Pursuant to the General Assembly resolution 80/294 of 24 July 2026, the President of the General Assembly at its eightieth session will convene a high-level forum on the implementation of the Programme of Action on a Culture of Peace on Wednesday, 2 September 2026, from 10 a.m. to 1 p.m. in the Trusteeship Council Chamber at United Nations Headquarters in New York.
This High-Level Forum will provide an opportunity to review the implementation of the Programme of Action on a Culture of Peace and discuss the role of women's leadership at all levels, to promote a culture of peace and non-violence. The Forum also aims to share good practices and prevailing challenges for the promotion of women's leadership for a Culture of Peace, including international commitments, such as the advancement of the 2030 Agenda for Sustainable Development and Sustainable Development Goal 16.
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Buenos días, declaro abierto.
El foro político de alto nivel sobre el programa de acción de la cultura de paz. Esta reunión se celebra de conformidad con la resolución 80 barra 294. del 24 de julio de 2026, con el tema el liderazgo de la mujer para promover una cultura de paz. Como mencioné en mis cartas de fecha 6 y 25 de agosto y primero de septiembre, esta reunión constará de un segmento de inauguración y una plenaria. Voy a hacer una declaración como presidenta de la Asamblea General. Excelencias, señoras y señores, hace 80 años se crearon las Naciones Unidas con el propósito de salvar las generaciones futuras del flagelo de la guerra. Nuestros padres y madres fundadores tuvieron la sabiduría y la experiencia de saber que la paz es más que la ausencia de guerra. Por ello quisieron crear una institución que no se centrara únicamente en la paz y la seguridad, sino en los pilares de derechos humanos, desarrollo sostenible y paz y seguridad. Algunos hoy piden que las Naciones Unidas vuelvan a sus raíces, pero debemos recordar que la búsqueda de paz y justicia es uno de nuestros valores fundamentales, figura en la base misma fundacional de esta organización, es el corazón de la cultura de paz, una convicción de que una paz duradera requiere reemplazar la violencia con el diálogo, la división con la comprensión la cooperación y la participación. Desde la adopción de la Declaración y el Programa de Acción de la Cultura de Paz en 1999, y por iniciativa de Bangladesh, esta Asamblea ha seguido haciendo avanzar la visión de un mundo más justo e inclusivo. Algo básico es la participación de la mujer en los procesos de paz. Por ello es que el tema del foro de este año, el liderazgo de la mujer para promover una cultura de paz no podría ser más oportuno. Incluir a las mujeres en todas las fases de los procesos de paz no solo es algo agradable, no es un favor que se está haciendo a las mujeres, ni es una cuestión de justicia. Eso determina si la paz tiene éxito. es algo que conviene a todas las sociedades. Las investigaciones han demostrado que cuando las mujeres participan en los procesos de paz, la probabilidad de que un acuerdo dure por lo menos dos años aumenta un 20 por ciento. La probabilidad de que los conflictos recurran se reduce un 37 por ciento, porque las mujeres traen consigo la experiencia de la mitad de la población del mundo a las negociaciones. el enfoque de la sociedad. Llevan las negociaciones a las comunidades afectadas por las guerras y plantean cuestiones que crean las condiciones para que la paz eche raíces, desde la violencia sexual y el acceso a la justicia hasta la participación a todo nivel. Unas mujeres en el campo de batalla me dijo que si las mujeres están seguras, todos están seguros, porque cuando se incluyen más voces y más perspectivas, los resultados reflejan mejor la realidad de los pueblos que se benefician de ello y la paz tiene más probabilidades de durar. La historia nos ha dado ejemplos del papel de la mujer en la paz. En Colombia, la participación de la mujer hizo que el acuerdo entre el gobierno y las fuerzas armadas revolucionarias tuvieran en cuenta cuestiones como los derechos de las víctimas y el acceso a la tierra en sus negociaciones. Y en Liberia, las mujeres musulmanas y cristianas se reunieron para rezar, organizar y manifestar a favor de la paz. Gracias a las mujeres en Liberia, los líderes políticos y los actores armados tuvieron en cuenta las demandas de las mujeres en los procesos de negociación en Accra. Me complace que hoy nos acompañe la señora Leymah Gbowee, ganadora del Premio Nobel de la Paz y una de las lideresas de ese movimiento. La valentía y la tenacidad de la señora Gbowee para movilizar a las comunidades y exigir rendición de cuentas, no solo es una inspiración que se admira desde lejos, es un llamado para que las mujeres puedan determinar la paz en cada conflicto. La Asamblea lo ha afirmado una y otra vez. El examen de la arquitectura de paz de las Naciones Unidas reconoció que la plena participación de la mujer a todos los niveles de la toma de decisiones en la resolución de conflictos es fundamental para lograr soluciones duraderas y estabilidad a largo plazo. La arquitectura reconoce el papel de la mujer en la resolución y prevención de conflictos, en la consolidación de la paz y echar bases para promover una cultura de paz. Señoras y señores, nuestro compromiso es claro, la historia habla por sí sola y los datos son inequívocos. Pero hay una brecha entre lo que sabemos y lo que hacemos. En un momento en que el número de conflictos armados ha alcanzado un récord, demasiadas negociaciones excluyen a las mujeres que son la clave para alcanzar la paz. No hace más que ver las fotos de las últimas negociaciones de paz, no hay casi mujeres allí. Y si vemos en los gobiernos, muchas veces ni siquiera hay una mujer presente en las salas de reuniones. Y tampoco la mujer participa en la inteligencia artificial. Hay que empezar aquí ahora. en nuestras salas de reuniones en esta cultura. No es una cuestión de justicia, es una oportunidad que se está perdiendo para mantener la paz. Si realmente queremos cumplir la promesa que hicimos hace ocho años, 80 años, perdón, de salvar las generaciones del flagelo de la guerra, entonces tenemos que actuar. Una cultura de paz es más que una aspiración, es una elección que todos hacemos todos los días en toda la sociedad. Y tenemos la responsabilidad colectiva. de construir sociedades donde se respeten los principios de la Carta y de la Declaración Universal de Derechos Humanos, salvaguardar la justicia y la dignidad de todos y asegurarnos de que las mujeres no sean observadoras, sino de que participen activamente, porque cuando las mujeres están seguras, todos lo están. Gracias. Tiene la palabra la señora Elizabeth Speer, Secretaria General Adjunta de Consolidación de la Paz.
Gracias, señora presidenta. Excelencias, distinguidos delegados, señoras y señores, gracias por este importante intercambio que tenemos hoy. Los conflictos están aumentando en número y complejidad en todo el mundo. La polarización política se profundiza, las crisis humanitarias se multiplican y estamos viendo resistencia contra la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer. Las evidencias muestran que la paz dura más y es sostenible cuando las mujeres participan significativamente en ella. Esta es la piedra angular de la agenda Mujeres, Paz y Seguridad y de las resoluciones en la materia. El liderazgo de la mujer es fundamental para crear una cultura de paz. Las mujeres en todo el mundo demuestran cómo es este liderazgo. median en las disputas, contribuyen a la cohesión social, defienden la justicia y ayudan a las comunidades a recuperarse. Las organizaciones de mujeres también contribuyen al programa de paz generando atención sobre temas que se pasan por alto con frecuencia, como la salud mental y la violencia de género. Las mujeres no solo son beneficiarias de la paz, sino que son arquitectos de la paz. Lo vemos en nuestros esfuerzos para promover el papel de las mujeres en las instituciones de justicia. En Somalia, las mujeres abogadas ocupan lugares distinguidos en el sistema de justicia y ponen la justicia al alcance de la mujer. En Siria y en Nepal, las mujeres están en los órganos de transición de justicia, incorporando su experiencia en las decisiones sobre la justicia y la recuperación. En la RDC, las mujeres contribuyen a determinar las reglas. Las evidencias que han presentado contribuyen a determinar la política nacional de seguridad. Esto muestra que el liderazgo de la mujer no solo está cambiando quién está representado en las instituciones, sino la manera en que se entiende la justicia y se hace justicia. Me complace que las Naciones Unidas pronto lanzarán un portal sobre las mujeres en la justicia y la seguridad, reuniendo datos y buenas prácticas sobre la participación y el liderazgo de la mujer en las instituciones de justicia y seguridad. Gracias a los Estados que han contribuido a este esfuerzo y exhorto a otros a compartir datos y buenas prácticas y nominar mujeres líderes para examinar las conclusiones del portal y determinar su progreso. ¿Cómo garantizar que las mujeres puedan ejercer este liderazgo para la cultura de paz? Primero debemos proteger y ampliar el espacio cívico en muchos contextos limitados. Las mujeres y las organizaciones de la sociedad civil deben poder participar libremente, de manera segura y significativa en todos los procesos de paz. El informe de 2025 del Secretario General sobre mujeres, paz y seguridad advierte que una reducción del espacio cívico y el aumento de los ataques contra las activistas están haciendo perder el terreno ganado. Una cultura de paz no florece cuando se hace callar a la gente. Hay que fortalecer el diálogo, la supervisión civil y el control de las instituciones de justicia y de seguridad, y fomentar la participación de aquellos que participan para mantener la paz. Una lección que surge constantemente es que la paz florece cuando es participativa e inclusiva. En segundo lugar, el liderazgo de la mujer debe influir sobre las decisiones para alcanzar prevención, recuperación, justicia y seguridad a todos los niveles, incluyendo los foros nacionales. Por ello, queremos el año próximo convocar la primera conferencia de mujeres líderes en justicia y seguridad para abordar brechas, promover la cooperación internacional y garantizar que sus perspectivas están reflejadas en las políticas. La Comisión de Consolidación de la Paz demuestra el valor de las mujeres que participan activamente con los Estados miembros de las Naciones Unidas para determinar las políticas y prácticas en el sistema de las Naciones Unidas en materia de consolidación de la paz. El diálogo anual es un espacio valioso. Este año se promoverá el espacio cívico en un momento en que aumenta el autoritarismo. El año pasado, más de 187 organizaciones de la sociedad civil y 40 entidades de las Naciones Unidas y representantes de Estados miembros participaron. Las mujeres representaron el 50% de de los presentes. Esperamos que este año nuevamente sean la mayoría también. Tercero, debemos invertir más y más directamente en las organizaciones de paz y su trabajo. A pesar de los compromisos, las organizaciones de mujeres, incluso las que previenen la violencia, facilitan el diálogo y apoyan la recuperación, con demasiada frecuencia están al margen de la financiación y la toma de decisiones. Por ello, El Fondo de Consolidación de la Paz del Secretario General hace hincapié en la participación y liderazgo de la mujer. 30% de su inversión se dedica a estos objetivos, una meta que se ha superado constantemente desde 2018. Concluyo con una reflexión más. Construir una cultura de paz quiere decir construir constituyentes para la paz. La mayor parte De esto depende de cómo apoyemos a la próxima generación de mujeres líderes. Esto requiere examinar juntas las agendas Mujeres, Paz y Seguridad y Jóvenes, Paz y Seguridad. Información preliminar de un futuro estudio señala que hay una doble exclusión para muchas mujeres jóvenes cuyas realidades no son abordadas por ninguna de estas dos agendas. Debemos enfrentar este reto. Cumplamos nuestros compromisos con jóvenes y con mujeres para el día de la mente, para que las mujeres jóvenes sean reconocidas como líderes de paz hoy y no mañana. Nuestra tarea es clara, garantizar que el liderazgo de la mujer a todo nivel se reconozca, proteja, dote, y que contribuya a las decisiones del futuro colectivo. Concluyo dando las gracias a la presidenta de la Asamblea General por su liderazgo y orientación notable y deseándole éxito en su próximo capítulo. Gracias.
Gracias por estas observaciones. Gracias a la subsecretaria general Depaz. Tiene la palabra ahora Su Excelencia, Anwarul Chowdhury. antiguo Secretario General Adjunto y Alto Representante de las Naciones Unidas y fundador del Movimiento Mundial para la Cultura de Paz.
Gracias, señora Presidenta. Deseo empezar dándole las gracias por una declaración muy poderosa. Tengo el placer especial de dar la bienvenida a Limavuy, En otras ocasiones fue oradora clave en el foro de alto nivel. Así que es un placer que ella nuevamente pueda acompañarnos hoy. Es un gran placer dar la bienvenida a la nueva representante permanente de Bangladesh, que nos acompaña hoy. Me alegra mucho de que a la cabeza de la misión de Bangladesh esté una mujer. Es una oportunidad maravillosa para mí poder conocerla hoy. Dentro de 11 días, el 13 de septiembre, las Naciones Unidas observarán el vigésimo séptimo aniversario de la adopción unánime por parte de la Asamblea General de la Declaración y el Programa de Acción de la Cultura de Paz. Este foro de alto nivel, convocado por usted, señora Presidenta, es el entorno más propicio para celebrar este camino notable hacia la cultura de paz, como estableció este órgano. luminario. El tema de este foro, con mucha razón, es el liderazgo de la mujer en la promoción de la cultura de paz. Si me lo permiten, usted, señora presidenta, usted misma es la encarnación del hincapié al ser usted líder de la Asamblea General. Es una de las cinco mujeres entre los 80 individuos que han ocupado este cargo desde la creación de esta organización. Como establecen las resoluciones de la Asamblea General, los presidentes y presidentas de la Asamblea han convocado estos foros de alto nivel que han atraído la atención de los Estados miembros y la de la sociedad civil desde 2012, cuando Su predecesor, el Embajador Elazer, en el sexagésimo sexto período convocó el primer foro. Tuve el honor de presentar en nombre de los Estados miembros después de presidir las negociaciones durante nueve meses de la resolución A/53/143 que fue adoptada el 13 de septiembre de 1999 fue adoptada en ese momento. La Coalición de Organizaciones de la Sociedad Civil ha estado a la cabeza de las iniciativas desde 2011 y ha organizado los foros anuales de la cultura de paz que ha convocado el presidente de la Asamblea General, los presidentes de la Asamblea General desde 2012. Este es el único foro de las Naciones Unidas que ha contado con la presencia del mayor número de laureados del Premio Nobel. Han sido todas mujeres. En seis de once foros, estuvieron presentes. En los paneles hubo equilibrio de género y hubo una gran participación de las mujeres. Como representante de los países más vulnerables y como representante permanente de Bangladesh, mi labor me ha llevado a los lugares más distantes del mundo y he podido ver una y otra vez el carácter central de la igualdad de la mujer y de la cultura de paz en nuestras vidas. Esto ahora es aún más pertinente ante una militarización cada vez mayor y un uso de armas que está destruyendo nuestro planeta y nuestros pueblos. Como sabemos, la Carta de las Naciones Unidas cuando fue firmada en 1945, fue el primer acuerdo internacional que estableció el principio de la igualdad entre hombres y mujeres. El Programa de Acción de la Cultura de Paz dedica un papel prominente a la igualdad entre hombres y mujeres. Es el cuarto de sus ocho ideales. Las mujeres representan más de la mitad de la población del mundo, pero continúan subrepresentadas en los puestos de alto nivel en todas las regiones del mundo. Desafortunadamente, en los últimos años hemos visto que los derechos de las mujeres están bajo ataque por una oleada de de ideas conservadoras en todo el mundo. El patriarcado y la misoginia son dos flagelos que hacen que la humanidad retroceda de su ideal de vivir en un mundo de igualdad y justicia para todos. El 8 de marzo del 2020 Como presidente del Consejo de Seguridad, pude movilizar al Consejo para que reconociera por unanimidad lo siguiente, cito, la paz está vinculada inseparablemente con la igualdad entre hombres y mujeres, fin de cita. Y pude afirmar el valor de la igualdad de participación entre hombres y mujeres a todos los niveles de toma de decisiones. Por eso, así se sembró la semilla de la declaración 1325 del Consejo de Seguridad que fue adoptada ese año. Nunca debemos olvidar que cuando las mujeres, que como digo son más de la mitad de los 8 mil millones de habitantes del mundo, cuando están marginadas, no tenemos probabilidades de que el mundo alcance una paz sostenible. Estoy firmemente convencido de que a menos de que las mujeres puedan participar en la promoción de la cultura de paz sobre un pie de igualdad en todo momento con los hombres, la paz sostenible continuará eludiéndonos. En varios lugares del mundo, las mujeres han demostrado una enorme capacidad de gentes de paz a nivel básico y a nivel comunitario, las mujeres se han organizado para resistir la militarización, crear un espacio para el diálogo y la moderación y contribuir al tejido social. Como he reiterado una y otra vez, las mujeres traen consigo un equilibrio de visión para apartarnos de la cultura de guerra, y adoptar una cultura de paz. La igualdad de la mujer hace que el planeta sea más seguro para todos. La campaña contra las mujeres paz y seguridad, la campaña de mujeres paz y seguridad lanzada en Londres en 2014 reitera, y cito, que si en verdad queremos tener paz, debemos tomar seriamente a las mujeres. Fin de cita.
Concluyo ya haciendo hincapié en que el feminismo no pretende enfrentar a hombres contra mujeres ni al revés. El feminismo tiene que ver con políticas inteligentes, inclusivas, que utilizan el pleno potencial de todos y todas y que no dejan a nadie atrás. Me siento orgulloso de ser feminista convencido y todos y todas debemos serlo porque así es como podremos lograr que nuestro planeta sea un mejor lugar para que todos vivamos en él. Recordemos que sin paz el desarrollo es imposible y sin desarrollo la paz no se puede alcanzar, pero sin mujeres ni la paz ni el desarrollo son concebibles. Sigo insistiendo en que la cultura de la paz no es una solución rápida, es un movimiento, no una revolución, y las mujeres siempre han impulsado ese movimiento de forma muy destacada. Concluyo destacando una realidad inaceptable. En sus 81 años de vida, las Naciones Unidas no han elegido todavía a una mujer secretaria general. Ochenta décadas y un poquito más. Todos los secretarios generales han sido hombres, no ha habido ni una mujer. Qué vergüenza, qué pena. Cómo una institución que habla de igualdad en todos los estrados, en todos los foros, sigue presentando un modelo de desigualdad de género en su cúspide. La credibilidad de las Naciones Unidas depende de una reflexión interna en ese sentido. Muchas gracias por su amable atención.
Gracias al embajador Chobhuri. Me cabe el honor ahora de ofrecer la palabra a la señora Leymah Gbowee, laureada del Premio Nobel de la Paz del 2011, pacificadora y fundadora y presidenta de la Fundación Gbowee Peace Africa. Tiene usted la palabra. Es un honor contar con su presencia.
Muchas gracias, presidenta, excelencias. Me siento honrada de participar en este foro de alto nivel sobre el programa de acción de la cultura de la paz. Me complace compartir esta mesa presidencial con el embajador Chaudhry y el resto de ponentes. Hace doce años estuve aquí en esta misma sala interviniendo en una mesa en la que hablábamos de paz. En aquellos momentos el mundo encaraba el ébola en la cuenca del río Mano. Todo el mundo hablaba de ISIS debido a la guerra. La guerra siria estaba arrasando y la conversación climática acababa de concluir en Perú, sentando las bases que llevarían un año después al acuerdo de París. Ese mismo año nos estábamos preparando para celebrar el decimoquinto aniversario de la resolución del Consejo de Seguridad 1325, que situó a las mujeres como consolidadoras de paz. En ese momento, las pacificadoras confiábamos en que el mundo por fin reconociese nuestras competencias únicas y nuestro potencial en resolución de conflictos y creación de paz en nuestras comunidades y que nos hiciese partícipes y lideresas en las negociaciones de paz a nivel mundial. Por desgracia, no fue así y la lucha continúa. Yo soy una de las miles de mujeres que en Liberia llevan años trabajando para poner fin, o trabajaron, más bien, muchos años para poner fin a la guerra civil de mi país. Trabajamos de distintos modos para lograr poner fin a dicho enfrentamiento. Y nuestros procesos estaban al principio desconectados y se perpetuaban divisiones, las muchas divisiones que separaban a nuestro país y a nosotras como mujeres. Muchas reconocimos la futilidad de trabajar por separado. Así que la pregunta que nos planteamos fue ¿cómo apagar el fuego de la guerra con gotas de agua? ¿Cómo podemos apagar el incendio de la guerra con una mentalidad divisoria? Nos aunamos y creamos la organización Women of Liberia Mass Action for Peace, que reunía a mujeres cristianas y musulmanas. Este matrimonio no fue fácil ni mucho menos, no hubo luna de miel. En nuestro grupo había mujeres de distintos niveles de ingresos, de zonas rurales y urbanas, de distintas etnias, de distintos credos. En esas primeras etapas pasábamos muchos días negociando entre nosotras para resolver los conflictos que encarábamos a nivel interno. A diferencia de la creencia popular que entiende que los movimientos de base liderados por mujeres en sus esfuerzos de paz carecen de coordinación, planificación y estrategia, Nosotras trabajamos de forma muy deliberada, muy coordinada, planeábamos todos los días durante horas, buscábamos activamente actores que impulsaran nuestra causa y creábamos alianzas estratégicas. En ese camino, de forma. prácticamente no buscada, pusimos en práctica el primer mandato del artículo uno de la declaración de una cultura de paz. A través de la educación, el diálogo y la cooperación propiciamos un entorno que favorece la paz. Como pacificadores, pacificadoras, el camino nunca es fácil. Pero al hacerlo, ampliamos nuestro objetivo inicial de poner fin a la guerra civil de Liberia. Nos comprometimos a construir una cultura de paz en una nación que había quedado devastada por la guerra. Un millón de compatriotas estaban desplazados a nivel interno, 500.000 eran refugiados. En ese momento nuestra población era de unos tres millones en el país. Y se estima que había unas 250000 personas que habían perdido la vida. Ese era el panorama, esa era la situación. Que llevó a que en 14 años se perdiera aproximadamente el 10% de nuestra población en esa guerra. Las negociaciones fracasaron en el año 96 y en el 99, pero las mujeres de Liberia pudieron contribuir a lograr una paz duradera. Puedo decir de forma clara que 23 años sin que haya resurgido la violencia en Liberia es en gran parte debido a las comunidades y en concreto a la participación activa de las mujeres en busca de paz. Desde el año 2003 hemos participado activamente obrando porque la paz y el proceso de paz siga avanzando. La paz nunca se entregó a las mujeres liberianas. Nosotras trabajamos, perseveramos y volvimos a crear una cultura de respeto y de participación constructiva. Este año nuestro mundo está sumido en conflictos y en problemas mundiales. La inestabilidad geopolítica que viene a la que viene a sumarse la competencia y la fragmentación, las tensiones comerciales, las alteraciones de cadenas de suministro, las crisis medioambiental y climática, la IA son fuentes de oportunidades y de inquietud. La manipulación de la información, la información falsa están avivando las divisiones sociales y políticas de forma profunda y están socavando la confianza pública en los gobiernos y en los procesos democráticos. Y en ese contexto, las mujeres siguen sufriendo. Nos reunimos para considerar en los programas de acción sobre la cultura de paz. Debemos considerar estos factores. Una cultura de paz pasa por mucho más que la ausencia del conflicto. Pasa por inclusión, justicia, dignidad, diálogo. En el mundo en el que vivimos hoy por hoy, el diálogo no está presente en lo mucho que se hace. El diálogo se presenta en los siguientes términos: o estás de acuerdo conmigo o se acabó la conversación. También pasa por una voluntad de construir relaciones más allá de las brechas sociales, étnicas, religiosas, políticas en un mundo de intolerancia política creciente. Tengo una pregunta para ustedes, ¿es posible alcanzar todo esto y cómo? La segunda parte pasa por la idea de que una cultura de paz se hace posible cuando las mujeres no solo son invitadas a participar, sino que se las reconoce como lideresas, como tomadoras de decisiones. como constructoras de una sociedad más inclusiva y justa. Durante demasiado tiempo, la participación de las mujeres en estos procesos ha sido decorativa. Y muchas veces, como decía el embajador, es cierto que llevamos 80 años de dominio masculino en la cabeza de Naciones Unidas. Ha llegado la hora, por ejemplo, de contar con una mujer a la cabeza. Seguimos viendo resistencia o una cierta amnesia en cuanto a la participación efectiva y plena de mujeres para construir una cultura de paz. Las mujeres han demostrado sus capacidades en todos los planos. No tenemos ya que seguir abogando por nuestra causa. En muchos casos hemos logrado registros históricos. No necesitamos abogar por las mujeres. En muchos casos de negociaciones de paz, las mujeres han tenido un papel clave. No se trata solo de acabar con la guerra, sino de crear una cultura de paz. Y hoy encaramos un reto más importante. Las Naciones Unidas los que estamos hoy aquí sentados es tan fuerte como lo son sus Estados miembros. Y todos los Estados miembros en esta sala son frágiles si no cuentan con sus pueblos. Y al hablar de pueblos me refiero a hombres y mujeres, a todos los géneros. Cuando hay elecciones en nuestros países no solo votan los hombres, votan también las mujeres. De modo que es importante que los hombres y también las mujeres desempeñen un papel determinante en la creación de la cultura de la paz. Por otro lado, están los recursos. La subsecretaria general ha hablado de recursos. Se dedican miles de millones para crear guerras. No se puede construir la paz solo con calderilla. Si queremos realmente y seriamente crear una cultura de paz y hacer participes a las mujeres, hay que dotarlas de los recursos necesarios y quiero decir decididamente que estoy muy orgullosa de las mujeres de todo el mundo. en espacios cada vez menores, con recursos cada vez menores y a pesar de los reveses políticos que estamos constatando, las mujeres ya no están simplemente esperando de brazos cruzados, porque hemos entendido que con o sin donantes, nosotras somos las que nos llevamos el precio más alto en todas las crisis, las que sufrimos más las crisis y seguimos construyendo en nuestras comunidades. Por eso creo que debemos seguir aplaudiendo los esfuerzos de las mujeres el mundo sigue esperando, mirando desde la barrera, las mujeres siguen construyendo día a día en sus países. Creo firmemente que el objetivo último de todas nuestras actividades a nivel global es crear una cultura de paz que promueva el respeto por los derechos de los demás y un mundo en el que todos vivamos en armonía. Es un objetivo que está a nuestro alcance, sin embargo, hará falta trabajo duro, pensar de forma creativa, también con voluntad política y sinceridad. Concluyo ya con esta idea. Les doy deberes, tareas a todos los aquí presentes. Váyanse a su casa, miren a sus hijos, a sus hijas, miren a su comunidad, miren a su nación, piensen en la cultura de paz y pregúntense, ¿podemos seguir consolidando paz sin las manos de todos y todas? ¿Podemos seguir haciendo que el mundo funcione mientras dejamos a las mujeres atrás. Si realmente queremos crear una cultura de paz para nuestros hijos e hijas y para las siguientes generaciones, para eso tenemos que sentarnos y responder a estas preguntas con gran sinceridad. Muchas gracias, presidenta.
Thank you, Lima Goube.
Muchísimas gracias, señora Lima Goube. Tiene la palabra ahora el señor Elliott Minchinberg. director de la oficina y representante de la UNESCO aquí en Nueva York. Muchas gracias.
Muchas gracias, presidenta. Buenos días, excelencias, dando por respetado todo el protocolo. Es un gusto intervenir en nombre de la UNESCO en este importante diálogo. Como nos han recordado otros oradores que me han precedido, la paz no es solo la ausencia del conflicto. Para la UNESCO, la paz se construye a diario, a través de la educación, del diálogo, a través de la inclusión de los derechos humanos y de la igualdad de oportunidades para todos. Las mujeres son arquitectas fundamentales de esta visión. Como decía Malala Yousafzai, campeona de la educación mundial, y lo recordó en varias ocasiones aquí en Naciones Unidas, y la voy a citar, no podremos tener éxito cuando la mitad de la población está quedando rezagada. Efectivamente, no podemos ni alcanzaremos una paz duradera si las mujeres quedan excluidas de las decisiones que dan forma a nuestras sociedades, a nuestras instituciones y a nuestro futuro. En un momento de polarización creciente, de conflictos al alza, de reveses democráticos y desigualdades cada vez mayores, el liderazgo femenino nunca ha sido más importante que hoy. La evidencia lo deja muy claro. Los procesos de paz son más duraderos, más inclusivos y más sostenibles cuando participan de forma significativa las mujeres en la toma de decisiones. A lo largo de la historia, las lideresas han ampliado las fronteras de lo posible, transformando las sociedades con valor, visión e innovación. Ada Lovelace, matemática pionera que creó el primer algoritmo computacional, imaginó el potencial transformador de la computación mucho antes de que se convirtiese en realidad. Wangari Maathai, fundadora del movimiento Kenyatta medioambiental, ganadora del Premio Nobel, también valoró la interconexión de la paz con otros procesos de desarrollo. Son ejemplos de las muchas mujeres educadoras, mediadoras, científicas, educadoras, emprendedoras, líderes comunitarias. Negociando acuerdos de paz, defendiendo los derechos humanos, haciendo avanzar los descubrimientos científicos, las mujeres aportan su perspectiva y sus enfoques que permiten acercar distancias, crear resiliencia, crear confianza, crean espacios para el diálogo donde hay polarización, promueven el entendimiento cuando hay falta de confianza y forjan vías de colaboración donde otros solo ven obstáculos. Unesco impulsa el liderazgo de las mujeres para la paz a través de acciones concretas en el ámbito educativo, científico, de la cultura, de la comunicación y de la información en los últimos 2 años. 27 millones de educandos se han beneficiado de los esfuerzos de la UNESCO para reducir las barreras de género y los estereotipos de género en los sistemas educativos. Al mismo tiempo, 89 países, entre ellos todos los africanos, han revisado su sistema educativo en materias STEM para reducir las brechas de género persistentes y crear pasarelas para que haya más lideresas mujeres en ciencia e innovación. Con el Premio de la UNESCO para la Educación de Mujeres y Niñas celebramos iniciativas que empoderan a mujeres y niñas para que se conviertan en innovadoras, tomadoras de decisiones y agentes de cambio social positivo. laureada del programa de Ciencias de la UNESCO, que reconoce la investigación de las mujeres desde hace más de 25 años. Las laureadas también contribuyen a aumentar los perfiles de las mujeres científicas con descubrimientos que avanzan en innovación y abordan retos globales, inspirando a generaciones, nuevas generaciones de mujeres y niñas para seguir con carreras científicas. Los modelos son muy importantes en ese terreno. En cuanto a conflictos y crisis, las mujeres periodistas y artistas muchas veces son las primeras voces que sufren la presión. Velar porque las mujeres puedan contribuir de forma segura a la vida pública es, por lo tanto, esencial para preservar la paz. Y esta es una de las prioridades de la UNESCO. Por este motivo, celebraremos un evento paralelo especial durante la Semana de Mujeres, Paz y Seguridad sobre mujeres periodistas en el mes de octubre que viene. Por último, aunque no por ello menos importante, las nuevas tecnologías están transformando nuestras tecnologías y la UNESCO está velando porque las mujeres también contribuyan a dar forma al futuro digital. Con iniciativas como Women for Ethical AI Platform, apoyamos el liderazgo femenino en innovación y tecnología, fomentando un ecosistema digital más inclusivo. Concluyo agradeciendo a la Presidenta de la Asamblea General por convocar esta importantísima reunión. Estamos deseando escuchar a los Estados miembros que compartirán sus experiencias y prácticas y desde aquí reafirmamos nuestro compromiso para empoderar a las líderes, a las mujeres como agentes de cambio, de diálogo y de inclusión y de paz. Gracias.
Muchísimas gracias al señor Mintchenberg, representante de la UNESCO. Hemos escuchado al último orador del segmento de apertura. Vamos a hacer una breve pausa para cambiar la composición de la mesa presidencial. Agradezco a todos y todas las participantes. Muchas gracias. Pueden retirarse. Y comenzaremos ahora el segmento plenario. Antes de ofrecer la palabra para sus intervenciones, quisiera recordar a las delegaciones que, según les indicaba en mis cartas, a las que me referí con anterioridad, el límite temporal para las declaraciones será de tres minutos para las delegaciones que intervengan a título nacional y de cinco minutos para las declaraciones hechas en nombre de un grupo de Estados. Estos límites se aplicarán, se observarán gracias a un corte automático de micrófono una vez agotado el tiempo. Para prestar asistencia a las delegaciones en la gestión del tiempo, habrá un cronómetro en la pantalla y un parpadeo en el micrófono cuando les queden treinta segundos. Dicho lo cual, insto a todos los oradores a que distribuyan sus, o más bien, que hagan sus declaraciones a un ritmo razonable para permitir una interpretación fidedigna en los seis idiomas oficiales. Muchas gracias por su cooperación. Ofrezco ahora la palabra a la delegación de Bangladesh, después Turkmenistán y, en tercer lugar, a la Unión Europea.
Señora Presidenta, es un honor formular mi primer discurso como representante oficial de Bangladesh ante este foro de alto nivel de cultura de la paz. Es un placer hacerlo bajo el tema de liderazgo de la mujer. Bangladesh se siente orgulloso de su contribución a la declaración y programa de acción de una cultura de paz. La paz, como se ha dicho, como acaba de decir el representante de la UNESCO, no es solo la ausencia de guerras o de violencia. Una cultura de paz duradera solo se puede crear cuando las sociedades defienden la justicia, los derechos humanos y la participación inclusiva. El papel de las mujeres en los procesos de consolidación de la paz y los procesos políticos es fundamental para que esta visión sea realidad. Las voces de las mujeres deben ser escuchadas, sus experiencias deben ser valoradas y su liderazgo ha de ser reconocido para que las sociedades puedan crear y mantener una cultura de paz. Bangladesh se enorgullece de contar con mujeres cascos azules que trabajan en entornos muy complejos, contribuyendo a crear paz. A nivel nacional, Bangladesh ha invertido decididamente en educación, desarrollo de capacidades y empoderamiento económico de las mujeres. Nuestro gobierno hace poco anunció educación gratuita hasta el nivel terciario para las mujeres. Nos sentimos muy orgullosos de nuestra contribución de movimientos de mujeres y lideresas en la sociedad civil, incluyendo a nivel de base. para impulsar los derechos humanos y el desarrollo sostenible. Señora presidenta, Bangladesh es muy consciente, como todos, de los retos notorios que encara el liderazgo femenino a nivel mundial. A pesar de la agenda Mujeres, Paz y Seguridad, las mujeres están infrarrepresentadas en los procesos de paz y muchas veces excluidas de decisiones que afectan a sus vidas y a sus futuros. Los reveses de las fuerzas regresivas y las crisis en financiación han empeorado la situación en las organizaciones lideradas por mujeres y las que se centran en mujeres. Bangladesh propone tres prioridades principales en este terreno. Primero, esfuerzos renovados para velar por una plena participación igualitaria de las mujeres en todas las etapas de los procesos de paz. Segundo, más inversión en adolescentes y mujeres jóvenes en liderazgo, incluyendo acceso digital y competencias de alfabetización digital. y, en tercer lugar, apoyo a las organizaciones lideradas por mujeres para prevenir conflictos, fomentar cohesión y consolidación de la paz. Nuestro compromiso es robusto para promover la participación femenina en la creación de una cultura de paz. Gracias.
Muchas gracias a la representación de Bangladesh. Sea usted muy bienvenida, señora embajadora ante Naciones Unidas aquí en Nueva York. Tiene ahora la palabra Turkmenistán, en nombre del Grupo de Amigos de Neutralidad para la Paz, la Seguridad y el Desarrollo Sostenible.
Excelencias, distinguidas delegaciones, es un honor formular esta declaración en nombre del Grupo de Amigos de Neutralidad para la Paz, Seguridad y Desarrollo Sostenible. En primer lugar, manifestamos nuestro agradecimiento a la presidenta de la Asamblea General por convocar esta reunión centrada en el liderazgo de la mujer en la promoción de la cultura de paz. Acogemos la adopción de la resolución 80294 de la Asamblea General para aplicar el programa de acción de la cultura de paz en un momento de tensiones geopolíticas crecientes, de conflictos, de falta de confianza y polarización. Este mensaje es de especial relevancia. La paz no debe entenderse solo como la falta de conflicto, debe crearse, debe construirse a través del diálogo, del respeto mutuo, de la inclusión, de la justicia y la cooperación. Para el Grupo de Amigos, la cultura de paz y los principios de neutralidad están interrelacionados de forma muy estrecha, una conexión que ha quedado reforzada con la resolución reciente de la Asamblea General, la 80262, el papel y la importancia de una política neutralidad en el mantenimiento y refuerzo de la paz internacional, la seguridad internacional y el desarrollo sostenible. La neutralidad no significa quedar a un lado o alejarse de la causa de la paz, sino crear espacio para la paz. La paz solo puede crearse con una participación significativa, segura y con el liderazgo de las mujeres. Las mujeres no deben verse solo como beneficiarias de la paz. Las mujeres son mediadoras, negociadoras, lideresas comunitarias, diplomáticas, educadoras, consolidadoras de paz, tomadoras de decisiones. El Grupo, pues, acoge el hincapié robusto en la resolución 80/294 en igualdad de género y en el empoderamiento de las mujeres y niñas y en el avanzar en la participación significativa, igualitaria y plena de mujeres en prevención de conflictos, consolidación de la paz y actividades que promuevan una cultura de paz. En primer lugar, las mujeres deben estar representadas significativamente en la diplomacia preventiva, en la mediación y los esfuerzos, perdón, en las negociaciones de paz desde las primeras etapas. Segundo, hace falta más apoyo a las mediadoras mujeres, consolidadoras, consolidadoras de paz y organizaciones lideradas por mujeres, incluyendo redes profesionales y creación de capacidades. Tercero, el liderazgo de las mujeres debe integrarse mejor en la diplomacia preventiva. La el contacto con lideresas mujeres y comunidades locales puede identificar tensiones antes de que estallen en conflicto. Cuarto, la educación debe seguir siendo central. Una cultura de paz comienza mucho antes de que empiecen las negociaciones, en las familias, en las escuelas, en las comunidades, a través del respeto, la tolerancia, la igualdad y el rechazo de la violencia. Distinguidas delegaciones, la neutralidad puede dar oportunidades adicionales para una diplomacia inclusiva. Estas vías neutras pueden facilitar la comunicación cuando es difícil el contacto directo y brindar plataformas para que mujeres mediadoras, sociedad civil y otros actores de paz interactúen. Nosotros estamos dispuestos a contribuir a estos esfuerzos. Esta es la cultura de paz que nuestro Grupo respalda. Muchas gracias.
muchas gracias turkmenistán en nombre del grupo de amigos para la paz seguridad y desarrollo. desarrollo sostenible tiene la palabra ahora la Unión Europea en nombre de la UE y sus Estados miembros, seguido de Kazajistán y Marruecos.
Presidenta, me cabe el honor de intervenir en nombre de la Unión Europea y sus Estados miembros. Los países candidatos Macedonia del Norte, Montenegro, Albania, República de Moldova y Georgia, además de Armenia, Mónaco, San Marino y Reino Unido, se suman a esta declaración. Reafirmamos nuestro pleno apoyo a la agenda de cultura de paz y acogemos el hincapié del debate este año en el Día Internacional de la Mujer para la promoción de la cultura de paz. La UE nació de las cenizas de la guerra para prevenir conflictos, para fomentar cooperación. Nos alegramos de avivar la cultura de la paz porque está dentro de nuestro ADN. Los principios que nos guían hoy parten de nuestra propia experiencia. Hoy, como actor de paz a nivel mundial, fomentamos resolución de conflictos, diálogo y diplomacia, también el respeto por las normas y obligaciones internacionales. Estamos convencidos. en que los retos complejos actuales solo se pueden resolver con multilateralismo robusto, con Naciones Unidas en su centro. La paz solo se puede alcanzar y mantener con un enfoque holístico que aborde las causas profundas de los conflictos. Las sociedades que fomenten derechos humanos, participación, espacio cívico son clave, también el Estado de Derecho, la buena gobernanza y un sistema de justicia que funcione bien. Un enfoque integral para la consolidación de la paz requiere coherencia entre acción humanitaria, desarrollo y esfuerzos de consolidación de la paz, en particular en entornos frágiles y de conflicto. La paz. se da cuando se respetan todos los derechos y la dignidad de las personas y todos tienen la oportunidad de florecer sin discriminación ni violencia y donde la diversidad y el pluralismo son celebrados. Esto requiere invertir en educación desde una etapa temprana, empoderamiento de los jóvenes, inclusión de los marginalizados y también igualdad de género y empoderamiento de todas las mujeres y niñas, que como es el hincapié de la reunión de hoy. Las mujeres tienen un papel clave para mantener la resiliencia de las sociedades para que se avance en todos los planos de la vida. Las sociedades solo son robustas cuando están sustentadas por contribuciones de mujeres y niñas. En tiempos de conflicto, las mujeres han estado en primera línea de la prevención, la mediación y la resolución de conflictos. Su participación plena e igualitaria en los procesos de paz y en la consolidación de paz, en la recuperación postconflicto, etcétera, es requisito previo para una paz inclusiva y sostenible. La agenda Mujeres, Paz y Seguridad es central para avanzar en este objetivo y, por tanto, su implementación es estratégica e imperativa.
Esto exige la eliminación de barreras estructurales que enfrentan las mujeres y las niñas en las sociedades. Eso incluye erradicar la discriminación. las normas discriminatorias de género, amenazas y violencia, incluyendo a las mujeres defensoras de derechos humanos, creando un entorno propicio y tomando medidas para promover el liderazgo de la mujer a todo nivel. La Unión Europea está comprometida. Apoyamos las redes de mujeres mediadoras. y queremos incluir a mujeres en nuestros equipos e integrar la perspectiva de género. Y queremos promover la participación de las mujeres en los procesos de paz para que por lo menos un tercio de las participantes en todos los procesos apoyados por la Unión Europea sean mujeres. También apoyamos a las mujeres lideresas y su participación en los procesos políticos. Y por último, Las organizaciones de la sociedad civil, las mujeres defensoras de los derechos humanos pueden contribuir a la labor en las comunidades afectadas por conflictos. La cultura de la agenda de paz es esencial para alcanzar la paz, la prosperidad y los derechos humanos de todos. La Unión Europea está firme en este compromiso y quiere contribuir a esto. Gracias.
Gracias a la Unión Europea, tiene la palabra Kazajistán.
Señor Presidente, Excelencias, distinguidos delegados, permítanme expresar mi sincero agradecimiento al Presidente de la Asamblea General por convocar este debate. En el mundo de hoy caracterizado por intolerancia, fomentar una cultura de paz es más urgente que nunca. Durante más de 25 años, el programa de la cultura de paz ha sido un recordatorio de que el respeto y la solidaridad son esenciales para toda la humanidad. La paz sostenible no se alcanzará mientras las mujeres no estén representadas en los procesos de paz. Para construir una verdadera cultura de paz, debemos defender el liderazgo de la mujer a todo nivel. de que este es un esfuerzo colectivo. En este contexto, las políticas de Kazajstán integran la igualdad de género en todos los procesos de toma de decisiones. Después de las elecciones recientes, 49 mujeres han sido elegidas al parlamento de Kazajstán, lo cual representa casi 34% de todas las diputadas, lo cual es un aumento considerable en comparación con las cifras anteriores. Esto refleja el impacto de las políticas estatales para crear igualdad de oportunidades y crear condiciones adecuadas para la plena participación de la mujer en la vida política. Basándonos en la aplicación exitosa del primer plan de acción sobre la resolución 325, Mujeres, Paz y Seguridad, estamos continuando con esta labor vital a través de nuestro nuevo plan 2026-2028. Esto incluye medidas para fomentar la participación de la mujer en los procesos de paz y seguridad, prevenir la violencia, fomentar el liderazgo, la seguridad digital y promover el desarrollo sostenible. Estamos convencidos de que la armonía y la paz están conectadas. Hay que fomentar la comprensión de las plataformas y las religiones tradicionales. El Congreso del año pasado reunió a líderes de unos 60 países, concluyendo con la declaración de paz que pide que se integren las metas integradas de las Naciones Unidas. Eso se traduce en nuestras contribuciones a la paz internacional. Desde 2018 hemos enviado Cascos Azules a las operaciones del Líbano, en el Sáhara Occidental, en los Altos del Golán. Mujeres, eso demuestra que son arquitectos de paz. La paz será incompleta si la mitad de la humanidad está excluida. Queremos eliminar las barreras estructurales para la participación de la mujer y para crear una cultura de paz. Gracias.
Gracias a representante de Kazajistán. Tiene la palabra Marruecos. La representante de Marruecos.
Gracias, señor Presidente. Señor presidente, gracias por convocar este importante foro. Una cultura sostenible de paz no puede existir sin la plena participación de la mujer, pero más allá de la participación, necesitamos su liderazgo. Necesitamos que sean arquitectos de paz. Los datos ya lo demuestran. La participación de la mujer aumenta la duración de los acuerdos. También aumenta el PIB y reduce la vulnerabilidad a la radicalización y el extremismo, pero solo mencionar algunos. Marruecos ha realizado reformas de gran envergadura para fortalecer el papel de la mujer y para hacer un seguimiento de su participación en todos los niveles. Hemos ampliado nuestro plan nacional de acción sobre la aplicación de la resolución 1325, Mujeres, Paz y Seguridad. Estamos decididos a aumentar el papel de la mujer en el centro de la prevención, la mediación y los esfuerzos de reconstrucción. Marruecos también ha invertido en la construcción de una cultura de paz fuera de sus fronteras. De hecho, las instituciones de Marruecos también forman mujeres que son líderes religiosas en Europa y en África, dándoles las herramientas necesarias para luchar contra el extremismo y la narrativa extremista y promover la tolerancia y la cultura de paz. Esto está anclado en marcos normativos que Marruecos ha ayudado a determinar, como el Plan de Acción de Rabat y el Plan de Acción de Fez para prevenir la incitación del odio, la discriminación y la violencia. Las mujeres desempeñan un papel fundamental para erradicar la cultura de guerra y construir una cultura de paz. Marruecos también ha apoyado la emergencia de una nueva generación de mujeres mediadoras marroquíes. Estamos convencidos de que la titularidad regional solo es creíble cuando las mujeres participan como mediadoras y no observadoras. Una paz construida sin mujeres es una paz incompleta. Seguiremos defendiendo este programa a nivel nacional, regional y en esta organización. Gracias, señor presidente.
Gracias a la representante de Marruecos, la Federación de Rusia. Micrófono para Rusia.
Es una declaración del Grupo de Amigos de la Neutralidad de Rusia apoya la declaración y el programa de acción de la cultura de paz y el principio de igualdad en el diálogo, las mujeres, cuyo camino está inextricablemente ligado a la educación de los niños y el apoyo a los familiares ancianos, están especialmente interesadas en la implementación de la cultura de paz. Nuestro país fue el primero en consagrar la igualdad constitucional entre hombres y mujeres en 1918. Las mujeres representan la mayoría de profesionales como profesoras, médicos, jueces, 40% de los abogados y un tercio de los diplomáticos en Rusia son mujeres. Hemos logrado estos resultados impresionantes sin introducir cuotas ni programas especiales. La clave del éxito es la igualdad de acceso a la educación y el empleo, así como acceso a los jardines de infancia sin costo para la tercera generación ya en nuestro país. La ley protege a las mujeres de riesgo de perder su empleo durante el embarazo y se da atención a los niños menores de tres años. Sobre la base de nuestra experiencia, no nos parece que sea útil introducir cuotas artificiales ni discriminación positiva como una manera de cumplir. Simplemente, las mujeres en Rusia ocupan el 45% de los puestos de liderazgo. Somos líderes en el G20. La presidenta de una de las cámaras del Congreso es una mujer. Y por su iniciativa se creó el Foro Euroasiático de Mujeres. Es una plataforma internacional de diálogo para las oportunidades de las mujeres en el siglo XXI. tiene que apoyar a las mujeres líderes y a las asociaciones de mujeres. En el marco del Foro Euroasiático se crea un grupo de trabajo bajo el liderazgo de la vicepresidenta de la Cámara Alta del Parlamento ruso, Galina Nikolayevna Karailova, que estimuló la aplicación de 12 proyectos internacionales dedicados al empoderamiento de la mujer en política, economía, estrategia, etcétera. Actualmente, el Foro está organizando el programa Mujer Líder BRICS. 100 mujeres líderes participarán en esta iniciativa. En 2024 en el foro se reunieron mujeres de 126 países. En 2027 lo volveremos a celebrar. Rusia está lista para cooperar y compartir sus experiencias en la promoción de estas iniciativas. Gracias.
Gracias a la representante de Rusia. Tiene la palabra Nicaragua?
Señor presidente, nos asociamos al discurso pronunciado por Turkmenistán en nombre del Grupo de Amigos de la Neutralidad por la Paz, la Seguridad y el Desarrollo Sostenible. Nicaragua saluda la celebración de este foro de paz, reafirmando nuestro compromiso permanente con la promoción y consolidación de una cultura de paz basada en el diálogo, el respeto, la solidaridad, la justicia social y el entendimiento entre los pueblos. Para nuestra Nicaragua bendita y siempre libre, la paz es un derecho irrenunciable de nuestro pueblo, nuestro bien más preciado y el camino indispensable para vencer la pobreza, alcanzar el desarrollo y garantizar una vida digna, segura y próspera para todas nuestras familias. Las mujeres nicaragüenses han sido y continúan siendo protagonistas fundamentales en la construcción, defensa y consolidación de la paz en nuestro país. Desde las familias y comunidades hasta las instituciones y espacios de decisión, contribuyen cada día a promover el diálogo, la convivencia fraterna, la solidaridad y el bienestar común. Nicaragua reconoce y promueve la participación efectiva de las mujeres en los espacios políticos, económicos, sociales y comunitarios, así como en los procesos de toma de decisiones. Para nuestro pueblo, su liderazgo significa protagonismo real y capacidad efectiva de contribuir a la transformación y al desarrollo de nuestra sociedad. Como parte de nuestro compromiso con una cultura de paz, desarrollamos acciones desde las escuelas, universidades, comunidades, gobiernos locales e instituciones públicas, promoviendo valores de respeto, unidad, solidaridad y convivencia, fortaleciendo comunidades y familias seguras y en paz. Estamos convencidos de que la paz y el desarrollo son inseparables para un efectivo desarrollo sostenible, promoviendo así la justicia social y bienestar para los pueblos. Asimismo, la cultura de paz es por esencia y definición radicalmente incompatible con la persistencia de amenazas, agresiones, injerencias en los asuntos internos de los estados y medidas coercitivas unilaterales. Dichas prácticas constituyen violaciones flagrantes del derecho internacional y un ataque deliberado al bienestar y al derecho al desarrollo de nuestros pueblos. Señora presidenta, las Naciones Unidas deben continuar promoviendo el liderazgo y protagonismo de las mujeres en la construcción de la paz, respetando siempre la soberanía, las realidades nacionales y los modelos de desarrollo que cada pueblo libremente ha decidido construir. Nicaragua reafirma que la paz genuina se edifica cada día con la fuerza transformadora de nuestras mujeres y la voluntad soberana de nuestro pueblo. Seguiremos avanzando en la construcción de una sociedad más justa, próspera y solidaria, donde el bienestar de nuestras familias es el centro de cada decisión. Muchas gracias.
Gracias a Nicaragua. Tiene la palabra Israel.
Gracias, señor presidente. Acogemos con agrado la discusión para hacer avanzar la cultura de paz y el liderazgo de la mujer para Israel. La paz no es una aspiración abstracta, incluso al enfrentar conflictos y amenazas, nuestro compromiso es construir una paz duradera, sabemos que esta paz no se puede lograr sin la igualdad de la participación de la mujer. Las mujeres en Israel son diplomáticas, legisladoras, juezas, socorristas y líderes en toda la sociedad. Su liderazgo llega a la búsqueda de la paz. Las mujeres participan en delegaciones de Israel y el Líbano durante las negociaciones. Las mujeres deben tener un asiento a la mesa cuando se tomen decisiones sobre su futuro. Israel ha apoyado la Agenda 1325. Fuimos uno de los primeros países en incorporar los principios de la resolución en nuestra legislación nacional, reconociendo la importancia de la participación de la mujer en la toma de decisiones sobre paz y seguridad. Israel también tiene una enviada especial para mujeres, paz y seguridad. En 2025 participamos en la red de coordinadores y hemos participado en las reuniones temáticas. Empoderar a la mujer también quiere decir garantizar que todas las mujeres tengan igualdad de protección. y que se condene la violencia contra las mujeres. Las atrocidades del 7 de octubre, incluyendo la violencia sexual y de género contra mujeres de Israel, fueron un recordatorio devastador de esta responsabilidad. Esto también demuestra el peligro de determinar que el antisemitismo determine quién se defiende. Tomamos nota del informe del Secretario General y su referencia al plan de acción para fomentar el respuesta contra el antisemitismo. Este es un paso importante, pero responder y vigilar no puede ser nuestra última acción. Necesitamos enfrentar y luchar contra el antisemitismo donde quiera que aparezca y garantizar que nunca se normalice ni se tolere. Las mujeres tienen un papel fundamental en la construcción de la paz porque son arquitectos. Israel continuará trabajando para garantizar que las mujeres sigan dirigiendo nuestras negociaciones y nuestras delegaciones. Una cultura de paz exige valentía y el liderazgo de la mujer. Gracias.
Gracias a la representante de Israel. Tiene la palabra China.
Señor Presidente, gracias por convocar esta reunión. Apoyamos la declaración conjunta de representantes de Turkmenistán en nombre del grupo de esta iniciativa de paz y seguridad. Las mujeres son una fuerza para la inclusión, la solidaridad y desempeñan un papel fundamental en la cultura de paz. El presidente Xi Jinping lo destacó en una cumbre recientemente. Había que apoyar a las mujeres. y su fomento en la gobernanza mundial en una era de cambios rápidos de transformación. Tenemos que fomentar el papel de la mujer en la promoción de la cultura de paz y salvaguardar la estabilidad y la paz. Mantener la paz y la seguridad es esencial, de lo contrario, no se logrará nada. Tenemos que defender los principios de la resolución pacífica de controversias y promover el cese al fuego y de las hostilidades en las regiones afectadas por conflictos. Tenemos que oponernos a todo tipo de violencia contra la mujer y promover su participación en los procesos de paz. Esta es una garantía. Los esfuerzos deben realizarse en el marco de la igualdad de género. Debemos reafirmar nuestro compromiso con la Declaración de Beijing y promover los derechos de las mujeres. También debemos fomentar su capacidad de participar en las negociaciones. El aprendizaje es una tarea importante. Las mujeres son mensajeras de paz y embajadoras de cambio entre las distintas civilizaciones y culturas. Debemos eliminar la discriminación, fomentar la comprensión mutua y crear lazos más estrechos entre los pueblos, debemos apoyar a las Naciones Unidas para que desempeñen un papel importante en las plataformas de cooperación. Presidente, China siempre ha sido constructora de paz y ha abogado y contribuido al papel de la mujer. Hemos formado más de 200.000 profesionales de muchos países y regiones. Hemos enviado mujeres cascos azules a las misiones y hemos contribuido al progreso. China está lista para trabajar con todas las partes para promover una cultura de paz y dar un nuevo impulso a la causa de la paz En todo el mundo. Gracias.
Gracias a representante de China. Tiene la palabra la representante de Cuba?
Señor presidente, Cuba está plenamente comprometida con la implementación de la declaración y el programa de acción sobre una cultura de paz, marco indispensable para la construcción de un mundo más justo, equitativo, democrático y sostenible. En un contexto internacional cada vez más peligroso, donde se acrecientan las amenazas a la paz, la estabilidad y la seguridad internacionales, y se promueven agendas neofascistas de dominación, el respeto al multilateralismo, a la Carta de Naciones Unidas y el derecho internacional es una necesidad insoslayable. Reconocemos que las mujeres, agente de cambio de todas las épocas, pueden y tienen un papel relevante que desempeñar en este propósito. Para Cuba, la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres no constituye únicamente un objetivo de desarrollo, sino una condición esencial para la paz y la justicia social. Por ello, defendemos la participación plena y efectiva de las mujeres en todos los niveles de decisión, en consonancia con los compromisos asumidos en la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing. y las obligaciones en virtud de la Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer. Señor presidente, mientras deliberamos sobre el papel de las mujeres en la construcción de una cultura de paz, las mujeres cubanas continúan enfrentando una política inaceptable de hostilidad por parte del gobierno de Estados Unidos que combina el bloqueo recrudecido con venidas secundarias y un cerco energético que afecta gravemente los servicios vitales de nuestro pueblo con una sobrecarga mayor en los hombros de nuestras féminas. Lo anterior se combina con una amenaza recurrente a emplear la fuerza militar contra Cuba, lo que constituye una violación de la declaración para la cultura de paz. Cuba no es una amenaza para nadie y eso lo sabe perfectamente la comunidad internacional y nuestro pueblo, como todos, merece vivir en paz. Es tiempo de que la paz no sea un ideal lejano, sino una realidad tangible y duradera para todos los pueblos. Seguiremos abogando sin ambages por la cooperación, la solidaridad, el diálogo, el respeto al multilateralismo, la Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional. Pueden estar seguros de que el liderazgo de la mujer cubana continuará promoviendo estos valores, incluido una verdadera cultura de paz. Muchas gracias.
Gracias a la representante de Cuba. Tiene la palabra la representante de Gambia.
Gracias, Presidente. Me sumo a los oradores que me han precedido para expresar nuestro agradecimiento por la organización de este importante foro. Nos agrada que se dedique atención al valioso papel de la mujer para el logro de nuestra agenda de paz sostenible y la promoción de la mujer y de la cultura de paz. Gambia promueve la empoderación de la mujer garantizando su representación en los procesos de gobierno y promulgando las reformas legislativas necesarias para promover su participación en los procesos de transformación. La participación de la mujer en la toma de decisiones a todo nivel de la sociedad es un ejemplo de organización. La participación de la mujer en la gestión de conflictos da resultados. Su participación en la toma de decisiones y en las negociaciones demuestra que las mujeres pueden movilizarse y alcanzar resultados. La participación de las mujeres en los procesos de paz es esencial para la estabilidad a largo plazo de los países y regiones. Gambia continúa pidiendo que se aplique la resolución 1325 Mujeres, paz y seguridad, y el contexto de la arquitectura de paz de las Naciones Unidas, y pedimos que se aplique la Estrategia 2016 y su ejecución, que prioriza el papel de la mujer en la prevención y resolución de conflictos. Permítanme subrayar que la participación de la mujer en los procesos de paz no solo es necesaria por fin de inclusión, sino también es una plataforma que reconoce la importancia del liderazgo de la mujer y su empoderamiento. La participación de la mujer da más confianza en el proceso de paz y garantiza que sus voces sean escuchadas. Lo contrario venosca los esfuerzos de paz. Es inimaginable alcanzar los ODS sin la plena participación de la mujer. Concluimos diciendo que hay que aplicar planes de acción para abordar los obstáculos estructurales que impiden la participación de la mujer en los procesos de paz. Debemos tomar medidas para fomentar su participación en la prevención de conflictos. Y también apoyamos la necesidad de que haya una plataforma de fomento de su participación en los procesos de toma de decisiones y reconstrucción. Gracias, presidente.
Gracias a la representante de Gambia. Tiene la palabra la representación de Alemania.
Señor presidente, excelencias, colegas. Alemania acoge con satisfacción el enfoque de hoy en el liderazgo de la mujer para promover una cultura de paz. Una cultura de paz es más que la ausencia de conflicto. Requiere justicia, participación, derechos humanos e igualdad. y no puede lograrse sin la plena participación igualitaria, significativa y segura de las mujeres. Para Alemania, esta convicción está en el centro de nuestro compromiso con la agenda de mujeres, paz y seguridad, más de 25 años después de la adopción de la resolución 1325. Las mujeres siguen estando dramáticamente subrepresentadas en las decisiones sobre paz y seguridad. Alemania está trabajando para cambiar esto a través de la aplicación de varios planes nacionales de acción sobre el MPS. Alemania ha apoyado cerca de 1.000 proyectos e iniciativas con ese fin. Una prioridad particular es apoyar a las mujeres que construyen la paz a nivel local. Para lograr ese objetivo, Alemania sigue siendo el mayor contribuyente del Fondo Humanitario y de Paz de ONU Mujeres, que canaliza la financiación flexible directamente a organizaciones lideradas por mujeres en entornos de conflicto y crisis. Alemania sigue siendo un donante muy importante de ONU Mujeres y apoya su labor para cambiar leyes, instituciones, normas sociales y servicios sociales para cerrar la brecha de género y construir un mundo igualitario para todas las mujeres y niñas. Pero el dinero por sí solo no es suficiente. Las mujeres constructoras de paz, cascos azules y defensoras de los derechos humanos deben poder participar de forma segura. Su experiencia debe moldear los procesos de paz desde el principio y no añadirse después de que ya se hayan tomado las decisiones importantes. Durante la presidencia de Alemania de la Comisión de creación de la paz en 2025, integramos la agenda MPS como una parte esencial del programa de la PBC y un lente para examinar el conflicto. Junto a la Unión Africana y las Naciones Unidas, Alemania apoyó la creación de la Red de Mujeres Líderes Africanas. La red tiene como objetivo empoderar a las mujeres líderes africanas para que desempeñen su papel en la promoción de una paz duradera y un desarrollo sostenible. aumentando la participación de la mujer en la toma de decisiones. En un momento en que los conflictos se multiplican, debemos resistir cualquier retroceso en los compromisos que hemos asumido. Alemania seguirá defendiendo la aplicación de la resolución 1325 y toda la agenda Mujeres, Paz y Seguridad, porque la participación de la mujer no es un elemento opcional para una paz sostenible. No puede haber una paz duradera sin la participación de la mujer. Gracias.
Gracias a representante de Alemania. Tiene la palabra Etiopía.
Gracias, señor Presidente. Mi delegación da las gracias a la Presidenta de la Asamblea General por organizar el foro de este año. Concedemos mucha importancia al tema que nos ocupa. Mi delegación considera que la participación de las mujeres en las iniciativas de paz es importante no sólo por motivos de igualdad, sino también en aras de la efectividad de los esfuerzos de consolidación de la paz. La inclusión de la mujer en los procesos de paz crea inclusividad de procedimiento, contribuciones sustantivas y un efecto de empoderamiento, todo lo cual contribuye a resultados de paz más sólidos y duraderos. Las mujeres traen consigo perspectivas únicas a la resolución de conflictos y la reconciliación comunitaria, priorizando con frecuencia el diálogo, la cohesión social y la estabilidad a largo plazo. Las mujeres etíopes han estado a la vanguardia de la promoción de la cultura de paz en el país a través de su papel de liderazgo en los hogares y la vida comunitaria, y su participación cada vez mayor en iniciativas gubernamentales clave, como el diálogo nacional de Etiopía realizado recientemente, que es un hito histórico en nuestro esfuerzo para alcanzar un consenso nacional y una paz duradera. A nivel internacional, nuestras mujeres también sean dados a conocer por su participación en las misiones de mantenimiento de la paz. La plena participación de la mujer en los papeles de liderazgo es esencial para la protección de los derechos humanos y el logro de una paz duradera. Etiopía ha realizado un progreso notable más mujeres ocupan cargos de alto nivel, incluyendo 41% de los escaños en el Parlamento. Etiopía también ha nombrado a su primera mujer ministro de Defensa en 2024.
Presidenta, quisiera compartir un ejemplo de Etiopía donde queda claro en qué medida las mujeres han desempeñado un papel central en propiciar una cultura de paz dentro de nuestras prácticas culturales comunitarias, sin que Es un ritual, es un bastón ritual que se atribuye a las mujeres oromo casadas el día de su boda. Sirve como emblema no violento de autoridad, justicia y protección que se describe como el arma pacífica de la mujer contra la injusticia. Durante los conflictos intercomunales e intracomunales, si intervienen las mujeres que portan un sinque para separar a las partes en conflicto, el enfrentamiento se detiene de inmediato. A través del SIN que las mujeres actúan en pro de la educación de paz, los derechos humanos, la concienciación, el bienestar humanitario y social, etcétera. Para concluir, destacamos la importancia de empoderar a las mujeres y alentar a un apoyo, un fomento de capacidad robusto para los Estados miembros. Son iniciativas fundamentales para el desarrollo y refuerzo de competencias, talentos y capacidades de las mujeres para que puedan contribuir significativamente a una paz duradera. Gracias.
Muchas gracias. Tiene la palabra Argelia a continuación.
Muchas gracias, Presidenta. Mi delegación acoge esta oportunidad de abordar el papel fundamental del liderazgo de las mujeres para promover una cultura de paz. Agradecemos a Bangladesh el haber facilitado la resolución 80/294 de la Asamblea General, de la que fuimos copatrocinadores. Veintisiete años después de su adopción, la Declaración y el Programa de Acción para la Cultura de Paz siguen siendo una base universal para nuestros esfuerzos colectivos. Sin embargo, Plasmar esta visión en realidad requiere el reconocimiento y refuerzo del liderazgo de las mujeres, su protección y el fomento de sus derechos como pilares esenciales de paz y seguridad. El compromiso de Argelia para con el liderazgo de las mujeres en la promoción de una cultura de paz está consagrado en nuestra experiencia nacional y se plasma a través de nuestro compromiso continuado en pos del diálogo y la tolerancia. En ese sentido, Argelia desempeñó un papel clave en la facilitación de la adopción de la resolución 72/130 de la Asamblea General, que establece el 16 de mayo como Día Internacional de Convivencia en Paz. Esta iniciativa destaca la importancia de una coexistencia pacífica, del respeto mutuo y la participación inclusiva, aspectos todos ellos en los que la mujer desempeña un papel esencial como vector de cambio y lideresas. Seguimos comprometidos con la participación significativa, igualitaria y plena de las mujeres en todas las esferas de la vida, incluyendo procesos de paz. En julio de 2023, Argelia impulsó aún más este compromiso con la adopción de su Plan Nacional de Acción en materia de mujeres, paz y seguridad. En nuestros esfuerzos colectivos para hacer avanzar el liderazgo femenino en la promoción de la cultura de la paz, nos parece importante dar prioridad a lo siguiente. Primero, hemos de reforzar las competencias de liderazgo de las mujeres y ampliar las asociaciones entre Estados miembros, sociedad civil e instituciones internacionales para promover la participación significativa de las mujeres en los procesos de toma de decisiones y consolidación de la paz. Segundo, hemos de crear marcos jurídicos robustos y programas nacionales que salvaguarden los derechos de la mujer y empoderen y protejan a las mujeres en situaciones de conflicto y de paz. Tercero, hemos de prevenir y luchar contra la violencia ejercida contra mujeres y niñas a través de una garantía de protección, acceso a la justicia y respeto a los derechos humanos. Y cuarto, es necesario promover una concienciación amplia y una participación inclusiva en las tomas de decisiones por parte de mujeres. Presidenta, las mujeres son esenciales para crear y mantener una paz duradera. Su liderazgo se basa en el diálogo, la inclusión, la tolerancia, el respeto mutuo. Argelia sigue comprometida a empoderar a las mujeres y reforzar su liderazgo al tiempo que avanzamos en cultura de paz. Creemos que la paz se construye con los esfuerzos colectivos de todos los segmentos de la sociedad, con participación significativa de mujeres y liderazgo de las mismas en lo más central. Gracias.
Muchas gracias. Tiene la palabra ahora Tonga.
Señora presidenta, el Reino de Tonga se suma a los principios duraderos de la Declaración y del Programa de Acción sobre una Cultura de Paz y acogemos con agrado el hincapié significativo y tan oportuno que se hace este año en el liderazgo de la mujer. Para Tonga, la paz va mucho más allá de la ausencia del conflicto. La paz se sustenta a través de la justicia, la dignidad humana, la inclusión y de una resiliencia duradera de nuestras familias y comunidades. En todas nuestras islas, las mujeres hace tiempo que vienen ejerciendo un liderazgo esencial en el seno de sus familias, de las iglesias, de las aldeas, comunidades, de las instituciones públicas y de la sociedad civil. Muchas veces son las primeras en responder en el marco de los desastres y las últimas en retirarse a medida que se recuperan las comunidades. Tonga sigue apuntalando su contribución a través de nuestra política de igualdad de género y empoderamiento de la mujer 2026-2030, la política de protección infantil nacional y las reformas encaminadas a mejorar el acceso a la justicia y evitar la violencia de género. Sin embargo, el liderazgo femenino debe ir más allá de la participación. Las mujeres han de contar con una participación y una representación plena, igualitaria y significativa allí donde se toman decisiones que afecten a la paz, a la seguridad y al desarrollo. Esto requiere fortalecer las organizaciones de mujeres y garantizar una financiación accesible y sostenida para los países como Tonga, el cambio climático, también es un problema grave. En este contexto, es importante considerar también las organizaciones de mujeres que trabajan en la materia. El cambio climático sigue siendo uno de nuestros retos más acuciantes. Sus consecuencias profundizan las desigualdades, incrementan el desplazamiento y sitúan a las mujeres y niñas en situación de mayor riesgo. La acción climática, la igualdad de género y la consolidación de la paz deben, pues, avanzar de la mano. TONGA insta a los Estados miembros de Naciones Unidas y a las propias Naciones Unidas a que plasmen nuestros compromisos compartidos en apoyo pragmático a escala nacional y comunitaria, invirtiendo en liderazgo femenino invertiremos en sociedades más inclusivas, resilientes y pacíficas para las generaciones presentes y futuras. Muchas gracias, Presidente.
Muchas gracias a usted. Tonga tiene la palabra ahora, Sudáfrica.
Gracias, Presidente. Agradecemos a la Presidenta de la Asamblea General el haber convocado este foro de alto nivel sobre el programa de acción de la cultura de paz, muy relevante en el contexto de la violencia creciente, del retroceso que se está viviendo en respeto a derechos humanos y en igualdad, que afecta de forma desproporcionada a las mujeres. El programa de acción de cultura de paz original contiene elementos que siguen siendo relevantes hoy por hoy y su implementación debe acelerarse. Entre ellos se incluyen, entre otros, el acceso a la educación, en particular para mujeres y niñas, El desarrollo sostenible, el respeto a todos los derechos humanos y las acciones para fomentar la participación en procesos democráticos, el programa de acción también. establece específicamente la necesidad de contar con la igualdad entre hombres y mujeres. Las mujeres históricamente han desempeñado papeles clave en los esfuerzos de pacificación, muchas veces con movimientos de base. De ahí la necesidad de aunar a las comunidades, de fomentar el diálogo y abordar las causas profundas de los conflictos. Las mujeres propician una cultura de paz con mediación de base. fomentando la conciliación comunitaria y también actuando en los marcos de paz y seguridad internacionales. Sudáfrica está comprometida con la generalización de la perspectiva de género en consolidación y mantenimiento de la paz, reconstrucción y desarrollo posterior al conflicto en el marco de la agenda MPS. Para poder crear capacidades de mediación en África, Sudáfrica alberga un programa de resolución de conflictos, mediación y negociación para mujeres mediadoras en el continente africano. La comunidad internacional debe obrar para, en un futuro, lograr la inclusión de las mujeres en todos los sectores y a todos los planos como estándar de aceptación universal. Por último, instamos a todos los actores, a la sociedad civil y al sistema de Naciones Unidas a que refuercen los principios de igualdad, en particular entre hombres y mujeres, en la búsqueda de un mundo más justo e igualitario. Muchas gracias.
Gracias a Sudáfrica. Tiene la palabra Angola a continuación. Micrófono, por favor.
For their insightful contribution.
Muchas gracias por las contribuciones tan valiosas. La cultura de paz debe aplicarse a todos los niveles y por parte de todos los sectores. Las lideresas mujeres refuerzan el diálogo, crean puentes entre comunidades e instituciones y contribuyen a abordar las causas subyacentes de los conflictos. Invertir en liderazgo femenino es, pues, una inversión en paz duradera. Es necesario eliminar todos los obstáculos estructurales, ampliar las oportunidades de participación y velar porque las mujeres estén empoderadas como mediadoras, negociadoras, consolidadoras de la paz, etcétera. La República de Angola, Presidente, está comprometida con el impulso de la agenda de mujeres, paz y seguridad y fomenta el liderazgo femenino en la promoción de la cultura de la paz. Este año, Hemos llevado a cabo varias iniciativas de importancia. En julio, el 9 y 10 de julio de 2026 albergamos el segundo Foro de Mujeres, Paz y Democracia, coorganizado por el Gobierno de Angola, la Red de Mujeres Líderas Africanas y la Oficina del Enviado Especial de Paz y Seguridad. El 16 de julio, el 16 y el 17 de julio, también albergamos el llamado de paz, fin de las guerras. Y esto en el marco de la Alianza de Civilizaciones de Naciones Unidas, que reafirma la importancia de la participación plena e igualitaria de las mujeres en esfuerzos de mediación, pacificación y consolidación de la paz. Angola este año organizará entre el 22 y 23 de octubre la cuarta Bienal de Luanda, Foro Panafricano de Cultura de Paz y No Violencia, la Bienal sigue siendo una plataforma importante de promoción del diálogo, de reconciliación, prevención y estabilidad del continente. Para concluir, presidente, una cultura de paz requiere mucho más que la ausencia de la guerra. Pasa por el respeto de la dignidad humana, la justicia, la tolerancia y una resolución pacífica de las diferencias. El liderazgo femenino debe convertirse en la norma, no en la excepción, en la gobernanza en todos los planos. Así pues, hay que pasar del compromiso a la implementación, velando porque las mujeres no solo sean meras beneficiarias de la paz, sino que se las reconozca plenamente y se las empodere como lideresas, tomadoras de decisiones y actores o actrices más bien de cambio. Muchas gracias.
Gracias a usted, tiene la palabra A continuación, Malasia.
Señor Presidente, gracias por convocar este foro de alto nivel que se concentra en el liderazgo de la mujer en la promoción de la cultura de paz. En un momento en el que conflictos y divisiones siguen afectando a las comunidades de todo el mundo, propiciar una cultura de paz resulta más importante que nunca. Malasia lleva insistiendo en ello hace tiempo. La paz no es solo la ausencia del conflicto, debe mantenerse a través del respeto mutuo y del entendimiento, a través del diálogo, de la confianza y de la cooperación. En estos esfuerzos es fundamental una participación plena, igualitaria y significativa de las mujeres, que no solo deben ser beneficiarias de la paz, sino participantes activas y, algo muy importante, lideresas en la prevención de conflictos, creación de confianza y mantenimiento de la paz. El presidente de Malasia está comprometido a plasmar este principio en una acción concreta. El examen a medio plazo del documento de defensa de septiembre de 2025 establece un 15% de participación femenina en las fuerzas armadas malasias de aquí a 2030. El Ministerio de Defensa de Malasia también está desarrollando una política específica, Mujeres, Paz y Seguridad, para aumentar la participación, la representación y el liderazgo femenino en el sector de defensa. Malasia también está comprometida a hacer avanzar la participación femenina entre los Cascos Azules. En la ministerial de 2025 nos comprometimos a aumentar el despliegue y participación de personal femenino en misiones de paz presentes y futuras de Naciones Unidas. Hoy por hoy, son el 10,7% del contingente de Malasia en UNIFIL. Seis de nuestros trece observadores militares y personal de oficina que trabajan en estas misiones también son mujeres. No son solo cifras. Las mujeres cascos azules apuntan perspectivas y competencias muy valiosas entablan más contacto con las comunidades locales, en particular con mujeres y niñas. Su participación ayuda a crear confianza y contribuye a unas misiones de paz más inclusivas. Así pues, hay que seguir creando condiciones para que las mujeres participen de forma significativa y asuman puestos de responsabilidad en todos los niveles, porque los procesos de paz en los que participan las mujeres son más inclusivos y duraderos. Para ello hace falta inversión sostenida en fomento de capacidades y contar con instituciones y oportunidades para que las mujeres puedan participar. Malasia está comprometida a impulsar una cultura de paz y trabajaremos juntos para lograr un mundo en el que la paz, el diálogo y el respeto mutuo y la inclusión sean una realidad compartida por parte de todos y todas. Gracias.
Muchas gracias, Malasia. Tiene la palabra ahora Omán.
Señor Presidente, Excelencias, que la paz y bendiciones del Todopoderoso esté con ustedes. El sultán Abdulhamid manifiesta su agradecimiento por la celebración de este foro de alto nivel sobre la implementación del programa de acción de la cultura de paz. El liderazgo de la mujer en la promoción de la cultura de paz es un tema de gran importancia en un mundo con retos y divisiones cada vez más profundos. El sultán Otomán cree que la cultura de paz se basa en la justicia, la igualdad, el diálogo y en una participación inclusiva de las mujeres. El empoderamiento de las mujeres y su participación segura en la toma de decisiones y en los procesos de paz son piedra angular para promover esta cultura. En este contexto, el empoderamiento de las mujeres en Omán es un aspecto central a nivel nacional y apoyándonos en la Constitución del Estado, que garantiza participación igual ante la ley e igualdad de oportunidades. Nuestra visión Omán 2040 y nuestras políticas nacionales se articulan en ese sentido para fomentar la participación de la mujer en todos los planos de desarrollo y de toma de decisiones. El desarrollo del Plan Nacional de la Mujer 2026-2030 se elaboró en cooperación con el ESQUAD para fomentar políticas nacionales en línea con nuestros compromisos internacionales. Este es un pilar fundamental, un enfoque, además, que se ha plasmado en indicadores tangibles. Las mujeres ahora representan el 21% de los miembros del Consejo de Estado. El porcentaje de mujeres en el Udichari es de 40%. Las mujeres también representan el 63% de las responsables de municipios y juntas ejecutivas. En 2026 aprobamos o dimos un paso adicional para promover la participación política de mujeres asignando 11 escaños adicionales a la cuota de mujeres en el Consejo de la Shura para fomentar la participación femenina en el desarrollo de políticas. La cultura sostenible de paz, Presidente, pasa por una participación que se vea también en la toma de decisiones. Seguimos respaldando las iniciativas que incluyan a la mujer que fomenten la tolerancia, la coexistencia, porque la cultura de la paz es una cultura en la que las mujeres participan para beneficio también de las generaciones futuras. Gracias.
Muchas gracias. Omán tiene la palabra ahora. Pakistán.
Muchas gracias, Presidente. Al conmemorar la adopción del programa de acción de cultura de paz por la Asamblea General el 13 de septiembre de 1999, quiero aprovechar la ocasión para agradecer a Bangladesh por promover las resoluciones de seguimiento que se han ido dando después. El programa de acción de cultura de paz es un momento histórico en la búsqueda de la humanidad para lograr una paz duradera. Este documento reafirma que la paz no se basa únicamente en la ausencia de violencia de las armas, sino que también pasa por protección de derechos humanos, pluralidad, promoción del Estado de Derecho. Las mujeres son un representante clave para la paz y también son una de las víctimas principales cuando la paz no existe. Así pues, la cultura de la paz pasa por una participación plena de las mujeres y un acceso sin trabas a la educación y a la justicia de las mismas. Las sociedades que han estado sumidas en conflictos prolongados necesitan un liderazgo femenino. La paz, de hecho, es más duradera cuando las mujeres impulsan las negociaciones. Reconociendo el papel central de las mujeres para la paz y seguridad, Naciones Unidas ha adoptado varias resoluciones, entre ellas la resolución 1325 del Consejo de Seguridad y las resoluciones del Consejo y de la Asamblea General para la visión de Arquitectura para la Paz de 2025, que sigue apostando por la participación de las mujeres en los procesos de paz. Las mujeres de Pakistán son conocidas por sus contribuciones meritorias en muchos planos, como lideresas políticas, diplomáticas, docentes, soldadas, etcétera. Su valor y convicción son ejemplares. En línea con las obligaciones constitucionales e impulsada por nuestra fe en la centralidad de las contribuciones de las mujeres, Pakistán seguirá obrando por que las mujeres tengan un papel cada vez mayor en paz y seguridad. Invirtamos en liderazgo femenino, invirtamos en paz, invirtamos en el futuro. Muchas gracias.
Gracias, Pakistán tiene la palabra. Ahora, Paraguay.
Gracias, presidente. Vivimos un momento de creciente desafío y muchas tareas pendientes en nuestros países y también en las organizaciones internacionales. Y en este contexto, hablar de una cultura de paz no puede ser un ejercicio retórico. Significa preguntarnos qué condiciones permiten a nuestras sociedades prevenir los conflictos, resolver sus diferencias mediante el diálogo y construir una paz sostenible. Y una de esas condiciones es la participación plena de las mujeres. Para el Paraguay esta convicción tiene profundas raíces en nuestra propia historia. Las mujeres paraguayas desempeñaron un papel decisivo en algunos de los momentos más difíciles para nuestra nación. Las Residentas son un símbolo de aquellas mujeres que sostuvieron a sus familias, a las comunidades y al Paraguay mismo, y contribuyeron decisivamente en la reconstrucción del país. Esa experiencia nos deja una reflexión para el presente. Las mujeres no pueden ser indispensables cuando una sociedad debe reconstruirse y al mismo tiempo prescindibles cuando la sociedad tome sus decisiones. Por eso el desafío es traducir ese legado en participación, liderazgo y capacidad real de decisión. No se trata simplemente de aumentar el número de mujeres alrededor de una mesa, sino de ampliar las voces, las experiencias y perspectivas que forman parte de esas decisiones. Los conflictos no se viven solamente en los campos de batalla, sino que atraviesan comunidades, familias y economías. Quienes enfrentan esas consecuencias deben también participar en las decisiones sobre cómo prevenir los conflictos, cómo resolverlos y cómo reconstruir después de ellos. Nosotros procuramos traducir esa convicción en acciones concretas, iniciativas como Mujeres Líderes, la Red Mujer Impacto y el Programa Nacional Ciudad Mujer buscan ampliar los espacios de liderazgo, autonomía y participación de las mujeres. Presidente, la paz no se construye únicamente cuando empieza un conflicto, se construye desde antes, en nuestras instituciones, en nuestras escuelas, en nuestras comunidades y en nuestra capacidad de incluir distintas voces en las decisiones que nos afectan. Y también se construye después, cuando una sociedad debe reconstruir la confianza y encontrar nuevamente un proyecto común como nación. Por eso, fortalecer el liderazgo de las mujeres no significa considerarlas beneficiarias de la paz, significa reconocerlas como protagonistas de su construcción. Y hacemos nuestra inspiración del poeta paraguayo Elbio Romero de ofrecer una contribución paraguaya universal al anhelo de paz. Gracias.
Muchas gracias. A la representación de Paraguay tiene la palabra la delegación de la India.
Señor presidente, mi delegación acoge la importancia de este debate sobre el liderazgo de la mujer en la promoción de la cultura de paz, especialmente pertinente teniendo en cuenta el incremento de los conflictos en el mundo actual y la violencia contra las mujeres, que cada vez se utiliza más como arma de guerra. La declaración de la cultura de paz aprobada hace más de dos décadas destaca los elementos que constituyen la paz, paz como esencial del desarrollo y que garantiza el goce de los derechos fundamentales. Pero la senda hacia una paz duradera no se puede caminar sin las mujeres. Su participación en la vida comunitaria, su entendimiento de las dificultades de la ciudadanía y otros elementos las hacen mediadoras muy efectivas. en situaciones de conflicto y postconflicto, incorporan elementos de desarrollo y derechos humanos a la paz y sientan la vía a un enfoque holístico de resolución de conflictos que lleve a una paz sostenible. En ese contexto, quisiera ofrecer algunas reflexiones. La presencia de las mujeres en roles de toma de decisiones y legisladores, etcétera, marca la diferencia. Es muy importante también en mediación y negociaciones. Los órganos de autogobierno en la India han hecho que más de un millón de mujeres asuman cargos de toma de decisiones, surgiendo así toda una generación de lideresas en el país. Bajo la presidenta de la India vemos un ejemplo claro de liderazgo femenino. Con un bagaje humilde, las oportunidades que le ofrecía el sistema le permitieron alcanzar el más alto cargo de la India. Ahora se han reservado 33 escaños a mujeres en el Parlamento. El despliegue de mujeres uniformadas en operaciones de paz de Naciones Unidas con la adopción de la resolución 1325 es una de las dimensiones más tangibles del liderazgo femenino en la propiciación de la paz. Crean confianza en las comunidades, dan esperanza a las poblaciones vulnerables, en particular mujeres, y sirven como símbolos visibles de la capacidad de las mujeres de mantener la paz y la seguridad. En ese sentido, la India se enorgullece de su larga tradición mujeres cascos azules. Hoy por hoy tenemos a más de 160 mujeres en varias misiones de paz. Se han venido formando a mujeres uniformadas desde el año 2016 en mi país con un programa específico. Solo se podrán lograr resultados duraderos si las mujeres están empoderadas desde una perspectiva financiera y social, sobre todo. El gobierno de la India fomenta también el elemento femenino como motor económico, con transferencias de beneficios y con inversión para crear mujeres empoderadas e independientes que refuercen el tejido social. Presidenta, India reafirma su compromiso para promover el liderazgo femenino para reforzar la cultura de paz. Gracias.
Gracias, señora representante de la India.
Pido ahora la palabra a la representante de Turquía.
Gracias, señora presidenta, estimados colegas. Señor presidente, gracias, colegas. Agradecemos a la presidenta de la Asamblea General por convocar este importantísimo evento. Las mujeres se ven afectadas de forma desproporcionada por los conflictos, sin embargo, sus voces siguen marginalizadas en los procesos de paz, como han destacado otros oradores que me han precedido. Los acuerdos de paz son más duraderos y las sociedades son más resilientes cuando hay participación significativa de mujeres en dichos procesos. Esto es porque el liderazgo femenino amplía perspectivas, refuerza la cohesión social, incrementa la legitimidad de las instituciones y contribuye a abordar las causas profundas de los conflictos. Señor Presidente, en línea con la Resolución 1325 sobre mujeres, paz y seguridad, Turquía desempeña un importante papel en los esfuerzos internacionales de participación de la mujer en estos procesos. Hemos respaldado la campaña del Secretario General para hacer un compromiso en cuanto a la participación significativa y plena de mujeres en procesos de paz en 2024. Como copresidentes del Grupo de Amigos de la Mediación, damos prioridad al papel de las mujeres en los esfuerzos de mediación. La Alianza de Civilizaciones es otro ejemplo, iniciada por Turquía y España en 2005, Para promover una coexistencia pacífica, la Alianza se ha convertido en una de las iniciativas de paz más prominentes en las Naciones Unidas, con 165 miembros. Uno de los cinco pilares de la Alianza pasa por el papel de mujeres como mediadoras de paz. Para alcanzar su objetivo, en los últimos años, la Alianza de Civilizaciones ha apoyado de forma continuada el refuerzo del papel de las mujeres como pacificadoras. Turquie participa activamente o también lidera o alberga iniciativas relacionadas con mujeres en el marco de cooperación con países islámicos, como la creación del Consejo Consultivo del Consejo de Cooperación Islámica. Además, los procesos de desarrollo fomentan el empoderamiento de mujeres y niñas en distintas situaciones de conflicto o postconflicto. Además, destacamos la importancia del liderazgo femenino en procesos de paz, en el Foro de Diplomacia de Antalya, con carácter anual. La diplomacia turca aboga por diplomáticas mujeres que participan en procesos de paz de forma activa y nuestro compromiso se ha plasmado, pues, de forma muy pragmática. Ochenta y cinco mujeres embajadoras turcas están desplegadas por todo el mundo, contribuyendo al diálogo, a la creación de confianza y a la resolución de conflictos en entornos muy diversos y muchas veces complejos. Esto no es solo una cuestión de representación, es una práctica que contribuye directamente a una paz más duradera y localmente arraigada. Si mujeres mediadoras, negociadoras, consolidadoras de la paz, etcétera. Se interrumpe el micro.
Gracias a la representante de Turquía. Tiene la palabra la tchiquista.
Señor presidente, el hincapié de hoy en el liderazgo de la mujer es oportuno y esencial. La plena participación de la mujer es indispensable para construir sociedades justas, pacíficas e inclusivas. Para nosotros empoderar a las mujeres y las niñas es una prioridad de desarrollo nacional y una inversión en La Paz. Las mujeres de hoy desempeñan un papel cada vez más importante en las instituciones públicas y en la sociedad. Su contribución es enorme en el ámbito de la educación y la salud. Las mujeres representan 73 y 71% de la fuerza de trabajo respectivamente. Invertimos en la próxima generación de mujeres líderes desde la introducción de una cuota más de 14.000 jóvenes, especialmente de las zonas remotas, han tenido oportunidades de recibir una educación superior. En 2025, Tayikistán tuvo el honor de presidir el Caucus de Mujeres Líderes del Centro de Asia y en Moscú fortaleció la cooperación regional en el ámbito de mujeres, paz y seguridad, resiliencia climática y la economía verde y digital. Damos a las mujeres en el centro de Asia una plataforma para intercambiar experiencias y hacer avanzar la cooperación práctica. Esta experiencia refuerza una lección. Las mujeres no son solo beneficiarias de paz, sino agentes de paz. Sus voces son necesarias no solo al restaurar la paz, sino también al diseñar políticas y tomar decisiones, señor Presidente. Estas convicciones se reflejan también las iniciativas mundiales de Tayikistán. El 25 de junio, la Asamblea General adoptó una resolución para proclamar la década 2027-2036 como la década de fortalecimiento de la paz entre las generaciones futuras por iniciativa de Tayikistán. Es una iniciativa que se debe pasar de una generación a la siguiente. Las mujeres y las jóvenes deben estar en el centro de esta iniciativa. Tayikistán tuvo el honor de ser elegido para la Comisión del Estatuto de la Mujer 2026-2031. Lo vemos no solo como un honor, sino como una responsabilidad. La cultura de paz aumenta cuando las mujeres tienen una voz, cuando se reconoce su liderazgo y cuando están presentes en cada lugar donde se toman decisiones sobre su futuro. Estamos dispuestos a participar para transformar esto en un compromiso práctico para nuestra región y para las generaciones futuras. Gracias.
Gracias a Tayikistán. Tiene la palabra Letonia.
Suscribimos la declaración de la Unión Europea Hace 27 años, la Declaración sobre la Cultura de Paz reconoció que el empoderamiento de la mujer es una parte integral de la toma de decisiones y es algo esencial para construir una cultura de paz. Pero muchas de las negociaciones hoy en día se realizan sin mujeres a la mesa. Para fortalecer el liderazgo femenino, Necesitamos tres prioridades. Primero, la participación. Esto quiere decir garantizar la plena, igualitaria y significativa participación de las mujeres en las decisiones sobre paz y seguridad. Los planes nacionales de acción sobre mujeres, paz y seguridad son una herramienta importante en este sentido. Subrayamos el ejemplo de Ucrania, que ha ideado e implementado su plan en las circunstancias más difíciles de un tiempo de guerra. En segundo lugar, reconocemos la contribución que las mujeres ya hacen en Colombia, Liberia, Yemen, Etiopía y muchos otros contextos. Las mujeres han desempeñado papeles importantes en la mediación, los acuerdos de paz y la reconciliación. En tercer lugar, las inversiones. Esto quiere decir empoderar a las mujeres y las niñas mediante la educación, la mentoría, oportunidades digitales y económicas. Estamos orgullosos de las contribuciones de las organizaciones de Letonia en Europa, África, Asia y el Pacífico. Señor Presidente, al mejorar la participación de las mujeres, reconocer sus contribuciones e invertir en mujeres y niñas, permitimos que el liderazgo femenino se fortalezca y con ello la posibilidad de una paz resiliente y sociedades resilientes también. Gracias.
Gracias al representante de Letonia. Tiene la palabra el representante de la República Bolivariana de Venezuela.
Participar en este relevante foro para reafirmar una convicción ampliamente compartida a lo largo de este encuentro: la paz no es simplemente la ausencia de conflictos, sino un proceso permanente, participativo, inclusivo y dinámico que requiere atender las causas profundas de las desigualdades y las injusticias. Una paz sostenible solo puede edificarse sobre la base del diálogo, la justicia social, la cooperación, la concientización y el respeto mutuo, creando condiciones de dignidad, igualdad y oportunidades para todos y todas sin exclusiones. Acogemos con satisfacción el impulso brindado por las recientes resoluciones de la Asamblea General sobre la cultura de paz y la neutralidad, las cuales nos recuerdan que la prevención de crisis y la diplomacia son pilares esenciales para frenar la escalada hacia el conflicto, garantizar la estabilidad y, en definitiva, crear los espacios para la paz. Trabajar por la paz resulta infructuoso sin la participación plena, igualitaria y protagónica de las mujeres. La experiencia venezolana lo confirma. Hoy más que nunca somos las mujeres quienes estamos a la vanguardia de la organización comunitaria, de la cohesión social, del liderazgo político y de la iniciativa emprendedora. En Venezuela no somos considerados simples beneficiarias de las políticas de Estado, sino protagonistas de su diseño y ejecución. desde la base comunitaria hasta las más altas responsabilidades de gobierno. Ese liderazgo teje redes de solidaridad y cooperación y abre caminos al entendimiento, a la mediación, al bienestar colectivo y a la paz social. Comprobada la efectividad de este enfoque hacia el empoderamiento de las mujeres como sujetos esenciales para promover la cultura de paz, consideramos crucial llevar a la práctica estos compromisos, garantizando la representación sustantiva de las mujeres en la diplomacia, fortaleciendo el respaldo institucional y financiero a las organizaciones comunitarias dirigidas por mujeres, incorporando su sensibilidad social a los mecanismos de alerta temprana e identificación de crisis, y afianzando la formación para la convivencia pacífica sustentada sobre la igualdad, el respeto mutuo y el rechazo a la violencia. Señor presidente, frente a un escenario internacional caracterizado por la fragmentación y las tensiones geopolíticas, La diplomacia inclusiva debe apoyarse en la imparcialidad para asegurarle a las mujeres un papel central en los procesos de decisión, así como en el diseño y la implementación de la paz. Venezuela reafirma su compromiso indiscutible con la promoción de una cultura de paz donde el liderazgo político, la capacidad organizativa y el aporte comunitario de las mujeres, basado en la neutralidad, la confianza y el entendimiento, amplíen los espacios de paz y solidaridad, impulsando la transformación hacia un orden internacional justo, pacífico e igualitario. Muchas gracias, señor presidente.
Gracias.
A la representante de Venezuela. Tiene la palabra Nigeria.
Gracias, señor Presidente. Gracias a la Presidenta de la Asamblea General por convocar este foro sobre un asunto integral para el avance de la cultura de la paz, el papel de la mujer en la prevención de conflictos, la construcción de paz y el fortalecimiento de la cohesión social. Las mujeres se ven a través de un lente de vulnerabilidad en las situaciones de conflicto, pero debemos reconocer y apoyar su papel como mediadoras, negociadoras, líderes comunitarias. El fortalecimiento de la cultura de paz requiere de su plena participación en todo el mundo. Las mujeres tienen un papel de fomento de diálogo, la confianza y resolución de disputas a nivel comunitario mucho antes de que aumenten la tensión. Su contribución nos recuerda que las mujeres tienen papeles de negociación y también dentro de sus familias y comunidades. Seguimos firmes en nuestro compromiso de la agenda MPSC. Desde 2013 hemos aplicado tres planes nacionales de acción de la resolución 1325 con el apoyo de los planes de acción local y estatal. Nuestro tercer plan abarca el período 2025-2029 y aborda retos de seguridad promoviendo la participación de las mujeres en la prevención de conflictos. Las mujeres misioneras continúan contribuyendo a la paz y la seguridad Hemos contribuido a la creación de escritorios de género en las estaciones de policía para abordar la violencia de género. En todo el país, las mujeres contribuyen al diálogo, la resiliencia comunitaria y promueven la coexistencia pacífica. La cuestión que nos ocupa no es si las mujeres tienen la capacidad de dirigir los esfuerzos de paz, su récord habla por sí solo. El reto es ver que nuestras instituciones proporcionen el espacio necesario para que el liderazgo de la mujer prospere. Por lo tanto, pedimos que haya más participación de la mujer a todos los niveles de la consolidación de la paz y la toma de decisiones. Exhortamos a las Naciones Unidas y a los Estados miembros a dar más apoyo a las organizaciones de mujeres, ampliar las redes de mediación y establecer puntos de referencia para su participación en los procesos de paz. Que las mujeres participen no solo en la ejecución de los planes de paz, sino su definición desde el principio. Una cultura de paz no se puede alcanzar sin su liderazgo, sus perspectivas y sus contribuciones. Gracias.
Gracias a la representante de Nigeria. Tiene la palabra Bahréin.
Señor Presidente, ante todo, deseo darle las gracias por haber convocado este foro tan importante, así como por sus esfuerzos para dar seguimiento a la aplicación de la Declaración de las Naciones Unidas y el Programa de Acción. El tema liderazgo de las mujeres para promover una cultura de paz de este año es de importancia crucial. Destaca la necesidad del papel de las mujeres en el apoyo al diálogo y la promoción de la paz. También habla de la necesidad de reforzar su participación para que puedan contribuir a construir sociedades más inclusivas y estables. El Reino de Bahréin, bajo el liderazgo de Su Majestad el Rey Hamad bin Isa Al Khalifa, Que Dios lo proteja y con el apoyo de Su Alteza Real el Príncipe Salman bin Hamad Al Khalifa, Príncipe heredero y Primer Ministro, otorga una prioridad destacada al avance de las mujeres y la mejora de su participación en los procesos de toma de decisiones. En este contexto, el Consejo Supremo para la Mujer, presidido por Su Alteza Real la Princesa Sabika bint Ibrahim Al Khalifa, esposa de Su Majestad el Rey, desempeña un papel fundamental en el desarrollo de un sistema nacional integrado para el avance de la mujer a través del Plan Nacional para el Avance de la Mujer de Bahréin y el Modelo Nacional para el Equilibrio de Género y los Comités de Igualdad de Oportunidades, con el fin de reforzar la integración de las necesidades de la mujer en las políticas gubernamentales. Este foro coincide con la celebración del jubileo de plata del Consejo Supremo de la Mujer tras 25 años de trabajo institucional. A nivel internacional, el Premio Internacional de Su Alteza Real la Princesa Sabika Bin Ibrahim Al Khalifa para el Empoderamiento de la Mujer en colaboración con ONU Mujeres es un modelo para reforzar el liderazgo femenino y promover la participación de la mujer en los puestos de toma de decisiones para que pueda contribuir a sociedades más estables y más seguras. Para concluir, reafirmamos la importancia de traducir los compromisos internacionales en medidas concretas para reforzar la cooperación internacional, el intercambio de experiencias y buenas prácticas y crear un entorno propicio para las mujeres para reforzar así la cultura de paz y la paz sostenible. Gracias.
Gracias al representante de Bahréin. Tiene la palabra Sierra Leona. Micrófono.
El papel crítico de la mujer, del liderazgo de la mujer para hacer avanzar la cultura de paz. Para Sierra Leona, una cultura de paz va más allá de la ausencia de conflictos. Requiere de justicia, igualdad, inclusión y la plena participación de las mujeres en las decisiones que determinan el futuro de la sociedad. Deseamos hacer tres observaciones. Primero, el liderazgo de las mujeres es indispensable para la prevención de conflictos y la paz sostenible. Las mujeres tienen experiencias y perspectivas únicas para la advertencia temprana, la mediación, la reconciliación, el diálogo comunitario y la consolidación de la paz. Están a la vanguardia de la prevención de conflictos y la reconstrucción de sociedades afectadas por conflictos. El acceso de la mujer a la justicia y a la protección a la violencia es una parte integral de nuestros esfuerzos de paz. Nuestra experiencia demuestra la importancia de traducir estos principios en medidas nacionales. La ley de 2022 de empoderamiento de la mujer es un marco importante para aumentar la representación de la mujer en la toma de decisiones. Y nuestro tercer plan nacional de acción MPS fortalece la participación de estas en el liderazgo y en el desarrollo nacional. Segundo, Debemos pasar de la participación a la influencia. Las organizaciones de mujeres deben sentarse a la mesa y contribuir a los acuerdos de paz y la recuperación. Esto exige eliminar barreras estructurales y fomentar el empoderamiento de la mujer y garantizar que las jóvenes sean reconocidas no solo como beneficiarias sino como aliadas. El proyecto de Sierra Leona articula claramente este proceso. Tercero, las Naciones Unidas deben traducir este compromiso en acciones mensurables. Esto requiere financiación de iniciativas, rendición de cuentas y aplicación de la agenda MPS y una integración sistemática en la prevención de conflictos, la mediación y el mantenimiento de la paz. Señor Presidente, Sierra Leona piensa que no puede haber una cultura sostenible de paz sin el liderazgo de la mujer. Por ello, dejemos atrás los compromisos y pasemos a la aplicación y la inclusión de las mujeres en la transformación. Gracias.
Gracias a la representante de Sierra Leona. Tiene la palabra Timor-Leste.
Señor Presidente, Excelencias, en este entorno cada vez más fragmentado, la promoción de una cultura de paz nunca había sido tan importante. El pacto de futuro y los derechos humanos son la base inseparable de la estabilidad. La cultura de paz exige la participación de la mujer y la justicia. Un mundo en el que las mujeres y las jóvenes puedan participar en las prioridades sin discriminación. Timor-Leste está comprometido por nuestro camino nacional. La creación de nuestro país es un testimonio de la resiliencia comunitaria y de nuestros líderes que han traducido la dificultad en esperanza. Este diálogo continúa reforzando nuestro compromiso con la paz. Hemos establecido un marco nacional sólido para hacer avanzar el liderazgo de la mujer La Constitución de Timor-Leste garantiza la igualdad de derechos y la protección infantil de conformidad con la CEDAW. Hemos fortalecido las leyes contra la violencia doméstica y la trata de personas, protegiendo a los jóvenes en situación de peligro. Nuestro marco electoral garantiza la participación de la mujer parlamentaria. Nuestro segundo Plan Nacional de Acción sobre Mujeres, Paz y Seguridad integra a las mujeres en la gobernanza de la seguridad. A nivel comunitario, mecanismos tradicionales de diálogo, como la naiviti bot, colocan a las mujeres en el centro mismo de la mediación local y la cohesión social. Para concluir, señor, Temorlax desea destacar estas tres reflexiones clave. Primero, el liderazgo femenino debe ser estructurado y garantizado mediante leyes, instituciones y financiación dedicadas. no dejados a compromisos voluntarios. Segundo, el acceso a la justicia debe ser una prioridad central para la construcción de la paz, asegurando que mujeres y niñas en todo el mundo puedan buscar protección y reparación sin obstáculos. Tercero, el apoyo internacional debe ser a largo plazo y basado en la titularidad nacional, fortaleciendo el diálogo comunitario y la construcción de paz liderada localmente, más que en iniciativas a corto plazo. Guiándonos por nuestra Constitución y las normas internacionales, Timor-Leste está listo para trabajar con todos los Estados miembros para crear un mundo más pacífico, justo e inclusivo. Gracias.
Gracias al representante de Timor-Leste. Tiene la palabra Portugal.
Gracias, señor presidente. Portugal acoge con agrado el tema del foro político de alto nivel dedicado al liderazgo de la mujer y la promoción de la cultura de paz. La cultura de paz no se puede reducir a una ausencia de conflicto. Esto requiere que las sociedades arraigadas en el derecho humano, la justicia, la inclusión y la participación de todos. La paz y el desarrollo sostenible y los derechos humanos son interdependientes. En este contexto, el liderazgo de la mujer no solo es un objetivo de la igualdad de género, sino una condición esencial para el sostenimiento de la paz. Las mujeres deben poder participar plenamente y con seguridad en la toma de decisiones políticas, la prevención de conflictos, la mediación y los procesos de paz. Pero su presencia en la sala no es suficiente. Las mujeres deben tener la oportunidad de ejercer un verdadero liderazgo. Hay que eliminar las barreras estructurales, abordar la violencia de género, garantizar el acceso a la justicia y crear las condiciones necesarias en las que las mujeres puedan contribuir a las decisiones que afectan sus vidas y sus comunidades. Portugal quiere traducir estos principios en acciones concretas. En marzo de este año, Portugal adoptó su cuarto plan nacional de acción para la aplicación de la resolución 1325 sobre mujeres, paz y seguridad. El plan concede importancia a la participación de la mujer en la prevención y resolución de conflictos y la toma de decisiones, incluyendo promoviendo la participación de la mujer en la diplomacia, las misiones internacionales y las fuerzas armadas. También aborda la prevención y la recuperación. Esto forma parte del compromiso de larga data de Portugal con la Agenda Mujeres, Paz y Seguridad que hemos aplicado en nuestros planes nacionales de acción desde 2009. A nivel nacional, Portugal también está haciendo avanzar la igualdad de género a través de la Estrategia Nacional de Igualdad y No Discriminación Portugal Más Igual, que llega hasta 2030 y que incluye planes específicos para abordar la igualdad entre hombres y mujeres y la prevención y de la violencia doméstica. Estos principios reconocen que el liderazgo de la mujer no se puede separar de la autonomía económica, la igualdad de oportunidades y la protección de la violencia. Por lo tanto, Portugal piensa que la promoción de una cultura de paz exige una inversión en el liderazgo de la mujer a todo nivel, desde las comunidades locales hasta las instituciones nacionales, desde la sociedad civil hasta la diplomacia y las operaciones internacionales de paz. Gracias.
Gracias a Portugal. Tiene la palabra Senegal.
Gracias, señor Presidente. Es un honor estar aquí y dirigirme a esta augusta Asamblea. Como representante permanente de Senegal ante las Naciones Unidas, Excelencias, Senegal se complace en participar en este foro de alto nivel. sobre la promoción de una cultura de paz, se acoge con satisfacción la decisión de enfatizar el liderazgo femenino como palanca para la paz, el diálogo y la cohesión social. Profundamente arraigada en nuestras tradiciones, la paz en Senegal se construye a diario en las familias, comunidades, instituciones, pero también a través del diálogo entre los pueblos. Esto se basa en la confianza, la solidaridad, el respeto de la dignidad humana. y el deseo de dar prioridad al diálogo en todas las circunstancias. Treinta años después de la Declaración de Beijing y veinticinco años después de la adopción de la resolución 1325, la plena participación de las mujeres en los procesos de paz sigue siendo un gran desafío. El informe del Secretario General sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible presentado en el foro político de alto nivel en junio de 2025 es un recordatorio contundente. Las mujeres siguen estando infrarrepresentadas en las negociaciones de paz, los procesos de mediación y los mecanismos de seguridad, aunque a menudo son las primeras víctimas de los conflictos. La violencia, el desplazamiento forzado y el acceso limitado a servicios de salud y de protección son obstáculos para su seguridad y su plena participación en la construcción de la paz. Señor presidente, en consonancia con su compromiso, se ha adoptado un segundo plan nacional de acción para aplicar la resolución 1325 para el período 2023-2027. También se siguen haciendo esfuerzos para fortalecer la participación de las mujeres en las operaciones de mantenimiento de la paz. En este sentido, tres mujeres fueron designadas como comandantes de contingentes entre 2021 y 2025. Además, se formaron 150 mujeres de la fuerza policial es replegada en la MINUSCO y en la MINUSMA. Señor Presidente, estos avances muestran que la participación de la mujer es posible cuando hay voluntad política, medios y oportunidades. Pero para ir más allá debemos fortalecer nuestra acción colectiva. En conclusión, señor Presidente, Senegal pide que haya una mayor cooperación internacional, así como financiación sostenible y predecible para las mujeres e iniciativas de paz. basicado medidas concretas para promover su liderazgo a todos los niveles de la toma de decisiones. Gracias.
Gracias al representante de Senegal. Tiene la palabra el representante de los Emiratos Árabes Unidos.
Señor presidente, Gracias al presidente de la Asamblea General por convocar este foro de alto nivel y gracias a la subsecretaria general Spehar, el embajador Chaudhry y la señora Bowie por sus importantes observaciones. Una cultura de paz solo se puede lograr con la plena e igual participación de la mujer en las decisiones que determinan la sociedad. Esto no es solo una cuestión de representación. La participación de la mujer fortalece nuestra capacidad colectiva de prevenir conflictos. Trae consigo la perspectiva y las redes que contribuyen a la toma de decisiones e identificar las tensiones emergentes, salvar brechas y elaborar respuestas antes de que las tensiones se transformen en conflictos. Esto se refleja en la resolución 2686 sobre la tolerancia y la paz en la seguridad del Consejo de Seguridad, que reconoce el liderazgo de la mujer para prevenir conflictos, así como sus contribuciones para impedir la propagación de la intolerancia y el fomento del odio. La resolución también pide que haya una plena y equitativa participación de la mujer a todos los niveles de la toma de decisiones. Señora presidenta, más de 25 años después de la adopción de la resolución 1325 sobre mujeres, paz y seguridad, se ha alcanzado un progreso importante para reconocer y ampliar la participación de la mujer en todo el espectro de la paz. Para ello hace falta fortalecer el papel de la mujer en la prevención de conflictos y en la mediación, garantizando su plena participación y su influencia en las decisiones que afectan los procesos de paz. Los Emiratos están comprometidos a traducir estos compromisos en acciones concretas a través de una alianza estratégica con ONU Mujeres, incluyendo la jequesa Fatima bin Mubarak y la iniciativa Mujeres, Paz y Seguridad. La iniciativa fortalece la capacidad de la mujer en diplomacia, paz y seguridad, ampliando sus contribuciones a la estabilidad y la resiliencia. Estas alianzas son esenciales en los esfuerzos para fomentar el liderazgo de la mujer. Encomiamos la labor de ONU Mujeres y el sistema de las Naciones Unidas para contribuir a nuestros objetivos, incluyendo apoyando a las organizaciones de mujeres y fortaleciendo el liderazgo de la mujer en el continuo de la paz. Señor presidente, cuando las mujeres participan plenamente en la delimitación de instituciones, fortalecimiento de comunidades, se ayudan a definir el futuro de sus sociedades, también están echando las bases para la paz mucho antes de que surjan las crisis. Gracias, señora presidenta.
Gracias a los Emiratos Árabes Unidos. Tiene la palabra, a continuación, Kirguistán.
Presidente, la República Kirguisa acoge la convocatoria del Foro de Alto Nivel para la implementación de la programación de cultura de paz y apoyamos plenamente su tema, liderazgo de la mujer en la promoción de la cultura de paz. En un momento de polarización creciente, de conflictos y crisis de confianza, donde se proliferan los discursos de odio y las sociedades cada vez ven más difícil mantener un diálogo Cabal, el impulsar una cultura de paz es esencial para impulsar el desarrollo sostenible y la seguridad internacional. La República Kirguisa considera que el valor del liderazgo femenino va más allá de la participación de las mujeres en la vida pública y política. Las mujeres suelen ser las primeras en reconocer las muestras de tensión dentro de las comunidades, de las primeras en sufrir las consecuencias de los conflictos para las familias y las comunidades, y son de las primeras también en reconstruir la confianza entre las personas. Por eso, las mujeres las vemos no solo como participantes de los procesos de paz, sino como arquitectas de cohesión social. La paz no empieza únicamente en la mesa de negociaciones, comienza ya en las familias, en las escuelas, en las comunidades locales. donde el respeto, el entendimiento mutuo y la capacidad de escucharse mutuamente se alimentan. Para Kirguistán este enfoque es especialmente relevante. Las mujeres hacen contribuciones muy importantes para mantener el diálogo entre comunidades locales, contribuyendo a prevenir la división y reforzando la confianza allí donde más fragilizada está. Es una labor que no suele recibir atención, pero sienta las bases para la estabilidad a largo plazo. Con este contexto, la República Kirguistán sigue impulsando la agenda mujer, espacio y seguridad, reforzando el apoyo institucional para el liderazgo de la mujer. En 2024, el programa estatal para apoyar el liderazgo femenino hasta 2030 se aprobó y en 2025 vino seguido de un nuevo plan de acción para la implementación de la resolución del Consejo de Seguridad. 1325 de Mujeres, Paz y Seguridad. Estas medidas están encaminadas a ampliar la participación de la mujer en la toma de decisiones y a reforzar su función para lograr una sociedad resiliente y pacífica. Ya estamos viendo resultados positivos tras las elecciones parlamentarias de 2025. Las mujeres ocupan una tercera parte de los escaños del Parlamento y a nivel local su representación alcanza casi el 40%. Estos progresos plasman no solo mayor igualdad de oportunidades, sino también contribuye a. instituciones más inclusivas y resilientes y efectivas. Creemos que invertir en liderazgo femenino es invertir en la resiliencia de las sociedades, creando más oportunidades para que las mujeres participen plenamente en la vida pública y política, fomentando así una cultura de diálogo, de no violencia y de paz. Las mujeres líderes deben verse no solo como una representación de igualdad, derechos y oportunidades, sino como un imperativo.
Se interrumpe el micro. Muchas gracias, Kirguistán. Tiene la palabra ahora Brasil.
Muchas gracias, presidente. Una cultura de paz y derechos humanos está vinculada intrínsecamente y se refuerza mutuamente. La paz sostenible pasa por justicia, desarrollo y la plena consecución de los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales. También requiere que no haya discriminación y que haya una plena participación de la mujer, porque la paz se configura de manos de las mujeres y con ellas. Brasil ha mantenido esta perspectiva desde los principios de esta organización. En 1945, la brasileña Berta Lutz, una de las pocas mujeres que participó en la conferencia de San Francisco, abogó decididamente por la inclusión de las mujeres, de la mención mujeres en el preámbulo de la Carta, haciendo que la igualdad de género fuera un mandato constitutivo para Naciones Unidas. El ejemplo de Bertha Lutz y las lecciones que nos dio siguen vivas en las aspiraciones y acciones de Brasil. Apoyamos una participación de las mujeres plena en términos de igualdad significativa y segura en materia de paz y seguridad y en todos los aspectos de la vida pública. Esto pasa por que asuman un papel como lideresas comunitarias, mediadoras, defensoras de derechos humanos y consolidadoras de la paz. Significa aportar una perspectiva de género necesaria en los mandatos, en la planificación y en los contactos con las comunidades locales. Y también incluye su plena participación en la mesa en la que se toman las decisiones. Brasil ha querido plasmar este principio en la acción y así hemos participado en la Red Iberoamericana de Mujeres Mediadoras y en la Red Regional de Mujeres Mediadoras del CONOSUR. También nos sumamos al compromiso común del Secretario General para una participación plena, igualitaria y significativa de las mujeres en los procesos de paz desde su lanzamiento. Además, Más de 300 mujeres brasileñas han servido como cascos azules en distintas misiones. También valoramos el importante papel de la Comisión de Consolidación de la Paz en este sentido. Puede aportar mayor visibilidad a las mediadoras mujeres, apoyar iniciativas de titularidad local y reforzar la coherencia entre actores internacionales. En este sentido, es esencial que la participación de las mujeres se generalice en los planes de prevención, mediación, consolidación de la paz y mantenimiento de la paz. También debe estar presente en todos los planos y niveles, desde la sede de Naciones Unidas hasta las comunidades locales. Este espíritu se plasma en el apoyo de Brasil y de México a la candidatura de Michelle Bachelet para el cargo de Secretaria General de Naciones Unidas. Su candidatura nos da la oportunidad de elegir a la primera mujer Secretaria General de Naciones Unidas y también contar con una representante de América Latina a la cabeza de la organización. Muchas gracias.
Gracias, Brasil. Tiene la palabra, a continuación, Nepal.
Señor Presidente, Nepal se congratula de la convocatoria de este foro de alto nivel. En un momento en el que el multilateralismo y la paz mundial están sometidos a presiones sin precedentes, el refuerzo de una cultura de paz es un imperativo urgente y es nuestra responsabilidad colectiva. Para ello es necesaria justicia, igualdad, inclusión, respeto por los derechos humanos y una participación significativa de las mujeres en las decisiones que dan forma a nuestros gobiernos y sociedades. El tema de este año se concentra en el liderazgo de la mujer y resuena profundamente con las prioridades y la experiencia de Nepal. Así pues, nosotros apoyamos la agenda Mujeres, Paz y Seguridad y seguimos decididos a impulsar una participación plena, igualitaria, significativa y segura de las mujeres en todos los niveles de los procesos políticos y de paz. Estamos comprometidos con la implementación plena y efectiva del programa de acción de una cultura de paz. Nuestros procesos de paz de titularidad nacional demuestran el papel indispensable de las mujeres en materia de mediación, reconciliación, movilización social y consolidación de la paz. Nuestra Constitución garantiza igualdad, justicia social, inclusión proporcional y encomienda una representación de al menos el 33% de mujeres en el parlamento federal y asambleas provinciales y el 40% en órganos locales. Compromisos que se ven reforzados por la política de igualdad de género nacional, la presupuestación atenta al género, que supera ahora el 44%, y la legislación que aborda la violencia de género y el acceso a la justicia. Como elemento positivo, las mujeres en Nepal representan además del 34% en la Cámara de Representantes Federal, el 40% de cargos electos en órganos locales y el 30% del funcionariado, además del 40% de docentes escolares y más del 10% de las fuerzas de seguridad. Prácticamente tres cuartas partes de los alcaldes adjuntos y vicepresidentes son mujeres y lideran muchos comités judiciales locales. Por otra parte, nos enorgullecemos de ser uno de los principales contribuyentes de cascos azules mujeres que crean confianza y protegen a los civiles. Sin embargo, sigue habiendo retos, incluyendo reveses políticos, desigualdad de infrarrepresentación y falta de acceso a recursos. Quiero destacar tres ideas. Primero, institucionalizar el liderazgo de la mujer en todo el continuum de la paz y su papel es vital para la prevención de conflictos, mediación, consolidación de la paz y reconstrucción. En segundo lugar, garantizar progresos tangibles en la agenda 2030, en particular el ODS 5. Nepal está dispuesta a trabajar con los miembros de Naciones Unidas para seguir situando el liderazgo femenino en lo más central de nuestros esfuerzos colectivos.
Gracias.
Gracias, Nepal. Ofrezco la palabra a la delegación de Qatar.
Señor.
Presidente, en primera instancia, le agradezco la convocatoria de este foro de alto nivel sobre el programa de acción de la cultura de paz bajo el tema el liderazgo de la mujer en la promoción de la cultura de paz. Gracias también a los distinguidos y distinguidas ponentes por sus valiosas aportaciones. El Estado de Qatar reitera su pleno apoyo a la declaración y programación sobre una cultura de paz y su implementación efectiva. Más de 25 años después de su adopción, este mensaje sigue teniendo la misma importancia. Una cultura de paz no es solo la ausencia del conflicto, pasa por el respeto del derecho internacional y los derechos humanos, la justicia y la igualdad, la tolerancia y la solidaridad, y un compromiso con el diálogo y la resolución pacífica de controversias. Con el telón de fondo de los retos mundiales actuales, estos principios son más importantes que nunca. Tengo tres observaciones breves. Primero, no puede haber cultura sostenible de paz sin una participación plena, igualitaria y significativa de las mujeres. Las mujeres no solo deben quedar protegidas de las consecuencias del conflicto, deben ser lideresas en la prevención del conflicto, en la creación de la paz y en dar forma a las decisiones que afectan a sus sociedades. Esto es prioritario para el Estado de Qatar. Estamos comprometidos firmemente con la agenda Mujeres, Paz y Seguridad y la creación de más oportunidades para las mujeres en la participación en diálogos, mediación y toma de decisiones. Nos hemos sumado al compromiso común del Secretario General para la participación igual, plena y significativa de las mujeres en procesos de paz y somos miembros activos de la red Arab Women Mediators. A través del Fondo qatarí para el desarrollo de las mujeres en zonas de conflicto, Qatar apoya a las mujeres y niñas afectadas por conflictos, fomentando su papel como actrices de cambio. Segundo, crear una cultura de paz requiere invertir en prevención y abordar las causas profundas de los conflictos. Para nosotros, esto pasa por un compromiso continuado con la mediación, el diálogo y la diplomacia preventiva, pilares fundamentales de nuestra política exterior. También pasa por invertir en educación. La educación inclusiva y de calidad, sobre todo para mujeres y niñas y para los niños afectados por conflictos, es una de las herramientas más poderosas que tenemos para promover tolerancia, oportunidades, empoderamiento económico y sociedades pacíficas. En tercer lugar, una cultura de paz requiere un multilateralismo efectivo basado en el Derecho internacional y con unas Naciones Unidas robustas en su seno. En un momento en el que el sistema multilateral está sometido a grandes presiones, se hacen necesarias unas Naciones Unidas capaces de responder de forma efectiva a los retos contemporáneos. Con este espíritu, Qatar respalda plenamente la Iniciativa 180 y los esfuerzos para hacer que nuestra organización sea más efectiva, con rendición de cuentas y capacidad de respuesta. El reto que tenemos por delante es convertir este compromiso compartido en una cultura de paz y que sea una realidad para todos. Qatar sigue decidida a plasmar el compromiso en acción concreta. Gracias.
Señor presidente, desde hace más de un año, el gobierno de Azerbaiyán ha estado en el centro de la atención internacional por su política de represión contra la oposición y la sociedad civil. Distribuiremos el texto completo de la declaración y desde aquí le agradezco nuestro agradecimiento por convocar el foro de alto nivel que conmemora la adopción de la declaración y programación de cultura de paz. Azerbaiyán cree firmemente que los progresos para el desarrollo pleno de una cultura de paz se puede lograr a través de valores, actitudes, modos de comportamiento y formas de vida propicios para la promoción de la paz entre individuos, grupos y naciones. Nuestra sociedad es inherentemente multicultural y multiconfesional y cuenta con una historia de coexistencia pacífica que se ha mantenido a lo largo de los siglos. El Gobierno se ha comprometido a tomar medidas congruentes que fomenten la tolerancia y el entendimiento mutuo. En el marco de estos esfuerzos, Azerbaiyán organiza el Foro de Diálogo Intercultural con carácter bienal. Este año, se celebrará el séptimo foro bajo el tema diálogo para un futuro compartido tender puentes en un mundo fracturado del 27 al 29 de octubre de 2026 en Baku, Azerbaiyán. Señor presidente, el programa de acción hace hincapié en particular en el papel de las mujeres y la importancia de su mayor participación en prevención y resolución de conflictos, además de centrarse en actividades que promueven una cultura de paz en situaciones post conflicto. A pesar del conflicto del final del conflicto que duró décadas y de los progresos que se alcanzaron para impulsar la agenda de paz en la región, seguimos encarando el terribles, la terrible situación de las personas desaparecidas, el paradero de más de 4000 nacionales. de Azerbaiyán, incluyendo 287 mujeres, sigue siendo desconocido. Aclarar dónde se encuentran estas personas desaparecidas y avanzar en los esfuerzos internacionales es algo clave. Estamos desplegando esfuerzos de reconstrucción y rehabilitación a gran escala en este periodo postconflicto para permitir que los desplazados internos puedan ejercer su derecho al retorno seguro y voluntario. A través del programa Gran Retorno se han adoptado medidas concretas para apoyar el empoderamiento de mujeres y niñas y facilitar su participación en el proceso de recuperación. Sin embargo, el retorno digno, voluntario y seguro de la población se ve entorpecido por la contaminación generalizada de los territorios afectados por el conflicto con minas terrestres y otros restos explosivos de guerra. Estamos llevando a cabo medidas de desminado, incluyendo también una dimensión de género. Vamos a seguir trabajando en todos los niveles para fomentar una cultura de paz desde Azerbaiyán, de conformidad con el programa de acción y otros marcos internacionales relevantes, incluyendo la promoción del entendimiento mutuo, el diálogo y la cooperación. Gracias.
Muchas gracias, Azerbaiyán. Tiene la palabra Arabia Saudí a continuación.
Señor Presidente, Excelencias, en primer lugar quisiera agradecer a la Presidenta de la Asamblea General por haber convocado este foro de alto nivel y por sus esfuerzos para reforzar la cultura de paz y por destacar el papel de las mujeres en la construcción de la paz. El Reino cree que la cultura de la paz no es solo la ausencia del conflicto. Estamos reforzando los valores de diálogo, tolerancia y apuntalando la participación de las mujeres para crear sociedades seguras y prósperas, abordando los desafíos que se presentan teniendo en cuenta los muchos conflictos y situaciones difíciles en el mundo, permitiendo así que las mujeres participen plenamente, porque este es un pilar para alcanzar el desarrollo sostenible, reforzar la paz y la seguridad a partir de nuestra visión 2030, Adoptamos una serie de medidas para reforzar la participación de la mujer en toda una serie de ámbitos y ampliar su participación en los procesos de toma de decisiones, también para permitir que las mujeres participen de manera efectiva a nivel político, social y humanitario. Además, hemos visto progresos en la participación de mujeres saudíes en el ámbito diplomático y en la ostentación de puestos de responsabilidad en la participación de misiones saudíes y en distintos organismos internacionales. Al planificar los programas humanitarios para poder plasmar la representación femenina y fomentar el diálogo internacional, prestamos especial atención al papel de las mujeres en la resolución de conflictos y a los esfuerzos humanitarios. Reafirmamos el importante papel de las mujeres en mediación, prevención y en la construcción de sociedades más resilientes. Mi país también está desplegando esfuerzos para hacer avanzar la agenda Mujeres, Paz y Seguridad porque creemos que la participación de las mujeres puede sustentar la paz. El Reino también destaca la cultura de paz a escala nacional mediante los esfuerzos de nuestro centro nacional para tender puentes, crear cohesión social y con iniciativas nacionales que permiten que los jóvenes difundan los valores de tolerancia y se refuerce el diálogo entre pueblos y civilizaciones. Reafirmamos que las mujeres son un socio fundamental para crear la paz y reforzar la estabilidad y el desarrollo sostenible. Muchas gracias.
Gracias, Arabia Saudita. Ofrezco ahora la palabra a Egipto.
Muchas gracias, presidente. Excelencias, distinguidas delegaciones, nos complace participar en este foro de alto nivel sobre el programa de acción de la cultura de paz, que brinda una importante oportunidad para reafirmar nuestro compromiso colectivo para impulsar una cultura de paz en un momento en el que el conflicto, la polarización, la intolerancia y las crisis humanitarias crecientes siguen afectando a millones de personas en todo el mundo. Acojamos en particular el hincapié de este año en el liderazgo de la mujer para la promoción de la cultura de paz. Las mujeres no solo son beneficiarias de la paz, son socias indispensables para crearla y protegerla. Así pues, su participación significativa e igualitaria refuerza las sociedades, contribuye a la prevención de conflictos y a la resolución de los mismos y refuerza las perspectivas para una paz sostenible y duradera. Egipto sigue comprometido en el avanzar en la participación de las mujeres en la vida social, política y económica y en el refuerzo en su contribución al desarrollo sostenible y a la consolidación de la paz. Hacemos hincapié también en la importancia de invertir en educación, oportunidades económicas y fomento de capacidades para mujeres y niñas. Egipto ha respaldado la agenda Mujeres, Paz y Seguridad de forma congruente y la implementación de la resolución 1325. 1325 del Consejo de Seguridad. La participación de las mujeres debe darse en el continuo de la paz, desde la prevención y la mediación hasta la consolidación de la paz, la reconstrucción y el desarrollo, y hay que prestar especial atención a las mujeres que viven en zonas de conflicto y bajo ocupación. Excelencias, más de 25 años después de la adopción del Programa de Acción de Cultura de Paz, sus principios siguen siendo tan relevantes como siempre. como el primer día. La cultura de paz requiere respeto por los principios y propósitos de la Carta de Naciones Unidas y por el derecho internacional, incluyendo el respeto a la soberanía y la integridad territorial de los Estados y la resolución pacífica de controversias, la no injerencia en asuntos nacionales y el respeto al derecho de los pueblos a la libre determinación. Creemos que la promoción de una cultura de paz no se puede disociar de abordar las causas profundas de los conflictos y de la inestabilidad. La pobreza, la desigualdad, la ocupación, la discriminación, la exclusión y la negación de los derechos fundamentales crean condiciones en las que la violencia y la inestabilidad pueden prosperar. Nuestros esfuerzos deben situar la prevención y el desarrollo sostenible en lo más central, garantizando también que todos los pueblos puedan vivir y todas las personas puedan vivir en libertad, dignidad e igualdad. Egipto seguirá trabajando con todos los asociados para impulsar una cultura de paz basada en la Carta, el respeto del Derecho internacional y la dignidad e igualdad de todos los pueblos. Gracias.
Muchas gracias, Egipto. Tiene la palabra Armenia a continuación.
Señor Presidente, Excelencias, Diálogo, tolerancia y respeto a la diversidad son indispensables para preservar la dignidad humana y crear sociedades inclusivas y pacíficas. Con una polarización e intolerancia cada vez mayores, la coexistencia pacífica se ve sometida a grave presión y las mujeres son las que se ven afectadas de forma desproporcionada por la violencia y el conflicto. La Declaración y Programa de Acción de la Cultura de la Paz en este contexto, junto con las resoluciones relevantes de la Asamblea General, siguen dando un marco muy relevante para la acción internacional concertada. Seguimos comprometidos firmemente en la promoción de una cultura de paz Con la prevención en su seno, en las Naciones Unidas, a través de resoluciones de la Asamblea General y del Consejo de Derechos Humanos, Armenia ha contribuido a reforzar los esfuerzos internacionales para evitar la discriminación y la violencia. La educación también es clave para crear sociedades inclusivas, reforzar la resiliencia frente a prejuicios y discriminación, al tiempo que se alienta el respeto a la diversidad. Con este espíritu, Armenia inició la resolución Educación para la Paz, que se adoptó por consenso en junio, reconociendo el papel vital de la educación para promover tolerancia, entendimiento mutuo y una cultura de paz. Señor presidente, Armenia acoge en particular que se haga hincapié en el liderazgo de la mujer este año y que se fomente la participación de la mujer en toda la esfera para prevenir conflictos y lograr una paz duradera. Este compromiso se plasma en la implementación de Armenia de la Agenda Mujeres, Paz y Seguridad como parte integrante de nuestro compromiso más amplio con la gobernanza democrática, los derechos humanos y la paz sostenible. Nuestro tercer Plan de Acción Nacional MPS, titulado Invertir en Acción para la Paz, refuerza el liderazgo femenino, preservando también los derechos de mujeres y poblaciones vulnerables afectadas por conflictos. La participación política de mujeres sigue siendo prioridad para Armenia, entre otras cosas, con la representación en las instituciones donde las mujeres tienen que. La mujer ocupa un 37 % de la Asamblea recientemente electa. Instamos a todos los socios a evitar la discriminación y a fomentar la participación igualitaria y significativa de mujeres en los procesos de paz y a fomentar una cultura de paz, de conformidad con la Carta de Naciones Unidas y la Declaración y el Programa de Acción de cultura de paz. Gracias.
Muchas gracias, Armenia. Tiene la palabra Túnez.
Muchas gracias, Presidente, Excelencias. No se puede hablar de una cultura de paz sin abordar las amenazas que se ciernen sobre ella, terrorismo, extremismo violento, entre otros esfuerzos, que no pueden prosperar sin la participación plena y el liderazgo pleno de las mujeres. La experiencia ha demostrado que no solo se puede considerar a las mujeres como víctimas, las mujeres y niñas sufren de forma más notoria las consecuencias del terrorismo, el extremismo violento, entre otros, con violencia sexual, trata de personas, desplazamiento y violaciones de derechos fundamentales. Al mismo tiempo, las mujeres desempeñan un papel muy importante en la prevención, la alerta temprana. y en la lucha contra la retórica extremista, fortaleciendo la resiliencia de las comunidades. Túnez ha obrado por plasmar esta convicción en acciones concretas a través de la adopción de un plan de acción nacional para la implementación de la resolución del Consejo de Seguridad 1325 sobre mujeres, paz y seguridad. Entre nuestras prioridades se incluye la prevención del extremismo y el terrorismo y el refuerzo del papel de la mujer en la consolidación de la paz. Presidente, la participación de la mujer es un pilar clave para la prevención del terrorismo y el extremismo violento. Este es un papel que comienza en las familias, donde las mujeres, las madres, junto con los padres, contribuyen a criar a sus hijos en los valores de la tolerancia y la moderación. y además de proteger a los hijos de los discursos de odio y las ideas extremistas. También desempeñan un papel clave en la identificación de indicadores tempranos de extremismo y radicalización. Creemos en la importancia de fortalecer la participación de la mujer en todas las etapas para combatir el terrorismo, desde la prevención, pasando por la concienciación, la toma de decisiones, la rehabilitación y la reintegración. Cuanto más presencia haya de las mujeres en los procesos de toma de decisiones y en las sociedades, más se podrá proteger a los jóvenes y a los niños del extremismo y se podrá encarar mejor el terrorismo. La lucha contra el terrorismo empieza mucho antes de que haya armas y que empiecen a perderse vidas humanas. Empieza con educación, con concienciación, con prevención. y con el refuerzo del liderazgo femenino y de la participación femenina en la toma de decisiones, protegiendo así a las familias y a las generaciones venideras a través de la adopción de políticas que fomentan la estabilidad, la seguridad y la paz en las sociedades. Gracias.
Muchas gracias. Túnez tiene la palabra. Costa Rica.
Señor presidente, Costa Rica agradece la convocatoria de este foro y se suma al llamado a fortalecer el liderazgo de las mujeres como pilar de una cultura de paz genuina y sostenible. Las cifras son elocuentes. Entre 2022 y 2023, solo el 0.4% de la ayuda bilateral a contextos de conflicto, 186 millones de dólares anuales, llegó a organizaciones lideradas por mujeres, muy por debajo del 1% mínimo recomendado por la ONU. El Fondo de Consolidación de la Paz redujo su aporte a la igualdad de género de 95.8 a 49.9 millones de dólares entre 2023 y 2024. Costa Rica insta a cerrar esta brecha con financiamiento directo y sostenido. La participación de las mujeres en procesos políticos y de paz refleja la misma disparidad. En 2024, las mujeres representaron apenas el 7% de los negociadores, y el 14% de los mediadores en procesos de paz formales a nivel mundial. Esta exclusión persiste pese a la evidencia que demuestra que los acuerdos de paz firmados por mujeres tienen mejores tasas de implementación y son más sostenibles en el tiempo. Celebramos que el informe del Secretario General sobre el futuro de las operaciones de paz reconozca que la participación plena, igualitaria y significativa de las mujeres es esencial para evitar la recaída en el conflicto e insista en la paridad de género en el liderazgo de las misiones. Señor presidente, la inclusión de las mujeres debe darse en todos los niveles del trabajo por la paz, desde las comunidades locales y las organizaciones de base hasta las más altas esferas de toma de decisiones en esta organización. Por ello, Costa Rica reitera con firmeza su respaldo a la candidatura de Rebeca Greenspan para la Secretaría General de las Naciones Unidas. Una mujer costarricense hija de la paz, que ha llevado esa convicción a rincones donde la paz no es un concepto abstracto, sino una necesidad diaria. Muchas gracias.
Muchas gracias, Costa Rica. Ofrezco la palabra, a continuación, a Indonesia.
Muchas gracias, presidente. Compartimos la visión de que las mujeres no son solo beneficiarias de la paz, son elemento clave de la paz. Respaldar su liderazgo es indispensable para mantener una paz de forma sostenible. Quisiera compartir dos ideas. Primero, debemos consolidar el liderazgo femenino a nivel de base. Nosotros lo hemos conocido de primera mano. Las mujeres han ayudado en las comunidades que se recuperen del conflicto, fomentando reconciliación tras la violencia comunitaria. en distintas regiones, fortaleciendo también la situación en H, tras el acuerdo de paz. Hay iniciativas que se basan en esta experiencia y empoderan a las mujeres para liderar el diálogo comunitario y reforzar la cohesión social. Esto nos recuerda que la paz se construye día a día, en las aldeas, en las escuelas, en los hogares. Nuestro deber hoy es reconocer, reforzar e institucionalizarlo. A nivel mundial, sin embargo, las funciones de las mujeres quedan marginalizadas en los procesos de paz. En 2024, las mujeres representaron solo el 7% de las negociadoras y el 14% de mediadoras a nivel mundial, a pesar de evidencia clara de que los acuerdos de paz donde participan mujeres tienen más posibilidades de mantenerse. Esto me lleva a mi segunda observación. El liderazgo de la mujer debe generalizarse en todos los planos a nivel nacional Indonesia incorpora el empoderamiento femenino entre nuestras prioridades de desarrollo, entre otras cosas, con nuestros planes de acción, abordando los conflictos y previniendo el extremismo violento a nivel de comunidad. Indonesia ha iniciado también a nivel regional la red del sudeste asiático de mujeres mediadoras y pacificadoras a nivel internacional. Más de 150 mujeres cascos azules indonesias están presentes en misiones de Naciones Unidas. creando confianza comunitaria vital y desescalando las tensiones. Indonesia también apoya las contribuciones de las mujeres sobre los procesos de paz nacionales, entre otros en Afganistán. El mensaje presente es muy claro, cuando las mujeres participan plenamente de forma igualitaria y significativa, la paz es más inclusiva y con más posibilidades de prosperar y durar. Así pues, nos sumamos a este debate con compromiso político, recursos sostenidos y un apoyo institucional al liderazgo femenino desde Indonesia, porque la cultura de paz no se puede mantener sin que las mujeres estén en su lugar central.
Gracias.
Gracias, señor presidente. El Ecuador ha sido tradicionalmente un país de paz. Los ecuatorianos conformamos una nación acostumbrada a vivir en paz, en un territorio pletórico de biodiversidad, donde conviven cuatro regiones de extraordinaria riqueza natural: la Amazonía, los Andes, la costa y las islas Galápagos. Un país que se extiende entre selvas exuberantes, volcanes nevados y las costas del Pacífico. Un país que alberga uno de los ecosistemas más singulares del planeta. Esta tradición de paz se ha visto amenazada en los últimos años por nuevas formas de violencia que trascienden las fronteras y requieren respuestas coordinadas para enfrentarlas. La delincuencia organizada transnacional constituye hoy una de estas amenazas. Su accionar ha minado el estado de derecho, socavado las instituciones y atentado contra la paz, el desarrollo y la democracia. El gobierno nacional enfrenta este flagelo pensando en el futuro de la juventud y de la niñez. La magnitud de este desafío nos ha demostrado que la construcción de una paz sostenible requiere mucho más que la ausencia de violencia. Exige abordar las causas profundas de los conflictos, fortalecer las instituciones, promover la cohesión social y construir soluciones duraderas. En este escenario, el liderazgo de las mujeres resulta indispensable. Mucho se ha hablado acerca del peso desproporcionado de la violencia que recae sobre ellas, pero no lo suficiente sobre su probada capacidad como agentes de cambio, constructoras de paz y protagonistas de procesos de transformación en sus comunidades. Los Estados están llamados a garantizar la participación plena, igualitaria, significativa y segura de las mujeres en las iniciativas de prevención de conflictos y en los procesos de mantenimiento de la paz. con el objetivo de alcanzar sociedades más resilientes e inclusivas y promover una cultura de paz sostenible. Señor presidente, alcanzar la paz es una responsabilidad global. Construir una cultura de paz es un proceso de largo alcance, complejo y dinámico, que requiere un espíritu de mutua comprensión y concertación. El Ecuador reitera su compromiso con la implementación del programa de acción sobre una cultura de paz y reafirma la necesidad de que la cooperación, el diálogo político y la solución pacífica de las controversias se prioricen por encima de la confrontación, la violencia y la intolerancia. Muchas.
Gracias. Gracias a la representante de Ecuador. Tiene la palabra la representante de México?
Gracias, señora presidenta. Me complace con la convocatoria a este foro de alto nivel y reafirma su compromiso con el programa de acción sobre una cultura de paz. Para México, una cultura de paz se construye a través del diálogo y la participación plena de todas las personas en la prevención y solución de los conflictos. Y para que esa cultura sea verdaderamente sostenible, las mujeres deben estar en el centro de estos esfuerzos como mediadoras, negociadoras y constructoras de paz. Las mujeres aportan perspectivas, conocimientos y experiencias que enriquecen la construcción de consensos y ayudan a sentar las bases de una paz duradera. Por ello, su participación plena, igualitaria y significativa debe reflejarse en todos los niveles de la acción por la paz. En consistencia con nuestra política exterior feminista, México ha buscado traducir esta convicción en acciones concretas. En este tenor, me complace anunciar que la semana pasada México presentó su segundo Plan Nacional de Acción sobre Mujeres, Paz y Seguridad para el período 2026-2030. con un enfoque multinivel, transversal, interseccional e intergeneracional, y con una participación reforzada de la sociedad civil. Esta nueva hoja de ruta da continuidad a los avances alcanzados desde la adopción de nuestro primer plan de acción en 2021, al tiempo que responde a los nuevos desafíos de un entorno de seguridad cada vez más complejo. Mantiene como ejes los cuatro pilares de la agenda de mujeres, paz y seguridad, prevención, participación, protección y socorro y recuperación, y los fortalece mediante nuevas prioridades, como la construcción de paz territorial. Esta misma visión orienta nuestro trabajo a nivel regional. Durante nuestra presidencia pro tempore de la Red Iberoamericana de Mujeres Mediadoras en este año, México fortaleció su gobernanza e institucionalidad al conectar las experiencias de mujeres mediadoras y constructoras de paz desde el ámbito local. Porque la paz no comienza cuando termina un conflicto, la paz comienza cuando las voces de quienes construyen acuerdos son escuchadas y tienen un lugar en la mesa. Por ello, México reitera que una paz duradera requiere de la participación plena, igualitaria y significativa de las mujeres. una participación que trascienda lo simbólico y se traduzca en una verdadera capacidad de incidencia y decisión. Muchas gracias.
Gracias a la representante de México. Tiene la palabra la representante de El Salvador?
Señor presidente, El Salvador agradece su convocatoria a este foro de alto nivel y reconoce la importancia de dedicar esta edición al liderazgo de las mujeres en la promoción de una cultura de paz. Construir una cultura de paz exige abordar la paz como un proceso permanente que se fortalece mucho antes de que surjan las crisis y debe sostenerse más allá de ellas. En este esfuerzo, el liderazgo de las mujeres es indispensable. Durante décadas, las mujeres han contribuido a sostener comunidades, mediar tensiones, acompañar a las víctimas, preservar la memoria y reconstruir el tejido social. Sin embargo, esa contribución todavía no se refleja plenamente en los espacios donde se toman las decisiones sobre paz y seguridad. Más de 25 años después de la adopción de la resolución 1325 del Consejo de Seguridad, la agenda sobre las mujeres, la paz y la seguridad nos ofrece un marco sólido para cerrar esa brecha. Pero los avances normativos deben traducirse en resultados concretos. La participación, por tanto, no puede reducirse a estar presentes. Debe significar capacidad real de incidir en las decisiones, acceso a recursos, protección y reconocimiento como actoras de paz. Señor presidente, como miembro de la Comisión de Consolidación de la Paz, El Salvador considera que la Comisión tiene un papel particularmente valioso para acercar estas perspectivas a los espacios multilaterales, fortalecer la participación de las constructoras de paz locales y promover una mayor coherencia entre prevención, consolidación de la paz y la agenda sobre las mujeres, la paz y la seguridad. En este contexto, el apoyo del Fondo para la Consolidación de la Paz resulta especialmente importante. En El Salvador, sus iniciativas han contribuido a fortalecer organizaciones de mujeres, ampliar capacidades institucionales, promover procesos de participación y liderazgo, apoyar acciones de memoria y atención psicosocial, y generar espacios de diálogo intergeneracional orientados a la construcción de paz. Estas experiencias demuestran que invertir en el liderazgo de las mujeres no es únicamente una medida de inclusión, es una inversión en prevención, cohesión social y sostenibilidad de la paz. Nuestra responsabilidad, por tanto, es asegurar que ese liderazgo encuentre espacio, recursos y reconocimiento. Solo así podremos avanzar hacia una cultura de paz que sea verdaderamente duradera y sostenible. Muchas gracias.
Gracias a la representante de El Salvador hemos escuchado la última intervención de esta reunión. Las delegaciones que no han podido tomar la palabra, les rogamos por favor enviar su declaración a statements@un.org para que sus declaraciones puedan ser publicadas en el diario de las Naciones Unidas. Hemos llegado al final del foro de alto nivel. sobre el programa de acción a favor de una cultura de paz. Se levanta la reunión.