dejar de agravar, tener en cuenta estos fenómenos que agravan la cuestión de la seguridad alimentaria. Y también queremos seguir luchando por la seguridad alimentaria. Es necesario facilitar el diálogo, reducir las tensiones y facilitar la acción y el eje humanitario cuando sea apropiado. Todo el sistema de las Naciones Unidas ha de seguir facilitando su experiencia, pericia técnica, capacidades, y datos oportunos para informar la toma de decisiones. Estos esfuerzos han de complementar, no sustituir, la titularidad nacional y las respuestas nacionales. La India cree firmemente en que la paz, el desarrollo y la seguridad alimentaria se refuerzan mutuamente. Es necesario responder a este mandato abordando los conflictos, facilitando el acceso humanitario y respaldar las condiciones para la paz. La Asamblea General, el ECOSOC, el sistema de desarrollo y las agencias de Roma han de seguir liderando la respuesta a largo plazo a la inseguridad alimentaria. En último lugar, la dependencia de una sobreproducción puede ser antiproductivo. Debemos alentar más bien a que los pequeños agricultores mejoren su productividad y contribuyan a garantizar la seguridad alimentaria en los países en desarrollo del sur global. Debemos alentar también a cultivos resilientes, en lugar de simplemente plegarnos a los tres grandes cultivos, como el arroz, el maíz y el trigo. Muchas gracias, señora presidenta. Denmark · Presidenta del Consejo [2:46:44]: Gracias al representante de la India. Tiene la palabra la representación de Suiza. Switzerland · Representante [2:46:52]: Señora Presidenta, damos las gracias a Dinamarca por la celebración de este debate abierto. Ocho años tras su adopción, la Resolución 2417 sigue siendo igual de apremiante. Los conflictos armados son uno de los principales motores de la inseguridad alimentaria. En 2025, por primera vez en este siglo, se declararon situaciones de hambruna en dos contextos, en algunas partes de la Franja de Gaza y en Sudán. En 2026 persiste el riesgo de hambruna en otros contextos. Los conflictos armados, la violación del Derecho Internacional Humanitario ha agravado la situación humanitaria porque impacta en las infraestructuras, la restricción del acceso humanitario y otros obstáculos para el abastecimiento de bienes esenciales. La guerra de Rusia contra Ucrania, los conflictos en Oriente Próximo, demuestran que los conflictos pueden tener consecuencias de gran calado en la seguridad alimentaria mundial. Las perturbaciones de las rutas marítimas han puesto de manifiesto la fragilidad de las cadenas de suministro mundiales. Los conflictos ponen en peligro los sistemas alimentarios al perturbar la producción agrícola, los mercados, las rutas comerciales, el suministro energético y el acceso a los combustibles y fertilizantes. Estas evoluciones subrayan la importancia de invertir en sistemas alimentarios resilientes y sostenibles y de reducir la dependencia externa. Asimismo, refuerzan la necesidad urgente de traducir los compromisos de la Acción 24.17 en acciones concretas. Suiza insta al Consejo a reforzar su aplicación en tres ámbitos prioritarios, que son, en primer lugar, debemos reforzar la prevención, hacer un mejor uso de la información de alerta temprana y actuando antes de que las crisis alcancen niveles catastróficos. Cerrar la brecha entre la alerta y la acción requiere voluntad política y compromiso rápido por parte del Consejo. Asimismo, debemos preservar el espacio humanitario y garantizar el respeto del DIH. Esto implica proteger a la población civil, así como los bienes indispensables para su supervivencia. Recordamos también, en este sentido, la resolución 2573 sobre la protección de las infraestructuras civiles y la resolución 2730 sobre la protección del derecho internacional humanitario. Por otro lado, debemos luchar contra la impunidad, velando por que se investiguen las violaciones del Derecho Internacional Humanitario y por que sus autores respondan de sus actos. El uso del hambre como método de guerra contra la población civil está prohibido por el Derecho Internacional Humanitario y constituye un crimen de guerra. El menoscabo de la seguridad alimentaria, ya sea causado por la interrupción de las rutas de navegación o por otros factores relacionados con los conflictos, nunca debe aceptarse como un daño colateral inevitable de un conflicto armado. Señora Presidenta, La lucha contra el hambre provocada por los conflictos debe seguir siendo una prioridad de este Consejo. El apoyo financiero y el refuerzo de la resiliencia son necesarios, pero por sí solos no pueden abordar las causas profundas de la inseguridad alimentaria relacionada con los conflictos. La prevención, la mediación, el diálogo y la resolución pacífica de los conflictos son indispensables. Suiza mantiene su compromiso con estos esfuerzos, en particular como Estado anfitrión y también como facilitadora de procesos de mediación. Gracias. Denmark · Presidenta del Consejo [2:50:58]: Gracias a la representación de Suiza. Tiene la palabra la representación de Nueva Zelanda. New Zealand · Representante [2:51:08]: Señora presidenta, Gracias a todos los que han participado en esta cuestión. El conflicto sigue siendo uno de los principales vectores de la inseguridad alimentaria a través de la destrucción de fincas agrícolas, pesquerías, destrucción de comunidades, restricción al acceso humanitario y la perturbación de las cadenas de abastecimiento. El conflicto armado socava el acceso a una alimentación segura y suficiente. Sin lugar a dudas, los civiles son los que pagan la factura más cara. Nueva Zelanda está muy preocupada por la devastación de la situación humanitaria en Gaza y Sudán. El acceso a alimentos, agua y servicios esenciales ha sido gravemente afectado, mientras que las agencias humanitarias siguen topándose con obstáculos significativos para llegar a quienes lo necesitan. El Derecho Internacional Humanitario lo deja claro, el acceso Alimentos, agua y servicios esenciales para la vida se han visto gravemente afectados, mientras que nunca debe ser negado y la asistencia humanitaria debe poder llegar a quienes lo necesitan de forma segura, rápida y sin obstáculos. Pero los impactos del conflicto no se limitan a quienes se encuentran en esa zona de conflicto. Los acontecimientos recientes han demostrado cómo las interrupciones en la producción agrícola, rutas comerciales, suministro energético y mercados globales pueden tener consecuencias de gran alcance para la seguridad alimentaria en todo el mundo. La invasión ilegal de Rusia a Ucrania demostró cómo el conflicto puede repercutir en los sistemas alimentarios globales. Las interrupciones en las exportaciones de cereales, suministro de fertilizantes y los mercados energéticos contribuyeron al aumento de los precios de los alimentos y al aumento de la inseguridad alimentaria mucho más allá de Europa. Las perturbaciones en las rutas marítimas, incluyendo el Mar ***** y el Estrecho de Ormuz, han reforzado la continua vulnerabilidad de los sistemas alimentarios globales ante la inestabilidad geopolítica. Para los países insulares del Pacífico, al final de algunas de las cadenas de suministro más largas y vulnerables del mundo, estas no son preocupaciones geopolíticas abstractas. La seguridad alimentaria está cada vez más vinculada a desarrollos muy por encima de nuestra región. Para los países que ya enfrentan crisis relacionadas con el clima, los choques provocados por conflictos en los mercados alimentarios y energéticos tienen consecuencias directas para la asequibilidad alimentaria, medios de vida y resiliencia económica. Las ramificaciones de los conflictos al otro lado del mundo nos recuerdan que los tres pilares de la ONU están profundamente conectados. Presidente del Consejo de Seguridad, ya ha reconocido la conexión entre el conflicto armado y el hambre a través de la resolución 2417. Ocho años después de su adopción, nuestro enfoque debe centrarse en traducir ese marco en acciones tempranas y efectivas. Tenemos que aprovechar mejor la alerta temprana. El Consejo debe recibir información oportuna y sistemática cuando un conflicto amenace con una grave inseguridad alimentaria. sobre todo cuando los efectos se extienden más allá de la zona de conflicto inmediata mediante interrupciones en el suministro de energía, fertilizantes, operaciones humanitarias o rutas comerciales terrestres y marítimas críticas. Debemos hacer mayor uso de los buenos oficios del Secretario General y la experiencia del sistema más amplio de la ONU. Por último, cuando el conflicto amenaza rutas críticas de suministro de alimentos u obstaculiza el acceso humanitario, El Consejo debe apoyar los esfuerzos diplomáticos para mantener esas rutas y permitir que los productos alimentarios y agrícolas lleguen a quienes dependen de ellos. El Derecho internacional garantiza la libertad de navegación y de tránsito. Según la Convención del Derecho del Mar y el Derecho internacional consuetudinario, defender esos derechos fundamentales en tiempos de paz y conflicto Es fundamental para el comercio marítimo y la protección de la seguridad alimentaria global. Este Consejo debería abordar los factores que impulsan el conflicto, apoyar el acceso humanitario y defender las normas e instituciones internacionales que sustentan la seguridad alimentaria para millones de personas. A través de nuestro programa para la cooperación internacional para el desarrollo, no solo han de apoyar la agricultura y los sistemas alimentarios resilientes al clima para sostener los medios de vida, Nueva Zelanda también financia el Programa Mundial de Alimentos para aliviar el hambre de las poblaciones más vulnerables del mundo, incluidas aquellas afectadas directamente por conflictos. Estas inversiones ayudan a las comunidades a resistir los impactos combinados del cambio climático, los choques económicos y las interrupciones en las cadenas de suministro alimentarias y agrícolas globales. Señor Presidente, concluiré afirmando que el hambre no solo jamás debe usarse como arma de guerra, sino que tampoco ha de verse como consecuencia inevitable del conflicto. Gracias. Denmark · Presidenta del Consejo [2:56:26]: Gracias a la representante de Nueva Zelanda. Y ofrezco la palabra a la representación de Indonesia. Indonesia · Representante [2:56:33]: Gracias, señora Presidenta. Permítame darle las gracias, en primer lugar, a Dinamarca, por la convocatoria de este importante debate abierto. Gracias también al Secretario General, al señor Skaauw, a la doctora Benoit, codirectora de una organización de la sociedad civil. Gracias a todos por sus presentaciones. Ocho años después de la adopción de la Resolución 2417, el vínculo intrínseco entre los conflictos armados y la inseguridad alimentaria sigue siendo palpable. La inseguridad alimentaria se mantiene en niveles alarmantemente elevados y los conflictos siguen siendo uno de sus principales factores. El uso del hambre como arma, la destrucción de bienes indispensables para la supervivencia de la población civil, las interrupciones de las cadenas de abastecimiento y los bloqueos de las rutas comerciales marítimas han empujado a millones de civiles a condiciones cada vez más vulnerables. Los países en desarrollo del Sur Global suelen sufrir las peores consecuencias de estos conflictos. En este contexto, Indonesia desea hacer hincapié en tres puntos clave. En primer lugar, debemos mantenernos firmes para garantizar que la inanición jamás se tolere como arma de guerra. Tal acción representa una grave violación del Derecho Internacional Humanitario y constituye, además, un crimen de guerra. En este contexto, Indonesia llama la atención del Consejo sobre las alarmantes conclusiones del Comité Especial de las Naciones Unidas para la investigación de las prácticas de Israel, que documenta graves violaciones del Derecho Internacional Humanitario y de los derechos humanos en Gaza, revelando una catástrofe en la que el hambre se usa sistemáticamente como. Arma. Cuando El órgano de Naciones Unidas advierte sobre el hambre sistemático. El Consejo tiene que obrar para garantizar que el acceso humanitario sea sin obstáculos y que habrá consecuencias. Dos, el Consejo tiene que garantizar que haya consecuencias para aquellos que instrumentalicen el hambre. De conformidad con la resolución 2417, el Consejo tiene que usar su autoridad constantemente contra cualquier actor que a sabiendas, frene la llegada de la ayuda humanitaria y destruya la infraestructura alimentaria. Los informes del Secretario General y de otras entidades de la ONU dan fe de estos quebrantamientos y deberían ser una base sólida para garantizar que haya rendición de cuentas. La impunidad no solo empalentona a los autores, también socava la credibilidad del Consejo. Por ende, hay que cerrar esta brecha de rendición de cuentas para defender la integridad del derecho internacional humanitario para que el hambre deje de ser un aspecto normal del conflicto actual. Tenemos que proteger las cadenas de suministro alimentarias y agrícolas en medio de los conflictos geopolíticos. Los trastornos en los flujos energéticos, las vías marítimas y suministros de fertilizante han afectado la producción alimentaria, ha aumentado los precios. La seguridad alimentaria nunca puede ser un detalle de guerra o daño colateral. Instamos a los Estados miembros, los organismos regionales a que apoyen y protejan las arterias comerciales. Saludamos los buenos oficios del Secretario General y las recientes iniciativas de la ONU, incluido el equipo de tareas sobre el Estrecho de Ormuz para garantizar un tránsito fiable, ordenado y seguro para los bienes esenciales y humanitarios. El hambre en el conflicto se puede prevenir y en este sentido el Consejo ha demostrado que el Derecho internacional sigue teniendo peso al afrontar a aquellos que someten a la población civil al hambre como táctica de guerra. Pasemos a la acción antes de que el conflicto someta a otra generación al hambre. Gracias. Denmark · Presidenta del Consejo [3:00:28]: Gracias a la representación de Indonesia por su intervención. Queda una larga lista de oradores. para esta reunión. Si están de acuerdo, voy a suspender la reunión hasta las tres de la tarde. Se suspende la sesión.