The question concerning Haiti - Security Council, 10216th meeting.
Briefer: Mr. Carlos Ruiz Massieu, Special Representative of the Secretary-General for Haiti and Head of the United Nations Integrated Office in Haiti (via video-teleconference) Briefer: Mr. Indrika Ratwatte, Acting Assistant Secretary-General for Humanitarian Affairs and Deputy Emergency Relief Coordinator Statements: All Council members, with Democratic Republic of the Congo speaking on behalf of: Democratic Republic of the Congo, Liberia, Somalia Statements: Haiti, Brazil, Argentina, Mexico
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Se declara abierta la sesión 10.216 del Consejo de Seguridad. El orden del día provisional se refiere a la cuestión relativa a Haití. Queda adoptado el orden del día. De conformidad con el artículo 37 del Reglamento Provisional del Consejo de Seguridad, invito a los representantes de la Argentina, el Brasil, Haití y México a participar en la presente sesión. Así queda acordado. De conformidad con el artículo 39 del Reglamento Provisional del Consejo de Seguridad, invito a los siguientes ponentes a participar en la sesión, el señor Carlos Ruiz Massieu, Representante Especial del Secretario General y Jefe de la Oficina Integrada de las Naciones Unidas en Haití, y la señora Indrika Ratbatte, Subsecretaria General Adjunta para Asuntos Humanitarios y Coordinadora Adjunta de Socorro de Emergencia. Así queda acordado. Ahora iniciará el Consejo de Seguridad su examen del tema dos, del orden del día. Ofrezco el uso de la palabra al señor Carlos Ruiz Masieu.
Gracias, señora presidenta. Señora presidenta, distinguidos miembros del Consejo de Seguridad, muchas gracias por haber convocado esta reunión. Urgente sobre Haití. Me dirijo hoy a ustedes tras otra atrocidad apabullante que ha sufrido la población haitiana. En la noche del 23 al 24 de agosto, unas pandillas lanzaron un ataque brutal contra la comuna de Kenshoff, en las montañas de Puerto Príncipe. En aquel asalto se cobraron la vida de al menos 47 personas, entre ellos tres niños y dos niñas. También dejaron a docenas de secuestrados y a muchas personas malheridas, lo que generó también sufrimiento y desplazamientos adicionales. También prendieron fuego a las casas de la población local, que tuvo que refugiarse huyendo de aquella violencia en iglesias, donde también los miembros de las pandillas ejecutaron a 22 personas. Y asesinaron a otras 12 personas que estaban intentando huir. Así que, con profundo pesar y lamento, me sumo al Secretario General para condenar estos actos horrendos en los términos más rotundos y exhorto a que se libere de forma inmediata e incondicional a todas las personas que han sido secuestradas. entre ellas mujeres y niños. Es una masacre profundamente chocante, pero no una tragedia aislada, pues es la última de una serie de ataques que han afectado a la comuna de Kenshof, a unos 10 kilómetros al sureste de Puerto Príncipe desde principios de 2025, lo que demuestra la capacidad y determinación de estas pandillas de aterrorizar a las poblaciones ampliando su control territorial más allá de la capital. y convirtiéndose en una amenaza directa a la autoridad del Estado y el Estado de Derecho, Haití sigue pagando un precio intolerable y devastador humano, y la AVINU ha documentado ya 1408 asesinatos y 656 heridos entre abril y junio del presente. El ataque en Kensof ha generado también una nueva ola de indignación pública en la clase política, la sociedad civil y los líderes religiosos, así como entre los socios internacionales, que exhortan a proteger a las poblaciones fortaleciendo las instituciones de seguridad y restaurando el orden público. Pues ese es el cimiento necesario para progresar en otros ámbitos también y acabar con la violencia pandillera. Señora presidenta, distinguidos miembros, este es el último episodio descorazonador que nos recuerda tristemente la urgencia con la que se tiene que fortalecer el apoyo internacional de Haití, por lo que agradezco la decisión del 26 de agosto de las autoridades nacionales de reunir a la Policía Nacional, las Fuerzas Armadas y la Fuerza de Supresión Pandillera para que conjuntamente evaluaran los próximos planes y despliegues necesarios sobre el terreno, pues así se acordó, por ejemplo, fortalecer la presencia de la Fuerza de Supresión de Pandillas en Puerto Príncipe y su zona de influencia hasta Kensow. Las instituciones de seguridad nacionales no pueden por sí solas afrontar esta amenaza sin apoyo adecuado, pues la fuerza de supresión de las pandillas representa un componente esencial de esa respuesta internacional autorizada por el Consejo y su pleno despliegue ha de ser acelerado. Aliento a que apoyen su despliegue pronto con contingentes dotados de los equipos necesarios y también con medios aéreos para brindar equipos y contingentes cuanto antes según sea necesario para la fuerza de supresión de las pandillas. Esta cooperación y coordinación con las autoridades nacionales será necesaria para acabar con la inseguridad, proteger a las comunidades y restaurar la confianza de los ciudadanos, que hace demasiado tiempo que viven en el temor de ser asesinados, secuestrados o sometidos a violencia sexual. Este último ataque ocurre en un momento crítico para la transición política del país, pero si no mejoran las condiciones de seguridad, fortalecer la gobernanza, acelerar el proceso político, impulsar los preparativos electorales, Será prácticamente imposible y nos toparemos con nuevos retrocesos. Por otra parte, recalco, como lo dije en julio, que estos eventos demuestran de forma trágica que las operaciones de seguridad por sí solas no serán suficientes para lograr una seguridad sostenible, pues han de ir acompañadas de medidas que restan la autoridad del Estado, los servicios básicos. y la actividad socioeconómica. Esto también requiere un enfoque coherente que vincule las operaciones de seguridad con la estabilidad y recuperación, con la reducción de la violencia comunitaria y la reapertura de escuelas y centros sanitarios y la creación de nuevas oportunidades de empleo. También se requieren nuevas vías de avance para acabar con las pandillas, garantizar su retirada y especialmente poner fin a su reclutamiento de jóvenes y niños. Igualmente importante es acabar con el ciclo de impunidad. Los perpetradores de este y otros ataques, y quienes los financian, los arman y los habilitan, deben rendir cuentas. La activación y operacionalización de las unidades judiciales especializadas que investigan estos crímenes, esta violencia y esta financiación, también en el caso del ataque de Kensoff, son imprescindibles para fortalecer el Estado de Derecho y restaurar la confianza del público en las instituciones del Estado. Señora presidenta, las Las expresiones de preocupación son importantes y reflejan nuestra solidaridad con el pueblo haitiano, pero deben ir acompañadas de acciones sostenidas. Haití necesita urgentemente que se logren resultados concretos. Las Naciones Unidas en su conjunto siguen plenamente comprometidas con el apoyo a los esfuerzos encabezados por Haití para mejorar la seguridad, impulsar el proceso político y crear las condiciones necesarias para un retorno pacífico, inclusivo y creíble al orden constitucional. Muchas gracias, señora presidenta.
Muchas gracias por su exposición. Ahora le ofrezco la palabra a la señora Indrika Ratuate. El señor Indika Ratuathe.
Señora presidenta, excelencias, teniendo en cuenta la situación de seguridad que nos acaba de describir el señor Masieu, quisiera centrarme en el empeoramiento muy rápido de la situación en Haití, una de las peores del hemisferio occidental. Las familias huyen de la violencia, el hambre aumenta, las instituciones del Estado se están desmoronando y hay más de 2.600 personas que han huido Cerca de un millón y medio de personas necesitan urgentemente ayuda humanitaria. El sufrimiento de los haitianos es diario. Docenas de personas acaban de ser asesinadas nuevamente. Los 2.600 que han tenido que huir de sus hogares se encuentran desplazados, a veces por segunda o tercera vez. Las familias afrontan situaciones de trauma generalizado, desplazamiento, incertidumbre y desconocen el paradero de sus seres queridos. Y la violencia no es la única amenaza. Haití sigue siendo altamente vulnerable frente a los choques climáticos recurrentes y otras catástrofes naturales. El huracán Melissa generó muerte y destrucción el año pasado y ahora el país afronta otra temporada de huracanes. La reciente actividad sísmica en la región también es un recordatorio sombrío de la vulnerabilidad de Haití frente a los terremotos. Señora presidenta, cerca de un millón y medio de personas, el 12% de la población, se encuentra desplazada internamente. La mitad son niños. Los desplazamientos se duplicaron en tan solo dos años y las condiciones en muchos lugares de desplazamiento son aterradoras. Las personas están hacinadas en condiciones inseguras, sin agua ni saneamiento. Y ahora que hay más desplazados también en Puerto Príncipe y su zona metropolitana y en el departamento de Antígonaite, Las familias están regresando a algunas partes de los departamentos occidentales y centrales, también a zonas donde las condiciones para un retorno seguro, voluntario y sostenible aún no han podido garantizarse. Es necesario que puedan regresar a sus hogares de forma segura y voluntaria. Y por otra parte, las deportaciones a Haití siguen avanzando considerablemente. En los primeros ocho meses de 2026, casi 200.000 personas fueron devueltas por la Fuerza Haití. un 10% más que el año pasado en ese periodo. Muchas personas llegaron sin recursos, documentación ni redes de apoyo. Algunas tienen necesidades de protección urgentes, pues son supervivientes de violencia sexual, mujeres embarazadas o lactantes, personas con discapacidad o niños separados y no acompañados por sus familias. Señora presidenta, estos niveles chocantes de violencia y sufrimiento son los que se infligen a la población, sobre todo mujeres, niñas y niños. Nuestros socios humanitarios han registrado más de 5.500 incidentes de violencia de género, es decir, unos 30 al día. Esto en los seis primeros meses del año.
Las mujeres y las.
Niñas son la gran mayoría de los supervivientes. Aproximadamente el 70% de los incidentes que se denuncian por violencia de género conllevan alguna violación y casi los tres cuartos son casos de violaciones colectivas. Las mujeres y las niñas están siendo sometidas a una violencia sexual horrenda y con total impunidad. Esto ha de cesar. El trauma de las supervivientes es visible en sus rostros. y su acceso a servicios completos y prontos sigue siendo sumamente limitado. La protección de esas mujeres y niñas frente a la violencia de género es una responsabilidad colectiva. Señora presidenta, para los niños y niñas de Haití, la vida es una lucha cotidiana por sobrevivir. La mitad de los desplazados son niños y más de 2,6 millones de niños están necesitados de asistencia humanitaria en el país. Los hospitales se encuentran sobrepasados. Y los niños se han quedado sin infancia por la violencia, la negligencia, la explotación y el hambre. Según UNICEF, el número de niños reclutados y utilizados por los grupos armados se disparó hasta aproximadamente un 200% en 2025. Hay una conexión clara. Cuando los niños pasan hambre, pierden acceso a la escuela o se ven separados de sus familias, se vuelven más vulnerables frente a este reclutamiento y en algunas zonas se les considera incluso como una fuente de alimento, de ingreso, de protección o de refugio a esas pandillas. Una vez que han sido Reclutados por las pandillas, resulta sumamente difícil que estos niños puedan salir de ellas, afrontan amenazas de represalia, disponen de muy pocas alternativas y sus familias y comunidades quedan estigmatizadas. Se convierten también en blanco de violencia adicional. La educación es una de las mejores protecciones frente a ello. Sin embargo, ahora que va a empezar un nuevo curso escolar, los ataques y el uso de escuelas por parte de grupos armados sigue alterando esas opciones de aprendizaje. Más de 1.600 escuelas siguen cerradas, lo que afecta a 7.500 docentes y priva a más de 240.000 estudiantes de educación Cada día que un niño no va a la escuela es un día en que se ve expuesto a la violencia, la explotación y el reclutamiento. Los niños de Haití merecen un futuro. No más violencia. Esta crisis también está privando a las personas de los servicios esenciales, cuidados de salud, medios de sustento, refugio, agua y saneamiento. Todo ello se ve alterado por la violencia y la inseguridad. Solo el 10% de los centros sanitarios con capacidad operacional se encuentran en Puerto Príncipe. entre ellos un único hospital público. Los ataques a estos centros, a sus ambulancias, las restricciones a su personal siguen limitando el acceso a estos servicios vitales. Debemos proteger el espacio humanitario para llegar a esas personas, como lo hemos hecho en otras crisis con nuestros asociados. Debemos operar conforme a los principios humanitarios en todas las zonas donde sea necesario, independientemente de quienes las controlen, para llegar a quienes son más vulnerables y necesitan esta ayuda vital. No se tiene tampoco que criminalizar a los cooperantes por entablar contactos con los grupos armados cuando sea necesario para llegar a esas personas o por brindar servicios médicos a personas que han sido heridas durante las operaciones de seguridad. Debe distinguirse claramente entre los actores de seguridad y humanitarios. a estos actores de seguridad humanitarios para preservar su acceso a las comunidades que confían en ellos. Y, por otra parte, el diálogo entre los actores humanitarios y los del sector de la seguridad, como la fuerza de supresión de las pandillas, es esencial y agradecemos esa estrecha colaboración. Pero tras estas cifras se esconden familias que han sido una y otra vez desarraigadas, separadas de sus hijos. que han visto cómo se desgarraban sus comunidades al carecer de los servicios básicos, los humanitarios, se quedan y trabajan para ellos. Hemos llegado así a más de 2,4 millones de personas durante la primera mitad de este año, pero muchas de las necesidades más agudas se registran en zonas donde el acceso depende de un contacto importante con los grupos armados, las fuerzas de seguridad y otros, y de una aceptación a la postre de la acción humanitaria por parte de las comunidades receptoras. Pero esa confianza es muy frágil. Preservarla nos obliga a adherirnos a los principios humanitarios de neutralidad, imparcialidad e independencia y establecer una distinción clara entre los actores humanitarios y los actores políticos o del sector de la seguridad. Y la ayuda de emergencia por sí sola no modificará la trayectoria de esta crisis. Finalizo recordando que debemos detener la violencia porque ningún niño debería acostarse escuchando disparos a su alrededor. Los hospitales, las escuelas y el personal humanitario jamás deben ser atacados. En segundo lugar, debemos financiar esta respuesta. Las organizaciones humanitarias siguen comprometidas con ella y listas para brindar esa asistencia vital, pero las necesidades crecientes significan que también necesitamos una financiación flexible y previsible. Damos gracias a los principales donantes, Estados Unidos, la Comisión Europea, el Banco Mundial y Canadá, por su apoyo. Y en tercer lugar, Afrontar las causas reales de esta crisis también es necesario para lograr progresos duraderos y examinar cuáles son los esfuerzos más amplios en los ámbitos de la seguridad, la estabilidad política y las inversiones sostenidas para garantizar servicios esenciales. El pueblo de Haití merece más que una mera supervivencia, merece un futuro de seguridad, oportunidad y esperanza. Gracias.
Muchas gracias al señor Ratuat por su exposición. Ofrezco la palabra a los miembros que deseen intervenir. Ofrezco la palabra a la representación de Panamá.
Gracias, señora Presidenta. Agradecemos la convocatoria de esta reunión, que Panamá considera importante. Agradecemos igualmente al representante especial del Secretario General en Haití, Carlos Ruiz Massieu, y al subsecretario general interino de asuntos humanitarios de OCHA, Indrika Ratwatte, por sus detallados informes. que por cierto han sido elocuentes en sus descripciones detalladas de la caótica situación haitiana, sobre todo en el aspecto humanitario y en el aspecto de seguridad. De la misma manera, saludamos a los representantes de Haití, Brasil, Argentina y México que nos distinguen con su presencia. Los recientes acontecimientos en Kenscoff deben preocuparnos, pero no pueden sorprendernos. En efecto, apenas nos alertan nuevamente sobre una problemática de violencia que caracteriza la situación en Haití desde hace mucho tiempo. Esta no es la primera vez que las bandas criminales llevan el terror a Kenscoff. A comienzos de 2025, Las bandas asesinaron a más de 250 personas en apenas dos meses. En julio de este año, más de 60 personas fueron asesinadas en tan solo cinco días. En esta ocasión, el ataque violento en Kentskov ha sido particularmente cruel. Es por ello y por la recurrencia de estas masacres que hemos solicitado esta sesión junto con la hermana República de Colombia y nuestro corredactor, los Estados Unidos, a los cuales agradecemos el apoyo. Deseamos iniciar esta intervención transmitiendo nuestro más sentido pésame a las familias y a los seres queridos de al menos 47 personas incluidos mujeres, dos niñas y tres niños que perdieron la vida durante los hechos ocurridos la noche del pasado 23 de agosto en Kenscoff. Asimismo, expresamos nuestra profunda solidaridad con las más de 50 personas que fueron violentamente secuestradas y con sus familias, que hoy enfrentan la angustia de no conocer su paradero. así como con las 2647 personas que se vieron obligadas a desplazarse a causa de este último ataque y que se suman a los más de 1.5 millones de desplazados en todo el país. Aunque aún no se han podido esclarecer con precisión los hechos, los diversos reportes de medios de comunicación sobre las atrocidades perpetradas por estas bandas criminales ya resultan espeluznantes. Algunas de las víctimas habrían sido quemadas vivas en sus propios hogares, mientras que personas internamente desplazadas habrían sido asesinadas en una iglesia que les servía de refugio. De acuerdo con el testimonio de algunos miembros de la comunidad, un niño de alrededor de seis años habría sido víctima de una brutal golpiza. Videos difundidos en redes sociales, aún por confirmar, muestran cuerpos tendidos en el suelo y cubiertos con sábanas blancas mientras personas deambulaban desesperadamente los alrededores en busca de sus seres queridos sin saber si se encuentran entre las víctimas. A ello se suma la circulación de un audio en el que un integrante de estas bandas descaradamente amenaza de forma abierta con asesinar a las personas que mantienen secuestradas. Panamá condena en los términos más enérgicos estos actos de crueldad deshumanizantes, exige la liberación inmediata de todas las personas secuestradas y hace un llamado a que quienes hayan perpetrado estos crímenes sean llevados ante la justicia. Presidenta, ante la gravedad dramática de estos hechos, debemos recordar ante todo su dimensión humana. Las vidas detrás de las cifras de asesinatos, violaciones, actos de violencia sexual y de género contra mujeres y niñas, reclutamiento forzado de niños y secuestros. Esta es la realidad tangible que desde hace demasiado tiempo enfrentan millones de haitianos y que confirma la importancia de la fuerza de supresión de bandas. Es momento de pisar el acelerador hasta el fondo y de redoblar nuestros esfuerzos. Es imprescindible agilizar al máximo el despliegue de esta fuerza para que pueda, de una vez por todas, hacer frente con determinación a la violencia de las bandas criminales y contribuir a iniciar la recuperación del control sobre el terreno. Para ello corresponde a este Consejo, a la comunidad internacional y al Grupo Permanente de Asociados asegurar que la fuerza cuente, además de con las salvaguardias ya previstas para garantizar el respeto a los derechos humanos y una respuesta sensible a la niñez y a las mujeres, con el número de unidades, las herramientas y los recursos necesarios para cumplir su mandato a cabalidad. El despliegue de la fuerza no es un fin en sí mismo, sino un primer paso imprescindible para restablecer las condiciones mínimas de seguridad que permitan avanzar en la recuperación institucional, económica, política y social de Haití. Parte esencial de ese proceso será crear las condiciones de seguridad necesarias para celebrar elecciones libres, legítimas y transparentes que permitan renovar las instituciones del país y avanzar hacia el restablecimiento de un orden democrático sostenible. En este proceso, la BINUH también desempeña un papel fundamental, tanto en el acompañamiento a las autoridades haitianas como en la promoción del diálogo entre los distintos actores políticos, indispensable para avanzar hacia una transición democrática sostenible. Lamentablemente, la expectativa de programar elecciones para el primer semestre de 2027 pareciera, desde esta perspectiva al menos, ilusoria debido a la situación actual en el terreno. También resulta indispensable complementar, más temprano que tarde, todos estos esfuerzos con una respuesta efectiva en materia de desarme, desmantelamiento y reintegración. Las recomendaciones presentadas por el Secretario General constituyen un buen punto de partida sobre el cual este Consejo deberá tomar una decisión. No podemos tampoco perder de vista la dimensión humanitaria. Las cifras hablan por sí solas. y reflejan la gravedad de una crisis humanitaria que, paradójicamente, es la más próxima a la sede de estas Naciones Unidas. Señora Presidente, lo ocurrido en Kherson debe estremecernos porque forma parte de una sucesión de hechos que evidencian la evolución de la amenaza y la continua expansión geográfica de las bandas hacia otras comunidades y departamentos de Haití. De no contenerse esta tendencia, la situación continuará deteriorándose y serán, una vez más, los más vulnerables, aquellos que no empuñan las armas, quienes sufran de manera desproporcionada sus consecuencias. La respuesta internacional en Haití es amplia y cuenta con múltiples herramientas. Sin embargo, para que estas se traduzcan en resultados concretos para el pueblo haitiano, se requiere voluntad política, tanto a nivel nacional como internacional, recursos suficientes y, sobre todo, una respuesta urgente con la agilidad que exige la gravedad de la situación. Muchas gracias.
Gracias al representante de Panamá por su declaración. Ahora le ofrezco la palabra al representante de Colombia.
Señora Presidenta, reconocemos a la Presidencia por haber respondido tan prontamente al llamado de Panamá, Estados Unidos y Colombia para convocar esta reunión. Agradezco al representante especial del Secretario General, Carlos Ruiz Massieu, y al Subsecretario General para Asuntos Humanitarios y Secretario General Adjunto Interino, de Asuntos Humanitarios, Indira Rathbath, por sus exposiciones y sus aportes en realidad y en terreno de lo que está sucediendo en Haití. Saludo también a los representantes permanentes de Haití, Brasil, Argentina y México que nos acompañan en esta sesión. Y extiendo las más sinceras condolencias de Colombia al pueblo haitiano por la grave ola de violencia que atraviesa el país. Expresamos nuestra solidaridad con todas las víctimas y sus familiares. La situación en Haití, señora presidenta, ha estado en la agenda de este Consejo durante más de tres décadas y, sin embargo, nuestra respuesta no corresponde con la gravedad de la crisis multidimensional que enfrenta el país. Lo sucedido el pasado domingo en Keskov Es apenas la muestra más reciente de la violencia y del terror que las bandas criminales ejercen diariamente contra la población civil. No podemos llegar a normalizar que cada semana se presente una masacre en Haití. Esa es la razón por la que creemos que esta reunión no podía esperar hasta el mes de octubre. Las operaciones conjuntas de seguridad en los últimos meses, particularmente los primeros operativos, con el apoyo de la Fuerza de Represión de Bandas, han logrado resultados iniciales positivos que han permitido retomar el control de varias zonas de Puerto Príncipe. Sin embargo, es evidente que esas ganancias son frágiles y que la violencia se está expandiendo rápidamente a otras zonas. Quienes pagan el mayor precio de esta guerra son los civiles. Es inadmisible para mi país que la población indefensa sea utilizada por las bandas criminales como objetivos de su accionar ilegal o para ganar posiciones de ventaja a costa de la vida de campesinos, como ha sido el caso en Kentskov. El respeto del derecho internacional de los derechos humanos es imperativo y todos los actores están llamados a cumplir, en particular, los principios de necesidad, precaución, proporcionalidad y distinción. En medio de un momento crítico y decisivo para el futuro de Haití, Colombia quiere hacer hoy cinco llamados. Primero, el restablecimiento de la seguridad es indispensable para restaurar las instituciones democráticas y el Estado de Derecho, así como para encontrar una senda de desarrollo y prosperidad en Haití. La fuerza de represión de bandas autorizada mediante la resolución 2793 de 2025 de este Consejo debe contar con nuestro pleno respaldo, con el fin de consolidar los logros recientes y evitar la expansión del control de las bandas hacia otras zonas estratégicas. Colombia aboga para que esta fuerza cuente con su plena capacidad lo más pronto posible. Segundo, debemos intensificar de manera urgente la lucha contra la delincuencia organizada transnacional y sus efectos devastadores sobre la seguridad en Haití. El tráfico ilegal de armas, la trata de personas, el reclutamiento forzado, la extorsión, los secuestros, entre otros fenómenos delictivos, permiten a las bandas criminales en Haití valerse de recursos y armamento para sus acciones al margen de la ley, para aterrorizar a la población indefensa y para tener un falso sentido de impunidad. Hoy Colombia pide que redoblemos esfuerzos en la región y con los países comprometidos con un mejor futuro para Haití, para cortar los lazos vinculantes entre las bandas criminales haitianas y las redes delictivas transnacionales, y así complementar las valientes acciones de las fuerzas de seguridad haitianas en conjunto con la Fuerza de Represión de Bandas. Tercero. El combate contra las bandas también necesita de la lucha decidida contra la impunidad y la corrupción, así como el fortalecimiento de los sistemas judicial y penitenciario, incluida la puesta en marcha de las unidades judiciales especializadas. La violencia de las bandas es posible gracias a las condiciones habilitantes y a sus nexos con algunos actores políticos y económicos. Este consejo puede y debe hacer un uso más efectivo de las sanciones del Comité 2653. Cuarto, las necesidades humanitarias son enormes, como lo hemos escuchado el día de hoy. Más de la mitad de la población necesita asistencia y, sin embargo, solo el 25% del plan de rescate humanitario está financiado. Alentamos a los donantes a redoblar los esfuerzos para cerrar la brecha de financiamiento. Finalmente, es importante avanzar en la reducción de la violencia comunitaria y en la implementación de la estrategia de desmantelamiento, desarme y reintegración, a fin de desmantelar las estructuras criminales, impedir su recomposición y restablecer la presencia y la autoridad del Estado en todo el territorio. Alentamos a las autoridades haitianas a priorizar esta estrategia y a la comunidad internacional a movilizar el apoyo técnico y financiero necesario para su implementación. Señora presidenta, Haití nos necesita hoy más que nunca. Las decisiones que este Consejo tome en los próximos meses serán decisivas para apoyar a las autoridades haitianas en sus esfuerzos por recuperar el control de su territorio y sentar las bases para unas elecciones creíbles. así tener un restablecimiento de las instituciones democráticas y el Estado del Derecho. Le agradezco.
Señora presidenta.
Gracias al representante de Colombia por su intervención. Y ahora cedo la palabra a la representación de los Estados Unidos.
Gracias, presidenta, y gracias a los ponentes. Estados Unidos condena en los términos más enérgicos los ataques salvajes de bandas contra la comunidad de Kelskoff. Lamentamos las vidas inocentes que se han perdido y damos nuestro más sincero pésame a las víctimas y sus familiares. Este ataque, que sigue a meses de violencia letal, nos recuerda una vez más la situación horrible de la crisis de seguridad en Haití. Desde hace meses, bandas terroristas han asesinado a civiles, aterrorizado a comunidades, incendiado viviendas y destruido familias. Ahora están diciéndolo todo claramente. Directamente, estas coaliciones de pantillas están tratando de impedir que los haitianos elijan a sus representantes en futuras elecciones. Los terroristas no pueden tomar rehén a la democracia para sus propios fines violentos. No pueden aterrorizar y robarle a Haití su futuro. Tenemos que proteger a los civiles contra estos actos injustificables. Estamos del lado de las autoridades haitianas que tratan de exigir cuentas a los responsables, poner fin a la impunidad de las pandillas, restaurar la autoridad de los Estados y permitir que el pueblo haitiano elija su gobierno por sí mismos. Estados Unidos está decidido y comprometido, como siempre, para apoyar los esfuerzos de seguridad dirigidos por Haití para acabar con el terror de las bandas. Este ataque es precisamente por lo que la ONU autorizó la misión. Esta misión no se creó para emitir declaraciones desde un complejo ni gastar dinero cuando sufre Haití. Con la ayuda de este Consejo y tantos países donantes, Esta es una misión diferente, con un mandato de poner fin a los pandilleros y acabar con el derramamiento de sangre. Tienen que limpiar las calles, neutralizar la amenaza y devolver al país a su pueblo. Los Estados miembros pueden apoyar esta labor de importante de estabilización regional, permitiendo que TCCs y PCCs de la fuerza de represión se desplieguen lo antes posible, si contribuyendo al fondo de de la ONU para la fuerza. Los Estados miembros a quienes les preocupa Haití tienen la oportunidad de demostrarlo. La GSF necesita equipos, recursos y voluntad política para hacer ese trabajo y acabarlo. Pedimos a los miembros del Consejo que renueven el mandato de la fuerza el mes que viene y esperamos trabajar con Panamá, el coporta pluma sobre la prórroga. No podemos lograr estabilidad solamente con las fuerzas de seguridad. Tenemos que romper el ciclo de violencia ofreciendo salidas creíbles con oportunidades ofrecidas por una buena gobernanza. Pedimos a la comunidad internacional que ayude a Haití a ganar la paz a largo plazo, inyectando inversiones de capital, infraestructura y empleo tan necesarias podemos ofrecer oportunidades a la próxima generación de líderes haitianos y dar alternativas a la senda letal de la violencia pandillera. Estados Unidos está del lado de Haití. Seguiremos trabajando con los haitianos y los socios internacionales para poner fin a esta crisis y restaurar la estabilidad del país. Gracias.
Gracias a la representante de Estados Unidos por esta declaración. Y ahora tiene la palabra la representación de Pakistán.
Gracias, señora Presidenta. Damos las gracias por haber convocado esta sesión a petición de Panamá, Colombia y Estados Unidos. Gracias al Representante Especial Massieu y al Secretario General Adjunto Rathbath por sus presentaciones, que informan una vez más al Consejo sobre la tragedia multidimensional que sigue desplegándose en Haití. Nos unimos al secretario general condenando el último ataque de pandillas haitianas en Kens Cof, tan escandaloso como ha sido, al acabar con vidas tan valiosas y destrucción de bienes. Observamos con gran inquietud que la toma de rehenes por estas pandillas y se amenaza la vida de los cautivos. Damos el más sincero pésame a las familias de las víctimas y nos mostramos plenamente solidarios con Haití. Lamentablemente, la situación en el país ha registrado pocas mejoras. El último incidente Es un triste y claro recordatorio de la situación de seguridad tan precaria que desde hace tanto sufre el pueblo haitiano, con ataques atroces de pandillas contra los civiles que afectan de manera desproporcionada a mujeres y niños. Señora Presidenta, respondiendo a los graves problemas de seguridad, el año pasado el Consejo de Seguridad autorizó el despliegue de una fuerza de represión de las pandillas, las GSF en sus siglas en inglés, para ayudar a las autoridades haitianas a superar la crisis de seguridad. El mes pasado, el Consejo fue informado sobre los diversos aspectos de la GSF, incluidos los factores que impiden su despliegue completo dentro de los calendarios previstos. En este contexto, subrayamos la necesidad de superar los desafíos logísticos de la fuerza para su pleno despliegue y para las operaciones de seguridad. El despliegue oportuno de la fuerza con los recursos necesarios es esencial para disuadir a las bandas y ayudar a recuperar la sensación de seguridad que tanto necesita la población. También tomamos nota de los esfuerzos del grupo permanente de socios para movilizar el apoyo para la fuerza y ayudar a Haití a impulsar una estrategia completa de DDR a fin de atajar las causas raigales de la violencia prolongada en el país. Presidente, también es importante indicar que el acceso irrestricto de estas bandas criminales a armas modernas y sofisticadas sigue siendo un problema continuo. Cuelga decir que para que impere la seguridad del flujo de armas ilegales hacia Etiopía debe detenerse y esto requiere unos esfuerzos efectivos regionales e internacionales para implementar plenamente las disposiciones sancionatorias de la 2653. Aunque el apoyo internacional para Haití, incluido este Consejo, sigue siendo crucial, una solución duradera requiere atajar los distintos vectores subyacentes de la inestabilidad de que se nos ha informado en la reunión de hoy. Esto requeriría una respuesta dirigida y asumida como propia por Haití, ajustada a las circunstancias del país. Esperamos que todos los interesados políticos del país colaboren con un sentido unitario de propósito a tal fin, en solidaridad con Haití y su pueblo, Paquistán va a seguir teniendo un papel constructivo apoyando todos los esfuerzos por ayudar a Haití a lograr la estabilidad del progreso y la prosperidad a largo plazo. Gracias.
Gracias a la representación de Paquistán. Ahora tiene la palabra la representación de la RDC.
Señora presidenta, es para mi honor hacer esta declaración en nombre de los A3, es decir, Liberia, Somalia y mi país, la RDC. Gracias al representante del secretario general y jefe de la BINU, el señor Carlos Ruiz Massieu, y al subsecretario general de la OCHA, el señor Indik Indika Ratwatne por sus completas presentaciones. También damos la bienvenida a los representantes de Haití, Brasil, Argentina y México a esta reunión. Señora presidenta, los ATRE siguen muy preocupados por la situación de seguridad en Haití. La violencia pandillera sigue generando víctimas, desplazamientos de las comunidades y debilidad de la autoridad del Estado. El ataque perpetrado el 24 de agosto en Kenscoff, que provocó importantes pérdidas civiles, es un recordatorio trágico del sufrimiento del pueblo haitiano. Condenamos con la máxima firmeza los actos violentos contra los civiles, los obstáculos a la circulación en las carreteras y vías de suministro y también los actos de intimidación contra las comunidades. Estos actos han restringido gravemente el acceso humanitario y han perturbado la vida cotidiana de la población. A ese respecto, los ATRES agradecen el lanzamiento de las operaciones de la fuerza de represión de las pandillas y también los esfuerzos de la UNSOH, la Oficina de Seguridad de la ONU en Haití, para respaldar su despliegue. Los ATRES esperan con interés que esta fuerza siga desplegándose y espera que llegue rápidamente a su máxima capacidad operacional conforme a su mandato y en apoyo a los esfuerzos de estabilización que lleva a cabo el gobierno de Haití. Los ATRE subrayan que todas las operaciones de seguridad, incluidas las que implican la utilización de drones armados en zonas pobladas, deben llevarse a cabo con un respeto estricto del derecho internacional y las normas de derechos humanos. Es esencial contar con estructuras de mando claras, de una supervisión eficaz por parte del Estado y de mecanismos independientes y creíbles para estudiar las denuncias de daños contra civiles. No obstante, los esfuerzos en materia de seguridad, por esenciales que sean, no bastarán por sí solos. Unos progresos duraderos dependerán de la restauración de la autoridad estatal, el refuerzo de las instituciones nacionales, el restablecimiento de los servicios esenciales y de una acción decisiva contra los flujos ilícitos de armas y las redes de financiación de la delincuencia. La situación humanitaria en Haití sigue siendo alarmante. Las informaciones según las cuales casi un millón y medio de personas tienen necesidades urgentes de asistencia son extremadamente preocupantes. Esto refleja el sufrimiento muy real de una población que ya ha sufrido demasiado. Hacemos un llamado a que se respeten de manera integral los principios humanitarios y también un acceso seguro y continuo a la ayuda. Igualmente nos preocupa profundamente las repercusiones de la crisis sobre los niños y las niñas y otros grupos vulnerables. Su protección debe permanecer en el centro de todos los esfuerzos de respuesta. Los A3 están profundamente preocupados por la crisis aguda vinculada a la detención. y en particular por sus repercusiones sobre la infancia. Hacemos un llamado a que se aplique de manera efectiva el Protocolo de Transferencia y exigimos que los niños detenidos en operaciones de seguridad se orienten en la medida de lo posible hacia dispositivos apropiados de protección de la infancia y medidas no privativas de la libertad, dentro del respeto de sus derechos y de su interés superior. En cuanto al proceso político, los S.A.T.R.E.S. se felicitan por los progresos registrados hasta la fecha. El diálogo continuo de los interesados haitianos y también los esfuerzos por impulsar el diálogo y preservar un marco propicio al restablecimiento pacífico del orden constitucional son alentadores. Damos las gracias a todos aquellos que trabajan de manera constructiva en favor del consenso y la estabilidad. También tomamos nota de las medidas adoptadas para impulsar los arreglos institucionales y preparar la celebración de elecciones creíbles. Esos esfuerzos, aunque frágiles, son prueba de la voluntad de conseguir una transición dirigida por los haitianos y en la que el proceso sea asumido como propio por ellos. Los tres alientan a todas las partes interesadas haitianas a incorporarse a esta dinámica e impulsar un diálogo inclusivo, colocando el interés nacional en el centro de toda consideración. Para concluir, los ATRES consideran que Haití necesita una respuesta global. Seguridad, diálogo político, acción humanitaria, reconstrucción institucional y obligación de rendición de cuentas deben ir avanzando simultáneamente. Los avances en el ámbito político deben preservarse y profundizarse en ellos. Ofrecen una ocasión importante para recuperar la confianza y progresar en el restablecimiento del orden constitucional, creando las bases de una estabilidad duradera. El pueblo haitiano merece una vía creíble hacia la paz, el restablecimiento de la buena gobernanza y el retorno efectivo del Estado. Por tanto, exhortamos a la comunidad internacional a mantener su compromiso, su coordinación y su coherencia en el apoyo que brinda a Haití. Los ATRECE afirman su solidaridad con el pueblo haitiano y su compromiso indefectible con la soberanía, la unidad y la integridad territorial de Haití. Estamos dispuestos a respaldar los esfuerzos para ayudar a Haití a superar esta crisis y restablecer la paz, la estabilidad y el orden constitucional. Gracias.
Gracias al representante de la RDC. Y ahora tiene la palabra Grecia.
Señora Presidenta, gracias por haber convocado esta sesión en esta coyuntura crítica para la seguridad en Haití. Quiero dar las gracias al representante especial Massieu y al coordinador Radbate por sus presentaciones. Los horribles acontecimientos del pasado domingo en Kens Cob nos recuerdan dolorosamente la gravedad de la situación en Haití. Lamentamos la pérdida de vidas humanas y damos el pésame a los familiares de las víctimas. Bandas armadas están tratando de mantener el control de las comunidades a través de la violencia, la intimidación y el miedo. pero no pueden alcanzar el éxito. La comunidad internacional responderá con determinación, con esfuerzos para restaurar la seguridad, desmantelar las redes criminales y garantizar la rendición de cuentas de los responsables. Señora presidenta, los acontecimientos del pasado domingo son, lamentablemente, hechos nada aislados. Según el último informe de la vinus sobre la situación de los derechos humanos en Haití que se ha publicado esta semana, 1408 personas fueron asesinadas y 656 heridas durante el segundo trimestre de 2026. Los secuestros han aumentado enormemente mientras que la violencia sexual, incluidas las violaciones y las violaciones grupales, se usan de manera sistemática por parte de los pandilleros para aterrorizar a la población. En este contexto quiero hacer tres comentarios: Primero, Grecia condena inequívocamente la reciente matanza de Kenscoff y también todos los derechos, todos los abusos de derechos humanos perpetrados por bandas armadas en Haití. Pedimos una liberación inmediata e incondicional de todos los secuestrados y subrayamos lo imperioso de proteger los derechos humanos y libertades fundamentales del pueblo haitiano. En particular, nos preocupa el uso de drones explosivos y la violencia que involucra a grupos de autodefensa que siguen provocando bajas civiles. No puede haber seguridad duradera sin rendición de cuentas. Por tanto, nos unimos al Secretario General pidiendo que los responsables de crímenes graves sean sometidos a la justicia, entre otras cosas, a través de las recientemente establecidas unidades judiciales especializadas encargadas de investigar los crímenes en masa. Segundo, reiteramos nuestro apoyo pleno a la Fuerza de Represión de las Pandillas antes de la prórroga de su mandato el próximo mes y seguimos decididos, comprometidos con su despliegue rápido y pleno. Las últimas novedades una vez más, se muestran la urgencia de abordar las lagunas de seguridad y fortalecer la capacidad de la fuerza para operar eficazmente, incluso más allá de Puerto Príncipe. La fuerza debe recibir todas las protecciones necesarias y el estatus para cumplir su mandato eficientemente, sobre todo ante la ferocidad de las pandillas armadas. Al mismo tiempo, subrayamos la necesidad de un cumplimiento estricto de la diligencia debida en materia de derechos humanos, sobre todo en cuanto a los niños, que siguen sufriendo una carga desproporcionada de la violencia y deben ser tratados, antes que nada, como víctimas. Tercero, pedimos la plena implementación del embargo de armas para combatir el flujo de armas y municiones hacia las pandillas. Controles fortalecidos de fronteras y puertos, una mayor cooperación regional y una acción más efectiva contra las redes de tráfico ilícito son indispensables. Al mismo tiempo, es imperioso desmantelar las redes criminales en Haití que vinculan a los líderes de las pandillas con los círculos del poder político. La implementación completa del régimen de sanciones de la ONU es esencial a este respecto, sobre todo ahora que el país se acerca a celebrar elecciones. La violencia de que se ha sido testigo en Kens Cob no puede convertirse en algo normal. El pueblo haitiano merece seguridad, justicia y perspectivas de un futuro democrático. Por tanto, Pedimos un apoyo internacional sostenido para la fuerza y para los esfuerzos haitianos por restaurar la seguridad y proteger a la población. Al mismo tiempo, renovamos nuestro apoyo a la BINU en su labor vital para defender los derechos humanos y ayudar al Gobierno en la celebración de elecciones libres, justas y seguras cuando lo permitan las condiciones de seguridad. Gracias.
Señora presidenta, antes que nada quiero dar las gracias al señor Ruiz Massieu, representante especial del Secretario General y jefe de la Oficina Integrada de las Naciones Unidas en Haití, y también al señor Ratuatet, Secretario General Adjunto de Asuntos Humanitarios y Coordinador Adjunto de la Oficina de las Naciones Unidas en Haití, por su excelente trabajo. Señora Presidenta, Bahréin, antes que nada, desea condenar el ataque abominable en la comunidad de Kentskov, que ha provocado numerosas víctimas civiles, entre ellas niños, y ha causado un gran dolor. y ha provocado el secuestro y el desplazamiento de decenas de familias. Damos el pésame sincero a los familiares de las víctimas y al amigo pueblo de Haití. La escalada preocupante de violencia en Haití subraya la necesidad urgente de una acción internacional decidida para proteger a los civiles, apoyar las instituciones estatales y reforzar el Estado de Derecho. El ataque contra civiles El recurso a la violencia, la intimidación y los secuestros por parte de los grupos armados no pueden convertirse en una realidad que deba aceptar la comunidad internacional o coexistir con ella. La protección de los civiles debe ser la primera prioridad de la comunidad internacional. Garantizar la llegada segura y restricta de ayuda humanitaria es una responsabilidad compartida por la totalidad de la comunidad internacional. para aligerar el sufrimiento de la población civil y preservar la dignidad de los civiles. Señora presidenta, Bahréin reafirma su apoyo a los esfuerzos nacionales de la República amiga de Haití para restablecer la seguridad y la estabilidad. Reafirmamos también nuestro apoyo constante a los esfuerzos internacionales, sobre todo a la Fuerza de Represión de las Pandillas y a la Oficina de la ONU en Haití, también a la Oficina de Apoyo en sus esfuerzos por afrontar los actuales desafíos. Finalmente, Bahréin renueva su solidaridad con el Gobierno y el pueblo amigo de Haití y reafirmamos nuestra voluntad de trabajar con todos los socios internacionales y con los miembros del Consejo de Seguridad para apoyar la seguridad, la paz y la estabilidad en Haití. Gracias.
Gracias a Bahréin. Y ahora tiene la palabra la representación de China.
Presidenta, quiero dar las gracias al representante especial Massieu y al subsecretario general Ratbatte por sus presentaciones. Y doy la bienvenida a los representantes de Haití, Brasil, Argentina y México a la reunión de hoy. Recientemente, un ataque grave de bandas ocurrió en Kens Cova, Haití, provocando un gran número de víctimas civiles. China se siente entristecida profundamente por ello y expresamos nuestra condena enérgica contra este ataque. Lloramos a los muertos y expresamos nuestra solidaridad con los inocentes afectados. Este no es un incidente aislado, sino que subraya una vez más que la situación de seguridad en Haití sigue siendo horrible y que sus múltiples crisis son difíciles de resolver. Ante la situación actual, quiero destacar lo siguiente. Primero, los medios militares por sí solos no pueden resolver la crisis en Haití. La expansión continua de la violencia pandillera es una mera manifestación de unas causas radicales que son los problemas políticos prolongados, los fallos de gobernanza y las dificultades en ese sentido. El último informe de la ONU indica que en respuesta a las operaciones de seguridad, las pandillas constantemente cambian de ubicación, se expanden y se reorganizan. mientras que la delincuencia violenta en muchas partes de Haití se agrava cada vez más. Los últimos acontecimientos demuestran una vez más que depender de la fuerza, combatiendo violencia con violencia, puede, en lugar de ello, generar un círculo vicioso de violencia, infligiendo más sufrimiento al pueblo haitiano y haciendo una situación ya compleja aún más difícil de gestionar. Las autoridades haitianas y la comunidad internacional deben tener un enfoque integrado centrado en las causas raicales del problema, tomando las medidas necesarias al mismo tiempo para mantener la seguridad del orden público y erradicar eficazmente las condiciones políticas, económicas y sociales que alimentan la delincuencia violenta. En segundo lugar, la protección de los civiles siempre tiene que ser la máxima prioridad. El informe indica que, desde hace algún tiempo, la violencia bandillera en Haití ha provocado un enorme número de víctimas civiles, mientras que algunas operaciones de seguridad también han resultado en bajas entre personas sin conexión con las bandas. A China le preocupa esto profundamente. Las autoridades haitianas deben fortalecer aún más la protección de los civiles, sobre todo de grupos vulnerables como mujeres y niños, e investigar y garantizar la rendición de cuentas por las violaciones pertinentes. Cualquier apoyo internacional en materia de seguridad, incluida la fuerza de represión de las pandillas, debe respetar plenamente la soberanía de Haití, cumplir estrictamente el derecho internacional, minimizar en la medida de lo posible las víctimas e informar con prontitud las novedades pertinentes ante el Consejo.
En tercer lugar, el origen de las armas y sus municiones presentes en Haití debe identificarse para recortar su flujo. Tres años después de que el Consejo impusiera un embargo sobre las armas a Haití, sus pandillas siguen ostentando grandes cantidades de armas y municiones que representan una grave amenaza y agravan la situación de seguridad. Por eso, exhortamos a que se apliquen a cabalidad las resoluciones del Consejo de Seguridad, se fortalezca el intercambio de información y se detenga en su fuente el tráfico de armas y municiones. La ONUC, las organizaciones regionales y las Naciones Unidas seguirán contribuyendo a estos esfuerzos. El Consejo debe también mejorar su supervisión de los progresos en esta materia. En cuarto lugar, la clave para una solución a largo plazo a la crisis en Haití está en la propia Haití. La crisis que allí se vive lleva años arrasando al país. Y las Naciones Unidas y otros asociados llevan tanto tiempo brindando, llevan todo ese tiempo brindando ayuda humanitaria y socorro a la población, pero la experiencia y las enseñanzas de este recorrido merecen ser examinadas por todas las partes. Los haitianos no pueden convertirse en una víctima permanente del. mal funcionamiento del Estado o de su desmoronamiento. Por eso, una vez más, exhortamos a las autoridades nacionales a acelerar sus esfuerzos para impulsar un proceso político inclusivo que fortalezca la gobernanza nacional, el Estado de Derecho, la lucha contra la corrupción y la impunidad, y el fin también de la colaboración entre la policía corrupta y las bandas de pandilleros. creando así las condiciones y oportunidades necesarias para que se garantice el desarrollo independiente y pleno de sus ciudadanos. Los últimos ataques nos recuerdan una vez más que el pueblo haitiano lleva demasiado tiempo sufriendo demasiado, y ha llegado la hora de que salgan de esta situación de miedo, crisis y terror en pro de su bienestar, esperanza y prosperidad. Esperamos así que la comunidad internacional contribuya a su paz, estabilidad y prosperidad cuanto antes. Nosotros estamos dispuestos a trabajar con todas las partes y seguiremos desempeñando un papel constructivo de cara a ese fin. Gracias, señora presidenta.
Gracias al representante de China por su aclaración. Le cedo la palabra a la representante del Reino Unido.
Gracias, presidenta, y gracias también al representante especial, Ruiz Masieu. al Secretario General, Subsecretario General Ratuatene. Y, por supuesto, damos la bienvenida a las delegaciones de Haití, Brasil, Argentina y México a la presente reunión. La violencia dirigida contra la comunidad de Kenshoff es inaceptable, horrenda y no es más, sin embargo, que un ejemplo, pese a ello, de lo que se está sufriendo en ese país Condenamos a sus perpetradores por los ataques cometidos, por el uso de civiles como escudos humanos, por los rehenes, la violencia sexual y los ataques deliberados contra comunidades vulnerables. No son únicamente actos criminales, sino que se trata de asaltos calculados a comunidades con el objetivo de difundir el terror, socavar la autoridad del Estado y seguir fortaleciendo el control por parte de las pandillas sobre este territorio. El pueblo de Haití merece vivir sin miedo frente a este terror, y nos sentimos alarmados por las denuncias según las cuales habrían dirigido las pandillas sus ataques contra personas y organizaciones que ofrecían apoyo médico y humanitario a las comunidades afectadas, entre ellos la doctora Jeanne Bilbail, que anteriormente ha informado a este Consejo sobre los esfuerzos con los que ha salvado incontables vidas. Los trabajadores humanitarios y médicos deben ser protegidos y han de poder operar de forma segura y sin obstrucción. Presidente, la situación demuestra una vez más la urgencia de una acción internacional. El Reino Unido apoya los esfuerzos de los Estados Unidos y Panamá para que se renueve la autorización para la GSF sin dilación. Debemos garantizar que caiga el peso pleno de este Consejo sobre quienes violen las sanciones y seguir con las designaciones contra dirigentes pandilleros y quienes permiten, financian o se benefician de sus actividades. También agradecemos el anuncio por parte de Alemania de que brindará el necesario apoyo aéreo para facilitar el despliegue del personal de la GSF, esencial para que esta pueda desplegarse plenamente y contar con el equipamiento debido para su mandato. La Unión Europea debe seguir unida frente a la situación y apoyar a la Policía Nacional y al Gobierno de Haití Es esencial para restaurar la seguridad, la autoridad del Estado y proteger a los tibides. Son las condiciones imprescindibles para un progreso político, una recuperación económica y una estabilidad duradera del pueblo de Eritrea. Lleva demasiado tiempo sufriendo y ha llegado la hora de que sigamos con nuestra solidaridad activamente. Muchas gracias.
La Federación de Rusia tiene la palabra.
Muchas gracias, señora presidenta. Damos las gracias a Carlos Ruiz Masión, así como indica Ratuat, por sus exposiciones. También aplaudimos a los representantes de Haití, Brasil, Argentina y México por participar en la presente sesión. Condenamos también los ataques aterradores perpetrados por pandillas en las afueras de la capital, en Kenskoff. Tras esta tragedia, la larga lista de víctimas se ha prolongado más aún. Lo que es incluso más inhumano es que muchas de estas víctimas han sido matadas en una iglesia. Decenas de miles de personas han sido secuestradas siguen secuestradas y las autoridades deben redoblar los esfuerzos para garantizar que los autores de estos crímenes paguen por ellos y sean enjuiciados. Se trata de una situación preocupante no solo para la comunidad internacional, sino también para el propio Gobierno. Y es que se tienen que redoblar los esfuerzos para garantizar que el país pueda luchar contra esta violencia y este terror. Y la Corte Internacional debe redoblar los esfuerzos necesarios para rectificar la situación, en particular en la capital y más allá. no se puede recurrir a la violencia en las operaciones de seguridad que afectan a poblaciones civiles. Es fundamental también recordar que hay factores que llevan a los jóvenes y a los niños a sumarse a estas pandillas en algunas situaciones. Recordemos, por ejemplo, la incapacidad de las autoridades también de establecer su gobernanza, la crisis constitucional, las Es necesario que se creen condiciones para evitarlo. También es importante la cuestión del tráfico de armas procedente de Estados Unidos, armas que ayudan a esas pandillas armadas. Sus dirigentes no dudan en presentar esas armas en vídeos que publican en redes sociales, señalando cuál es su arsenal, cuáles son sus municiones. Y así resulta muy fácil también determinar el origen de estas. Los haitianos están hartos de estos problemas que sufre su país y no confían ya en las autoridades locales ni tampoco en la presencia internacional caracterizada por la fuerza de supresión pandillera o de eliminación de las pandillas. Se entiende. que deseen vivir en paz. Por eso, exhortamos a que se adopten medidas para mejorar esta situación cuanto antes. Muchas gracias.
Muchas gracias al representante de la Federación de Reducir el Refugio para la representación de Francia.
Gracias, señora presidenta. Quisiera dar las gracias al representante del Secretario General, el señor Carlos Ruiz Macías, así como al Subsecretario General interino para Asuntos Humanitarios, el señor Atroute, por las presentaciones que han realizado. También quisiera aplaudir la presencia hoy aquí del representante permanente de Haití, así como de los de Brasil, Argentina y México. Señora presidenta, esta nueva masacre en las afueras de Puerto Príncipe nos recuerda la situación trágica de la población de Puerto Príncipe que a diario sufre por la violencia de esos criminales y también nos recuerda la capacidad de llevar a cabo ataques de envergadura de estas pantillas. Y es una situación que lleva demasiado tiempo durante el dos mil veinticuatro casi quince mil personas han perdido la vida en Haití. Los desplazamientos ha aumentado en más de un trescientos por ciento y la mitad de la población más de la mitad de la población sufre importantes necesidades humanitarias. Recordemos también la situación de las mujeres víctimas de violencia sexual indescriptible o la de los niños reclutados, sacrificados por esos criminales armados. La situación nos exige que actuemos para restablecer cuanto antes una situación de seguridad y Estado de Derecho en Haití. Este Consejo ha asumido su responsabilidad hace cerca de un año. cuando respaldó la creación de una oficina de las Naciones Unidas en Haití, la UNO. Desde su creación se han logrado importantes avances y aplaudimos la contribución de los países que aportan contingentes, sin los cuales jamás habría sido posible. Sin embargo, no se ha podido desplegar del todo la fuerza por ahora y es necesario que se generen los resultados esperados. Lo que se debe hacer es intensificar los esfuerzos para que se aplique lo que hemos autorizado para seguir apoyando también el despliegue de tropas a partir de septiembre, cuando se renueve su mandato de la fuerza de represión de pandillas. Nosotros seguimos apoyándola. Y la segunda etapa será la renovación del régimen de sanciones en octubre para limitar el flujo de armas y a secar sus fuentes de financiación. Para ello, es necesario que las sanciones a individuos cuenten también con el debido escrutinio. Y es que esto, aunque no será suficiente para construir una paz duradera en Haití, es imprescindible. Pero la respuesta de la seguridad en lo inmediato, aunque es indispensable, no bastará para que la paz se sostenga y por eso debe ir acompañada de un enfoque global encaminado a reforzar toda la cadena de policía, justicia y detenciones o centros penitenciarios. Francia apoya así la acción de la ONU de lucha contra la impunidad y fortalecimiento de los sectores judiciales especializados, Estamos dispuestos a trabajar con todos los miembros del Consejo para dar seguimiento a las propuestas del Secretario General sobre la aplicación del programa de desmantelamiento y reintegración de las DR. Por último, recordamos las responsabilidades de las autoridades haitianas, a quienes alentamos a redoblar esfuerzos para aumentar la capacidad de la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas, fortaleciendo el control en fronteras de las armas y municiones. También les corresponde. conseguido que culminara el proceso de transición política con la celebración de elecciones creíbles, necesarias para establecer instituciones democráticas en el país y poner fin a las violaciones masivas de los derechos humanos. Señora Presidenta, en conclusión, los retos son numerosos, pero la solidaridad de la comunidad internacional es real. Transformémosla en resultados tangibles sobre el terreno para que la población haitiana tenga la oportunidad de construirse y de construir un futuro diferente para sí. Muchas gracias.
Gracias al representante de Francia por su declaración. Ahora, por favor, uso la palabra a la representación de Letonia.
Gracias, señora Presidenta. Señora Presidenta, damos las gracias al señor Carlos Ruiz Matheu por su exposición, así también como al señor Ratuate, subsecretario general interino por las exposiciones que han realizado y damos la bienvenida a los representantes de Haití, Brasil, México y Argentina. Señora Presidenta, durante anteriores reuniones del Consejo sobre Haití se ha sentido un reconocimiento compartido a la oportunidad de llevar la situación de seguridad en Haití a una esfera de mayor control, creando las condiciones necesarias para avanzar hacia la celebración de elecciones que esperábamos celebrar pese a los riesgos aún existentes, pero la masacre de Kenscoff, perpetuada por pandillas durante la noche del 23 al 24 de agosto, sin embargo, nos recuerda de forma sombría la fragilidad de la situación de seguridad en Haití y también lo pronto que se puede retroceder y qué rápido se puede socavar. Estos avances subrayan la importancia de mantener la cuestión de Haití en la agenda internacional, sosteniendo nuestra implicación colectiva y siguiendo con los esfuerzos de apoyo necesarios para traducir este impulso en progresos tangibles y verdaderos para el pueblo haitiano. Condenamos firmemente los crueles ataques de las pandillas en Kens Cofe, que se cobraron vidas, hiriendo a civiles, a comunidades traumatizadas y socavando la seguridad y estabilidad en Haití. Expresamos nuestras condolencias más sentidas a las familias de las víctimas de Kenscove y exigimos la liberación inmediata de todos los rehenes retenidos por las pandillas. Señora presidenta, reafirmamos nuestro pleno apoyo al despliegue pronto y continuado de la fuerza de represión de pandillas y aplaudimos a su valioso y valiente personal, que está esforzándose incansablemente por restaurar la seguridad en Haití en circunstancias sumamente complicadas y en rápida evolución. Por otra parte, la seguridad no se puede sostener a través del mero apoyo internacional. Recalcamos que la responsabilidad principal en materia de seguridad y protección del pueblo haitiano recae en las autoridades haitianas. En anteriores reuniones de este Consejo, los líderes haitianos expresaron su firme compromiso de restaurar el orden, la seguridad, la justicia y la gobernanza democrática en Haití. Instamos al Gobierno haitiano a cumplir a cabalidad con sus responsabilidades en materia de derechos humanos, fortaleciendo también la estrategia nacional de seguridad y respondiendo de forma pronta a las primeras señales de alerta cuando surjan posibles ataques contra civiles por parte de las pandillas. armadas. La plena transparencia y la coordinación efectiva entre todos los interesados, internacionales y nacionales, que participen en los esfuerzos por combatir la inseguridad es necesaria en todo momento para garantizar que las comunidades como Kenscoff no queden presa de su vulnerabilidad frente a los grupos armados. Una vez más, señora presidenta, recalcamos también los esfuerzos de seguridad, que han de mantenerse constantemente, acompañados también de rendición de cuentas, y alentamos a las autoridades haitianas a acelerar sin dilación su operacionalización plena de los dos polos judiciales especializados que se han estrenado para identificar, perseguir y enjuiciar a los perpetradores de crímenes brutales de masa, como los cometidos en Khenchkhov, de conformidad con la legislación nacional e internacional. Reiteramos que mientras estos facilitadores de la violencia y la corrupción sigan sin castigo, se debilitará la capacidad del Estado de responder adecuadamente a la violencia pandillera. Los esfuerzos que logremos concretar tendrán efectos limitados por ello. Y por último, en estos momentos críticos, exhortamos a todas las partes haitianas a llevar los intereses del pueblo haitiano más allá de las divisiones políticas y los intereses personales, para trabajar colectivamente de cara a un futuro en el que la seguridad, la justicia, la gobernanza democrática y la rendición de cuentas se fortalezcan mutuamente. El pueblo haitiano no merece menos. Gracias.
Gracias al representante de Letonia por su declaración. Ahora ofreceré una declaración en nombre de mi país a título nacional, en nombre de Dinamarca.
Pido gracias al señor subsecretario general interino y al señor Massieu por las exposiciones que han realizado, y también la bienvenida a las delegaciones de Haití, Brasil, Argentina y México. Condenamos firmemente el ataque odioso cometido por las pandillas del 23 al 24 de agosto en la comuna de Kensko, cerca de la capital de Puerto Príncipe. Nos descorazonan los asesinatos horrendos cometidos contra al menos cuarenta y siete personas, entre ellos niños, niñas y algunos de ellos supuestamente quemados vivos en sus propios hogares o en sus lugares de culto. El ataque en Kensow ha alimentado también la crisis de los desplazamientos que vive Haití y la situación humanitaria ha se ha ensombrecido aún más a raíz de ello. Condenamos firmemente el supuesto secuestro de más de 50 personas por parte de las pandillas durante este ataque y exigimos la liberación incondicional e inmediata de los rehenes. El pueblo haitiano sigue viviendo en una situación de terror ahora que las pandillas se cometen los abusos más atroces de derechos humanos. Según la ONU, en su informe trimestral más reciente sobre los derechos humanos, se señala que más de 1400 personas fueron asesinadas en Haití en los últimos tres meses. en distintos departamentos por parte de las pandillas en sus ataques, el uso también de la violación y la violencia sexual de forma sistemática para castigar y aterrorizar a las poblaciones, especialmente en zonas por las que se pelean pandillas rivales, es horrendo. El reclutamiento infantil masivo por parte de las pandillas, obligando a los niños a presenciarse en las líneas de frente o a sufrir o ser víctimas de niveles extremos de violencia también es reprensible. Ante este telón de fondo cada vez más sombrío y empeorado, es urgente establecer el Estado de Derecho de forma imperativa y velar por la seguridad. Apoyamos la misión de la GSF para contrarrestar estas pandillas y exhortamos a que se envíe prontamente nuevos contingentes. Reiteramos que debe operar conforme a los máximos niveles de conducta y disciplina, con transparencia y supervisión, y todos los refuerzos nacionales e internacionales encaminados a garantizar la seguridad, deberán dar prioridad a la protección de civiles en este hecho observancia del Derecho internacional. Nuestros miembros deben fomentar las medidas de aplicación de las recomendaciones de las Naciones Unidas, especialmente contra el suministro de armas y municiones a las pandillas de Haití, garantizar la rendición de cuentas de quienes cometan estos crímenes atroces y brindar justicia a las víctimas también es crucial. Nos hacemos eco del llamado del secretario general sobre las auterías haitianas para garantizar que las unidades judiciales especializadas creadas recientemente investiguen cuanto antes estos crímenes masivos. En conclusión, reiteramos nuestro apoyo constante al pueblo de Haití. Seguiremos trabajando con todos los asociados para apoyar a Haití en su camino hacia la paz, la seguridad y la prosperidad. Gracias.
Ahora reanudo mis funciones como presidenta del Consejo y ofrezco la palabra al representante de Haití.
Gracias, señora presidenta.
Señora presidenta, quisiera dar gracias al Consejo de Seguridad haber convocado esta reunión urgente a petición de los Estados Unidos de América, de Colombia y del Panamá tras la masacre y los secuestros cometidos por las pandillas en Kenscoff, en nombre del Gobierno y del pueblo haitiano, quisiera expresar nuestro agradecimiento profundo por esta muestra de solidaridad para con mi país. Quisiera también dar las gracias al señor Massieu, así como al señor Ratuate, por las exposiciones realizadas. Gracias también por su apoyo y su amistad a las delegaciones que han sido invitadas a participar hoy en esta reunión urgente, Brasil, Argentina y México. Nuestro Gobierno condena con la máxima firmeza estos actos de barbarie extrema. Expresamos nuestra profunda solidaridad con las víctimas, sus familias y las comunidades afectadas por la violencia, y seguimos comprometidos con la necesidad de brindar respuestas urgentes que estén a la altura de estos retos para nuestra seguridad. Dichos ataques constituyen una nueva demostración de la capacidad violenta y de comisión del terror de los grupos criminales armados, pese a los esfuerzos cruciales desplegados por la policía nacional haitiana y las fuerzas armadas de Haití. Que siguen plenamente movilizados sobre el terreno con apoyo de la fuerza de represión de las pandillas. La odiosa agresión criminal perpetrada en Kenskov nos recuerda la necesidad imperiosa de que la comunidad internacional acelere el despliegue de las FRP, la Fuerza de Represión de Pandillas, para lograr el efectivo previsto de 5.500 miembros cuanto antes y, sobre todo, garantizando que cuente con los medios necesarios para cumplir con su misión al lado de las fuerzas de seguridad nacionales. Señora presidenta, frente a la agresión armada perpetrada contra la población de Kensko por los grupos criminales armados, el primer ministro, el excelentísimo Alix Tirié Fism, se reunió urgentemente con el Consejo Superior de Policía Nacional, las Fuerzas Armadas de Haití y también con todo el alto Estado Mayor de la fuerza de represión de pandillase para ponerlos en estado de alerta máxima y responder progresivamente al control de los espacios ocupados por las pandillas. Las instrucciones son muy claras, garantizar la protección, la seguridad y el restablecimiento de la autoridad del Estado. En paralelo, el Gobierno, por medio del Ministerio de Salud Pública y de Población y el Fondo de Asistencia Económica y Social, se ha movilizado para brindar socorro a las víctimas y sus familias en el marco de la asistencia humanitaria urgente que han aportado. En los últimos años, señora Presidenta, el Consejo de Seguridad ha adoptado varias decisiones importantes en relación con Haití para acompañar al Gobierno en estos esfuerzos encaminados a restablecer la seguridad y la autoridad del Estado. El Gobierno haitiano, dirigido por el Primer Ministro Philemon R. Prémier, sigue con esa misma dinámica a través, concretamente, de la aplicación del proyecto P4000, que pretende aumentar de forma sustancial los efectivos y las capacidades operacionales de la Policía Nacional de Haití. Y por otra parte, el Gobierno sigue fortaleciendo las Fuerzas Armadas de Haití, reclutando y formando a nuevos militares que deberán contribuir a la instauración de la seguridad territorial. Hoy necesitamos una mayor sinergia a nivel internacional. apoyar al gobierno de cara al restablecimiento de la seguridad, una condición imprescindible para organizar las próximas elecciones en nuestro país. A este respecto, nuestras acciones deben estar orientadas hacia una mejora del despliegue de la fuerza de represión de pandillas y por ello agradecemos al Chad, a Mongolia y a Côte d'Ivoire que ya hayan firmado con Haití acuerdos los que pretenden sumarse a la FRP. También están en curso esos mismos trámites con Jamaica, Sri Lanka y Bangladesh. Exhortamos a los miembros de la comunidad internacional a fortalecer su contribución al respeto y aplicación del embargo decretado en la Resolución 2653 sobre las armas por parte del Comité de Sanciones del Consejo de Seguridad relativo a Haití, con el objetivo de cortar el flujo de armas y municiones que alimenta la violencia de estos grupos armados. Señora presidenta, la urgencia de la situación nos recuerda que necesitamos responder de forma rápida, coordinada y resuelta. Haití sigue contando con el apoyo de sus asociados de la comunidad internacional para acompañarla en los esfuerzos encaminados a restablecer de forma duradera la seguridad, restaurando plenamente la autoridad del Estado y creando las condiciones necesarias para la celebración de elecciones. Gracias por su atención.
Gracias al representante de Haití por su declaración. Ahora le cedo la palabra a la representación de Brasil.
Señora Presidenta, mi delegación aplaude a Colombia, Panamá y Estados Unidos por su iniciativa al convocar la presente sesión. Damos las gracias al señor y al señor Ratuate por sus exposiciones respectivas. Condenamos en los términos más rotundos los últimos ataques horrendos cometidos en Kenskoff y presentamos nuestras condolencias a las familias de las víctimas, también expresando nuestra plena solidaridad con el pueblo de Haití. Este episodio trágico nos recuerda una vez más de forma atroz la gravedad de la crisis de seguridad que afecta al país. Hemos de actuar con común responsabilidad, solidaridad y de forma resuelta y decidida. En las últimas décadas hemos apoyado los esfuerzos en pro de la mejora de la situación de la seguridad en Haití y hemos contribuido a ello porque sabemos que no habrá estabilidad ni desarrollo sostenible sin seguridad y sin que se aborden eficazmente las causas multifacéticas de esta situación. Reconocemos también los esfuerzos internacionales en curso para brindar asistencia al país a fin de restaurar la seguridad y reforzar sus instituciones en materia de seguridad. Los últimos avances siguen siendo parciales y frágiles, y los grupos armados tienen acceso a armas de gran calibre y siguen manteniendo altas capacidades de daño y violencia. Apoyamos a la Fuerza de Represión de Pandillas y también apoyamos el establecimiento de la UNSO. A pesar de estos esfuerzos, la situación indica que los logros en materia de seguridad siguen siendo parciales y frágiles y los grupos armados mantienen capacidades elevadísimas. Los esfuerzos internacionales deben ir apoyados también deben ir encaminados también a apoyar a las instituciones nacionales, sobre todo a la policía nacional. Las acciones internacionales deben, por lo tanto, fortalecerse porque son claramente insuficientes para garantizar la titularidad nacional, y aquellos arreglos que permitan una asignación de recursos a la seguridad nacional en zonas más afectadas por la violencia merecen ser considerados debidamente. La crisis haitiana no debe examinarse únicamente con el prisma de la seguridad. También se caracteriza cada vez más por economías criminales que se sostienen a través del control de nodos logísticos estratégicos y distintas fuentes de extorsión. Transformar estas dinámicas exige una combinación de estado de derecho, fortalecimiento institucional, residencia comunitaria, alternativas económicas, especialmente para los jóvenes más vulnerables al reclutamiento por los grupos armados, Agradecemos y aplaudimos las iniciativas recientes encaminadas a desarmar, desmovilizar y reintegrar a estas personas y a reducir la violencia a nivel comunitario, el establecimiento de los mecanismos de financiación multidonantes y de las contribuciones iniciales del Fondo de consolidación de la paz crean una oportunidad de apoyo internacional adicional a los programas que brinden oportunidades a muchos jóvenes de cambiar de vida.
Gestionar adecuadamente el proceso político interno y restaurar la normalidad constitucional por medio de elecciones también son claves. La definición del calendario electoral pertenece a las autoridades haitianas, pero la asistencia internacional debe, no obstante, centrarse en apoyar la calidad, credibilidad e inclusividad del proceso. Entre otras condiciones, hay que garantizar recursos adecuados para los centros de registro de votantes, la publicación periódica y oportuna por parte del Consejo Electoral Provisional de datos desglosados del censo electoral, la reapertura efectiva de corredores de transporte clave y, obviamente, la seguridad de votantes y colegios electorales. Brasil sigue decidido a colaborar con Haití, socios de la región, ONU e interesados en beneficio del pueblo haitiano. Gracias.
Muchas gracias a Brasil. Ahora tiene la palabra la representación de la Argentina.
Señora presidenta, la República Argentina agradece a Dinamarca, Colombia, Estados Unidos y Panamá por haber convocado esta reunión de emergencia del Consejo de Seguridad sobre Haití y también a los briefers. Repudiamos el ataque perpetrado por bandas armadas en Kenscoff durante la noche del 23 y 24 de agosto, que según las Naciones Unidas dejó al menos 47 personas muertas y otras tantas secuestradas, lo que se suma a las más de 3000 muertes en lo que va del 2026. Una cifra tremendamente preocupante. Expresamos nuestras condolencias al pueblo y al gobierno de Haití y solicitamos que los culpables sean juzgados. Esta tragedia no constituye un hecho aislado, sino la manifestación más reciente de una crisis prolongada. Además de las personas fallecidas, también se refleja en la vida cotidiana de millones de individuos sin acceso adecuado a alimentos, servicios de salud, agua potable, educación y empleo digno, y especialmente los miles de jóvenes y niños privados de oportunidades, muchos de los cuales son reclutados o coaccionados por grupos armados. La dimensión económica es igualmente preocupante. La economía haitiana se contrajo en 2025 por séptimo año consecutivo. La inseguridad interrumpe el comercio, desalienta la inversión y destruye el empleo. Sin seguridad no puede haber desarrollo, pero sin desarrollo, inclusión y oportunidades tampoco podrá alcanzarse una seguridad verdadera. La situación se ve agravada por la vulnerabilidad de Haití frente a desastres naturales. La comunidad internacional conoce con detalle el doloroso pasado de Haití y también sabe cuál será su futuro si no se modifica la trayectoria actual. Las muertes y los desplazamientos continuarán y las oportunidades seguirán desapareciendo. En este sentido, la Argentina valora los avances representados por las resoluciones sobre el régimen de sanciones, sobre la misión multilateral de apoyo a la seguridad, la que estableció la fuerza de supresión de bandas y la de este año que renovó el mandato de la Oficina Integrada de las Naciones Unidas en Haití. Estas decisiones fueron y siguen siendo necesarias como parte del esfuerzo común para revertir la violencia. La respuesta debe ser integral. que combina el restablecimiento de la seguridad y el estado de derecho con el fortalecimiento institucional, y conducida por los propios haitianos, en respeto pleno de su soberanía del país y en respuesta a sus prioridades. Queda mucho trabajo por hacer para alcanzar el objetivo, pero estamos seguros que todos los aquí presentes deseamos ver cómo las resoluciones adoptadas por este Consejo y los esfuerzos generales de la Organización se pueden traducir en una mejora tangible en la seguridad y el bienestar del pueblo haitiano. Creemos, además, que este Consejo debe llevar a cabo un seguimiento periódico de la implementación de esas decisiones, y que cuente con la voluntad política para que estén dotadas de los recursos y el mandato que la gravedad de la situación demanda. La Argentina ha acompañado históricamente al pueblo haitiano a través de su extensa participación en la MINUSTAH. Actualmente, nuestro país sigue con especial atención y cercanía la situación en Haití y apoyando los esfuerzos de Naciones Unidas, de las organizaciones regionales y de las autoridades haitianas para alcanzar una solución. En ese sentido, reafirmamos nuestro compromiso con el éxito de la misión de la Fuerza de Supresión de Pandillas, la que esperamos esté en pleno funcionamiento a la mayor brevedad posible. Nuestra disposición para aportar a dicha fuerza en la medida de nuestras posibilidades y las necesidades del Standing Group of Partners sigue vigente. Asimismo, comprometemos nuestro apoyo para que las autoridades haitianas, en el uso de sus responsabilidades políticas e institucionales, puedan alcanzar, con la ayuda de este Consejo y de los órganos competentes de Naciones Unidas, el marco propicio para retomar el control y la seguridad, llevar a cabo elecciones nacionales y que ello dé lugar a un tiempo nuevo de paz, democracia, desarrollo y crecimiento sostenido. Muchas gracias.
Gracias al representante de Argentina por su declaración. Ahora tiene la palabra México.
Muchas gracias, señora presidenta. Agradecemos la convocatoria a esta sesión de emergencia por parte de Estados Unidos, Colombia y Panamá, y tomamos nota con preocupación de los informes del representante especial del Secretario General en Haití, Carlos Ruiz Massieu, y del representante interino de OCHA, Indrika Rathwek. Episodios como la tragedia ocurrida la semana pasada en la comuna montañosa de Kenscove, al sureste de Puerto Príncipe, son inaceptables. México expresa sus más sentidas condolencias por la pérdida de 47 vidas y condena las privaciones ilegales de la libertad que generan sufrimiento a las víctimas, sus familias y a la sociedad haitiana. La expansión de la violencia refleja la gravedad de la situación de seguridad interna haitiana y su severo impacto en la población, en particular entre los más vulnerables. Esta tragedia se presenta dentro de un complejo escenario que demanda una respuesta sostenida y coordinada de la comunidad internacional y constituye un urgente recordatorio de que la respuesta multilateral no puede limitarse a contener episodios aislados y tener una visión de largo aliento. Para tales efectos, es imperativo fortalecer la cooperación internacional y las capacidades nacionales para garantizar la protección de la población haitiana, atender la crisis humanitaria, celebrar las elecciones y generar las mejores condiciones para la prestación de servicios esenciales. México, considera indispensable que las acciones de seguridad estén acompañadas de la atención a las causas de la violencia, que este año ha cobrado la vida de más de 3.050 personas. Exhortamos al Consejo de Seguridad a impulsar un programa de desarme, desmantelamiento y reintegración liderado por Haití, que parta de las realidades del terreno, incorpore las lecciones aprendidas e involucre a las comunidades afectadas. La población haitiana no debe ser solo la receptora de las medidas de estabilización, también debe ser reconocida como actora y ejecutora de sus propias soluciones, no desde la lógica de la emergencia, sino desde la prevención de la violencia con el respaldo y el reconocimiento de lo construido. Señora presidenta, la violencia el desplazamiento interno de comunidades, las necesidades humanitarias, la vulnerabilidad de las mujeres y los niños y la fragilidad institucional se refuerzan mutuamente. Por ello, la respuesta debe ser integral y contribuir a fortalecer las instituciones nacionales y articular los esfuerzos de seguridad, justicia, asistencia humanitaria, reducción de la violencia y desarrollo, mientras se garantiza del Estado de Derecho. México reitera su respaldo a la labor de BINUH, su acompañamiento favorece la coordinación y la coherencia de los esfuerzos multinacionales, facilita un diálogo intra haitiano inclusivo y apoya iniciativas de reducción de la violencia comunitaria. México reitera que la construcción de la paz en Haití debe ser un proceso gradual pero sólido al mismo tiempo. No existen atajos frente a los desafíos estructurales acumulados y quien pretenda ofrecerlos desconoce la realidad del país. La comunidad internacional tiene el deber de proteger a la población civil haitiana y la responsabilidad de permanecer junto a su pueblo. Pero la presencia solo tiene sentido si fortalece y no sustituye las capacidades e instituciones nacionales. Se requiere construir paz y no perpetuar la dependencia. México continuará contribuyendo con la capacitación de un nuevo grupo de efectivos de las Fuerzas Armadas de Haití, FADH, como parte de nuestros esfuerzos para apoyar el desarrollo de capacidades nacionales en materia de seguridad interna. Hacemos un voto a favor de los avances en los procesos políticos internos, incluyendo elecciones generales, y reiteramos la solidaridad con las víctimas y sus familias, así como nuestra solidaridad y respaldo histórico al pueblo haitiano. Muchas gracias, señora Presidenta.
Gracias al representante de México por su alocución. No hay más nombres en la lista de oradores. Pero antes de levantar, como es esta la última sesión prevista para el Consejo en el mes de agosto, quiero dar las gracias sinceramente a los miembros del Consejo y a la Secretaría, en nombre de la delegación danesa, por todo el apoyo que nos han brindado. Skat significa tesoro en danés y para nosotros ustedes han sido un verdadero tesoro. Agosto Ha sido un mes muy ocupado y hemos conseguido consenso en varias cuestiones importantes. No hubiéramos podido hacerlo solo y sin el trabajo tan duro, el apoyo, las contribuciones positivas de todas las delegaciones, representantes de la Secretaría, incluidos el apoyo, el equipo de apoyo técnico, oficiales de conferencias, intérpretes, traductores, redactores de acta y personal. de seguridad. Al acabar nuestra Presidencia, hablo en nombre del Consejo, deseándole suerte a Francia en el mes de septiembre. Se levanta la sesión.